ABAJO LOS HOMBRES

Victoria Harris, es una soñadora y una romántica empedernida, ha buscado el amor desde que comenzó a gustarle el género opuesto, pero lo que la vida le ha dado es todo lo contrario. Desde su primera confesión todo fue de mal en peor, conociendo pasteles y recibiendo plantones, por esto termina desechando el amor y odiando a morir a los hombres…o al menos eso pretende.
Jared Merill-Brown no tiene nada de romántico y mucho menos de soñador, de hecho con lo que nunca ha soñado—ni piensa hacerlo en un futuro— es verse babeando por una mujer para que lo dome y lo tenga como un perro tras sus faldas. Un hombre exitoso, siempre consigue lo que quiere, con cuerpazo de dios griego y sonrisa perfecta dan el resultado de un mujeriego en potencia. Hasta que literalmente se cae y con él su mundo.
La vida da muchas vueltas y encontramos el amor en el momento y de la manera más inesperada, pero ¿podrán dos tercos que no dan su brazo a torcer aceptar el amor que los golpea?

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12. capitulo 12

— ¿Victoria…a dónde vas?

 

La última persona que quería encontrarme en estas circunstancias es justamente Jared. Irme así y verlo ahí tan…tan… ¿esta ojeroso?... quizá no ha dormido bien, supongo que sé por qué.

 

— No es asunto tuyo

 

Tomo una actitud fría. Siento que si lo sigo mirando me arrepentiré o peor lo abrazare, lo besare y…

Aparto mis ojos de los suyos y avanzo con paso firme fuera del edificio. Jared me toma del brazo.

 

— ¿A dónde vas?

— ¿Para qué quieres saberlo?

—Yo…necesito…hay…

 

Sí, es cierto, esta raro. Se ve abatido, confundido, triste… ¿Por qué?... ¡hombres! ¿Quién los entiende?

— Jared ¿de qué te sirve?

—Victoria…

Escucharlo me duele —Se está haciendo tarde…adiós.

No me detuvo. Me dejo ir. Así de simple, como si nada. En el fondo seguía esperando, esperando a que hiciera algo, a que dijera algo ¡Que ilusa!

Me alejo rápidamente de ahí. Me duele verlo. Por suerte un taxi va pasando y lo tomo. Sin mirar atrás cierro la puerta y el auto comienza su viaje, el conductor me pregunta la dirección y se la digo, es una distancia bastante larga y me saldrá caro, pero no me importa, necesito irme. ¡Sí! Quizás soy una cobarde, pero “soldado que arranca sirve para otra guerra” ¿no? ¿Se aplica a mí? Pffffffffffff jamás he sido buena con los refranes.

La noche cae oscura y helada en la ciudad. Una brisa fría se introduce por la ligera abertura de la ventana del conductor, me cala hasta el alma y agradezco que me entumezca, no quiero sentir nada.

 

Adiós Jared…

 

…tenías que cagarla.

 

            *****

 

— ¡Buenos días mama!

— Buenos días victoria—sonríe—ven siéntate—me indica una silla al lado de ella.

— ¿Y donde están Daniel y papa esta vez?

— Salieron a correr. Ya sabes que Daniel siempre lo hace, tu padre solo de vez en cuando.

 

Sí, desde que estoy aquí he visto que mi hermano sale a correr, cuidándose más de lo que hacía antes, claro que aún no deja su PS4. De todas formas es extraño ver como tu hermanito se convierte en hombre. Un hombre…

 

Jared…

Uyyyyyy lo odioooo… ¿por qué tengo que pensar en él?

Aun rememoraba la última vez que lo vi. Solo por momentos.

 

— ¿Que pasa Victoria?

 

Mis pensamientos son interrumpidos por una pregunta que mi madre había estado aguantándose desde que llegue, eso ya hacía tres semanas. En todos esos días me cuestione si contarle o no lo que me había pasado, la verdad es que solo iba porque necesitaba despejarme y aclararme, sin embargo me seguía pesando.

— Querer no debería doler ¿cierto?

— No hija, no debería doler… ¿qué pasa victoria?

— Creo que me enamore…

— ¿Crees?

— Yo…estuve saliendo con alguien. La verdad no era nada serio, pero de pronto cambio…y luego vi que estaba con otra.

— Ah—  es lo único que musita mi madre.

— Sé que no he tenido buena suerte encontrando a alguien. De hecho nunca había tenido problemas con lidiar un rechazo, pero ahora siento un dolor aquí- le digo indicando el corazón- que no me deja tranquila.

— ¿Lo quieres?

— Yo…sé cómo es el. Conozco sus defectos y a pesar de eso yo tengo este sentimiento hacia él. Es egocéntrico, engreído, nunca admite cuando se equivoca entre otras cosas— mi madre alza una ceja en son de molestia, así que rápidamente digo—, pero también es inteligente, gracioso, cariñoso y preocupado…debo estar rallando el coco… yo lo quiero, pero el no a mí, quizá no de la misma forma que yo lo hago— apunto— siempre me dejo en claro que no aceptaría ningún tipo de relación formal. Desde un principio sabía que no debía esperar nada, sin embargo con el tiempo comencé a creer que sí podría…me equivoque.

— Cariño debes olvidarlo—sentencia mi madre— Victoria el peor error que puedes cometer es estar con alguien porque te sientes sola. No lo hagas hija, ni mucho menos mendigues cariño. Date la oportunidad de conocer a más personas o de enfocarte en ti. Vales mucho para estar con alguien que solo te quiere en su cama. Si él no ha demostrado otras intenciones y tú tienes sentimientos hacia él, quien terminara mal eres tú.

—yo…lo se…lo tenía claro, pero…

—Cariño— me dice al tiempo en que me acaricia el hombro intentando consolarme— te ilusionaste con la persona menos indicada, pero lo superaras, porque eres fuertes, ¿acaso no eres Victoria? —sonrio, animándome de alguna manera, lo necesitaba…la necesitaba.

Ahora tengo mucho en que pensar.

De pronto aparece papá y Daniel. Papá se acerca directamente a nosotras Daniel, en cambio, sube a su cuarto.

Viene muy sonriente, aunque no por mucho tiempo, con solo ver nuestras caras atentamente su sonrisa se disipa.

— ¿Y qué paso aquí?

—Los hombres son unos idiotas—dice mama con un dejo de molestia— eso es lo que pasa— termina plantándole cara y sale.

Papa se le queda mirando extrañado como diciendo ¿y yo que tengo que ver? Luego me mira con una mirada de “intento descifrar a que se debe el disgusto de mi mujer”

— ¿Problemas con los hombres?

Yo intento sonreír para restarle importancia…ehhhhhh lo intento.

— ¿Quién fue el desgraciado que hizo sufrir a mi princesa?...ya vera- expresa aireado, maquineando ya algo en su cabeza – Victoria dame la dirección vamos a ver qué tan hombrecito es…¡¡¡Daniel!! — llama— arréglate alguien hizo sufrir a tu hermana y tiene que ver que no está sola…saldaremos cuentas.

Daniel sale de su cuarto sorprendido

— ¿En serio? Ohhhh ya demosle

 

¿En serio?... ¿en serio piensan ir a “saldar cuentas”?

 

—Sí, súbete a la camioneta…Victoria la dirección—exige decidido.

—Papá ¡NO!­— enfatizo

—Victoria…— pronuncia mi nombre con un tono de advertencia, ante la que yo no cedo—como sea, iré donde Ivette, seguro ella sabe.

 

¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!

 

No, esos dos juntos…son del terror.

 

—Papá  detente— suplico al ver que se sube a la camioneta y Daniel ya está sentado al lado con una sonrisa como si fuese el tremendo suceso— ¡papá!...es mi problema…ya lo resolveré­—lo miro fijamente con determinación.

En eso mi mama se acerca confusa.

— ¿Que pasa aquí?

—¡¡¡Quieren matarlo!!!

Ok, exageré, sí, pero es la única forma para que mamá tome las riendas y controle el impulso de estupidez de mi padre.

— ¿Queeee? No, solo quería noquearlo— esclarece papá.

—Cariño no estás en edad para eso, por favor deja que tu hija arregle sus asuntos como adulta que es y tu Daniel no le avives las locuras a tu padre. Ahora entren— sentencia de manera rotunda. Papa entra enfurruñado y Daniel un poco desilusionado. Voy entrando cuando mamá me avisa— Ivette esta al teléfono… indignada.

ya, gracias— expreso media compungida. No salgo de una y entro en otra.

Me dirijo hacia el teléfono pensando en alguna excusa para decirle a Ivette porque no la he llamado-

— ¿alo? Ivette yo…

Ingrata— gruñe— prometiste que llamarías y no lo hiciste ¿sabes lo preocupada que he estado? Como sea, tienes que volver pronto

 

¿Pronto? ¿Porque? — ¿Qué cagada habrá hecho Ivette?

 

Ya me las arregle con jared— ya ¡ahí está! y juro que está sonriendo ahora triunfante.

 

¿Ivette que hiciste?

 

Tengo que contarte eso y mucho más, pero ni pienses que te lo diré por teléfono. Tori ya vuelve—me pide

 

 

Y lo hare…volveré

Porque, después de todo, aún hay cuentas que saldar.

 

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