VON

El tiempo pasa rápido e incesante sin remordimientos, las manecillas siguen su infinito camino y sin embargo mi reloj se detuvo hace mucho tiempo, quede atrapado en este pozo y el único habitante soy yo ¿Mi reina? Una luna malvada que lanza su aterradora luz blanca sobre mí.
Y no puedo escapar
Mi tiempo se detuvo, las manecillas pararon en seco ese día, ahora no puedo hacer nada más que pagar una sentencia que nunca terminará.

0Me gustan
0Comentarios
13Vistas

1. "Preludio"

Hace unos meses, cuando estaba en el colegio, recuerdo muy bien un pequeño almacén olvidado, muy lejos de las personas que reían estridentemente, de los chicos sudorosos que jugaban básquet en el descanso, de los susurros disimulados que manchaban la reputación de uno que otro alumno, de todo lo que no sirve y contamina el alma. Aquel almacén estaba en la profundidades escondido, alguna vez presumiendo su puro color blanco, una ventanilla reluciente y una puerta bien engrasada, ahora rendido cual amante abandonado bajo la lluvia en espera de un amor poco fiel y egoísta, su precioso vestido blanco ahora estaba cubierto de moho, sus orbes alguna vez cristalinos se encontraban empañados, ciegos, tristes y su corazón antes abierto a cualquiera que le ofreciera amor el día de hoy se resistía a la entrada de cualquier intruso desconfiada rechinaba con miedo. Nos encontramos por casualidad, estaba perdido y ver aquel viejo almacén fue como ver mi reflejo, quebrado y olvidado.

El interior era el sinónimo de abandono, sus viejos estantes de madera vieja ahora solo servían para sostener polvo, las paredes desgarradas mostraban su rasposa y gris apariencia alguna vez disfrazada de blanco, algunas veces la lluvia se apiadaba de ella y le hacía compañía, muchas veces dejaba recuerdos de sus visitas, círculos deformes y oscuros en el techo y líneas amarillas en sus paredes.

Ese lugar era lo más parecido a una mano amiga que me contemplaba en silencio dibujando una triste pero compresiva sonrisa, dejaba que ensuciara sus ya mugrientos pies de concreto de gotas carmesí que con el paso del tiempo se volvían de un color café rojizo, yo le hice compañía a ese almacén en primavera cuando la lluvia la abandonaba y ella me la hacía a mí en otoño cuando la lluvia azotaba fuertemente al cuartucho furiosa por mi presencia pero aun así estaba allí siempre por que podía dar rienda suelta a mis demonios que sumiso dejaba que me devoraran, era merecedor de las franjas rojas que pintaban mi piel con su bello y vívido líquido.

Los días pasaban, poco me importaba que me buscaran todos los días por mi ausencia en los salones, de todos modos, nadie me necesitaba, el mundo seguirá girando, las plantas crecerán, la gente se rica se va enriquecer de los pobres. Las personas seguirán su curso a su destrucción, uno más o uno menos no va ser daño a nadie. Con ese pensamiento en mente deslizo el frio cristal por mí ya pálida y reseca piel, lagrimas silenciosas que ya no sé por que insisten en pasearse por mis mejillas, profundizo más, cual niño cavando en el patio trasero buscando un tesoro, más profundo, siento dolor, me atrevo a profundizar más, siento como el cristal se hunde en mi piel y siento como la sangre empieza a salir más aceleradamente.

 

Este es mi castigo por mi pecado.

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...