La chica ideal


1Me gustan
0Comentarios
130Vistas
AA

12. CAPÍTULO#12 - ¿LOCURA O VERDAD?

Son las 7 de la mañana, y aun no he podido dormir, fue una noche horrible y mis padres aun no llegan.

Mejor me alisto para ir  al hospital, algo me dice que no vendrán a la casa,  no a quedarse a dormir, de seguro solo vendrán de entrada por salida, al menos hasta que den de alta a Jano, siempre han sido súper híper preocupones, claro una herida de cuchillo no es menor  a un raspón en las rodillas por caerte de la bicicleta o la patineta o cualquier otro vehículo con llantas, claro que no sea un automóvil, pero lo que intento decir es que esta vez su preocupación es justificada.

Y más si no sabemos contra que estamos lidiando, me meteré a bañar y solo espero que esta vez no haya ni un chico fuera de mi baño, pero por si acaso será mejor que lleve mi ropa dentro, al menos hasta que haya alguien conmigo en las mañanas.

Pondré un poco de música, tal vez eso haga de mi mañana solitaria un poco más reconfortante, en estos momentos utilizo todo lo que este a mi alcance, me metí a la regadera y cerré la puertita transparente, obvio también cerré la puerta del baño, con las visitas que he tenido últimamente sin aviso de mi vecino, grosero, pero sexy de Wish, ya no puedo tomar un baño sin temor a verlo cuando salga, claro, no creo que este interesado en verme, pero más vale prevenir que lamentar.

Creo que fueron los 40 minutos más relajantes de estos días, en serio extrañaba no tener que preocuparme más que  por que no me entrara el shampoo en los ojos.

Ningún incidente, todo estaba tranquilo, pero aun así me vestí en el  baño.

Desde ahora disfrutare cada instante, cada momento de calma, pero no me confiare, con este deseo no sé qué más pueda pasar, al inicio era divertido, parecía que tendría una vida llena de citas y de atenciones, jamás creí que tendría una vida con terror de esos que solo se ven en la tele... pero ahora sé que todo es posible.

He terminado de arreglarme, claro tampoco es como que hiciera milagros, pero por lo menos no se me notaban tanto las ojeras, al menos no como deberían, después de no haber dormido lo suficiente.

Toc, toc, toc... ¿alguien está tocando la puerta de mi cuarto?, se supone que  estoy sola, eso solo deja una teoría, lo que sea que este afuera de esta habitación no es humano.

Tome algo para defenderme, y no, no es el shampoo, esta vez tenía algo mejor, gas pimienta, aunque ¿le causaría daño a cualquier cosa que no fuese humana?, tal vez y logra quitármelo y me lo pone a mí, para que mi carne  agarre sabor a pimienta y le sepa mejor.

Tengo que dejar de dar estos monólogos, lo único que hago es atrasar lo que sea que pueda pasar este día, ¿siempre viviré así gracias a este deseo?, creándome ideas terroríficas que solo me alteran y que la mayoría de las veces son falsas y cuando no imagino nada es cuando pasa todo, bueno ahora que me lo digo a mi misma, creo que es mejor estar haciendo esto de los monólogos, así pasa todo lo contrario a  lo que yo piense, pero si esto resulta ser cierto y hecho el gas pimienta estaría lastimando a una persona, pero tampoco me puedo arriesgar a no hacerlo y que resulte que al haber pensado que era una persona, no resulte ser una persona.

¡AAAAAAAA!, ¿Por qué soy tan complicada?, bueno ¿Qué puedo agarrar que no sea tan peligroso para un humano, pero me sirva contra cualquier otra cosa?, pues creo que volvemos al Shampoo, bueno, me acercare lentamente, poco a poco, bueno ya estoy abriendo.

— ¡Tomaaaaaaaaaaaaaaa! — Muy bien le embarre el shampoo en los ojos a...— ¿Wish?

— ¿¡Qué rayos me echaste!?

—Es, mmm, ese, es shampoo. —Que pena, creo que esto no ayuda para nada en nuestra relación... de vecinos aclaro. —pero espera, ¿Qué haces aquí?, ¿Cómo entraste?, ¿crees que esta es tu casa como para que entres cada vez que quieras sin pedir permiso?

—Deja de estar moviendo las manos como loca y ayúdame a quitarme esto. —Lo decía mientras trataba de abrir los ojos y limpiárselos con las mangas de su sudadera.

— ¿Por qué?

—Porque tú me lo echaste. —Lo decía mientras se encogía de hombros y volteaba a un lugar donde yo no estaba, pero él creía que sí.

—Ven. —Lo agarre de la mano y lo lleve al lavabo para que se enjuagara los ojos. —tienes suerte de que esta vez no haya comprado el shampoo de chile.

—Uy, qué afortunado soy. —Su sarcasmo era desesperante, casi deseaba echarle shampoo en la toalla con la que secaba ahora sus ojos.

—Ahora sí, ¿me puedes responder?

— ¿Qué cosa? —Pudo abrir los ojos, pero los tenía muy irritados, creo que le hubiese ido mejor con el gas pimienta.

— ¿Por qué estás aquí?

—Si recuerdo las preguntas, pero ¿Cuál de todas quieres que te conteste?

—Primero salgamos de aquí. —Le dije tomándolo otra vez de la mano, bueno esta vez del brazo, pero ustedes entienden, bajé con él hasta la cocina. — ¿quieres comer?

—Sí, claro. —Dijo emocionado.

— ¿Te gusta comer?

—Pues creo que a todos nos gusta comer. —Que tonta, eso es obvio, pero lo que es más obvio aun, es que no admitiré mi error frente a él.

—Lo que estoy preguntando, si es algo que te apasiona más de lo normal.

—Si, viéndolo desde ese punto sí, me encanta comer, me apasiona comer, mi vida es comer.

—Y entrar a casas sin permiso, por lo que veo. —El soltó un suspiro muy fuerte, y su cara demostraba aburrimiento. — ¿Qué?

—Eso siempre me lo dices, no podemos tener una plática diferente.

—Mientras sigas entrando de la misma forma a mi casa, no.

—Ya, disculpa, toque, pero nadie abría la puerta pensé que estabas teniendo "problemas"

— ¿A qué clase de "problemas" te refieres?

—No te enojes, utilizo las comillas, normalmente para algo "normal"

—Volviste a hacerlo, ¿crees que tengo problemas mentales?

—Me gustaría contestar a eso, después de que me des mi comida. —Yo tenía una torta de adobada lista para dársela, él al decirme esto juntos sus manos poniéndoselas bajo la barbilla y me hizo ojitos, y el prácticamente me está tratando de decir que soy rara, ¡díganme que chico normal hace eso!... ninguno.

—Vamos solo responde, ¿crees que estoy loca? —Para mí esto era más que una plática, era como un diagnóstico de lo que pensarían las personas si me atrevía a contar mi versión de los hechos.

—Loca, es un término muy amplio.

—Solo contesta si ese término va conmigo. —Mi voz ya no era de niña disculpándose por lo apenada que estaba de echarle shampoo en los ojos a un chico inofensivo, hasta cierto punto... era más angustiante.

— ¿Qué quieres que te conteste?

—La verdad.

—Fueron muchas emociones, eso altera la percepción, ver a tu primo lleno de sangre y más si no la toleras, es un detonante para ver ciertas cosas que no hay.

—Sé que no me crees. —Movía mis manos cada vez que decía una palabra. —pero solo yo sé lo que sentí y algo así no se puede fingir, no se puede solo crear con la mente.

—Mira, no quiero sonar malo, hemos tenido bastantes peleas en muy poco tiempo de conocernos, pero tengo que decirte la verdad. —Suspiro. —si se puede, y eso son problemas mentales, esta vez sí utilizare ese término, son problemas mentales. —Mi cara se ensombreció y solo agache la mirada, las lágrimas corrieron por mis mejillas.  — eso no quiere decir que estés loca, muchas veces es estrés.

— ¿Sabes lo patético que es querer que alguien te crea?, ¿la impotencia que se siente al utilizar todos los métodos que están a nuestro alcance y no lograrlo?... siento pena por los que están en un manicomio, porque tal vez dicen la verdad y uno porque no lo puede ver, creemos que no existe. —Le acerque el plato de comida. —a lo mejor los patéticos somos nosotros.

—Tal vez.

—No quiero ser así, pero ¿Cómo evitas ver, sentir o hasta escuchar cosas, que todos tus sentidos dicen que están ahí? no quiero ser así, pero no lo puedo evitar.

—Ya no llores, todo estará bien. — Seco mis lágrimas con sus manga, la que no tenía Shampoo claro, yo me aleje.

—A ti ¿Qué te importa?, yo no significo nada para ti.

—Aun no, pero puedes. —Una pequeña risa salió de mí.

—Es la peor forma de coquetearle a alguien.

—Jajaja... quisieras.

Me senté a  su lado, el hambre se me  había ido así que solo lo mire comer, o por lo menos eso intente, pero mi mente se  llenaba con la idea de  creer  que  me estaba volviendo loca, o simplemente caí en una depresión por el rechazo de Ernesto y creé toda una  historia, de deseos, magia, quizá nunca salí con Antonio, nunca conocí a Rodrigo, ni a esa chica de pelo verde llamada Roxana, que si esto fuese una historia, sería mi archienemiga... ya no sé qué es verdad y que es mentira, tendré que  pellizcarme cada que esté pasando por algo que sea imposible que  me pase a mí.

— ¿Estas bien?

—Dejémoslo en tranquilla.

—Ahora que eres mi tutora, creo que yo también puedo mostrarte una que otra cosa.

— ¿De qué hablas?

—Quiero que me acompañes a un lugar hoy.

— ¿A un lugar?, ¿a cuál? —Esto me parecía muy extraño, después del sueño, espejismo, ilusión o premonición que tuve en la noche, no quería que nada de lo que viviese hoy, se pareciera, pero al parecer no importa lo que yo quiera, si no lo que la vida está dispuesta a darme. —No tengo ganas.

—Vamos, así te distraes.

—Tu no conoces lugares aquí, ¿A dónde me vas a llevar?

—Tranquila, es un lugar al cual ya hemos ido juntos.

—Eso no me tranquiliza créeme. –Me alejé de él y me fui a la sala me siguió. —eso ya lo escuché antes.

— ¿Estas bien?

—Si, ¿Por qué? –Voltee a verlo sin darme cuenta que estaba atrás de mí, quede lo bastante cerca como para que su abdomen rosara con mi pansa... por no decir otra cosa más vultuosa que las mujeres tenemos en frente, ambos nos quedamos en esa distancia, ninguno se movió, ninguno de los 2 nos hicimos hacia atrás. —No quiero ir, y mucho menos si es a esa casa horrible.

— ¿Cómo supiste que era ahí? —Wow, por lo menos no me iba a mentir para llevarme.

—Lo presentí, supongo.

—Tienes que vencer tus miedos.

— ¿Por qué? —Me senté en la alfombra de la sala y él solo se puso de rodillas a lado mío.

—Solo así, podrás controlarlo.

—No quiero controlarlo, solo quiero que desaparezca.

—No te puedo prometer eso, pero podemos intentarlo. —Acaricio mi cabello, me sentía como un cachorro al cual acariciaban por que se portó bien.

—No hagas eso. —Le detuve la mano y se la avente, no, no de una forma grosera, de una forma gentil.

—Norma, tenemos que intentar todo lo que esté en nuestras manos.

—Pero no hoy. —Me pare y salí de la casa, la cual sentía que se hacía cada vez más pequeña y asfixiante para mí, me senté en las escaleras y empecé a cantar una canción que mi madre me cantaba cuando era pequeña.

—Corazón no llores más. Hoy tu sueño velare. Si sientes miedo ven a mí. A salvo yo te mantendré.

Sin darme cuenta Wish estaba sentado a lado mío, parecía que estaba en un trance, seguía cantando sin vergüenza de que él escuchara la canción.

—Qué bonita canción, ¿solo se repite eso?

—Es lo único que recuerdo. —Mordió sus labios.

— ¿Siempre te has acordado solo de eso?

—No lo sé Wish, tal vez cuando era niña la cantaba completa.

—Si, lo que pregunto es que si, ¿solo recuerdas eso desde hace, unos meses, semanas, días?

—No lo sé Wish, no quiero pensar.

—Entiendo, esa canción ¿te tranquiliza?

—Algo.

No quería hablar, solo quería descansar, estar cerca de alguien que velara mis sentidos en ese instante.

—Creo que mejor me voy.

— ¿Por qué? —Debo de admitirlo soné angustiada.

—Sé que no estas de humor para mostrarme la ciudad, mejor te dejo descansar. —Estaba listo para alejarse de mí, pero hice que retrocediera ya que lo agarre de la camisa, tenía la vista hacia el piso, evite mirarlo a toda costa, sé que en ese momento me miraba patética, pero ¿Qué más puedo hacer?

—Espera, por favor. —Mi vista aún estaba en el suelo y no planeaba moverla de ahí, él se regresó y se agacho hasta quedar a mi altura.

— ¿Qué pasa?

—No te vayas, quédate, podemos ver películas o escuchar música, solo no me dejes sola.

—Esta bien, me quedare contigo. —Sé que no debería de confiar en él, después del sueño que tuve, creo que era una mala idea estar cerca de él, aunque en la realidad no me ha hecho nada, así que, ¡VETE A LA MIERDA SUBCONSCIENTE!

— ¿Qué quieres que hagamos?

— ¿Qué te hace sentir mejor?

—Me encantaban las películas de terror, pero ahora me basta con mi "locura" —El no dijo nada. —vamos a dentro y miramos una comedia.

—Esta bien... iré por palomitas a mi casa.

— ¡No!, en serio, no quiero que me dejes ni un instante.

—Es aquí alado.

—No por favor. —La suplica no era mi fuerte, pero al parecer funciono, se quedó conmigo aun y sin palomitas.

Nos sentamos y no tenía palomitas, pero hice bocadillos con queso, jamón y salchichas en forma de pulpitos Jajaja.

—Sé que no es lo común en las películas esta clase de bocadillos, pero espero te gusten.

—Gracias. —Empezó a comer y yo puse la película, me senté a lado de él, teníamos una distancia como de 30 cm, era una distancia razonable, así que mis padres no tienen de que preocuparse de que este a solas con mi vecino sexy viendo películas con las luces apagadas... además sé que no le gusto, lo cual me hace sentir estafada por una estrella fugaz, tal vez loca, porque pareciera que invente todo mentalmente, pero aliviada de tener a un chico a mi lado, sin plan de conquistarme.

Lo mío nunca han sido las comedias, si, una que otra frase muy quemada me hace reír, pero tarde o temprano me dan su...

— ¿Norma?, ¿la estás viendo? (ya se durmió y para acabarla en mi hombro, ojalá y no babe, ¿Qué hago?, si me muevo la voy a despertar, la película aún no se acaba así que puedo seguir viéndola).

Sentí como Wish se movía, y como mi cuerpo también lo hacía, pero tenía tanto sueño que no me desperté.

Estoy en mi habitación, empecé a mirar a los lados desesperada.

— ¡Wish!, ¡Wish! —Estaba asustada, angustiada.

— ¡Ey!, tranquila aquí estoy. —Iba entrando por la ventana, supongo que salió a sentarse en el techo de mi casa, en cuanto lo vi, lo abrace, me acurruque en su pecho, él estaba sorprendido ya que note que dudo en abrazarme, pero al final lo hizo.

—Me asusté, creí que me habías dejado sola. –Me pellizque.

— ¿Qué haces?

—Estoy viendo si no estoy en un sueño, que después se torne en que tú me haces daño...

— ¿Yo hacerte daño?, ¿de qué hablas?

—De nada olvídalo, sabes que no estoy bien. —Lo apreté más fuerte, quería sentir que era él, que era real.

—Yo te prometí que no me iría y no lo hare, al menos no hasta que te sientas segura, hasta que tus padres lleguen, o hasta que ya no estés sola. —Note que era fuerte, ya que lo estaba apretando con todas mis fuerzas y aun así la respiración no le faltaba, aunque escuche una pequeña queja, que desapareció cuando lo voltee a ver.

—Gracias. —Disminuí la fuerza, pero seguía pegada a él.

— ¿Quieres salir al techo?

—Claro. —Lo solté, y salió por la ventana, me ofreció su mano para ayudarme a salir más fácil, yo la tomé y fue lo mismo que haber salido yo sola, pero me sentía segura.

Ambos nos sentamos, él mirando al cielo y yo al horizonte.

— ¿Cómo te sientes?

—Muy bien, siento que descanse lo que no había descansado en días.

— ¿En días?, ¿ya habías tenido este tipo de problemas antes?

—No, era otra clase de problemas los que no me dejaban descansar... problemas más normales.

— ¿Amor?

—Si. —Después de ser la persona que más serenidad trae a mi vida, merece que le conteste todo lo que me pregunte.

—Ya decía yo que ese humor no era de gratis, Jajaja. —Sonreí, me dio risa su comentario, creo que era lo que necesitaba, enfocarme en los problemas de una típica muchacha de mi edad, para sentirme un poco normal.

— ¿Qué tú no te has enamorado? —Voltee a verlo, en busca de una gran historia.

—No, jamás... —Me miró con una gran nostalgia. —el amor es algo que está prohibido para mí.

—Uno no elige si se enamora o no, si eso fuese así, créeme que nadie querría sufrir... y no existiría el amor.

—Yo elegiría enamorarme.

—Pues no te creo, me acabas de decir que para ti está prohibido el amor, y eso nadie te lo impone más que tú. —Se quedó pensando por un rato, hasta que me contesto.

—Tienes razón, solo quería llevarte la contra. —Lo decía con una gran sonrisa en su rostro, era un idiota, por un instante lo había olvidado, pero esto me hizo recordarlo, pero no puedo evitar sentirme bien con ese idiota.

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...