La chica ideal


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4. CAPÍTULO#4 -UNA GRAN SORPRESA.

Pero cuando ya estaba en mi 5to sueño, me despertó una llamada, de Sonia.

—¿Dónde estás? —Apenas podía contestar, tenía bastante sueño.

—En mi casa.

—¿Qué?

—En mi casa.

—Ya sé, no estoy sorda.

—Pero tú me preguntaste.

—Ahhhhh es que contigo no se puede, ¿somos amigas?

—¿Qué te pasa o qué?

—Solo responde.

—Obvio que sí.

—Pues para mí no es tan obvio, no parece.

—¿Por qué?

—¿Hace cuánto llegaste?

—Hace 3 horas.

—Me lo imagine, a estas horas no estarías con un chico, eres cuzca, pero no tanto, pero el punto es, ¿a qué hora ibas a hablarme para contarle a tu mejor amiga como te fue?

—Perdón tenía sueño.

—Aaaaaa ahí está, no planeabas hacerlo, que dios te perdone porque yo no.

—¡Ya!, ¿vas a querer que te cuente sí o no?

—Mmmm, bueno sí. Pe... Pe... Pero sigo enojada. —Le empecé a contar todo, obvio inicie con la nueva cita que tenía, con un chico desconocido y termine con el plantón que le di a Ernesto fuera de mi casa...

—Fue un día largo Sonia, ya hablamos de todo lo que paso, llevamos hablando 2 horas, son las 4am y me tengo que despertar a las 7am, así que adiós".

—Órale culera, déjame pues.

—Ya no seas panchera y nos vemos mañana, o en un rato... como sea.

—Ta bien, good bye sucia, te la lavas, te adoro.

—Descansa bipolar. —Todo me estaba saliendo bien, pero sentía algo raro, y sabía que había algo raro, de la nada salieron habilidades que en mi vida imaginaria tener, o sea yo, la que siempre perdía, en los video juegos, con un niño de 3 años, cuando yo tenía 8, de la noche a la mañana me convertí en una campeona, en una chica gamer... lo mejor será dormir.

Amaneció al fin, me sentía fresca como una lechuga, a pesar de no haber dormido, agarre mi celular y encontré un mensaje, de un número desconocido:

"Hola, soy Rodrigo, el acosador del parque, espero y me recuerdes y si no, no importa Jajaja, solo espero no hayas olvidado la cita de hoy, enserio espero verte, bonito día"

Wow, en serio quería salir conmigo, en serio estaba pasando, salir ayer y hoy tener otra cita, nunca me había pasado esto, pero se sentía bien, no le conteste absolutamente nada, aun no sabía si podría ir, ya que en la escuela nunca se sabe que tanta tarea te dejaran.

Empecé a arreglarme para ir a la escuela y en eso me marca Rosa, la hermana menor de Ernesto, tiene 12 y desde que la conozco me ha tomado mucho aprecio y solo me llama cuando necesita algo que sea urgente.

—¿Qué pasó Rosa?

—¿Norma?

—Sí.

—Estoy muy asustada.

—¿Por qué?, ¿estás bien? —Note que sollozaba, así que mi pregunta era algo torpe, obvio no se encontraba bien y casi en un susurro me dijo:

—Estoy sangrando, no sé porque. —Rápidamente se me vino a la mente su edad, y el problema que tenía que ver con sangre que a todas las mujeres nos debe suceder, en la adolescencia, y tomando en cuenta que sus padres son muy conservadores y estrictos, era de esperarse que no le explicaran nada de ese tema.

—Está bien, voy para allá, ¿dime dónde andas?, te llevaré ropa y otra cosa.

—Estoy en la escuela.

—Espérame en el baño de enfermería. —De algo servía conocer la secundaria como la palma de mi mano, cuando iba camino a la escuela, le marque a Ernesto, pero no me contestaba, supongo que seguía enojado por cómo le hable ayer.

Llegue y entre a la enfermería y después al baño, ahí se encontraba Rosa.

—Hola Rosa.

—Qué bueno que viniste, pensé que no podrías por la escuela.

—Eso no importa, estoy aquí, ¿el sangrado es de la zona intima?

—Si, ¿cómo lo sabes?

—Espérame. —Volví a marcar, rogando que me contestara.

—¿Qué quieres Norma? Estoy ocupado. —Su voz era gruesa y hermosa cuando estaba enojado, pero yo estaba más enojada.

—Necesito que vengas a la escuela de tu hermana, hay un problema y tienes que venir.

—¿Le paso algo a Rosa?

—Algo si, malo no tanto. —En eso Rosa se sorprende.

—¡No tanto! Estoy sangrando, eso es malo.

—¿Cómo que está sangrando?

—Cálmate, en cuanto llegues sabrás de que hablo.

—Voy para allá. —Colgó, y yo le pedí a Rosa que se cambiara y se pusiera una toalla femenina, obvio le explique cómo, fue a cambiarse y después nos sentamos un rato a fuera en el pasto, en espera de Ernesto, paso 1 hora y llego.

—Perdón había mucho tráfico, ¿estás bien pulga?

—Ahora si estoy mejor, pero no dejo de sangrar.

—Vamos al hospital. —Ernesto estaba agarrando las cosas de su hermana para subirlas al carro, pero yo lo detuve.

—Ernesto espera.

—¿Cómo puedes pedirme que espere, cuando mi hermana está desangrándose?, la sangre no tendría que salir de tu cuerpo.

—¡Ernesto escúchame!, Rosa, puedes ir a sentarte a las escaleras mientras hablo con tu hermano.

—Si está bien.

—Ey tu hermana está bien, le acaba de llegar el periodo.

—Ooooo era eso.

—Si, necesitas explicarle, de todos modos, ya sabes de eso, nos hablaron de ello en la secundaria.

—Pe... Pe....es...es...yo no puedo, soy hombre, y no es porque crea que las mujeres deben hacerlo, al contrario, creo en la igualdad de género, solo que hablar con una niña de 12 años y que a pesar de eso es mi hermana, sobre eso, no será muy grato para ella. —Los dos volteamos a verla.

—Entonces ¿qué sugieres Ernesto, tu que todo lo sabes y si no, te lo inventas?

—No lo sé, ¿puedes hablar tú con ella?, te tiene confianza, además a ti te llamo.

—Es tu hermana.

—Bueno está bien, pero no te separes de mí. —Ambos fuimos hacia donde se encontraba Rosa, estaba muy calmada viendo los árboles sin preocupación alguna, supongo que creyó que con nosotros estaría bien, no pude evitar imaginarme que Ernesto y yo éramos los padres de Rosa, tratando de arreglar un problema, era hermoso, pero estaba solo en mi mente, en cuanto nos acercamos, ella se levantó y miro a su hermano, sabía cuándo él quería hablar con ella.

—Rosa, lo que te voy a decir es, ¿cómo te lo digo?, no puedo creer que en la escuela no te hablen de eso, pero bueno, como, como, bueno cuando eres niña, pues eres niña. —Lo interrumpí.

—Si, si y cuando eres grande eres grande, ¡yo lo hago!, lo que te tratamos de decir, es que estas en una edad donde tu cuerpo pasara por varios cambios, y uno de ellos, es por el que estás pasando, y que solo le ocurre a las mujeres, y le llamamos periodo, que es un sangrado de la vagina, que dura de 3 a 5 días y ocurre cada 28 días o cada mes, es algo normal lo que te está ocurriendo, es algo biológico, que tu maestra te explicara, cada que llegue este sangrado, debes cuidarte de no mancharte, por eso se ponen los protectores que te di, o llamadas toallas sanitarias y se cambian cada 4 horas, ¿entendido?

—¿No hay alguna forma de evitarlo?, es que es muy incómodo, ¿si me escondo?

—Es algo por lo que tu cuerpo debe pasar, Ja Jajaja te acostumbraras.

—Bueno muchas gracias, eres la mejor, me tengo que ir a clases. —Me abrazo y se retiró a su salón, quedando solo Ernesto y yo.

—Aaaaaa muchas gracias, por ayudar a mi hermana, ¿cuánto te debo por la ropa?

—Nada, así está bien, era ropa que mi hermana ya no usaba.

—¿Sabes?, no pude dejar de imaginar que parecíamos los padres de Rosa y que veníamos a resolver un problema. —No lo podía creer él dijo lo que yo pensaba.

—Jajaja que tontería.

—Si lo sé, pero si me gustaran las mujeres, me encantaría que me gustaras tú.

—¿Cómo que si te gustaran las mujeres?, ¿eres homosexual?

—¿No lo sabias?

—No.

—Te lo dije el día, de la lluvia de estrellas, cuando me dijiste que yo te gustaba, ¿enserio no te acuerdas? —No sabía que decir, él sabía lo que sentía por él y no era lo mismo que él sentía por mí. A lo mejor por eso preferí olvidar esa noche o por lo menos mi subconsciente.

—No recordaba nada de esa noche, disculpa me tengo que ir.

—Está bien nos vemos en la escuela mañana.

—Sí. —desorbitada, mareada y muchas cosas que terminan en ada, así me encontraba e iba rumbo a mi casa, me acababa de enterar, que el chico que amaba, era homosexual, saben lo triste que es que alguien a quien amas prefiera otra chica, es feo, pero por lo menos puedes enamorarlo, pero cuando alguien a quien quieres, prefiere a un chico, te faltan huevos, literalmente para enamorarlo, perdón por la expresión, pero es así, él jamás iba a poder amarme, porque yo no soy hombre, ¿qué más podría pasar?, ya lo perdí todo, y lo peor es perder algo que jamás tuviste, más que en la imaginación, pero lo amo, y eso no lo puedo olvidar.

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