ABAJO LOS HOMBRES

Victoria Harris, es una soñadora y una romántica empedernida, ha buscado el amor desde que comenzó a gustarle el género opuesto, pero lo que la vida le ha dado es todo lo contrario. Desde su primera confesión todo fue de mal en peor, conociendo pasteles y recibiendo plantones, por esto termina desechando el amor y odiando a morir a los hombres…o al menos eso pretende.
Jared Merill-Brown no tiene nada de romántico y mucho menos de soñador, de hecho con lo que nunca ha soñado—ni piensa hacerlo en un futuro— es verse babeando por una mujer para que lo dome y lo tenga como un perro tras sus faldas. Un hombre exitoso, siempre consigue lo que quiere, con cuerpazo de dios griego y sonrisa perfecta dan el resultado de un mujeriego en potencia. Hasta que literalmente se cae y con él su mundo.
La vida da muchas vueltas y encontramos el amor en el momento y de la manera más inesperada, pero ¿podrán dos tercos que no dan su brazo a torcer aceptar el amor que los golpea?

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8. capitulo 8

 

Y tú hazla gozar.

Obvio…es el plan.

 

¡Ese par es increíble!

Y es aún más increíble que Jared haya zanjado el tema con un guiño.

El trayecto hacia el local fue relativamente grato. Hablamos, tuvimos nuestras diferencias, pero que de gracias que no termine pisándole un pie o rompiéndole la mano…a veces los hombres son muy desesperantes.

Ya entrando al local, él habla con el camarero para que nos guie a la mesa reservada. Lo observo un momento, tan guapo como siempre. Utilizando una camisa azul rey simple y unos pantalones negros. Odio que sea tan atractivo. Mientras él habla yo le echo una mirada rápidamente al pub.

Es bonito, muy amplio, tiene mesas por todas partes y una pista muy grande donde algunas personas bailan al son de…la bachata —esa tendencia esta tan de moda, pero a mí me carga, soy un cero a la izquierda en cuanto a coordinación, prefiero evitarla. También hay mesas junto a sillones pero más pegadas a la pared y una barra amplia donde trabajan como cuatro personas. Jared me toma del brazo y me lleva hacia una de las mesas que están a la pared.

— ¿lista para la diversión nena?

—Jared no te pases rollos es solo una…salida.

—Claro—dice con esa sonrisa de chulo… que promete mucha diversión.

 

El camarero se acerca con la carta de tragos y aperitivos.

La verdad es que soy pésima con los tragos, como que me dan sueño, pero elijo uno muy conocido.

—Quiero sexo en la playa—escupo abruptamente. No me doy cuenta del error que cometí hasta que miro al grandote. Jared me está mirando con los ojos bien abiertos. Sé que lo malinterpreto, pues sonríe tornándose juguetón, no obstante pide lo demás con total calma. Cuando el camarero se va aprovecha obviamente de decirme lo que tenía en mente.

—Victoria—dice, volviendo a sonreír—Nena sé que quieres sexo, pero eso dejémoslo para después, mientras disfrutemos la velada.

Yo abro la boca de tal forma que llego a juntar baba así que la cierro.

—Jared no me refería a eso…—veo como el condenado se pone a reír—desgraciado deja de jugar así.

—Lo siento victoria pero no puedes negar que diste pie a una broma.

—Si claro…odioso—digo sacándole la lengua

 

De pronto su sonrisa desaparece y cambia su semblante a uno más serio, un tanto turbio. No sé lo que está pensando este hombre, pero está más…peligroso. Meto mi lengüita devuelta a la boca y aparto la mirada. Observo a las parejas bailar, sin embargo estoy más alerta de Jared, de su expresión, su cambio de postura…el ambiente se vuelve a poner tenso, por suerte el camarero llega y nos trae la orden.

 

—Cuéntame—pide Jared una vez que estamos solos. Da su primer sorbo, no sé cuál es, pero tiene mucha hierba…un mojito supongo.

— ¿Qué cosa? —inquiero dando un sorbo a mi trago.

—Lo que te paso…con el tipo.

— ¡Que sapo Jared!

—Solo cuéntame, desahógate conmigo.

—Bien, si eso quieres. Afírmate—sentencio, Jared pone sus manos en los costados de la silla preparándose con su ceja enarcada para lo peor—porque te caerás de espalda.

Más o menos me lleva como una hora, quizá un poco más —y tres sexos en la playa para ayudarme con los nervios y pueda soltar la lengua—contarle todas mis peripecias y fracasos románticos y sexuales. Él también me cuenta los suyos, jamás pensé que le hubiera ido mal, me cuenta por ejemplo que una vez le pusieron los cuernos, bueno la verdad es que la tipa jugaba a dos bandos y él no sabía, fue la primera vez que lo habían hecho tonto…y la última.

—Victoria no soy un cabrón como tú piensas, a las mujeres les atrae un hombre seguro y yo tengo mucha seguridad, pero a ninguna le he roto el corazón…siempre ha sido un acuerdo, buscamos pasarla bien sin ataduras y ya…ninguna se ha quejado.

Yo solo lo miro, porque no sé qué decir…ojala fuera así de fácil para mi…o sea, sé que es fácil, lo malo es que siempre caigo en la ilusión… y siempre doy más de lo que debería, tonta yo. Al final solo es sexo y nada más ¿Por qué no puedo aceptarlo y ya?

Porque quieres más…

 

Retumba en mi cabeza

 

—Lo que te pasa a ti es lamentable, lo entiendo porque sí han jugado contigo, pero… mira, seré claro, eres una mujer atractiva y me gustaría mucho hacerlo contigo, pero más allá de sexo no te puedo ofrecer— me aclara—Lo sé, odias a los hombres porque te han plantado o fallado de alguna forma, no hay excusa victoria, pero no te cierres a experiencias y por sobre todo no te ilusiones. No esperes que el idiota que se acueste contigo al día siguiente grite que está enamorado de ti, eso no pasa, eso lleva tiempo…y aun así, podrán follar mucho, pero jamás significaras para ellos lo que ellos significan para ti.

 

…jamás significaras para ellos lo que ellos significan para ti…

 

Te odio Jared ¿por qué tienes que escupirme la verdad en la cara?

 

Nos miramos fijamente y siento que lagrimas se agolpan en mis ojos, pero muerdo mi lengua y me aguanto. Aparto la mirada con odio, porque tiene razón, porque no importa cuanto lo intente o lo quiera, si más allá del sexo ellos no me ven como algo serio, pues ¿qué puedo hacer?...nada

Siento si fui un bruto—me dice. Estúpido claro que lo fuiste y me cagaste todo el ánimo—pero contigo hay que ser claro desde el principio. Porque por lo que me contaste tienes tendencia a ilusionarte—sonríe un poco burlón—no te lamentes Victoria, solo trata de relajarte más y ya llegara tu momento. Por ahora piensa en que elegir ¿amargarte o disfrutar?

Yo estoy hecha bolsa, de esas bien para la caga. Jared me mira y sabe que la cago, no se retractara, ni será sutil…aprendí que él es así, te dice las cosas como son aunque duelan.

—Victoria, vamos a bailar— toma mi mano y tira de mi para ir a la pista y sacarme de mis negativos pensamientos.

 

Toma mi cintura y me apega a su cuerpo duro, me siento pequeña y frágil. Nos miramos y ya no estoy segura de lo que quiero, ni de lo que este hombre me hace sentir. Me hace mover al ritmo de una melodía suave y sensual que no logro identificar. Soy horrible bailando, sin embargo él me sabe llevar y es como si hubiera nacido para el baile, me da una vuelta y pega mi espalda a su pecho, siento un bulto cerca de mi trasero que me hace apartar, pero el vuelve a encerrarme entre su pecho y brazos.

—Victoria…déjate llevar—musita tan suavemente que apenas puedo oírlo. Acerca su boca a mi oído— nena tú también lo sientes…no te cierres—me voltea y me agarra firme, su mirada nublada por el deseo se apodera de mí y lo último que siento es su aliento caliente entrar por mi boca. Ese ligero sabor a trago junto con su lengua queman y ese ardor me llega a las entrañas. Algo crece dentro de mí, siento el deseo embargándome desde abajo y el único que puede satisfacerlo es este hombre.

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