Kaviska: la cría de dragón

Al regresar de a su casa, Rivva, una niña pobre que vive en una montaña, encuentra un misterioso huevo. Al nacer, su padre le hace prometer que cuidara de aquella criatura y lo protegera con toda su vida; su nueva mascota. Sin embargo, algo sucedera, que hara cambiar y poner en peligro la promesa de su padre.

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1. El Huevo de Dragón

Va trotando a toda velocidad, el grito del bosque y sus ojos afilados fallaron ante su crimen; él se hara rico, muy rico, pues tiene en su posesión tres huevos de Vaviska: la gran dragón roja de las montañas lejanas. tanto trabajo y algo de adrenalina le ha costado robarlos, pero por fin los tiene. su pensamiento se nubla de descanso, y piensa tomar tertulia en el pequeño pueblo que se encuentra mas cerca: Maerie. Llegando a la ultima montaña que esta tras el poblado, ante la desesperación del caballo, y su inmensa desgracia de ladrón, un huevo se safa de la bolsa, y cae rodando a la superficie, entre la malesa verde, ¡pero que va, ni siquiera se ha dado cuenta el desafortunado!

Ella caminaba rumbo a la cima, o eso es lo que se le viene a la mente alguien al verla, matándose los pies con las piedras del camino, y escucha un sonido bastante extraño, al lograr localizar de donde es su procedencia, observa hacia arriba; ve con sus ojos como algo va rodando hacia su delante. Al caer desvela su identidad, que va rodando hacia ella, terminando a sus pies. Es un huevo bastante grande, con manchas rojas —¿Una roca?— es lo que dice la pequeña niña; decide llevárselo a su casa, e intenta agarrarlo. Tiene que dar mucho esfuerzo, porque al parecer su mano esta vendada y manchada de rojo, eso.... ¡y que un huevo de ese tamaño sí que ha de pesar!

Ha llegado a la cima de la montaña, frente a ella esta una casa medianamente pequeña, de un solo piso al parecer, y ve que no tiene puerta de entrada, solo hay una abertura grande; ¡cualquier ladrón o asesino podría entrar en aquella pocilga!. Aun así entra en ella, ¿acaso será su casa? ¿cómo es posible? ¡Si las niñas no viven en montañas! como sea, aquella niña, con un gran objeto en sus manos, ojea lo que parecer ser la sala principal y la cocina. Al ver que no hay nadie, se dirige a la habitación que se encuentra en su derecha, que como puerta tiene una tela común y corriente —¡Papá, ya llegue! — grita la pequeña a un hombre acostado en un colchón dañado y sin base.

-¡Rivva, ya has vuelto!

-¿y donde esta mamá?— pregunta la pequeña.

-fue a conseguir comida, al parecer.

Ve que su hija tiene un huevo en sus manos.

-Hija.... ese es.... ¿un huevo de dragón el que llevas cargando?

-¿huevo de dragón? ¿qué es un huevo?

-¿No sabes lo que es un huevo? — pregunta su padre, a lo que la niña le contesta girando la cabeza—. Bueno mi pequeña, pues un huevo es como una especie de burbuja solida, que en su interior alberga vida en formación

-¡Oh! ¿Hay vida en esta cosa?

-¡Si!. ¡No he visto un huevo de dragón desde hace mucho tiempo!.

-¿D-Dragón? ¿hay en esta cosa?.....

Al ver que su padre lo afirma, la pequeña Rivva se pone en estado de alerta, y con todas sus fuerzas, tira el huevo al suelo, y comienza a golpearlo alocadamente. Su padre se alarma al ver la reacción de su hija, y ordenada frenéticamente que se detenga. Tanta es su energía, que logra desplomarse de la cama, pegando un grito infernal al caer; Rivva se sobresalta, deja el huevo en paz para volver a colocar a su padre en el colchón, sus gritos la desesperan y su piel se pone helada. Por poco pierde a su padre, éste respira agitadamente hasta calmarse..

-¡Hija, por favor, no mates al dragón! — exclama su padre con voz adolorida—.

-¿¡Por que hiciste eso!? ¡¡Sabes que no puedes moverte!!

-Solo escúchame, Rivva....

Respira profundamente…..

-Ese huevo... conozco su diseño, esos colores, esas manchas... El un huevo de Kaviska.... La dragón roja de las montañas lejanas...

-Kaviska.... ¡Oh! ¡Mamá me ha contado sobre ese dragón!

-Si hija, y ella sabe muy bien que yo amo a los dragones; esas criaturas tan asombrosas y elegantes.

-¡Pero ella odia a los dragones! — exclama la pequeña—.

-….y los ama también; ella odia a Kaviska, por que recuerda perfectamente, que a su causa, yo perdí mis piernas por defender sus crías. Este huevo es valioso, sé que es de ella, y ahora al verlo puedo deducir…. que han vuelto a robar sus huevos. Rivva, cuando esta dragón vea la luz del cielo, quiero que lo cuides, y le des el amor que su madre ya no podrá darle.

-¿por que ya no? ¿y si voy al pueblo y le encargo a alguien que se lo devuelva?

-No te atrevas hija. Porque lo más probable es que se lo queden; tampoco pienses en ir a devolvérselo, ella te tomara como una ladrona, y pasara lo que es obvio.

-¿de qué hablas papá? ¡yo jamás iría hacia un dragón a que me mate!

-Pequeña, yo te conozco, eres capaz de hacer muchas locuras.

-Rivva se sonroja al oír aquello.

-Veremos nacer a ese dragón, juntos; será como un cachorro, tu mascota.

-¿mi mascota? No lo sé... ¡yo odio a los dragones!

-Pues, por lo menos, quiero que ambos lo veamos nacer, después veremos qué hacemos con el ¿me lo prometes hija?

Rivva se pone en duda, pero al final acepta, para hacer feliz a su pobre padre. Este ahora, se fija en su mano vendada.

-¡Rivva! ¿¡Que te sucedió en la mano!?

-¡Oh! ¡Cierto!...

Comienza a manosear el único bolsillo de su blusa, y saca de ella un precioso collar con un diamante azul.

-¡Mira qué hermoso papá! ¡me lo gane yo!

-¡Jaja! ¿Es de aquella apuesta de la que me contase, no es así?

-¡Sí! ¡Esta sangre en mi mano es el resultado de mi esfuerzo papá!

-Me parece increíble que hayas podido agarrar a ese revoltoso gato, más aún que te haya hecho eso.

-¡Caramelo es hostil! ¡por lo menos ahora tiene un hogar con Karsina! ¡Me mordió la mano cuando lo agarre, me hacia Rua Rua y me aruñaba!

Su padre sonreía con todo lo que le contaba su hija. Admira su valentía, cree firmemente que es causa de lo revoltosa que es su madre, es como dice el dicho "de tal madre, tal hija". y así seguían pasando tiempo juntos, mientras hablaban también de cómo mantener el huevo sano y salvo, hasta el día de su nacimiento.

 

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