La chica ideal


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5. CAPÍTULO#5 -UNA ENFERMEDAD SIN CURA.

No puedo dejar de llorar, quiero gritar, golpear, hacer algo más que solo llorar en mi habitación... Pero no puedo, mis llantos ahogaban el ruido de mi corazón rompiéndose, quisiera decir que mi llanto era fuerte y que después de llorar todo sería mejor, porque sacaría mi tristeza, pero era un llanto silencioso, donde solo existen lágrimas y recuerdos, donde los gritos, maldiciones y destrozos solo los hace mi corazón por medio de mi mente, como quisiera poder olvidar esto, pero no puedo, lo único que puedo hacer es seguir con mi vida, y en estos momentos tengo una cita.

Termine de alistarme, y ahora tenía que ir a la plaza, si no sigo con mi vida, jamás olvidare a Ernesto, es la única forma en la que he podido seguir, cada vez que la vida me hace daño, aunque a veces duele más tratar de olvidar.

—¿A dónde?

—¡Padre!, ¿cuándo llegaste?

—Hace rato princesa, ¿lloraste? —Tome aire para no romper en llanto y decirle que la vida no era un cuento como los que me leía cuando era niña y que el corazón que el entreno para ser fuerte y no romperse, hoy necesitaba serlo, pero no podía.

—No padre, ¿por qué lloraría?

—No lo sé, eso dímelo tú.

—Estoy bien, solo que... Ayer tuve una cita, y llegue tarde, no podía dormir porque tenía tarea y me desvele haciéndola, por eso tengo los ojos rojos.

—Princesa, no lo digo por tus ojos, si no por tu corazón. —Yo amaba las metáforas de mi padre, pero en este momento todo se me hacía tonto... esa metáfora era tonta.

—Padre, ¿sabes que el corazón no emite los sentimientos, en realidad?, nosotros lo utilizamos en sentido...

—Figurado, si lo sé, pero te diré algo. —Me miro a los ojos, deseaba que creyera que el brillo de mis ojos era amor y no lo opuesto. —cuando te destrozan por primera vez, algo cambia, aunque uno no lo quiera, y las personas que son cercanas, lo notan, yo noto que no estás bien.

En ese momento no sabía si todo estaría bien, le di un abrazo, tratando de reconfortarlo a él, porque realmente no sabía si su princesa, como él me llamaba, seria rescatada del mundo en el que ella misma se encerró.

—Estaré bien, no voy a morir y con eso basta. —Y me salí antes de quebrarme por fuera también, antes de ser débil, antes de ser yo.

Solo quería llorar y que nadie me preguntara porque, pero tenía que cumplir con una cita. El camino a la plaza estaba apartado de mi casa, eran las 4:30 pm y la cita era a las 5:00 pm, empecé a hacer cálculos y al final decidí irme caminando, en serio necesitaba caminar un rato, dejar que mi imaginación, mente, y un supuesto corazón o en realidad el cerebro, se distrajeran, necesitaba soñar, aunque fuesen ideas que solo se quedarían atrapadas en ellos, quería una salida, un escape, pero me sentía vacía, sola, con un sentimiento que quería exprimir mis ojos sacando todas las lágrimas que podría llorar en toda una vida, pero no podía, había mucha gente a mi alrededor y aunque ninguno estuviese viéndome, estaba segura de que gracias a mi tan mala suerte, en el preciso momento que yo permitiera que una lagrima se escapara, iba a encontrarme a una persona que fingiría interesarse a tal grado que yo le creería, no podía permitirme ser débil, no en este momento, no en este lugar.

Sin darme cuenta llegue a la plaza y ahí estaba Rodrigo, puntual, cosa que yo no pude hacer, por mi egoísmo, quizás.

—Hola, pensé que no vendrías, como no contestaste mi mensaje.

—Es que, en sí, no sabía si iba a venir.

—¿Sueles faltar a tus citas?

—Solo si no son muy importantes. —Agacho la mirada y note un poco de ofensa en mis palabras. —pero este no es el caso, estoy aquí ¿verdad? —Cambio su expresión rápidamente y me ofreció el brazo, muy cortésmente y empezamos a caminar por toda la plaza. No podía seguir dañando a la gente, tenía que ser gentil, y como les dije antes, quizás sea mi única oportunidad de olvidarme de Ernesto, claro aunque eso lo dije con Antonio, si, si, tendré mas de una opción, el punto es sentirme miserable, porque no es la opción que yo quiero. ¡PERFECTO NORMA SIÉNTETE MISERABLE!, ¡TU VIDA ES UN CAOS!, hasta mi mente me sabotea.

—Dime, ¿a dónde vamos Rodrigo?

—Mmmm bueno, estaba pensando en llevarte a una cafetería que acaban de abrir, ya que note que te gusta el café.

—Me parece acertada tu idea, pero, preferiría ir a un lugar más activo.

—¿Cómo a una pista de baile? —Ja, si claro.

—No, como a una sala de video juegos. —Su cara se iluminó y se formó una gran sonrisa que después disimulo con un gran suspiro.

—De acuerdo, será lo que tú digas, conozco un excelente lugar para jugar... —No podía creer que yo hubiese dicho que quería ir a jugar, era como si mi boca se moviera sola, pero a pesar de eso, sentía que me gustaba la idea, nos apresuramos, bueno más bien él se apresuró yo solo lo seguí y después de 10 minutos llegamos a una puerta negra de madera, él saco una llave y la abrió, me invito a pasar y después el entro y cerró la puerta, prendió la luz, y era algo grandioso, y que no puedo describir totalmente lo que había en ese lugar, me quede asombrada y muda. Aunque por otro lado sentía miedo, entre aun lugar donde él vive, tiene una llave y parece un sótano... pensemos chico desconocido + lugar desconocido. (Que resulta ser un sótano) + Llave = a muchos casos de asesinatos en películas.

—¿Y bien te agrada? —Di un pequeño salto, ¿Qué si me agrada el lugar donde moriré?, claro...

—Aaaaaa...cla...si, está muy padre.

—Ja, ¿padre?, pensé que eso ya casi no se usaba, yo lo uso mucho, pero desde que salió el: está bien curada, genial, fantástico, o cosas así, casi no se utiliza, me agradas. —Solo sonreí, ya que era verdad, esa palabra ya nadie la utiliza, ni siquiera sabía porque la había utilizado. ¡Quizás es el miedo de morir!

—¿Entonces Rodrigo?, ¿listo para que te de una paliza? —Él sonrió, necesitaba distraerme y si el resultaba ser un asesino, qué más da, mi vida es un caos... no me aman y ese es el problema.

—Basta de habladurías y empecemos a jugar. —Puso el disco de Mario card, agarramos los controles y todo comenzó. Le gané varias veces y mi mente estaba sorprendida, en mi vida había jugado solo 1 vez, que es esta, pero parecía que llevaba años haciéndolo, ¿qué pasaba conmigo?

De repente antes de empezar un juego más, recibí una llamada de mi padre.

—Hija, ¿dónde andas?

—Estoy jugando con un amigo en su casa, ¿por qué?

—Ya es tarde, ¿a qué hora piensas venir?

—¿Qué hora es?

—La 12 am

—¿Qué?, perdón no sabía que era tan tarde, ya voy para allá.

—Esta bien hija, vente con cuidado. —Colgó y yo me puse los zapatos y el suéter, que era lo único que me había quitado, obvio yo, no él, lo que quiero decir es que él no me quito nada, yo me lo quite solita y fue solo eso. Espero que mi padre no piense mal.

—Perdón Rodrigo me debo ir.

—Descuida lo entiendo, ya es muy tarde. —¿¡Qué!? Así de fácil me deja ir.

—Fue una agradable noche, me divertí mucho. —Él se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla, yo sonreí y me salí, ninguno de los dos mencionó una segunda cita, ni un estaremos en contacto, creo que eso era obvio con nuestra última mirada, tanto la de él para mí, como la mía para él, camine, que digo camine, prácticamente corrí hasta mi casa, ya no había transporte, así que tuve que correr hasta llegar a  mi hogar, lo que era 40 minutos caminado de la casa de Rodrigo a la mía, corriendo fue la mitad, llegue muy cansada pero llegue a salvo, abrí la puerta y ahí estaba mi padre dormido en el sofá, esperando a que su princesa llegara a casa, lo tape y me fui a mi habitación, llame a Sonia para contarle mi gran encuentro, con uno de los chicos más dulces e ingenuos que había conocido, en el buen sentido de la palabra.

—Holaaaaaaaaaaaaaaaa, Norma, hasta que te acuerdas de mí, ¿qué te volviste a quedar dormida verdad?

—De hecho acabo de llegar.

—¿¡Qué!? La princesa de papi estuvo a fuera hasta esta hora.

—Se me paso el tiempo, de hecho, todavía estaría jugando si mi padre no me hubiese hablado. —Le conté todo lo que había pasado, las palabras, gestos, miradas todo lo que habíamos intercambiado.

—¡TE BESO!

—Solo fue en el cachete.

—Pero fue una noche donde el tiempo no tuvo lugar, más que como aguafiestas, y ¿sabes lo que significa cuando no estas pendiente del tiempo?

—Si, si lo sé.

—Ay, por lo menos podrías fingir que no sabes, para sentir que aún me necesitas para que te de mis súper consejos de amorsh.

—Ja, ya es tarde Sonia, mañana hay escuela, así que descansa y nos vemos en clases.

—¿Qué?, apenas son las 2 am.

—Hasta mañana Sonia, descansa.

—Bueno, te quiero cosa, nos vemos mañana y recuerda soñar con Antonio o Rodrigo, olvídate de Ernesto. —Colgó y dejo en mi unas ganas inmensas de seguir hablando, porque no quería sentirme como me sentía en la mañana, pero fue inevitable, el sentimiento volvió a mí, y yo, yo no podía hacer nada contra el...

Limpiaba mis lágrimas, pero tardaba más en hacerlo que en lo que volvían a empapar mis mejillas, y de mi corazón, de el ¿qué puedo decir?, literalmente está bien, esto no lo hace sangrar, no le provoca cortadas, ni si quiera un raspón, físicamente está bien, pero en sentido figurado, creo que desapareció, creo que se fue de mi pecho, y solo dejo un sentimiento de dolor para que yo creyera que él seguía aquí conmigo, pero prefería no sentir, a estar así. Me odio y odio a Ernesto, ¿por qué?, es una buena pregunta, ¿lo odio por no amarme?, eso es algo tonto, hasta yo lo reconozco, pero supongo que a veces es mejor sentir un poco de rencor hacia la persona por la cual sufres, por lo menos te hace sentir que no te equivocaste solo tú, o fallaste solo tú, aunque haya sido así... Por más que uno estudie y sepa que el cuerpo humano es ciencia, aun no logramos poder vencer y curar la peor de las enfermedades, el amor, que es tan bello, pero cuando esta enfermedad empeora la llamamos desamor y deja heridas, de las peores, porque no sangras, pero duelen y sientes que te falta la respiración y lo peor es que no hay cura.

Supongo que a veces es mejor soñar, que vivir...

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