La chica ideal


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2. CAPÍTULO#2 -SIN EXPLICACIONES.

Ya es de mañana y apenas recuerdo que paso ayer, lo último que viene a mi mente es haber visto las estrellas más hermosas de mi vida, pero de ahí, ya no recuerdo nada, ni si quiera había alcohol. ¿Cómo es posible esto?, debería recordar todo lo que paso el día de ayer, no es como si hubiese ido a una fiesta, o me hubiese golpeado la cabeza contra una roca o cualquier otra cosa que pudiese causarme amnesia.

Baje a la cocina y para mi sorpresa mi amiga Sonia se había quedado a dormir en casa. No recuerdo ni haberla invitado, pero eso no es sorpresa, siempre llega sin invitación.

—Qué onda dormilona, ¿lista para ir hoy a tu cita?

—¿De qué me hablas?, ¿qué cita? —Una cara burlona es todo lo que me mostró.

—Siéntate Norma, vamos a desayunar.

—No me voy a sentar hasta que me expliques que está pasando. —Se rió, pero mi cara demostraba que todo estaba mal, que realmente no entendía nada de lo que estaba sucediendo. --Respóndeme, ¿me golpee la cabeza?

—No, no te golpeaste, espera, ¿hablas en serio?, ¿no recuerdas lo que hiciste ayer?

—No, en realidad no, parece como si hubiese tomado hasta quedarme inconsciente.

—¿Qué estás diciendo mensa?, si ni había alcohol, ¿acaso llevaste a escondidas?, ¿llevaste?, ¿por qué no me diste?

—¿¡Qué!? ¡No!, obvio no lleve nada. —Me encontraba fastidiada, trataba de acordarme y no podía, ¿Qué es lo que me pasa? —Por favor Sonia... dime, ¿Qué hice? —Ella agarro una manzana y la mordió, y entre los bocados me decía todo lo que había pasado ayer, aunque tampoco sabía mucho, al parecer ella había estado "devorando hombres", como para haber estado mucho tiempo conmigo.

—Bueno, es fácil, simplemente te dejaste llevar, eso no tiene nada de malo, además no andabas nada perdida, fuiste muy valiente al aventurarte e ir por todo, tú, querida amiga déjame decirte, que eres mi ídolo...

Estaba tan desesperada que la interrumpí, había hablado mucho y dicho poco.

—Sonia, ve al punto.

—Bueno pues el punto es que, le pediste a Antonio que saliera contigo.

—Pffff ¿Antonio? —Casi escupía el agua que estaba tomando.

—Si, Antonio.

—Espera, solo para aclarar, ¿estamos hablando del mismo Antonio?, el fundador del club de astronomía, capitán del equipo de baloncesto, experto en artes marciales y el más guapo de la escuela, después de Ernesto claro.

—Sabes que le decimos el multiusos, ¿por qué no resumiste todo eso en multiusos?

—No sé, la verdad no sé qué pensar.

—Bueno el caso es que, si es él. —Yo me encontraba totalmente en shock, ¿Cómo pudo haber aceptado un chico como Antonio, salir conmigo?

—Pero ¿cómo pasó?

—Pues eso querida amiga dímelo tú, primero nos encontrábamos viendo el hermoso cielo y después cuando voltee ya no estabas, me di cuenta que te pusiste a lado de Antonio, esperaste a que el gran suceso de la estrellas terminara e hiciste un comentario y eso lo sé porque se movieron tus labios, el volteo a verte y se rio, luego se presentaron y platicaron por vario tiempo, al menos fue lo que yo vi de lejos, ¿por cierto que le dijiste?, ya que después llegaste conmigo y dijiste que tenías una cita con él para hoy... ¿Cómo esperas que sepa yo, más que tú?

—Pues déjame decirte, que sabes más que yo. Todo esto está muy raro, además no recuerdo nada, eso es aún más raro, si me la pase tan bien con él ¿por qué no recuerdo nada?

—Pues eso si esta raro y en eso si estamos iguales, no sé nada.

Me percato de que alguien abre la puerta, era mi madre, había vuelto antes, y eso significaba que no confiaba en mí, claro, no la culpo.

—Hola niñas ya llegué, o ¿qué paso aquí?, veo que deje a 2 niñas y ahora tengo 3. —Decía mirando a mi querida amiga Sonia.

—Hola señora Laró, espero no le importe que me haya quedado a dormir en su casa, y que haya tenido un buen viaje. —Sonia decía esto mientras le servía desayuno a mi madre. Si salimos vivas de mi madre, le pagare unas clases de actuación a Sonia.

—Claro que no, sabes que eres bienvenida cuando quieras y más si me haces desayuno. —Claro, con el estómago lleno, hasta la mala actuación se perdona. Me encontraba sorprendida por la llegada de mi madre.

—Pensé que llegarías hasta el viernes y aún faltan 2 días.

—A mí también me da gusto verte hija, ¿dónde está tu hermana? —Era verdad, con todo lo que había pasado, se me olvido revisar si la fastidiosa me había hecho caso de quedarse en casa.

—Debe estar arriba.

—¿Debe o está arriba? —Me sentía como atrapada, y me quedé completamente muda, pero por suerte estaba Sonia, una mala actuación era mejor que no decir nada.

—Obviamente esta allá arriba, solo que como hace rato bajo al baño y Norma no la vio salir, no sabe si está arriba, pero si lo está, Norma. —Esto último lo dijo mirándome.

Puede que mi madre no se diera cuenta, pero Sonia estaba mintiendo para sacarme del problema y créanme que no es difícil darse cuenta. En cuanto pude fui a fijarme si estaba arriba o no, pero por suerte la enana cumplió y se encontraba en su computadora chateando, o haciendo lo que las chicas de su edad, hacen.

Nos alistamos para la escuela lo más pronto posible y me despedí de mi madre, la cual se encargaría esta vez de llevar a mi hermana.

Íbamos caminando en silencio y una muchacha de pelo verde atrapo mi atención, ella solo me miraba y al inicio creí que era casualidad que nuestras miradas se cruzaran, pero después me di cuenta que no, si, me miraba con intención.

—¿Norma estas bien? —Interrumpió mis pensamientos una vez más mi amiga, con una pregunta que siempre es difícil contestarle a la persona a la cual no le puedes ocultar nada, volteé a verla.

—No. —Fue lo único que salió de mi boca y volví hacia donde estaba aquella chica, pero había desaparecido, ¿cómo es posible eso?, aunque desde ayer, no sé qué pasa en mi mente. Este día realmente me sentía diferente.

—¿Por qué no estás bien?

—¿Realmente importa?, o sea, no recuerdo absolutamente nada de ayer, tengo una cita con una persona, con la que ni si quiera sé de qué hable y presiento que tengo algo en la cara que provoca que la gente se me quede viendo.

—¿Sabes que vas a hacer?

—¿Cuándo?

—Hoy, cuando veas a Antonio y no recuerdes nada de lo que estuvieron hablando. —Esa es una gran pregunta, pero quizás corra con suerte y él haya olvidado también todo lo que paso ayer.

—No creo que me hable en la escuela, además tal vez solo me dijo que si, por decirlo, ni se ha de acordar.

—Tal vez tengas razón es un chico ocupado, quizás corras con suerte y mande a todo el equipo de baloncesto, o el club de astronomía para que salgan contigo. —Le di una risa sarcástica y seguí caminando.

Llegamos a la escuela y directo nos fuimos al salón, en cuanto entre, me di cuenta que había una nota en mi mesa banco y para mi sorpresa era de Antonio:

"Hola soy Antonio, el chico de ayer del club de astronomía, solo para recordarte lo de la cita de hoy, recuerda no estrellarte, ten un lindo día Norma"

Vaya, sí que era muy poco ingenioso, es una broma muy tonta, si así es toda su personalidad, sé porque acepto salir conmigo. En eso se acerca Sonia y me susurra.

—Ahí viene Ernesto. —Con esas simples palabras hace que me dé taquicardia, se me vaya el aliento, que se me pongan los nervios de punta y muchas cosas más, que no quisiera que supieran.

—Hola, hay un pequeño rumorcillo que está corriendo por los pasillos y es que una jovencita de 2do grado, de este salón consiguió una cita con Antonio. —Esas fueron sus palabras al acercarse. Yo aún más nerviosa, lo único que podía escuchar era mi corazón tratando de agarrar un ritmo que no le provocara explotar.

—¿Sabes si han dicho nombres? —Tenía la esperanza de que todo fuese un rumor, sin nombres, ni detalles, nada que pudiese comprometerme en una supuesta, "relación" con alguien que no fuese Ernesto. ¿Soy una tonta al creer que Ernesto puede sentir algo por mí?, me gustaría creer que no.

—Si, es un rumor totalmente completo, con los protagonistas, y el lugar, ¿por cierto que traes en la mano? —Antes de que pudiese impedirlo me arrebató la nota de Antonio y se puso a leerla, mire su rostro, buscando algún gesto de enojo, celos o frustración, cualquiera que pudiese decirme que no solo era amistad lo que él sentía por mí. —Quien te viera ea ea. —Fueron sus palabras, aquellas que me demostraban, lo contrario a lo que yo busque en él. Me enoje.

—Deja de hacerme burla y ocúpate de ti. —Lo único que le dije, contuve mis sentimientos depresivos, aquellos que solo harían que todo el tiempo en el que he luchado porque no sepa lo que siento por él, pueda ser en vano. Jamás le había hablado así, y el solo se disculpó y se fue, Sonia estaba sorprendida y Ernesto ya no estaba.

—Norma tranquila. —Solo comencé a llorar, y caí en cuenta que era porque me dolía que Ernesto se tomara tan a la ligera que yo saldría con alguien, cada vez descubría más, que él no sentía nada por mí. Sonia me abrazo, solo me quede ahí, callada.

Terminaron las 3 primeras horas de clase y recordé la nota de Antonio, volteé con Sonia.

—Hay un problema. —Dije dispuesta a concentrarme en lo que podría ser mi oportunidad de olvidar, a alguien que no me quiere.

—¡Te bajo!, a ver camina y yo te digo si te manchaste.

—No mensa, Antonio me dijo que me acordara de la cita, pero no recuerdo ni la hora ni el lugar, ¿cómo llegare?

—Aaaaaa es eso, es en la plaza a las 2 de la tarde, terminando clases, debido a que le dijiste que hoy no tenías taller de escultura y saldrías después de tu última hora. —Yo sorprendida de que Sonia recordará cada detalle.

—¿En realidad te cuento todo verdad?

—Es mínimo lo que me cuentas, somos las mejores amigas, yo tendría que saber hasta los calzones que usas, y quiero creer que en realidad me lo cuentas todo.

—¿Menos la ropa interior que uso?

—Te lo perdono.

Solo faltaban 2 clases y yo estaba más nerviosa por ver a Ernesto después de gritarle, que de ir a la cita con Antonio sin recordar nada de lo que hablamos, y eso que es como ir a un examen sin estudiar. En eso va entrando el maestro.

—Bueno muchachos, ¿qué les pareció la lluvia de estrellas? —Un silencio se apoderó de la sala y de repente sentí una mirada y un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo.

—Antes de hablar sobre el espectacular regalo de ayer que la noche nos dio, quiero presentar a una estudiante nueva, pasa Roxana. —Paso por un lado de mí y se me pusieron los pelos de puntas, era un estilo fresa y rockero, ¿se imaginan algo así?, la mire de los pies a la cabeza y al llegar a la cabeza su cabello me llamo la atención, era verde y recordé que era la misma chica que observaba hace unas horas en la calle, mejor dicho... ella a mí.

—Hola mi nombre es Roxana Aguirre, vengo de la escuela que está a 6 cuadras de aquí, pero decidí transferirme a esta escuela, por asuntos que debo arreglar, y espero llevarme bien con todos. —Con una sonrisa macabra termino su discurso innecesario y cuando termino volteo a verme y se fue a sentar a 2 asientos atrás de mí.

—Bueno chicos, ahora si hablemos de ayer. —El maestro preguntaba y nadie contestaba, yo sentía escalofríos y le hacía señas a Sonia y con una voz muy baja le decía.

—Esa chica la conozco.

—¿Qué?

—Esa chica me estaba viendo hace unas horas, cuando... —Me interrumpió el maestro, debido a que se dio cuenta de mi intento de platica.

—Señorita Laró, ¿quiere empezar usted?

—No, pero se lo agradezco maestro. —Él se rió.

—Perdón va de nuevo, empieza usted, no le estoy preguntado le estoy diciendo. —Sin levantarme de mi asiento, aclare mi garganta, y empecé a hablar.

—Bueno lo único que puedo decir es que es un evento único de la naturaleza y que ese tipo de cosas el hombre jamás podrá superar la belleza de lo natural por más cosas artificiales que se parezcan, haga y siendo más subjetivos ayer fue una de las mejores noches de mi vida y no solo por haber presenciado ese fenómeno hermoso, sino porque te das cuenta que hay un mundo que estudiar allá fuera y que muy pocos se interesan a pesar de tanto conocimiento que abunda.

El maestro empezó a felicitarme, no tengo idea de que fue lo que dije, pero por lo menos funciono para sacarme de un problema.

—Me alegra que no solo hable de lo que paso ayer literalmente, sino que también mencione lo que paso en su mente en ese momento, muy buena reflexión.

Empezamos con la clase, pero aun así me encontraba muy distraída y en cuanto menos lo espere sonó el timbre y el maestro se retiró, y Sonia se acercó diciéndome.

—Tú muchachita andas súper extraña, ¿de dónde sacaste todo ese rollo que le dijiste al maestro?

—No lo sé, solo salió de mi boca.

—Pues obvio no crees, las palabras normalmente salen de la boca, al menos las mías, no se las tuyas. —De esta forma tan grosera se metió a la conversación Roxana.

—¿Tienes algo en mi contra? —Me miro de pies a cabeza, y una pequeña carcajada salió de ella.

—No eres el ombligo del mundo, así que no creas que eres tan importante, la gente se puede olvidar de ti fácilmente.

—Solo digo que me estás viendo de una forma muy grosera desde que llegaste. —Obvio no le iba a decir que ya la había visto, lo único que quería era terminar ya con esta conversación, la cual no era el mayor de mis problemas en estos momentos.

—No tiene caso seguir hablando Laró, una de nosotras tendrá que ser la madura y seré yo. —Se fue y yo no la detuve.

—¿Esta loca qué?

—De seguro me ha de confundir con alguien, porque creo que me odia.

—No le hagas caso Norma.

—No entiendo que trae en contra mía, yo no la conozco.

—No pienses en ella y mejor ve a tu casa y alístate para la cita con Antonio.

—Pero falta una clase.

—No vendrá, acaban de informarle a la jefa de grupo, así que anda ve. —Me despedí de Sonia, y a pesar de que Antonio no estaba nada mal, no sentía mucho entusiasmo por verlo, al contrario, me encontraba con muchas cosas en la cabeza, la chica nueva, la pelea con Ernesto y que le diría a Antonio sobre ayer, ni modo que le diga, no recuerdo nada explícame que te dije, esa no es una opción... Solo espero todo salga bien.

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