La chica ideal


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3. CAPÍTULO#3 -NUEVOS OBJETIVOS.

Me encontraba en la plaza, esperando a que llegara Antonio, pero ya eran las 2:10 y no lo miraba, de repente escuche mi celular.

—¿Hola?

—¿Norma?

—Si, ¿quién habla?

—Me alegra mucho que si sea tu número, soy Antonio, solo quería avisarte que hay un poco de tráfico, pero ya llego en 15.

—Descuida, aquí espero.

—Gracias. —Colgué y me dirigí a una cafetería, pedí un expreso, tenía demasiado sueño, y le compre uno a Antonio, salí y me senté en una banca, para que él no batallara en encontrarme, de la nada se acercó a mí un chico.

—Buenas tardes.

—Buenas tardes. —Conteste seca y le di un sorbo a mi café, el chico no era nada feo, era extremadamente guapo, pero a pesar de eso, algo dentro de mí se puso seria y no era que no me cayera bien, en realidad no sé porque me comportaba así, realmente creo que este día no sé nada.

—¿Te molesta si me siento?

—No, adelante, las bancas no son de mi propiedad, no me alcanza para comprarlas con mi mesada.

—¿Te dan mesada? —Lo mire con sarcasmo, sentía su burla y no me agradaba que se burlaran de mí y menos si eran desconocidos. —Gracias. —Se limitó a contestar, después de sentir mi furia. Un silencio se apoderó del ambiente, así que saqué el celular y me puse a jugar, en la mañana me dio por descargar un juego, nunca en mi vida había jugado, pero al parecer era buena.

—Wow, pensé que era el único que jugaba eso. —Voltee a verlo y sonreí, sin recordar que se había burlado en mi cara.

—Pues ya ves que no, no soy tan buena como quisiera, pero por lo menos no quedo en último.

—Yo creo que eres excelente.

—Ja, no, en realidad no había jugado esto hasta ahorita.

—No te creo, juegas como experta, sabes dónde encontrar las llaves y eso es prácticamente imposible si no has jugado, acabas de pasar 4 niveles en 5 minutos. —Quizás y este chico solo se burlaba de mí.

—De hecho es el nivel 6, faltan 4 tengo entendido que son 10, bueno 11 porque he escuchado que al pasar todos los niveles se abre uno secreto, pero eso es para los expertos.

—¿Y tú no lo eres? —Escuchaba sus palabras en tono de asombro y no entendía en que momento yo había aprendido o investigado sobre este juego que antes de esta mañana no había visto, pero me gustaba la esencia de este chico del cual aún no sabía nada.

—No, no soy experta. —Conteste y volví a mi videojuego, con una sonrisa en la boca me dijo:

—Me agradas, eres modesta y muy linda, me llamo Rodrigo.

—Mucho gusto, yo soy Norma.

—Un bonito nombre, sabes no es por ser coqueto, pero hasta ahorita tienes todas las características de mi chica ideal, seria, divertida, modesta, experta en juegos, ¿qué más eres?, supongo que tienes novio.

—Bueno, Mmmm, en realidad no. —Me gustaría tenerlo y que su nombre fuese Ernesto, bueno me gustaría que fuese Ernesto.

—¿Por qué tienes 2 bebidas?

—Estoy esperando a alguien.

—Ya decía yo, ¿un pretendiente?

—Yo no diría un pretendiente... —Me puso su dedo en mis labios, para que guardara silencio.

—Shhhh con eso me basta, si no estás segura de si es o no un pretendiente, ¿aceptarías una invitación a salir?

—U....u... ¿Una invitación tuya?

—Si, ¿te parece muy loco?

—Pues si te soy sincera, si, apenas tiene como 10 minutos que te conozco. —Mira la hora en mi celular.

—Hace 15. Para eso es la cita, para conocernos más.

—Bueno, pero... —Interrumpió mis palabras.

—¿Tienes miedo de que sea un acosador u otra cosa peor?, puedes llevar a alguien contigo, si gustas, ¿entonces?

—Está bien, pero ¿cuándo y a qué hora?

—Mañana a las 5pm, nos vemos aquí, ¿me das tu número?

—Mmmm.

—Vamos, no puedo hacerte nada por celular y si te molesto solo me bloqueas.

—Bueno... 6642928382. —No sabía lo que estaba haciendo realmente, en estos momentos mi yo racional, está de vacaciones.

—Te mando mensaje hoy, y estamos en contacto. —Ni cuenta me había dado de que Antonio llego y se acercó a mí, Rodrigo se despidió, y sus miradas se cruzaron, sentí una gran tensión y en mi mente solo estaba: "NO MENCIONES LO DE LA CITA"

—Nos vemos mañana para nuestra cita. —Pero al parecer no era yo la de la boca floja, Rodrigo se alejó.

—¿Cita?, ¿de qué hablaba ese chico? —¿De que hablaba?, eso mismo me pregunto yo, por salir conmigo, de seguro es un loco asesino que solo sale con cualquiera porque le da igual, en fin... la matara. Volví a la realidad una vez que Antonio se puso frente a mí.

—Es que me invito a salir mañana y se estaba despidiendo de mí. —En cuanto termine de decir estas palabras Antonio dio la media vuelta y se fue, yo agarre mi café y el de él y lo alcance poniéndome en frente para taparle el paso.

—¿Qué pasa?, ¿por qué te vas?

—Está claro que aquí yo sobro. —¿Sobrar?, wow, creo que he roto un record, "el tiempo más corto en una relación", si, rompen conmigo antes de empezar algo.

—¿Por qué lo dices?

—¿Por qué?, porque aun ni salimos y ya vas a salir con alguien más.

—Espera, las citas que yo tengo no son buscando novio precisamente. —Si lo eran, pero no se lo iba a decir. —Si salgo contigo o con él, es para conocerlos mejor.

—A muchas gracias por dejarme en claro que yo no tengo ni una posibilidad contigo. —Vamos Norma, deja que se vaya, es muy conflictivo.

—Yo nunca he dicho eso, solo digo que no debes de estar celoso, porque yo salga con alguien, es algo normal, preocúpate cuando estemos en una relación, porque ahí el respeto es lo primero. —Por otro lado, si lo dejo ir, quizás jamás olvide a Ernesto.

—Tienes razón, es increíble yo siempre he pensado así, no sé qué me paso. —Se encontraba muy sorprendido y solo me miraba con una sonrisa enorme, cambio tan rápido de parecer, como si hubiese sido modificado con solo aplastar un botón.

—Bueno toma, te compre un expreso, espero te guste, a mí me encanta. —No sé desde cuándo, pero así era, nunca en mi vida había tomado un café sin azúcar, pero este día me dieron ganas y en cuanto lo probé me encanto.

—Es mi café favorito, amo el expreso, tenemos muchas cosas en común querida señorita Laró. —¿Qué rayos?, es lo primero que tenemos en común, somos polos opuestos, él es popular y guapo... ¡POR DIOS!, estoy en un cliché. Sonrío y sorbió su café, entonces me agarro la mano y me llevo a un restaurante, yo estaba nerviosa y me sudaban las palmas, sentía como mis mejillas se llenaban de color y es raro, porque el único que me ponía así era Ernesto, pero me sentía diferente, no se explicarlo, le quite mi mano antes de entrar.

—¿Qué pasa? —Pregunto sonrojado, al parecer la sangre de ambos, quería delatarnos.

—Perdón, es que estoy sudando de las manos y no quiero incomodarte. —Él se rio y puso sus manos en mis mejillas ruborizadas.

—Eso es hermoso, porque quiere decir que estas nerviosa y chicas así ya casi no hay. —Me agarro la mano de nuevo y entramos al establecimiento, nos sentamos y ordenamos.

—Dime, ¿ya pensaste lo que te dije ayer? —O no, el peor escenario que podía ocurrir redundantemente estaba ocurriendo.

—¿Qué?, de tantas cosas que hablamos, no recuerdo. —Deseaba con todas mis fuerzas que ayer fuésemos 2 loros que no paraban de hablar.

—De que te unieras al club de astronomía. —En ese momento miré hacia abajo y reí.

—Pero, yo no soy buena en astronomía.

—¿Estás bromeando verdad?, ayer estuvimos hablando por horas, compartimos datos sobre autores, descubrimientos y quien debería ganar el premio Nobel, o por lo menos debieron haberlo ganado, eres una persona que tiene tanto conocimiento de astronomía que me sorprendió que no formaras parte de nosotros.

—Cuando me acerque a ti, fue porque se me hacía interesante las estrellas y a lo mejor eso soltó mi conocimiento.

—Al inicio miraste al cielo y dijiste, que feo que estrellarse no es tan bonito como esto, un chiste o un pensamiento muy raro, pero interesante, el conocimiento uno lo genera y solo lo obtienes estudiando, así que admite que eres buena, porque te lo mereces. —No sabía que decir, solo asentí y continúe comiendo.

La noche se nos pasó volando y cuando menos nos dimos cuenta, era hora de irnos, él se ofreció para llevarme a mi casa, pero no accedí y cada quien se fue por su camino, era tranquilizante caminar bajo la noche en silencio, podía escucharme a mí y solo a mí, buscar soluciones a los pequeños problemas que yo misma me estaba generando, pero a pesar de que algo estaba pasando conmigo, algo nuevo, no me agobiaba, es más me sentía segura de cada paso que de ahora en adelante diese, 2 chicos interesados en mí, en una sola noche, era increíble y después de haber salido victoriosa de esta cita que todos, incluyéndome, creímos que sería un desastre, estaba segura que todo saldría bien, aunque no estaba segura de que Antonio quisiera volver a salir, me sentía satisfecha por haber logrado que saliera conmigo y eso nadie me lo quitaría.

Llegue a la puerta de mi casa y para mi sorpresa alguien me estaba esperando. —Buenas noches.

—¿Qué haces aquí Ernesto?

—Quería disculparme contigo. —Nunca imagine que Ernesto viniera a mi casa, él sabía dónde vivía, y aquí estaba, no sé, pero no me encontraba feliz de eso.

—Si está bien, ¿te molesta si hablamos mañana?

—Yo quiero hablar contigo ahorita.

—Perdón, va otra vez... Hablamos mañana, no te estoy preguntando te estoy diciendo, adiós. —Me metí furiosa a la casa, y la verdad no sé si él se enojó, se quedó parado o que hizo, pero no me interesaba, solo quería ya no sentirme mal por cada cosa que él hiciera y a mí me lastimara... Solo quería descansar y ya no pensar más en lo que podía ser, si no en lo que ahora era, y lo que hoy era, me gusto, una chica inteligente, divertida e interesante para uno que otro chico, tal vez no para el que yo quería, pero la felicidad no debe depender de una persona, sino de lo que uno hace y yo decidí no enfocarme en aquello que no me hace caso o sea Ernesto.

Me mire en el espejo y me gustaba ver todas esas cualidades en mí, pero sobre todo me gustaba verme decidida "mañana será otro día, ¿qué haré mañana?" Apague las luces y me recosté, mire el techo hasta que el sueño venciera mis pensamientos.

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