ABAJO LOS HOMBRES

Victoria Harris, es una soñadora y una romántica empedernida, ha buscado el amor desde que comenzó a gustarle el género opuesto, pero lo que la vida le ha dado es todo lo contrario. Desde su primera confesión todo fue de mal en peor, conociendo pasteles y recibiendo plantones, por esto termina desechando el amor y odiando a morir a los hombres…o al menos eso pretende.
Jared Merill-Brown no tiene nada de romántico y mucho menos de soñador, de hecho con lo que nunca ha soñado—ni piensa hacerlo en un futuro— es verse babeando por una mujer para que lo dome y lo tenga como un perro tras sus faldas. Un hombre exitoso, siempre consigue lo que quiere, con cuerpazo de dios griego y sonrisa perfecta dan el resultado de un mujeriego en potencia. Hasta que literalmente se cae y con él su mundo.
La vida da muchas vueltas y encontramos el amor en el momento y de la manera más inesperada, pero ¿podrán dos tercos que no dan su brazo a torcer aceptar el amor que los golpea?

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4. Capitulo 4

 

La cena no estuvo mal, aunque yo casi no hable. Ivette sabe que no quiero saber nada de los hombres y que no confió en ellos, sin embargo durante toda la cena se encargo de ponerme al día sobre el vecino. Mientras comíamos me conto como se conocieron, lo que fue hacia ya casi tres semanas cuando Jared vino a ver qué tal era el departamento, como Ivette es “curiosa” no tardo un segundo en presentarse y empezar su inquisición, claro Jared como es un playboy se le había insinuado—cosa que no me sorprende—, pero Ivette lo puso en su lugar. Luego de eso había llegado yo frenética con la noticia de que me había encontrado con Brentt —un amigo de la preparatoria—y que me había invitado a salir sin siquiera prestarle un poquito de atención a Jared y eso es lo que más le sorprende a Ivette que no me fije en él siendo un tío bien bueno, y es que cuando me enfoco en alguien no me fijo en nadie más.

Bueno además de ponerme al día con su presentación, también supe —gracias a la Santa Inquisidora— que trabaja como jefe de una constructora—pequeña pero en crecimiento— aun así le gusta más el trabajo en terreno, por eso cada vez que tiene tiempo libre se dedica a construir algo, ya sea una silla, algún mobiliario, renovar alguna habitación o cualquier cosa— o sea el tipo no puede mantener las manos quietas y tiene que tener su cuerpo en constante movimiento, esto se entiende de dos maneras ¡y las dos valen!

Recientemente ha estado trasladando sus cosas a su departamento temporal, porque esta remodelando su casa a su manera, aunque no todo ha sido ordenado. También me entere de que  tiene treinta y tres años y es el concho de la familia, tiene un hermano mayor sabelotodo y una hermana traviesa que junto a su madre se las dan de celestinas y su padre... bueno ahora que me percato no hablo de su padre. Le gustan los animales, bailar, tuvo una novia en toda su vida— ¡Sí, claro y cincuenta en las sombras!—entre otras cosas. ¡Qué lindo! ¿No? Obvio yo no le creí ni una palabra, suficiente experiencia tengo para saber que cuando los hombres cuentan algo la mitad de ello es mentira. Les encanta hacerse los interesantes.

En fin, la cena termino sin golpes, aunque en muchas ocasiones me aguante enterrándome las uñas en las palmas, es que siento que el tipo es tan mentiroso, además de presumido. Lo otro es que se reía con Ivette como si fueran viejos amigos ¿Qué le pasa? ¿No se da cuenta que es el mayor playboy en toda la ciudad y quiere embaucarme?, pero a mí su cara de santurrón no me va engañar…ni esa sexy sonrisa que tiene.

¡Rayos! empiezo hablar como una vieja solterona y amargada ¡y apenas tengo veintisiete años!

¡Ugh! me tapo la cara con mi almohada y recuerdo lo último que me dijo, que fue cuando nos despedíamos:

 

—Victoria en serio siento si te ofendí, pero el desafío sigue en pie. Uno de los dos va a caer y no seré yo.

 

Para remate dice todo eso poniendo su mirada más penetrante que me caló hasta los huesos. Me sentí como mosca en una telaraña, atrapada. Hablo con tal seguridad dando por hecho que eso va a pasar, pero no quiero, esta vez no cederé. 

—Vaya, sí que te tiene mal Jared.

Se me había olvidado cerrar la puerta de mi habitación después de haber lavado los platos de la cena, en consecuencia mi queridísima amiga estaba parada en el marco de la puerta con una sonrisa socarrona.

—Solo estoy preocupada por la mano de Jared.

—Claro, a eso me refería ¿qué otra cosa puede ser?

Aparte la almohada de sopetón y me encontré con una cara que reflejaba pura inocencia ¡si claro! Como si no la conociera.

—Iveeette…— alerte en señal de que no se metiera en ese terreno.

—Tori, creo que le estas poniendo mucho color.

—Es un playboy…

—Es un tipo que no sabe cómo expresarse—declaro— Créeme se juzgar a la gente y creo que deberías darle una oportunidad, conócelo.

—Pues yo creo que esta vez te estás equivocando— refuto.

—Nunca me he equivocado…

—Sieeempre hay una primeeera veeeez—caturreo

—¡Aaaaaach! eres desesperante—dice golpeado con su tacón el piso— ¡Bien, amárgate tu sola la vida!

—Ivette…

 

Sentí un fuerte portazo proveniente de la habitación de Ivette, cosa que no era buena señal, ya hablaría con ella sobre como en realidad me siento con toda esta situación del “vecino”, pero no hoy, ya tuve suficiente de Jared por esta noche.

Me cambio de ropa y voy al baño a lavarme los dientes. ¿Y si es verdad lo que dice Ivette? ¿Qué no es un mal tipo? ¿Que solo dice cagadas cada dos por tres porque no sabe expresarse? ¿Qué debería conocerlo?

Sacudo mi cabeza alejando esos pensamientos— No, solo soy un juego para él. Solo un juego.

 

*****

 

 

Han pasado cuatro días desde la cena y no he visto a Jared, ni siquiera Ivette lo ha visto, aunque casi no ha estado demasiado acá ya que es su semana de trabajo.

Quizá se dio cuenta que conmigo no funcionaria y se fue a buscar a otra. No pensé que se rendiría tan fácilmente y honestamente parte de mi se siente triste ¿¡que estoy diciendo!?

—Tori, si tanto te preocupa por qué no vas a su departamento.

Ivette había llegado del trabajo y estaba cenando en el pequeño comedor mientras yo estaba en el sofá viendo la tele.

— ¿De qué hablas?—digo haciéndome la desentendida

—De que has estado mirando la puerta como perro que espera a su dueño…y no, no soy tonta —me corto—sé que es por Jared.

—Yo…

Ivette se para y trae una bolsa—mira, me quedo claro con la conversación que tuvimos antes de ayer que nada de hombres ni aquí, ni en la luna, pero entonces solo se una buena vecina y llévale esto —me pasa unas magdalenas que compro— dile que son de mi parte, verificas como esta y ¡listo!—dice con un guiño.

— ¿Y porque no vas tú y lo ves?

—Cobarde. Acuérdate que le rompiste la mano. Se lo debes—puntualiza.

— ¡No le rompí la mano! —dejo en claro— Bien, iré…de tu parte

—Seguro.

Cuando salgo escucho la risilla de Ivette como si hubiera ganado algo, odiosa.

Cuatro pasos me separaban del departamento de Jared. Me acerco y antes de tocar me arreglo un poco el cabello.

Toco, espero unos segundos, nada.

Vuelvo a tocar, espero unos segundos y nada.

Iba a dar la vuelta cuando escucho la puerta abrirse. Lo que se asoma es un espectro. Jared se ve pésimo, con unas ojeras oscuras y su cara demacrada—hola—dice apenas. Esta envuelto en una cobija y se va arrastrando hacia el sofá. Lo sigo por detrás.

— ¿Jared?—se recuesta cerrando un poco sus ojos— ¿necesitas algo?...uhmm Ivette te manda estas magdalenas—digo dejándolas en la mesita de centro. Escucho que tose muy feo, ahora si me preocupa. Veo que su mano derecha sigue vendada y ahora está algo morada y verdosa. Vuelve a toser. Me acerco y toco su frente—  ¡estas ardiendo! ¿desde cuando estas así?

—desde ayer…antes de ayer, no sé.

— ¿Por qué no llamaste a tu familia?

—Soy un hombre grande, se cuidarme solo.

—Si se nota—ironizo

— ¿Por qué me tratas mal? Pareces una vieja huraña—tose 

—Lo siento, no era mi intención.

—Tregua ¿sí? En estos momentos mi ingenio no puede contigo— dice levantando a duras penas su mano para cerrar el trato.

—Bien— digo apretando su mano, que estaba caliente— ¿has tomado algo, comido?

—No, pensé que se me pasaría.

— ¡Hombres! creen que se lo pueden con todo. Iré por unos remedios.

—Al final sí vas a cuidarme—dice sonriendo

—No lo celebres tanto, ya vuelvo.

Me apresuro al departamento y voy directo a mi cuarto donde tengo algunos analgésicos. Ivette estaba en el baño duchándose, por suerte, sino me asaltaría con preguntas y de ahí no salgo. Regreso al departamento de Jared y sigue en el sillón, esta vez con el antebrazo tapando sus ojos. Me acerco y toco su brazo.

—Ven, vamos a tu cama.

—No pierdes tu tiempo nena.

—Ja- ja…vamos—lo levanto apenas haciendo que se apoye en mi. Prácticamente camino solo, porque de verdad que no me lo podía, aunque nunca se alejo de mí.

Llegamos a su habitación. Tenía ventanales grandes que daban hacia un balcón, con cortinas de color beige y su cama era King size muy adecuada para el fortachón. Estaba desordenada probablemente había pasado los días en cama. En la mesita de noche había una jarra con agua y algunas galletas ¿eso era comida? Pfff. Lo deje en la cama, como estaba afiebrado lo arrope solo con la sabana y la cobija que llevaba.

—Espera aquí, traeré comida de verdad—digo mirando las galletas— por cierto tomate uno de estos—indico dejando la tableta de analgésicos en su mesita de noche.

—Gracias—dice tomando mi mano y acariciando con sus labios mis nudillos.

Yo no sé qué decir. Eso me toma por sorpresa y me hace sonrojar, así que asiento y rápidamente retiro mi mano para irme a cocinar.  Miro alrededor y veo que la mayoría de las cosas han sido instaladas, sin embargo seguían habiendo cajas por aquí y por allá a medio abrir. Camino hacia el refrigerador, lo abro y me impresiona lo vacio que esta, bueno casi vacío. Tiene algunos jugos, huevos, mantequilla, mermelada de frambuesa ¿le gusta la frambuesa? No conozco a muchos hombres que les guste, que raro. Abro el congelador y por suerte había un pollo, lo dejo afuera para que se descongele y me pongo a buscar las verduras que necesito para preparar la sopa. Lo poco que encuentro lo dejo en la encimera y voy a ver como esta Jared. Me acerco y lo toco para saber como esta, sigue caliente así que voy al baño por un paño y mojarlo. Regreso y empiezo a ponerlo en su frente, sus mejillas, en sus brazos…

—Hmmm…eso esta helado—se queja.

—Lo sé, pero ayudara a bajar la fiebre

—Me da frio

—No seas niñato—Se queda callado dejándome continuar—bien, pronto traeré la sopa, por mientras descansa—Dejo el paño en la mesita de noche y voy a preparar la sopa.

Cuando llego Jared seguía en la misma posición en que lo había dejado, o sea como estatua con sus brazos a los costados y su cabeza ligeramente hacia un lado. Sonreí. Así calladito se veía más bonito, su rostro se veía más duro con la barba incipiente que tenia, pero no le restaba belleza, ni enfermo este hombre dejaba de ser guapo, su camiseta ligera dejaba ver sus brazos fuertes, puro musculo y su pecho estaba cubierto por una leve capa de vellos que por un momento me dio la curiosidad de saber donde terminaba ¡Contrólate Victoria el tipo está enfermo! me regaña mi subconsciente. Su respiración era relajada, veía su pecho bajar y subir con normalidad.

— ¿Te gusta lo que ves?—pregunta repentinamente, sus ojos estaban entrecerrados, yo me asuste porque me pillo desprevenida.

¿Que si me gustaba? mucho, pero eso me lo quedo yo —no sabía si despertarte o no, pero ya que estas despierto, aquí está la sopa—respondo de lo más normal. Hago espacio en la mesita de coche para colocar el plato—espera me traeré una silla— voy y vuelvo rápidamente. Acomodo como puedo a Jared para que pueda tomar la sopa y en eso que le coloco las almohadas detrás de su espalda y cabeza mi pecho queda en frente de su cara ¡Qué vergüenza! cuando me aparto veo que Jared tiene los ojos bien abiertos. Me hago la loca y tomo la sopa para dársela.

—Eso fue un golpe bajo—dice amurrado—quieres hacerme caer, pero primero serás tu.

—Déjate de tonteras y toma tu sopa, sino te las apañas solo.

— ¡No, espera! No tengo fuerzas para nada, yo…no volveré a decir nada, pero tú también deja de ser gruñona.

—Bien

Y así comienzo a darle sopa al fortachón que por un refrió cae como un viejito en cama.

 

 

 

 

Siento la demora :/ definitivamente la inspiracion no siempre esta conmigo, pero aqui

esta el capitulo , si les gusta voten o comenten al menos

asi sabre si debo seguir  con la historia :) .

Nos leemos pronto!!

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