MI HISTORIA ENTRE ENREDOS

Cuando la estudiante de medicina Jamie Bells se encuentra en sus mejores momentos como estudiante, un sueño repetitivo le hace pasar una mala jugada.
soltera, joven y con un futuro brillante decide ignorar lo que no parecía escaparse de su imaginación, y aunque ella pretendía que todo estaba bajo control, lo que en sus sueños le atormentaban volvería su realidad una pesadilla, mientras mas intentaba huir mas se hundía en sus recuerdos pero ¿Estará Steve Mark, su nuevo gran amigo y mentor de acuerdo en dejarla caer?
Un trió amoroso sin rumbo alguno, un pasado, una historia, el primer amor, las promesas rotas, las lagrimas... el adiós.
¿sera posible perdonar sin olvidar?

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2. Mi pasado

20 de marzo del 2003

 

Ya le había advertido que no quería seguir con él, que lo olvidaría, que lo dejaría pero la verdad era que no estaba preparada para un paso tan grande como ese.

Estaba sentada afuera de ese bar al que tanto me encantaba ir cuando tenía 16, bien era cierto que no eras mayor hasta los 18 años pero a mí me valía, podía hacer lo que se me antojara, además mis amigos siempre han sido mayores que yo.

Ya no quería seguir la fiesta, me había acostumbrado a no estar a su lado a pesar de que él estaba allí, listo para llevarme a casa cuando yo lo deseara, y eso era lo que me jodía, él era mi perro faldero y yo un más del montón.

Me amaba como el primer día, como la locura de sentir la nieve tocar tu piel ese primer día de invierno, con la inocencia de un niño aterrado escuchando los truenos durante la tormenta, con la intensidad de un tornado F6 y con la velocidad de un jet del ejercito F17, pero yo no, yo había quedado en cero como siempre todo al principio es perfecto las madrugadas sin dormir, mensajeándonos hasta el amanecer y los típicos “buenos días” al despertar, las salidas al cine y entender a media la película, las miradas de deseo, los chistes malos, los caprichos, los besos interminables, caminatas a la media noche agarrados de la mano sabiendo que cada una de ellas encajaba perfectamente en la mano del otro, las fotos, las flores, los chocolates, las visitas inesperadas… cuelga tu primero… te amo más.

Pero ya no me sentía así, ya no había mariposas volando en mi estómago, ya no se sentía cuando estabas en el pico más alto de la montaña rusa listo para la acción. Quería escapar de esa relación enfermiza y cuando lo deje no mire a atrás.

Me encontraba con mis amigos, esos que con el tiempo y que por culpa de él les deje de hablar. Entre cigarrillos y botellas de vodka con jugo de naranja nos sumergíamos en aquellas profundas conversaciones y me sentía libre, podía ser yo ¿en qué tipo de jaula me habían encerrado todos estos años?

 

-creo que peri todos estos años en esa relación –dije al moreno en el que recostaba mi cabeza- estaba cansada

-brindemos por tu libertad entonces –respondió sonriente

-por la nueva Jamie- grito la rubia desaliñada de Stephanie

-salud –dije

 

Al pasar las horas me sentía aturdida, necesitaba mi cama, el mundo ya empezaba a girar un poco a mí alrededor, así que me despedí de ellos y camine hacia mi departamento. ¡Vaya sorpresa!

 

-¿Qué haces aquí? –pregunte

 

Dorian Clark había sido el amor de mi vida por muchos años pero ya era tarde para recuperar mi tiempo como adolescente si él se lo había llevado todo.

Alto, corpulento, cabello castaño oscuro y unos ojos verdes oscuros, vestía aquellos pantalones color beige que tanto me gustaban con una camisa negra y sus zapatos de cueros, como dispuesto a reconquistarme.

 

-hoy estamos cumpliendo otro mes mi amor –me dio una rosa

-que gracioso eres Dorian, que tengas dulces sueños –tome la flor y me dirigí al ascensor el cual el detuvo- déjame ir, ya no tenemos nada de qué hablar –lo mire fijamente

-hablemos por favor esto no puede terminar así

-déjame en paz

 

Con sus fuertes brazos empujo las puertas del ascensor evitando que se cerrara y entro a la fuerza, detuve el ascensor y Salí corriendo por las escaleras… fue inútil me tenía en sus brazos pero antes de que el ascensor se estuviera cerrando entre con él.

 

Mi departamento quedaba en el piso 12 pero por problemas técnicos tuve que subir en el ascensor impar que me dejo en el piso 13. Sin ánimos de discutir Salí del ascensor directo hacia la puerta de emergencia y me di la vuelta.

 

-desc…

 

No pude terminar la frase pues sus manos rodeaban mi cuello, se me iba la respiración, no sabía que hacer ¿me iba a matar?

 

-suelta o gritare –trate de decir

-tu eres mía Jamie ¡MIA!

-Dorian reacciona ¡Por Dios!

 

Desesperada grite pidiendo auxilio, y con mi pierna izquierda golpeé su abdomen, me tomo por los brazos y no importaba cuantas veces le dije que me dolía, en sus ojos solo había furia, ira, no era la persona que solía conocer, para mi suerte alguien salió por esa puerta de emergencia haciendo que Dorian me soltara y corriendo baje la escaleras hasta mi casa, lo mire una vez más antes de cerrar la puerta de mi casa.

 

-¿te pido un taxi? –pregunte

-No

 

Poco a poco fui cerrando la puerta hasta que no pude visualizarlo más, nuestra historia se había acabado para siempre.

 

Por eso digo que solo al principio es perfecto y la mayoría de las veces siempre nos olvidábamos del principio y todo gracias a los hechos que desencadenan el terrible final ya saben, las peleas, los días sin escribirnos, las llamadas a media noche para mandarnos a la mierda, los celos, el orgullo, las madrugadas sin dormir mojando la almohada, el adiós... Aunque tengo que decir que al principio, después de ese "Adiós" no dolió, estaba feliz, me sentía libre ¡por fin! Se habían acabado las discusiones y reconciliaciones a medias, volví con mis amigos, vi un nuevo mundo, estuve con otros, probé otros labios, robe corazones y los pisotee, me emborrache hasta vomitar....

 

3 de mayo del 2016

 

Y ahora... Ahora te recuerdo y te extraño. No es lo mismo sin tus besos, no es lo mismo si tu manos no sostienen mi cintura, no se siente igual si estas con ella y yo con él, simplemente no es lo mismo porque no eres tú, no soy yo y no volverá el <<nosotros>>.

 

Maldita sea ser tan masoquista, cierto era que nuestra amistad aun seguí vigente pero después de la tan inesperada sospecha de que se iba a casar, me sentía desecha, y no era eso lo que me dolía, no me dolía que se casara me dolía que yo no era ella, que las promesas que un día me hizo no las cumpliría conmigo como un día dijimos, el por siempre no significa nada.

 

¿Por qué la facilidad de enamorarse en un día y la eternidad de olvidar a ese que creías tu vida?

 

Yo pensé que ya no me afectaría, pensé que estaría preparada, pero cada vez dolía más, allí donde nadie había sido capaz de romperme.

Tocaban la puerta otra vez, por cuarta vez en el día.

 

-Jamie no puedes seguir así ¡ABRE LA PUERTA!

 

Gabrielle tenía un gran defecto, era muy molestosa, por más que fuera mi mejor amiga no me dejaría pasar esta depresión a mi sola, o sufríamos las dos o ninguna.

 

-Jamie me obligaras a romper la puerta en serio lo digo ¿Qué pasa?

 

Hice el mayor esfuerzo de la vida para levantarme de la cama y abrir la puerta, habían pañuelos en todo el piso tenía dos días sin salir de casa y debía hacerlo, tenía pacientes esperando por mí. Me mire al espejo y sin importar como lucia camine hacia la entrada de mi departamento.

 

-¡Jamie Elizabeth Bells! ¿Qué pasa?

 

Mis ojos se humedecieron rápidamente, podía mentirle a todos menos a ella.

Me eche en sus brazos y llore hasta la última lágrima, como ella me decía que llorara, hasta que me secara y no tuviera más opción que seguir adelante.

 

-mi peor pesadilla se ha convertido en la realidad menos desead, mi mayor miedo, Dorian… mi ex, se casa.

- ¡mierda! –Me abrazo aún más fuerte- todo estará bien, no te preocupes ahora necesito que te levantes y vengas conmigo al hospital, te necesitamos

-no puedo Gaby, no puedo salir de mi casa, no ahora, me siento terriblemente mal, yo pensé que estaría bien ayer, pero hoy amanecí peor, me duele, me duele todo esto que pasa, no se lo deseo a nadie.

-Jamie, Mark ha estado preocupado por ti, dice que si no vas, va a venir a buscarte

-lo siento mucho por él, pero no puedo ir, al menos necesito quedarme otro día mas, esto ha sido difícil para mi

-te hare café – dijo mientras me soltaba- ¿con leche?

-por favor

 

Me acosté en el sofá, y seguía llorando, mi dolor era profundo.

Su número de teléfono marcaba la pantalla de mi celular, no podía creer que estuviera llamándome.

 

-Alo –dije

-¿Jamie?

- Si... ¿te puedo ayudar con algo Dorian?

-Necesito una consulta médica

-lo siento no estoy de guardia esta semana, dirígete al hospital directamente

-¿Estas bien? –Pregunto con un tono angustiado- ¿quieres hablar? ¿Quieres que vaya a tu casa?

 

 

Ya no había más de que hablar, todo estaba dicho, todo estaba hecho, no se podía regresar el tiempo y ambos lo sabíamos. Era como gritar, pero sin poder decir nada, no me había dado cuenta de cuanto dolía, me sentía sola, sentía que nadie podría ser capaz de ayudarme, y aunque no se pudiera regresar el tiempo y hacerlo todo bien yo quería hacerlo, yo quería intentarlo una vez más pero las cosas solo pasaban una sola vez en la vida, nunca como la primera vez lo demás son solo intentos de copia, y lo que más me afectaba es que él podía llamarme sin sentir ningún tipo de dolor… para el todo estaba bien.

 

-estoy de maravilla, no te preocupes, que tengas buen día

 

Colgué el teléfono y Gabrielle miraba atenta a mis expresiones.

 

-¿COMO SE ATREVE A LLAMARME? – tire el teléfono al suelo- maldito

-Jamie querida, cálmate toma –me dio el café- no dejes que esto interrumpa tus otros sueños y metas estas a días de tu graduación- me miró fijamente- eres hermosa, joven, exitosa, muchas quisieran ser como tú, deja de vivir en el pasado…

-lo dices porque tu estas bien pero ¿acaso recuerdas lo que Bruno te hizo?

-pero ya eso paso

- no importa si ya paso o no, me siento como tú te sentías esos días, sin ánimos de nada, así que por favor ponte en mis zapatos –me abrazo

-lo siento, pero me cuesta verte así de mal –miro el reloj- no me puedo quedar más, promete que me llamaras para saber de ti, cubriré tu turno –la abrace más fuerte

-estaré bien, iré a comprar algunas cosas creo que necesito un cambio –la solté- quizás un corte de cabello

-pero no tan corto ¿okay?

-¡Okay!

 

Se levantó del sofá y la acompañe a la salida, cerré la puerta y caí lentamente al piso junto con mis lágrimas, ya no me podía quedar, sobraba justo en ese lugar donde ya no era necesario que estuviera… su vida, y no éramos un tu y yo y debía terminar de aceptarlo, eras tú y ella… era yo.

¿Quién lo diría? 13 años no fueron suficientes para darme cuenta de que lo extrañaba y lo necesitaba en mi vida, no me di cuenta que estaba haciendo las cosas de manera incorrecta. 13 años no habían sido suficientes para borrar este sentimiento que me helaba el corazón y todo espectro sentimental que generaba mi hipotálamo cada que alguien mencionaba su nombre.

Tenía que aceptarlo… era dejarte ir ahora o morir en el intento.

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