La chica ideal


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11. CAPÍTULO#11 -PASIÓN + MIEDO.

—Ernesto ¿qué le paso? —Al ver a Rosa tenía el labio reventado, ella y su hermano se voltearon a ver, él le indico que subiera.

—Le pego mi padre, yo no pude hacer nada, me encontraba en la escuela.

— ¿Por qué le pego?

—Se enojó porque te pidió ayuda, con eso de su periodo, él no está de acuerdo que hablemos de cosas intimas con personas extrañas, es difícil de explicar.

—Yo no debería de estar aquí. —Dije al mismo tiempo que levantaba mi celular. —me tengo que ir.

—Espera, ¿Por qué?

—Tus padres se pueden enojar.

—Claro que no, ellos están muy agradecidos, porque la ayudaste y me dijeron que eras bienvenida en la casa, lo que pasa es que ellos creen fiel mente en que cuando alguien se equivoca debe ser reprendido y por eso le pegaron a Rosa, solo fue un golpe.

—Pero parece que le dio fuerte. —No puedo creer que Ernesto tratara de excusar a su padre, tapando tal salvajismo.

—No fue así, pero no hablemos de eso... me resulta desagradable.

—A mí también, pero ¿Qué hago?, ¿seguro que tus padres están agradecidos conmigo? —Mi tono era sarcástico, creo que hasta hice sentir mal a Ernesto, y no quería eso, suficiente tenía con vivir en esta familia. —perdón, creo que soy un poco feminista, por eso me pongo así.

—Ja, descuida todo está bien y respecto a lo de mi orientación sexual... —Yo ya no pensaba tocar el tema, pero si me moría por saber, amaba a ese chico y quería estar cerca de él, saber lo que le pasaba, lo que lo ponía triste, alegre, enojado, sé que suena tonto, querer estar con alguien a quien amas y sabiendo que él nunca se fijara en ti, pero así es el amor, incondicional y a veces una persona es la que ama por ambos, así era yo y eso, es algo que no puedo cambiar. —respecto a eso, no, ellos no saben, ¿sabes lo que me harían?

—Son tus padres, no creo que te hagan algo más que lo que le hicieron a Rosa. —Eso quería pensar.

—Bueno, no importa, mis padres querían que te invitara a cenar, pero no he sabido nada de ti, no contestas mis mensajes, mucho menos mis llamadas, el último día de la semana, no fuiste a la escuela... bueno el punto es que no he podido comunicarme contigo.

—Si, lo siento. —En realidad no lo sentía, necesitaba despejarme de todo, especialmente de él. —han pasado muchas cosas, problemas familiares, cosas muy graves, de hecho, vengo del hospital.

— ¿Estás bien?, ¿tus padres?

—Todo está bien con ellos y conmigo, asaltaron a Jano.

— ¿Quién es Jano?

—Mi primo.

—Ooooo, ¿Cómo está?

—Bien, fuera de peligro y más coqueto que nunca. —Sonrió, y a mí me encantaba. —me tengo que ir, ya es tarde y debo llegar a casa.

—Aun estas lejos de tu casa, ¿quieres que te acompañe? —Diría que no, pero me daba miedo después de todo lo que había pasado, no quería ir sola. —te lo agradecería mucho, pero ¿Rosa?

—Ella estará bien, la casa tiene alarma, y si alguien entra y suena, es porque no trae llave y si no la apaga con el interruptor escondido en la casa, es porque es un completo extraño y ella tiene un pequeño refugio en su cuarto. —Sorprendente, mi ventana ni tenía barrotes.

—Wow, sí que los cuidan.

—Jajaja, solo un poco. —Agarro sus llaves. — ¡Rosa!, ahorita vuelvo, recuerda los protocolos de seguridad.

— ¡Sí! –Grito desde arriba. — ¡adiós Norma, te quiero!

— ¡Adiós y yo a ti! —Salimos y todo estaba completamente oscuro. — ¿Estás seguro de acompañarme? —Me miro, sus ojos eran hermosos y sus labios eran tan, cálidos, o al menos eso parecía.

— ¿Lo dices por la oscuridad?

—Sí.

—Todo está bien, te llevare en carro.

— ¿Tienes?

—Sí.

— ¿Por qué nunca lo llevas a la escuela?

— ¿Para qué?, solo atrae a chicas interesadas, si alguien me va a querer que sea sin nada. —Esperen un segundo, ese era un comentario 100% heterosexual, ¿Por qué lo decía?

—Jajaja. —Mi risa parecía o más bien era muy falsa, no dije nada, solo me subí al carro, me abrió la puerta antes de que yo la tocara, en serio, ¿creen que esto sea justo?, ¿Por qué lo hace?, sabe que me gusta y hace cosas que me enamoran más de él, ¿Por qué? —gracias.

—De nada. —Cerró la puerta y subió al carro.

—Es un bonito carro. —Decía para que esto no fuese nada incomodo, pero lo era, tal vez no para él, pero para mí, lo era y bastante.

—Si, me lo regalo mi padre, cuando me gradué de la preparatoria, creyó que me serviría para moverme de la universidad a la casa.

— ¿Sabe que no te lo llevas?

—Ahh les da igual.

—Mmmm, Ernesto. —Me atreví aponer mi mano sobre la de él. –sabes que no estás solo, me tienes a mí y a Sonia.

—Si gracias. —No apartaba la vista del frente, y tampoco me quito la mano ni quito la suya... solo estaba ahí pensando tal vez, o solo escuchando lo que yo tenía que decirle.

—Cuando tengas un problema no dudes en decirme. —Esta vez sí me miro, pero fue rápido y solo para regalarme una gran sonrisa.

El tiempo de ese momento era mucho, pero no tanto como para hacerlo eterno... continúo manejando, obvio quite mi mano, aunque quisiera no la iba a dejar ahí toda la noche, llegamos a mi casa, me quede un momento con él en el carro.

—Bueno ya llegamos y a salvo. —Me decía mientras lo apagaba.

— ¿Quieres pasar? —Mi tono era de nerviosismo, pero ¿Por qué?, todo había estado bien.

—No, ya es tarde y no puedo dejar a Rosa mucho... —La mirada de Ernesto se tornó molesta, o más bien como si algo se le hiciera raro, yo tenía miedo de voltear, así que solo pregunte.

— ¿Qué te pasa? —Temía su respuesta.

—Hay alguien en tu techo, llamare a la policía. —Con eso ya me había dicho todo, ni tenía necesidad de voltear a ver quién era.

—No, lo conozco, tranquilo yo me encargo.

— ¿Segura?

—Si, ve a tu casa. —Le di un beso en la mejilla y bajé del carro sin voltear al techo.

—Está bien, pasa linda noche, nos vemos el lunes. —Encendió el carro y se fue.

Mmmm en realidad ya me estaba hartando de que Wish se tomara atrevimientos que no tenía, y pensaba decírselo, voltee lista para lanzarle una de mis miradas de muerte, pero no estaba, me quede mirando hacia arriba esperando notar algo que me indicara donde podía estar.

— ¿Buscas algo? —Escuché una voz gruesa, pero no era de alguien conocido, sentí escalofríos, sentía que conocía la voz, pero no podía recordar. - ¿Te encuentras bien?

—Sí. —Dije sin voltear, él no se movió para nada, se encontraba a un lado de mí, mirando hacia mi techo como yo lo hacía, sabía que era hombre por su voz y complexión la cual miraba de reojo.

—Es muy incómodo tu techo. — ¿Era él?, ¿Qué hacía ahí?, ¿es normal que sienta tanto miedo frente a una persona que no conozco?, pase saliva.

— ¿Qué hacías ahí?

—Vaya, empezaba a creer que eras muda. —Volteo hacia mí y me ofreció la mano. —soy Crick. —Sonrió, lo note porque me atreví a voltear a verlo, era lindo, pelo lacio algo esponjado y castaño claro, un color de ojos poco inusual, parecían grises y su color de piel era como color amarillo clara, era un Güerito hermoso, hay que admitirlo, pero algo no me gustaba de él, me limite a darle la mano. — ¿tú no tienes nombre?

—Disculpa, pero estoy muy cansada ha sido un largo día, no sé, tal vez nos encontremos otro día, permiso.

—De eso estoy seguro. —No tenía ganas de que nada extraño me pasara al final del día, así que solo me fui, ignorando el último comentario, pero llena de curiosidad.

Entre a la casa, había una nota en el refrigerador, de mi hermana.

"Norma, sé que de seguro vendrás a casa sin papá y mamá, así que para que no te asustes te informo que nuestros padres me pasaron a dejar a casa de una amiga, me quedare a dormir ahí, cuídate"

Vaya sí que me conocía mi hermana, y que bueno era saber que estaba bien, pero no sabía que iba a estar sola, en ese caso mejor me hubiese quedado en otro lugar, estar sola en casa o en cualquier otro lado, no era mi intención, al menos no después de todo lo que me ha pasado, es media noche, ¿será que?... no, es muy egoísta de mi parte, mejor dormiré.

Me serví agua y subí a mi habitación, trate de prender la luz de las escaleras, pero no sirvió de nada, mi padre es un ahorrador extremista y tiene de esos focos que da igual si estas a oscuras o no, lo apague y subí con cuidado cada escalón, no quería caerme, y terminar en el lugar de donde había llegado apenas, y no era la casa de Ernesto, hablo del hospital.

Por fin, llegue a mi amada habitación, puse el vaso con agua a lado de mí, en mi amado librero, con mucho cuidado ya que tenía mis tesoros ahí... me puse los audífonos, no quería estar entre el silencio abrumador de la casa solitaria y mi mente llena de miedo, que podría imaginarse todos los ruidos posibles con los cuales sería difícil dormir, deje las cortinas abiertas mas no las ventanas, me gustaba ver el cielo, la luna era hermosa, y poco a poco me daba más sueño.

—Hola.

— ¿Wish?, ¿qué haces aquí? —Me sorprendía bastante verlo, se miraba muy bien y creo que no me molestaba que fuese lo primero en ver al salir de casa.

—Me pareció buena idea irnos juntos a la escuela.

— ¿Hoy es tu primer día?

—Si, ¿Por qué?

—No, solo preguntaba. —Sería raro caminar con un chico hasta la escuela, y ¿mi hermana?, tal vez tenía trabajo y se fue más temprano.

— ¿Entonces nos vamos?

—Si, vamos. —Cerré la puerta, noté que Wish miraba su reloj, como si tuviese prisa. — ¿pasa algo?

—No, todo está bien, vamos. —Me agarro la mano, ¿Qué rayos?, se la quite. — ¿Qué pasa?, ¿hice algo malo?

— ¿Qué te pasa?, no actúes como si todo esto fuese normal, ¿Cuándo 2 personas que apenas se conocen se agarran de la mano?, en mi mundo no lo hacen.

—Perdón, pensé que te sentirías mejor.

— ¿Por qué?

—Porque el otro día en el hospital...

—Ese día, habían pasado muchas cosas.

—Bueno perdón. —Sentía algo raro en sus palabras, como si en realidad lo hubiese hecho esperando mi comportamiento malo, o sea como había reaccionado.

Seguimos caminando hasta la escuela, callados.

—Necesito que me acompañes. —Me dijo al mismo tiempo que se ponía frente a mí.

—Tenemos clases.

—Vamos, es algo importante.

—Ya falté a la escuela, no puedo faltar otra vez.

—Te lo pido como un favor. —Su cara era de angustia, en serio me preocupaba, pero no estoy segura de que sea bueno, no lo conozco por completo y no sé, la idea de ir con un completo extraño a un lugar del cual no sé aun, no es muy considerado por mi parte que no está loca.

—Está bien. — ¿Qué querían que respondiera?, le debo una y es muy malo de mi parte decir no, a alguien que necesita ayuda y que él ya me ha ayudado bastante.

— ¿En serio?

—Sí.

—Gracias, vamos.

Caminamos mucho, no había duda, no llegaría a clases a ninguna, lo bueno es que casi nunca falto, así que 2 días de faltas no van a manchar mi historial, no conocía el lugar, ni si quiera conocía el camino por donde me estaba llevando, era increíble que el conociera lugares, siendo nuevo aquí, tendría que ser yo la que lo llevara a visitar diversos puntos de aquí.

— ¿A dónde vamos Wish?

—Tranquila, es un lugar que conoces. —Mmmm eso me intrigaba más, ya que en los únicos lugares que he estado con él, no han sido muy agradables.

—Dime, ¿A dónde?

—No comas ansias.

Estaba segura que por más que preguntara no me diría nada, así que deje de preguntar y solo lo seguí, y tal vez sea el peor error de mi vida, pero ya no hay marcha atrás.

Llegamos a donde me temía.

— ¿Qué hacemos aquí?

—No lo sé, me pareció divertido.

— ¿Qué?

—Venir al lugar donde acuchillaron a tu primo.

— ¿Eso qué tiene de divertido? —Me encontraba lista para correr, pero me agarro del brazo, y su fuerza era sobrehumana, me arrastro dentro de la casa.

—Ver tu cara de miedo.

Sentía miedo, Wish me daba miedo, no sé qué me esperaba dentro, resistí todo lo que pude, pero me jalaba y me dolía, lidiar con el miedo, dolor y fuerza bruta no se puede, solo controlas uno y ahorita lo que estaba dentro de mis posibilidades era el controlar el miedo, no grite, no demostraba las ganas que tenía de suplicar por mi vida, porque estaba segura que era lo que corría peligro en estos momentos.

— ¿Qué te pasa Wish? —No contesto, solo me apretaba cada vez más el brazo y me llevaba cada vez más adentro de la casa, se detuvo y me jalo aventándome hacía en frente de él, él se quedó en el mismo lugar, me encontraba dándole la espalda, había cerrado los ojos y cuando los abrí, mire una mancha de sangre... ¿era mía?, pero no siento más que el dolor entumecido por el apretón de Wish en mi brazo, esperen es de Jano, es la mancha que dejo aquel día, cuando lo hirieron.

— ¿Por qué me traes aquí? —Él no contestaba, solo me jalo hacia él, me apretó ambos brazos, y estaba demasiado cerca de mí, en estos momentos no sabía si mi corazón sentía miedo o eran nervios por estar tan cerca de él, me apretó con más fuerza, olvídenlo, si era miedo, camino hacia en frente sin soltarme, haciéndome caminar a mi hacia atrás. — ¿Qué te pasa Wish?, esto no es gracioso.

—Para mí sí, sí solo vieras tu cara.

— ¡Suéltame! —Trate de forcejear un poco, pero entre más luchaba por alejarme de él, más me dolían los brazos, sentía que solo podría zafarme, si estos se desprendían de mí.

— ¿Qué te pasa?, ¿tienes miedo?, creí que podías controlar todo tu sentimiento, y pensar que eres la chica ideal, pero ¿Por qué estas llena de inseguridades?

— ¿De qué hablas?, ¿la chica ideal? —Estaba muy confundida, él estaba jugando con mi mente, ¿esto era una broma?, o ¿en serio quería lastimarme?, porque lo estaba logrando, me duelen los brazos bastante.

—Claro, yo no sé nada verdad, estás loca y siempre será así. —No entiendo nada, esto es muy raro nada de lo que está pasando tiene sentido, ¿será que él hallo algo en mi cuarto?, sobre el deseo, pero si no he escrito nada sobre eso y el único que sabe es Jano.

—Ya basta, por favor. —Las lágrimas empezaron a correr por mis ojos, no sé si era el miedo o el dolor, tal vez ambos, me llevo hasta la pared me arrincono, cerré los ojos, sentí como mis brazos perdían presión, y la sangre volvía a circular, una de sus manos se posó en mi cintura, ¿Qué estaba pasando?, sentí como mi cuerpo se calentaba, si en el mal sentido, ¿Qué tipo de loca era?, obviamente no sientes pasión cuando alguien intenta asesinarte... pero no podía evitarlo, tenía ganas de que él me tocara, pero no sé hasta qué punto. Acerco su cara a mi oído.

— ¿Qué sientes? —Susurro.

—Nada. —Obvio no le diría lo que estaba provocando en mí, con la mano que tenía libre, empezó a acariciar mi cara, y la apretó, más fuerte de lo que había apretado mis brazos.

— ¿Segura?

—Sí. —Mi tono era de reto, tal vez un mal tono para cuando vas a morir, pero por lo menos moriré con dignidad.

Soltó mi rostro y sonrió, se acercó a mi cara y sentí su aliento entrar a mi boca, era un olor a frutas, sí que cuidaba su higiene bucal, pero, aun así, nada le quitaba lo loco que estaba, bajo su cara hasta mi blusa, y desabrocho los primeros 2 botones, dejando al descubierto la parte superior de mis pechos, trague saliva, algo recorría mi cuerpo, era su mano, que empezaba a levantar mi falda, quería que se detuviera o algo así.

— ¡Detente! —Grite, se detuvo y llevo sus dos manos a mis muñecas levantándolas y llevándolas a la pared.

— ¿Por qué debería de hacerlo?, no hay nadie que me detenga o ¿tú me detendrás? —Susurro. —No lo creo.

Son las 3 de la mañana, mi cuerpo está sudado, ¿y acabo de tener un sueño húmedo de terror con Wish?, ¿Qué pasa?, en serio estoy loca, el miedo y la pasión no son buena mezcla, terminan haciéndote creer que eres loca al querer estar con la persona que te va asesinar.

Pero es obvio que tenga pesadillas, después de la noche que he tenido no creo poder dormir de nuevo.

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