LA REDENCION DE CRYSTEL NABIRA

Llega la gran batalla, en donde Rhonda du Cohens, uno de los miembros de los Caballeros del Futuro, tendra que enfrentar a Crystel Nabira, mientras que sus amigos tratan de salvar al Reino de Freyjheim del desastre.

Podra hacerlo?

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1. LA REDENCION DE CRYSTEL NABIRA

    Todo comenzó en Toublin, la capital del Reino de Supremia, en una noche calida, pero a la vez callada a pesar         de las intensas luces de la colorida ciudad.

 

Con una jovencita, una de las mas jóvenes y tambien mas queridas para mi. Una jovencita de nombre Du Cohens. Rhonda du Cohens. 

En la mente de Rhonda, se encontraban las batallas y los encuentros con aquella sirigiana violenta y temperamental… Crystel Nabira.

 

-Ojalá supiera que es lo que debo hacer -comento Rhonda.

Rhonda du Cohens fue por los pasillos del Palacio Real, en Toublin, la capital supremica, observando la bella y muy bien refinada arquitectura de todos sus pasillos, junto con los cristales en los techos que daban grandes colores cuando entraban en contacto con la luz del Sol. Sin que ella lo notara, pronto sus pasos le llevarían hacia una sección de pared muy especial. Un mural, del cual varias figuras eran las protagonistas…

Rhonda se acercó más para ver y tratar de distinguir a aquellos personajes.

-¡Los Nuevos Elegidos!

 

Arriba de la pintura había una inscripción… Nacen los Héroes. Era como si viajara a aquellos días del final de la Guerra Astirena, para oír a la entonces Princesa Mikaela presentar la obra:

 

“Damas y caballeros… Nacen los Héroes”

 

El público quedó en frente de dos enormes murales. En ambos sobresalían los Nuevos Elegidos. En el primero estaban Lady Tina, Lobo Azul, Águila Azul, Lady Elina, Lady Cézanne, Rodión, la Princesa Sarah, Wallace V, Nova, la Princesa Susana, el Príncipe Atirro, Berlewen, Alawna y la Princesa Mikaela. Todos lanzando sus armas contra una figura que era la del Generalísimo Araknos.

El segundo, aunque estaban los recién mencionados, también se veía a Perséfone Lovecraft, Duncan, Penélope Caín, Korrin, Karfkol Glumbearl, la Princesa Marina, Jaëlmii, Erzum, Kroweiskan y Niemals. Y esta vez posaban como partiendo hacia la batalla, y el enemigo que tenían en frente era el Ejército Astireno.

Cada pintura tenía su título: La primera era Araknos, y la segunda… Segunda batalla de Supremia.

-¡Así que ahí estas! -exclamo Sylvia llegando con su hermana.

Por primera vez, en todo el día, Rhonda sonrió.

-Hola hermana querida. ¡Mira lo que encontré!

Sylvia llego para observar el mural de Nacen Los Héroes.

-Lo se Rhonda. Kinon, Proserpina y yo ya habíamos visto esta pintura.

-¿En serio? ¿Cuándo? ¿Hace poco?

Sylvia negó con la cabeza.

-Hace ya varios años, cuando Perséfone y Duncan nos trajeron por primera vez a Supremia.

Sylvia rio.

-¡Kinon se quedó mirando fijamente a la foto! ¡Como si esta le hubiera hipnotizado! Le pareció imposible creer que sus padres eran parte de esta obra.

-Y mira esto hermana. La tía Penélope y el tío Korrin están en el segundo mural.

 

Las dos se acercaron a ver.

 

 

-Si Rhonda.

-Pero ninguno de los dos aparece en el mural de Araknos. ¿Por qué es eso Sylvia?

-Eso es porque el tío Korrin y la tía Penélope se unieron después de la Segunda Batalla de Sirigia.

Rhonda se llenó de curiosidad.

-¿Por qué? ¿Paso algo?

-No. Es solo que los dos estaban más concentrados en Sirigia -aclaro Sylvia-, y, además, para ese entonces, los Nuevos Elegidos solo tenían a un representante por cada reino. Pero luego los integrantes se fueron extendiendo, hasta ser una gran organización de los prodigios de aquella época. Luego Rhonda se acercó para ver a Niemals.

-¿Es esa la maestra Niemals? -pregunto.

-Si. Muchos dicen que ella dio un giro a favor de la Coalición en contra de los mordretianos. Al principio fue una terrible enemiga de los Nuevos Elegidos, el tío Korrin y la tía Penélope, pero tras darse cuenta de las mentiras de Araknos, decidió ir con Lady Tina y los Nuevos Elegidos para proteger Multiria. Perdón. La Nueva Multiria.

De inmediato, la mirada de Rhonda giró a volverse pensativa.

-Me recuerda un poco a mí.

-¿Y crees que a Crystel Nabira?

Rhonda no respondió. Por su parte, Sylvia se acercó a su hermana para abrazarla por detrás.

-Hermana

-Dime Rhonda.

Luego Rhonda dijo:

-¿Cómo saber si lo que pienso lo que hago por las razones correctas?

-¿Las razones correctas? ¿De qué hablas?

-Como ya dije antes, siento que debo ayudar a Crystel, pero también cuando pienso en este asunto, me recuerda mucho a mi misma, por lo que no puedo evitar concluir que, si trato de ayudarle, seria más para satisfacer mi ansia que por ella, por lo que siento que al final, solo estoy haciendo algo egoísta. Y que no importa las cosas que haga, solo son por fines egoístas.

En ese momento, Sylvia abrazo más fuerte a Rhonda.

-Creo que estas saltando a conclusiones hermanita. No es malo querer mostrar a las personas una alternativa.

Luego Sylvia hizo que Rhonda le mirase a los ojos.

-Lo que sí es egoísta es que trates de forzar a otros a pensar como tú, pensando que tu verdad es la única absoluta -dijo Sylvia-. Hacer eso nos haría igual que la Hermandad del Cráneo Negro.

-Por eso digo que estoy siendo egoísta.

-No lo eres Rhonda. Solo estas tratando de conocer la forma en que deberías ayudar a todos, incluido a tu familia. Pero eso toma tiempo. En el caso de Crystel, puedes hablar con ella, pero recuerda que la decisión la debe tomar ella misma, porque, aunque pienses lo contrario, tu situación y la de ella no son la misma. Solo no olvides de agotar las opciones, por su bien,

Rhonda sonrió.

-Así como tú lo hiciste conmigo.

 

-Y pase lo que pase, yo te apoyo en lo que decidas.

Rhonda abrazo a su hermana.

-Gracias hermana. Te quiero mucho.

 

Las dos ninas se fueron a dormir.

 

Al dia siguiente…

-Disculpe Generala Elina, coronela Hinata -comento uno de los soldados-. Una persona insiste en verlas a ustedes y a los Caballeros del Futuro.

Elina dijo:

-No llamamos a nadie.

Pero Hinata tuvo una mirada de sospecha, por lo que volteo a mirar a Hagen.

Muy para la sorpresa de los Caballeros del Futuro, apareció aquella pistolera rubia que, aunque para ti no sea muy conocida, querido lector, para Kinon y su grupo era muy familiar, aquella pistolera que llevaba además esa larga espada con ella, que también vestía ese largo abrigo de cuero de dragón brillante, con el que muchos conocían su nombre, y el leotardo y las botas largas que revelaban su belleza, lo que hizo que muchos de sus enemigos y rivales se distrajeran y perdían.

-¡General! ¡Coronel!

-Meredith Dark. ¿Qué haces aquí? -pregunto Hinata.

-Me llamaron porque dijeron que Kinon necesitaba mi ayuda -aclaro Meredith.

-Fuiste tú Hagen. ¿Verdad? -pregunto Proserpina.

-Si. Creo que ya es hora de que hagamos eso.

Sin embargo, Hinata no cambio el tipo de mirada que tenia hacia Hagen.

-Ademas, yo vengo de Freyjheim, nadie conoce ese reino mejor que yo, asi que tenerme será una gran ventaja -sonrio Meredith acercándose a Kinon-. ¿No crees?

-Desde luego Meredith. Y muchas gracias por ayudarnos.

-Por nada. Y porque es por ustedes, no les pienso cobrar.

 

Todos fueron por fuera, pero Hinata detuvo a Hagen.

-¡No vuelvas a actuar sin nuestro consentimiento! ¿Entendiste? -advirtió Hinata.

-Si coronela. Disculpe -comento Hagen con acento despreocupado.

-¡No estoy jugando Hagen…

-Vamos Hagen -dijo Proserpina.

 

En el reino de Freyjheim, Crystel Nabira se encontraba en la cama de un hospital, descansando y con vendas en muchas partes de su cuerpo, durmiendo y siendo vigilada tanto por Duncan Gideons como por Elina.

Proserpina también acompañaba a su padre en la sala.

 

-Freyjheim -dijo Hagen Belphegus-. Me siento como si volviera al pasado.

Proserpina se acercó y le dijo:

-Solo es un sentimiento Hagen, recuerda que ahora eres un nuevo y maravilloso individuo.

Hagen le sonrió a Proserpina.

 

Y afuera, Kinon, Rhonda y Sylvia estaban mirando como Crystel era vigilada por sus amigos.

-¿Qué le están haciendo? -pregunto Rhonda.

-Están viendo como mejora -aclaro Kinon-, nada más. Lo que ella hizo fue muy difícil. Algo que ni la Generala Elina ni Hinata van a olvidar.

-¿Y crees que se recupere?

-Lo hará. Pero necesita dormir -comento Sylvia-. Todavía debe lidiar con el trauma de lo que paso, algo que ni la misma Kiwakoto puede quitar. Solo ella.

-Ya veo

Y entonces Kinon dijo:

-Rhonda. Fuiste muy valiente en esta ocasión.

-Gracias Kinon. Pero solo hice lo que me decía mi conciencia, yo se que vengo diciendo esto desde que me uní a ustedes, y tal vez lo siga haciendo por mucho tiempo.

-¿Sabes que significa eso? -pregunto el hijo de Tina y Karfkol.

-¿Qué significa Kinon?

-Que eres una valiosa amiga, aliada y también hermana, de quien aprenderemos mucho.

Rhonda sonrió.

-Si yo pude hacerlo… Quizás Crystel también lo haga con el tiempo. ¿Verdad hermana querida?

-Si Rhonda.

 

Y finalmente Freyjheim volvería a respirar tranquilo… Gracias a aquella segunda vez en que Kinon y los Caballeros del Futuro les ayudaron.\

 

Lothar Belphegus se detuvo de repente, girando lentamente para mirar a la cara a Crystel Nabira.

-A propósito, Crystel… ¿Esta vez vas a dejar la maquina quieta?

Esa pregunta llenó de confusión a Nabira.

-¿Cómo dices?

El tono de Lothar cambio al instante, sus ojos se volvieron siniestros, sus labios se hicieron rígidos, apuntando hacia el piso, y sus puños se apretaron, al punto de tornarse rojos.

-¿Crees que no me he dado cuenta? El Ubertyphoon de la aldea… ¡Tú los saboteaste! ¡Así como los demás!

Crystel empezó a temblar, y su mirada se paralizo.

-¡No Lothar! ¡Eso es falso!

-No lo es. ¿Crees que puedes engañarme? Aun si no tengo poderes Sirigianos, tu lenguaje corporal te delata. ¡Y aun así te atreves a mentirme de nuevo!

Como castigo, Lothar lanzo un feroz golpe hacia el estómago de Crystel.

-¡Después de que te salve hace años!

Le volvió a pegar en el estómago. Esta vez, con tanta fuerza que Crystel escupió sangre, al final solo pudo caer de rodillas, en mucho dolor.

Pero eso no basto, Lothar le agarro del cabello y la lanzo lejos.

-¿Por qué Crystel? ¿Por qué me hiciste eso?

Crystel no se puso de pie, sino que se quedó en el suelo; llorando lentamente y con la sangre aun en su boca.

-Porque soy débil Lothar. Porque no soy lo bastante buena para ti. ¡Lo he intentado! ¡De veras he intentado ser esa guerrera que tu tanto quieres y necesitas!

Sus llantos siempre fueron muy delicados.

-Y aun asi, no puedo serlo. ¡Soy un fracaso Lothar! ¡Un fracaso!

Lothar Belphegus le siguió mirando de manera fría. Pero luego se acerco a ella para darle un abrazo.

-No digas eso, no eres un fracaso. De hecho… La culpa ha sido mia Crystel -su rostro estaba lleno de melancolía.

Pero entonces Crystel se puso algo ansiosa.

-¿Tuya? ¿Por qué?

-Porque te he puesto bajo una terrible presión.

 

Lothar, Lynx y Crystel se bajaron de los dragones.

-Doughal, esperamos afuera -ordeno Lothar.

-Entendido.

Todos se dirigieron a una cueva, que sostenía una enorme puerta de cobre con púas en frente, y también adornada con largas bisagras doradas. Cuando los tres fueron hacia la puerta, varios guardias de las torres les apuntaron con sus flechas.

-¡Soy yo! ¡Lothar! Abre la puerta.

 

Lothar Belphegus estuvo en frente de Seerhen Goldmard y su pandilla; al lado de Lothar, estaban Lynx Byakuya y Crystel Nabira, como ya lo había mencionado.

-Tenemos una gran sorpresa para ti -afirmo Lothar Belphegus-. ¡Crystel!

La joven sirigiana se puso al lado de Lothar, quien desenrolló el pergamino en frente de Goldmard, para mostrarle el diseño del poderoso Ubertyphoon que había diseñado.

-La más grande arma destructiva de todos los tiempo -añadió Lothar Belphegus-, una máquina que puede crear una tormenta tan fuerte como para destruir todo un reino. Mi queridísima niña Crystel es la genio que creo esta belleza. Explícale querida.

Crystel se puso al frente.

-Básicamente lo que podemos hacer con esto es reunir una poderosa corriente de aura, que actua como un imán que crea un punto de baja presión, con el que nacen poderosos vientos y fuertes lluvias, es lo mismo que un huracán. Pero, debido a que, en la máquina, hay una gran concentración de magia, podemos manipular la tormenta para darle más poder, creando un super-huracán… Bajo nuestro control, y destruir todo a nuestro paso. Parece difícil, pero cuando te acostumbras, sientes que eres un mago del clima.

Lothar dijo:

-¿Lo ves? ¡Un gran invento! ¡Y nadie más lo tiene a su disposición!

Seerhen les seguía viendo con recelo.

-¿Y por qué me lo ofreces a mí?

Lothar respondió:

-Simple. Vengo a ofrecerte un trato. Yo te entrego el secreto de esta máquina, y tú me consigues un ejército.

-¿Para qué quieres un ejército? Ya tienes guerreras más fuertes que cualquier de nosotros.

Lothar concluyo:

-Tú mismo lo dijiste. Quiero poder, para asegurarme de hacer todo lo que desee en Multiria.

 

Lynx Byakuya le sonrió, mientras que las dudas y las lágrimas del alma invadían a Crystel Nabira.

 

De forma estrepitosa, Duncan Gideons llego con los Caballeros del Futuro. Tenía consigo lo que parecía ser una hoja de papel.

-¡Esperen muchachos! ¡No se vayan todavía!

Esas palabras hicieron que Kinon y su grupo se detuvieran.

-Papa. ¿Qué sucede? Pareces algo afanado.

-Nada de eso hija, es solo que quería compartir algo con Rhonda antes de que se vayan. Algo que definitivamente puede ayudarle con Crystel Nabira.

Con esas palabras, Rhonda dio un paso al frente.

-¿Qué ocurre maestro Duncan?

Duncan empezó a leer las páginas.

-Veras Rhonda. Estuve averiguando un poco, y noté que hace unos años, cerca de las costas de Gramrar, un territorio que aún seguía inexplorado, se había fundado una nueva escuela mundial, para jóvenes prodigios de la magia. Esta escuela era llamada Academia Celestial del Rydhorm. Era la única escuela de magos de esa región, y también era una de las más conocidas. No solo los estudiantes de la zona asistieron a ella, sino también de otros reinos. Y lo crean o no… Uno de los estudiantes de ese lugar…

Rhonda quedo a la expectativa.

-…Crystel Nabira.

Todo ello había sorprendido a los presentes, incluyendo a la propia Meredith Dark.

-Pero la escuela fue destruida aparentemente en un terremoto, matando a los estudiantes.

-Con excepción de Crystel –sugirió Karen.

-Correcto –afirmo Duncan-, pero eso fue extraño, aun para las autoridades sirigianas, debido a que en la región de Gramrar, nunca antes habían ocurrido terremotos. Ese fue el primero.

Rhonda mantuvo esas últimas palabras de Duncan en su mente.

-Y una cosa mas –continuo el padre de Gwendolyn y Proserpina-. Descubrí que Crystel vivía con sus padres antes del terremoto. Pero, aunque ella diga que es sirigiana… solo su madre lo era. ¡Crystel Nabira es en realidad mitad sirigiana!

 

Todos parecieron mas sorprendidos aun con aquella noticia

 

 

 

Lady Faina fue con los muchachos.

-Necesitaran mi ayuda -comento.

-Gracias Tia Faina

 

Con aquellas señales en frente de ella, algo había pasado dentro de la mente de la joven Crystel. Algo que no había imaginado ocurriría en mucho tiempo. Los recuerdos de su antigua vida habían aparecido en su cabeza, en frente de ella, como si hubiera vuelto atrás en el tiempo para vivirlos de nuevo en carne propia.

 

“Socorro” “Auxilio” “¡Alguien que me ayude!”

 

No solo los gritos. También una enorme carga dentro de sus hombros, su espalda, su nuca, su cuero cabelludo. Todo sentía una sutil, pero terrible presión que parecía aplastarla lentamente, aumentando el dolor en su cuerpo.

 

“Estoy aquí” “Estoy viva” “Por favor” “Ayúdenme”

 

Crystel no podía moverse. Todo su cuerpo se encontraba bajo toneladas de escombro. Y con la estremecedora presión, apareció una irritación ardiente en su garganta, una irritación que jalo su voz con violencia mientras que, a cambio, las lagrimas empezaron a salir a chorros. Poco a poco, su voz, su esperanza, y su vida… se empezaron a silenciar, quedando como una migaja ante cualquiera que pudiera ayudar.

 

“Se los suplico”

 

Todo lo que pudo hacer Crystel fue llorar.

 

Y entonces… fue como si sus plegarias fueran respondidas. Poco a poco, sintió que el peso de lo que aplastaba su cuerpo se desvanecia, siendo inmediatamente reemplazada por la luz del Sol, asi como por la calidez de un héroe, o al menos asi ella parecía recordarlo.

Estaba feliz, pero no tenia fuerzas para sonreir. Estaba aliviada, pero no tenia fuerzas para decir las gracias. Estaba deseosa de ver a su héroe, pero sus parpados estaban muy pesados. Lo que si tuvo fuerza para sentir… fueron los brazos del hombre que le ayudo, y de ver lo que quedaba del edificio donde se encontraba en aquel momento.

 

En medio de la tensión desgarradora y la feroz batalla, los recuerdos volvieron ante Crystel Nabira, como si estuvieran incrustados en su piel.

Los recuerdos de cuando Lothar Belphegus le encontró por primera vez, los recuerdos de cuando la niebla de la duda y la ansiedad por respuestas agarraba con fuerza su corazón.

Y en esta ocasión, el recuerdo que estaba en frente de Crystel fue cuando ella y Lothar Belphegus se dirigieron hacia la casa de la joven.

 

Pero el horror había sido revelado. Lo que debía ser una casa solo tenía un montón de escombros, decorados de manera horrible por fuegos bastante calientes y también vigas que podían abrir su piel si no tenías cuidado al pisarlas. Todo mostraba un aspecto de haber sido atacado recientemente, el humo era muy oscuro, a pesar de solo crear unas tres columnas.

La expresión de Crystel era de un horror sin palabras, mientras que la de Lothar mostraba a alguien que estaba incomodado. Pero a pesar de ello, la joven maga se lanzo con afa hacia los escombros.

-¡Mama! ¡Papa!

Como era de esperarse, Lothar siguió a Crystel.

Y la joven empezó a quitar los escombros, sin importarle las astillas que se clavaban en sus manos.

-¡Tranquila! -le dijo Lothar!

-¿Dónde están mis padres? ¡Tengo que encontrarlos! ¡Por favor! -suplicaba Crystel.

Pero, por alguna razón, el rostro de Lothar solo hacia unos tics, nada común en alguien que parecía perturbado.

-¡Por favor!

Ello quedo atrás, cuando los dos empezaron a retirar los escombros, uno por uno. Lothar logro quitarlos con su magia telekinetica. Mientras que Crystel solo podía llamar a sus padres, aun cuando no había respuesta. Y no le importaban que pudiera perder la voz, Crystel no se detenía.

 

Luego ambos quitaron los últimos escombros. Finalmente los encontraron… pero estaban… ¿Con que palabras narrar la presencia de un padre fallecido? ¿De una madre que no podría ver a su hija? ¿De una hija que supo se quedó sola?

-¡No! ¡Mama! ¡Papa!

 

     Poco a poco, las lágrimas salieron de los ojos de Crystel, eso cuando sostenía las manos de sus padres.

 

Lothar Belphegus miró a Crystel Nabira a los ojos.

-¿Quieres saber que me hace feliz Crystel? ¿Realmente quieres saber?

-Si Lothar. ¡Quiero saber!

Y entonces le abrazó y Lothar respondió:

-Tú. Tu felicidad y que tengas un lindo futuro.

Crystel quedó completamente incrédula a esas palabras.

-¿O qué? ¿Realmente crees que mi vida sólo gira en torno a Hagen? Jamás podría olvidar todos los sacrificios que tú y Byakuya han hecho por mí. ¿Y sabes algo? Para mí, además de ser hermosa, también eres inteligente, simple… Y me gustas más cuando eres disciplinada y te esfuerzas.

Le dio un beso en la nariz.

-¿Quieres hacerme un favor? Piensa más en ti misma, y sonríe más.

-Vamos Lothar. No te burles de mis esperanzas.

-Jamás. ¡Y no puedo creer que digas eso! –afirmó Lothar sin soltar a Crystel-. Lynx. Déjanos por favor.

-Desde luego Lothar.

Lynx abandonó el cuarto.

-Dime que quieres que hagamos –dijo Lothar.

-Lothar. ¿Qué estás haciendo?

-¿Quieres pruebas que para mí también vales mucho? Dime lo que tú deseas.

 

…………………………………………………………………………………………………..

 

Lothar Belphegus se quedó abrazando a Crystel, masajeando sus hombros.

-Muchas gracias por todo Lothar. Y perdóname por no haberte creído.

-Te lo dije. Me gusta verte feliz.

 

…………………………………………………………………………………………………..

 

Lothar besó inmediatamente a Crystel, cerrando sus brazos hacia si, como si quisiera estar más de cerca de ella. Y con toda la gentileza que pudo, le sentó en la cama, luego sus besos pasaron por el cuello de Crystel, dejándose guiar por la suavidad de su piel.

Y en cuanto a ella, por primera vez en muchos años, su mente se relajó, pero ni sus palabras alcanzaban la imagen de esa hermosa sensación producida por los besos y las tiernas caricias de Lothar. Era como si deseara dejarse vencer por ello, y en medio del calor, puso sus manos en la espalda de Lothar.

Poco a poco, Lothar desabrochó el cuello de su traje, revelando más de su tórax y su clavícula. Por su parte, Crystel deslizó las prendas de su compañero, y por más que pudo, no pudo resistir la hermosa imagen del torso desnudo de Lothar. El hizo lo mismo, pero se veía más concentrado en el hermoso cuerpo de Crystel.

Una vez más, los besos de Lothar fue lentamente bajando por el pecho de Crystel. Sintiendo un gran calor, ella se relajó, notando como la mano de Lothar tomó la suya.

-¿Cómo te sientes? –preguntó Lothar.

-Tranquila y feliz. No te detengas Lothar.

-claro.

La otra mano de Lothar fue a parar en la pierna derecha de Crystel, subiendo por el muslo hacia su cadera.

-Te amo Crystel.

-Y yo a ti Lothar.

Luego besó el ombligo de Crystel, y su estómago.

 

Al final de la noche, Crystel abrazo con ternura a Crystel.

 

Las dos magas sirigianas siguieron peleando. Rhonda convoco la espada de la Hermandad y le apunto con ella a Crystel Nabira

 

Rhonda luchaba sin detener contra Crystel Nabira. Las armas de las jovencitas chocaban violentamente una contra la otra.

 

Crystel arrojo con gran violencia sus relámpagos, los cuales Rhonda fue capaz de bloquear con el gran poder de su espada de mango amatista. Con la oportunidad, Rhonda du Cohen volvió a lanzarse con fuerza contra Crystel Nabira.

-Supe de tu pasado Crystel.

Nabira quedo perpleja.

-si. El maestro Duncan Gideons, el padre de mi amiga Proserpina me dijo todo lo que habías vivido en tu vida, y también poco después que unirte a Lothar Belphegus. Me dijo sobre tus estudios en la Academia Celestial de Rydhorm, y que vivías con tus padres. Tu madre era sirigiana, pero tu padre no. ¡Tu padre era un lízene! Tienes poderes blancos y sirigianos.

-¡Cállate!

Nabira sacudió su báculo hacia la costilla de Rhonda, quien la agarro con fuerza.

-Me dijeron sobre el terremoto que mato a tus padres. Y destruyo el lugar en donde estudiabas. Pero que en la zona en donde vivías, Gramrar, no suelen ocurrir terremotos. ¡Poco después de que ocurriese el siniestro que cambio tu vida! Te encontraste con Lothar, quien te salvo… ¡Cuando la región en que vivías estaba devastada y abandonada! ¡Y luego tus padres murieron en un incidente separado! Poco después de que Lothar llegara contigo.

Las dos se separaron.

-Piénsalo. ¿No te parece raro que Lothar Belphegus llegara de improviso para salvarte de los escombros de la escuela? ¿Y que supiera lo sucedido con tus padres? ¡Yo creo que fue mucha coincidencia?

-¿Qué estás diciendo?

-Hay algo extraño en el entorno en que los dos se conocieron.

-¿Crees que solo por esas cosas voy a sospechar de Lothar?

Luego Rhonda volvió a preguntar:

 

-¡Entonces reflexiona sobre tu relación con Lothar! ¿Crees de corazón que él te ama?

 

Crystel miro a Rhonda con mucha rabia.

-

 

-No puedes engañarme Crystel, puedo sentir la confusión dentro de ti. La incertidumbre.

-¡En mi no hay incertidumbre!

 

-Pense que eras mi amiga.

-Lo soy… si tu me permites ayudarte.

 

Crystel no dijo nada.

 

Lothar Belphegus se quedó mirando con desprecio a Crystel Nabira. La joven todavía intentaba levantarse, aun con la terrible sacudida que había recibido del sirigiano.

-La verdad es que estaba deseando hacer esto contigo -dijo Lothar.

-¿De que estas hablando?

En cuanto Crystel pudo ponerse de pie, Lothar le agarro de nuevo, para lanzarla con fuerza cerca del vacío.

-Me has costado bastante Crystel -continuo-. Aun cuando yo sabía que lo que hice contigo me permitió ganarme la simpatía y la bendición de mi padre, tuve un mal presentimiento que tenerte a mi lado sería un gran problema.

Crystel aprovecho para mirar desafiante a Lothar.

-Eres un monstruo, como tu padre. Ahora me doy cuenta de que es imposible que alguien como tú me haya salvado la vida…

Las palabras de Crystel fueron interrumpidas por una gran carcajada de Lothar.

-¿Salvarte? ¿A ti?

-¡Ahórratelo! ¡Se que solo me estabas usando!

-Pero, no has sabido nada Crystel.

De un golpe, Lothar se volvió sombra para llegar a Crystel de golpe y cogerla del cuello.

-No te he contado la verdad. ¿Nunca pensaste que era bastante extraño que tu escuela fuera destruida en la catástrofe? Que, entre tantas escuelas que fundo la Coalición de Pueblos. ¿Por qué de repente atacaron la tuya? Fue una pequeña prueba que me puso mi padre.

El horror no tardo en invadir la expresión de la pequeña Crystel.

-¡No es posible!

-Lo es. Créeme.

La arrojó una vez más al vacío. Y estando en los bordes, Lothar agarro los dos brazos de Crystel, jalándolos a los lados. Crystel se esforzaba por no gritar.

-Yo fui quien destruyo tu escuela, e hizo que te quedaras atrapada entre los escombros. Y después, cuando te saque de ahí, me asegure de que tuviera todo listo para obligarte a unirte a mi, quitándote todo.

Y entonces el horror se convirtió en lágrimas y desesperación.

-Si… Fui yo quien mato a tus padres…. Crystel Nabira.

 

Lynx Byakuya miraba sorprendida al ver en la mano de la hija de Duncan Gideons y Perséfone Lovecraft brillar de manera intense. Y de como ese brillo se fue convirtiendo en un animal bastante robusto, y a la vez delicado, con enormes orejas y una pequeña bolsa en su vientre.

Sylvia solo sonrió.

Creo que ya sabes de quien hablo, querido lector.

-¡No lo puedo creer! –exclamaba Lynx Byakuya.

Proserpina respondió.

-¿Qué? ¿Qué solo mi papa podía usar a Kiwakoto? Fue mi hermoso padre el que me vio este gran regalo. ¡Y mi queridísimo abuelo el que me ayudo a unirnos! ¡A los tres! Y ahora veras lo poderosos que somos.

…………………………………………………………………………………………..

 

Pero Lynx Byakuya trato de no inmutarse, y en vez de eso, saco el metal liquido para ponerlo en forma de látigos en cada uno de sus brazos. De inmediato salto de golpe para atacar a Proserpina.

-¡Ataca Kiwakoto!

Pero Lynx Byakuya nada pudo hacer contra. La esencia de Kiwakoto, rodeada por la escarcha pura, disolvió inmediatamente los latidos, muy para su sorpresa. Después ocurrio que, con la sutil coreografía de sus dedos, Proserpina logro mandar a Juwaji Kiwakoto contra Lynx. Quien empezó a flotar sin control por el aire, para luego caer al piso.

-¡Es tu turno Sylvia!

La sirigiana lanzo las flamas azules hacia la esencia de Kiwakoto, que se convirtió en una poderosa luz brillante, que las dos arrojaron contra Lynx Byakuya, quien salió empujada, con tal fuerza que las rocas se rompieron, una tras otra, hasta que Byakuya choco en un árbol.

 

Trato de ponerse de pie, pero todo lo que pudo hacer fue caer inconsciente en el piso.

 

Seerhen Goldmard estaba completamente lastimado, pero, aun así, le dio la espalda a todos los ejércitos de Freyjheim para que pudiera escapar. Sus pasos le llevaron hacia un callejón bastante discreto, por el cual entro.

Pero al tiempo en que estuvo en medio de la oscuridad de los dos vecindarios, sintió una fuerte picadura en el brazo, y otra en la pierna. El dolor fue tan fuerte que se vio obligado a ir al suelo. Mientras trataba de escapar, escucho unos pasos lentos, pero bastante ensordecedores. Seerhen solo se pudo arrastrar, sintiendo como la luz en frente suyo desaparecía, dando paso a una oscuridad ligera con vida.

Entre mas cerca estaba mas cerca de Goldmard, mas era posible reconocer a aquella figura. Una figura rubia, con un largo abrigo rojo, con dos pistolas en la mano y una larga espada por detrás.

-¡La Cazadora Estelar!

Sin decir nada, levanto sus pistolas.

-¡Me siento tan contenta! Tenía miedo que de pronto hubieras escapado -dijo con voz despreocupada, muy para la sorpresa de Goldmard-, y ahora puedo tener una recompensa.

Seerhen trato de sacar algo de su cintura, pero los sentidos de Meredith le permitieron reaccionar y dispararle a la cintura de su objetivo a tiempo.

-¡No! No te pienso dejar hacer eso -sonrio Dark.

-Claro. Vas a matarme. ¡Como siempre honrando tu infame reputación! ¿Cómo puedes vivir contigo misma?

Meredith cerro un poco más los ojos, y fijo más su mirada en Goldmard.

-¡Tan joven y tan negra por dentro!

Pero Meredith puso su dedo del gatillo, con la misma vista impasible. Fue ahí cuando Goldmard se asustó.

-¡Esta bien! ¡Está bien! ¡Perdón! ¡Lamento mucho haberte ofendido!

-Estas perdonado -dijo Meredith.

Goldmard sonrió tranquilo.

-Y te daré el regalo de una mejor vida. Morirás… Pero conmigo conseguirás un final más agradable y piadoso.

Meredith concluyo.

-No hace falta que me des las gracias.

Goldmard, antes de reaccionar a lo que le esperaba, cayó muerto en el suelo a causa de los disparos de los disparos de Meredith Dark.

 

 

 

 

 

 

Crystel se encontraba sentada, con su baculo a su lado, mirando hacia el agua, completamente pensativa y algo melancolica por las cosas que habían pasado. En su mente, solo podía ver los recuerdos de lo que le había hecho Lothar Belphegus. Aquella lamentable traición.

No se dio cuenta, peto Rhonda du Cohen fue con ella.

-Hola Crystel -dijo la hermana de Sylvia.

-Rhonda.

Las dos se sentaron.

-Yo… No entiendo por que sigo con vida. Ya no se que hacer con mi vida.

-Lamento mucho lo que paso entre tu y Lothar Belphegus -afirmo Rhonda-. Pero quiero que sepas que se lo horrible que es que aquellos que pensabas eran tus camaradas te traicionaron.

-¡Vaya consuelo! -dijo Crystel con sarcasmo.

-Crystel, mi hermana y los Caballeros del Futuro no guardan rencor; después de todo, te salvaron a pesar de todo lo que ha pasado -contino Rhonda-. Y tienen la sabiduría para ayudarte, como lo hicieron conmigo.

-¿Y después que Rhonda?

-Ya te lo dije antes, eres muy fuerte, no necesitas a Lothar Belphegus. Lo que necesitas es una guía… tiempo… Y adquirir tu propia confianza. ¿No crees que ya es hora de que te des esa oportunidad?

Luego la cara de Crystel se llenó de gran tristeza, y sus brazos empezaron a temblar.

-Lo siento Rhonda… ¡Estoy muy asustada! Es la primera vez que siento este terrible miedo.

-Pero siempre sere tu amiga.

-¿De veras Rhonda? ¡Por favor! ¡Ahora tu amistad es todo lo que tengo!

-Sabes que si. No tengas miedo; tienes a alguien que ha pasado por ese duro camino. ¡Ahora es mi turno de dar algo a cambio!

Crystel no pudo evitar abrazar a Rhonda, aun cuando su cuerpo estaba temblando de miedo.

 

-¿Cómo pude ser tan tonta? ¡Incluso tuve relaciones con ese desgraciado! ¡Me acosté con el hombre que mato a mis padres!

 

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