No me rendiré. (JungKook/TaeHyung y tú)

Donde dos chicos se enamoran de una chica.

2Me gustan
0Comentarios
312Vistas

9. 9

Vi como caminaba hacia una mesa alejada, seguida por SeHun. Se sentaron, y _____ desvió su mirada de la mía.

¿Quieres salir algún día, bombón?— Hee me comienza a tocar el cabello, incomodándome.

¡Vete!— la saco de mis piernas, refunfuñando.

Hee-Young me mira desconcentrada, pero luego ríe.

Te haces el difícil, ¿eh?— sonríe.

No. Solo que no quiero nada contigo— la miro enojado.

Ya entiendo— suelta una pequeña risita, un tanto irritable —¿A caso eres gay?

¿¡Qué?! ¡No! ¡Solo que no quiero estar relacionado con ninguna perra!— grito, llamando la atención de toda la cafetería.

¿Qué estás tratando de decirme? ¿Que yo soy una perra?— me mira con odio.

No, no quice decir eso, solo...aléjate de mi— dije con asco.

Ella se da la vuelta, y se va meneando las caderas en modo de "seducción". Es una zorra.

En cuanto Hee-Young desaparece, todo el mundo vuelve con lo que estaba haciendo anteriormente.

TaeHyung, ¿cómo pudiste resistirte?— habla RapMon.

Eso no es resistirse. Si no me gusta, no me gusta— me encogí de hombros.

De lejos, observo a _____ riendo bajito. Tiene una linda sonrisa.

(...)

Ya de noche, a las ocho, me encontraba vistiéndome, luego de un lindo y relajante baño...es mentira, se me enfrió el agua mientras aún tenía el shampoó en el pelo, y tuve que bañarme con agua fría.

Elegí vestirme con una remera de manga larga negra, unos jeans blancos, y zapatos negros. Había quedado muy cool.

¿Dónde está mi galán?— entra Jimin, sonriente —Te ves bien, te ves bien— asiente con la cabeza y me mira de arriba a abajo.

Lo sé— me paso una mano por el cabello, y los dos reímos —¿Crees que le guste a _____?

De seguro que sí— asegura él —Oye, me encantó como trataste a Hee-Young hoy en la cafetería, ¿viste su cara? Nunca la habían rechazado como tú lo hiciste. Estuviste genial— reímos.

Tomo mi celular de la mesita de noche, y veo la hora; son las ocho y cincuenta y cinco.

¡Ya tengo que irme!— exclamo y corro hasta el primer piso, seguido por mi amigo.

¿A qué hora vuelves?— pregunta.

No lo sé. Pero por las dudas, no me esperes.

Jimin cambia su cara a una pícara —No hagan cosas sucias— señala.

N-no. Cállate, Jimin— mi cara se vuelve un tomate.

Solo bromeaba. Buena suerte— me golpea el hombro amistosamente.

Gracias. ¡Adiós!— dije saliendo de casa.

Crucé la calle, y golpeé la puerta.

Hola, TaeHyung— dijo Arlet, abriendo la puerta —Qué guapo te ves— me halagó.

Gracias, señora...— esperé a que dijera su apellido.

Solo dime Arlet, por favor— sonríe, y yo igual —¡_____!— se acerca a las escaleras —¡Ya vino TaeHyung!— grita para que la escuche, y luego vuelve a la puerta —Ya viene.

Yo asiento nervioso. Aunque en realidad, no sé por qué estoy nervioso, solo será una cena común y corriente...¿pero y si vuelco mi comida? ¿Y si se me cae en sima mi bebida? ¿Y si me resbalo en frente de todos mientras camino?

Está bien, no pasará nada de eso, solo...tengo que relajarme, ¿no?

De repente, Arlet se aleja de la puerta, dejando ver a una linda y tierna _____, con una blusa blanca y roja, un saco negro, calzas negras y botines rojos. Si, la había observado bien.

Hola, Tae— sonríe dulce, y yo le devuelvo la sonrisa.

Hola, _____— me rasco la nuca —¿Vamos?— le tiendo mi mano, y ella la toma.

Adiós, mamá— agita su mano libre.

Adiós, _____. Pásenla bien, ¿si?— dice su madre, y nosotros asentimos.

Cuando cierra la puerta, subimos al al auto, y nos dirigimos hacia donde llevaría a _____.

Estás muy linda— saco mi mirada del camino por unos segundos, para mirarla.

G-gracias. Tú también estás muy lindo, Tae— se sonroja.

También puedes llamarme V.

¿Cuántos apodos tienes?— ríe.

Como cuatro— reímos —¿Qué pedirás?

Mmm...no lo sé, ¿y tú?— me mira.

Posiblemente pida ramen, pero antes comeré una tortilla. ¿Alguna vez probaste ramen?— pregunto.

No— mueve su cabeza de un lado al otro —Creo que pediré eso, quiero probarlo.

Al llegar, rodeé el auto y abrí la puerta para que _____ pudiera salir. Sí, lo sé, soy muy caballeroso, eso es bueno, ¿no?

Aquí es— dije.

Es muy lindo— dijo observando todo —Oye, he escuchado que en lugares como este hay que prepararse uno mismo la comida, ¿puedo hacerlo?— preguntó emocionada.

No del todo, pero en parte sí. Por cierto, te lo prepararé yo— sonreí.

Gracias— ríe —En mi país no hay lugares así.

Tu país es extraño. Quiero ir a conocerlo, algún día— comento.

Yo te llevaré, entonces— sonríe.

Eso sería genial— digo emocionado —Cambiando de tema, ¿te gustan las salchichas?

Si, ¿a quién no?

Saco mi billetera del bolsillo de la campera, y entrego el dinero por una tortilla ya que _____ no quería, dos platos de ramen y las dos salchichas. Si pago antes, es mejor.

Mientras esperábamos a que nos trajeran el ramen, yo comí la tortilla.

Luego nos dirigimos al fondo del lugar, donde le enseñé a _____ lo que había que agregarle para que quedara más delicioso.

¿Te gusta el arróz?— pregunté.

Amo el arróz, siempre me gustó, no sé por qué— se encoje de hombros.

Genial, cuando te quede la sopa le agregas el arróz— le expliqué y ella asintió —Ahora hay que calentar las salchichas— dije y coloqué las salchichas dentro del microondas —¿De qué gusto quieres el jugo?

Mmm...de multifruta.

Genial, porque es el último que quedaba— se lo di.

Ella ríe y dice: —Pero...¿y tú que tomarás?

Me encojo de hombros —Da igual, no importa— nos encaminamos hacia afuera, y nos sentamos en un banco, donde comeríamos.

Tomamos de la misma botella, entonces— dijo despreocupada.

Pero es tú jugo.

Si, y yo quiero compartirte de mi jugo— se sienta en el banco y deja su plato arriba, al igual que yo.

_____ se queda unos segundos mirando los palillos con los que tendría que comer, y suspira.

¿Qué sucede? ¿Hay algo malo?— pregunto preocupado.

¿Qué? Ah, no, solo que soy un desastre comiendo con palillos, y más si son fideos— hace un "puchero", y yo la miro enternecido.

Acerco mis palillos a su plato, tomo varios fideos, y los acerco a su boca.

Toma, yo te daré de comer— sonrío con ternura.

No, no, yo puedo sola— dijo e intentó enredar unos pocos fideos, sin lograrlo, y bufó.

Vamos, come— ella se queja, pero abre la boca, y come.

Qué vergüenza— dice cuando termina de tragar.

¿Qué vergüenza qué?

Que tú me tengas que dar de comer en la boca como si fuera un bebé. Tendré que aprender a comer con palillos, pero es muy difícil— se queja.

No me molesta hacerlo— niego y sonrío —Me gusta, te ves tierna.

Ella ríe sonrojada.

Igual, es vergonzoso— baja la cabeza —V, ¿y las salchichas?— pregunta.

¡Las olvidé! Ya vuelvo— me paré y fui por las salchichas.

Volví, y le entregué una a _____.

Gracias.

Luego de que ella pudiera terminar sus fideos, traje el arróz, lo agregué en la sopa, y le di una cuchara a _____.

Ahora sí— dice, aliviada de no tener que usar los "incómodos palillos" según ella.

Reímos.

Cuando terminamos de comer, nos levantamos, y fuimos hasta mi auto. Todavía no nos iríamos, pero tenía que sacar algo del maletero del coche.

¿Alguna vez usaste un hoverboard?

No— niega con la cabeza.

Pues ahora lo harás— le mostré mi skate, y fuimos hasta la pista de skateboard.



 

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...