La chica ideal


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10. CAPÍTULO#10 -APARIENCIAS.

— ¿Qué quieres decir con eso? —Me di la media vuelta y camine hacia él.

—Que no puedo apartarme de ti. —Todo el ambiente se volvió cálido, y romántico, nos mirábamos a los ojos, me acercaba lentamente a los labios de Wish. —serás mi tutora. —Se hizo hacia atrás recuperando su distancia, y dejándome de puntitas por tratar de alcanzarlo.

— ¿De qué hablas? —Mi tono era serio, enojo tal vez, no entendía que me estaba diciendo, además no puedo creer que iba a besar a un completo extraño, y él se dio cuenta, de seguro lo hizo a propósito.

Se encontraba frente a mí, pero dándome la espalda.

—Lo que digo, es que de ahora en adelante, vamos a convivir más, ya que nuestros padres hablaron y acordaron inscribirme en tu salón y que tú seas mi tutora. —Se volteo con los brazos un poco flexionados y a los lados encogido de hombros, me dio una sonrisa de resignación.

¿Desde cuándo mis padres piensan que soy buena tutora?, o sea si soy inteligente, pero nunca he podido explicarle a alguien.

De pronto se me vino a la mente, aquella vez, que trate de explicar algo.

........................Flashback........................

—Así que 3 - 2 es 1.

— ¿Por qué?

—No lo sé Sonia, porque 3 -2 es 1.

..............................Fin.............................

Y eso era cuando estábamos en la primaria, desde entonces no he tratado de enseñarle a una persona.

—Mi madre está mal.

— ¿Tu madre qué? —Mis padres habían llegado.

—Me estaba contando lo de ser su tutora, sabes que soy pésima ayudando, recuerdas cuando le ayude a Sonia, que cuando en el examen le preguntaron ¿Por qué era 3 - 1 igual 2?, ella puso: "no lo sé, porque 3 - 1 es 2"

—Hija eso paso cuando tenías 7... Las cosas cambian.

Miré a Wish, agarre a mi madre del brazo y la lleve a una esquina.

—Madre, pasar todo tiempo con él, no me agrada mucho. —Susurre.

—Norma, no seas grosera, además tú y yo acordamos algo, ¿recuerdas?

— ¿De qué hablas?

—Que yo te iba a pedir algo mañana y ¡sorpresa!, ya lo sabes.

— ¿Ibas a pedirme que fuese su tutora?

—Si, y mañana le darás un recorrido por la ciudad.

—Madre no puedo perder el tiempo con él, aquí está Jano y solo será un mes.

—Si, pero no puedes hacer mucho con tu primo, hasta que mejore, así que mañana iras a los lugares más representativos, con él. —Me agarro de los hombros volteándome a donde estaba Wish.

Solo sonrió, sabía que hablábamos de él, parecía como si fuese mi novio y estuviese esperando a que le dieran el sí, mis padres, de que lo dejaban andar conmigo, pero obvio no lo es.

—Está bien solo porque tú y yo quedamos en algo. —Lo decía entre dientes, nada me aseguraba que no pudiese leer mis labios.

—Muy bien, iré a ver a tu primo, ahorita vuelvo. —Estaba lista para ir con mi padre. — ¿A dónde?

—Voy con mi padre.

—No, tu trabajo de tutora empieza desde hoy.

— ¿Qué le puedo enseñar ahorita? —Le dije con los brazos extendidos al cielo y ella solo se alejaba.

—Sé que hallaras algo. —Y se metió a la habitación de Jano.

Wish se acercó como cachorrito regañado.

— ¿Y bien?

— ¿Bien qué?

— ¿A dónde iremos mañana?

—Eso aún no lo decido. —De repente algo se me vino a la mente. — ¿soy tu tutora verdad? — El frunció el ceño.

—Sí. —Dijo algo inseguro de mi pregunta. — ¿Por qué?

—Me tienes que hacer caso en todo lo que diga, ¿de acuerdo?

—No soy tu esclavo, aclaro... antes de que me quieras pedir cosas que pongan en riesgo mi dignidad.

—Tranquilo, solo que tengo un poco de control en tu vida estudiantil. —Mi risa era un poco angustiante, sabía que eso lo podía utilizar en mi favor, ya que no podía alejarme de él, haría que él quisiera alejarse de mí.

—No me tranquiliza.

—Lo sé, pero a mí sí.

Camine hasta donde estaba mi padre y me presente con los de Wish, él se acercó, pero se quedó distante de mí, al parecer sus padres lo intimidaban, ya que note que le lanzaron miradas de amenaza, él solo agacho la cabeza.

—Bueno será mejor que nos vayamos de aquí. —Dijeron y Wish se puso a lado de ellos.

—Esperen. —Dije, voltearon hacia mí, miré a Wish que se encontraba mirando hacia la entrada, era el único que no había volteado, porque hasta mi padre que se había dispuesto a acompañarlos al estacionamiento, lo hizo.

— ¿Qué paso hija? —Me preguntaba mi, me acerque a los padres de Wish.

—Quería pedirles una disculpa, no debí haber ido a la casa de ustedes y pedirle a su hijo que me acompañara, pero me daba miedo estar sola y creo que lo han educado muy bien, ya que no se negó a acompañar a una chica para que no estuviese sola, ante el peligro... créanme que él salvo una vida hoy. —Sus padres me miraban asombrados y un poco incrédulos, en serio quería que me creyeran, no quería que lastimaran a Wish, claro no es como que se miren malos, solo un poco estrictos, y sea como sea, que yo no quisiese estar cerca de él, le debía una y muy grande, así que ahora me tocaba a mi salvarlo.

—Entonces ¿tú fuiste la que hizo que saliera de la casa? —Me preguntaba su madre, como si no me creyera.

—Sí. —Pero yo no iba a cambiar mi historia, a pesar del miedo o vergüenza que me diera si descubrían que era mentira, no quiero que le hagan daño y punto.

— ¿Segura de eso?

—Sí. —Sentía como todo mi cuerpo empezaba a sudar, pero como dije antes, no diría otra cosa que no fuese esa versión. —De hecho, me dio un ataque de pánico, termine encerrada en el closet de la casa abandonada y eso se lo pueden confirmar los paramédicos que fueron, si su hijo no hubiese estado ahí, no sé qué hubiese hecho. —Eso era verdad, en cierto punto, de algo tenía que servir mi "alucinación" más que para volverme loca.

Voltearon a ver a Wish el cual aún se encontraba sin voltear, ellos caminaron hasta él, le dijeron algo al oído.

—Disculpe señor Laró, ¿nos acompaña? —Mi padre acepto inmediatamente y se marcharon, Wish no se movía, en cuanto ellos salieron del hospital se acercó a mí.

—Gracias. —Tenía la cabeza aun abajo. —que no se te haga costumbre mentir. —Alzo la vista hacia mí, sonrió y se fue.

Sin darme cuenta tenía una sonrisa en mi cara, este chico provocaba en mí hacer cosas sin darme cuenta, algunas buenas como sonreír y otras malas como... ya saben, es mejor no pensar en eso.

Mi padre regresaba de a fuera.

— ¿Cómo te sientes? —No entiendo porque me pregunta, no fue a mí a la que le habían enterrado un cuchillo.

—Bien, ¿Por qué?

—El ataque de pánico.

—Aaaaaa, estoy mejor, pero prefiero no hablar de eso.

— ¿Y de lo otro?

—No entiendo. —En realidad no entendía, ¿hablaba de la alucinación?, ¿de la dichosa enfermedad inventada? O ¿de qué? — ¿hablas de la enfermedad que tenía?

—No, es obvio que eso era mentira, pero no te diré nada porque fue para buscar a Jano e hiciste bien, porque si no, ¿Dónde estaría ahora tu primo?, así que solo por eso dejare pasar la mentira.

— ¿Entonces a que te refieres?

—A tu interior. —Ooooo, se refería a lo que sentía por Ernesto.

—Estoy mejor. —En realidad, no sé qué sentía, conteste solo para que no se preocupara, pero me di cuenta que mientras no estuviese hablando de él o cerca de él, mi vida estaba bien, no necesitaba helado para las penas, mis pensamientos no pertenecían solo a su imagen, todo estaba bien mientras mi mente no piense en él.

—No parece. —Pues claro, ahorita estaba pensando en él, nada estaba bien, ¿Por qué no puedo esconder como me siento cuando pienso en Ernesto?, parezco una chica que quiere llamar la atención, odio eso.

—En serio, ¿te molesta si voy a la casa? —Puse la mayor sonrisa que hubiese puesto con esto que siento, y forzaba a mis ojos a que no se cristalizaran, solo espero que haya funcionado.

— ¿Sola?, ¿Cómo?

—Caminando.

—Hija, estás loca, nosotros tardamos 1 hora en llegar hasta aquí en carro, ¿Cuánto crees que te vas a tardar tú en llegar a casa?

—No lo sé, pero quiero caminar.

—Ya ves lo que le paso a tu primo... ¿Por qué te quieres arriesgar? —Tal vez así no estoy obligada a vivir una vida de desamor que yo no pedí.

—Padre, por favor, a mí nunca me ha pasado nada, necesito ir a casa.

—Esta bien, pero cualquier cosa me llamas, mantén tu celular donde no lo puedan ver.

—Esta bien padre. —Me dio un beso en la frente y tome mi bolsa, no podía despedirme de mi madre, se encontraba con Jano, así que solo lo hice de mi padre y tome el camino a casa.

No recordaba que fuese tan oscuro, aunque tampoco había tenido necesidad de caminar de noche desde el hospital hasta mi casa... apenas llevo 6 cuadras y ya me canse, Pffff y las que faltan.

Lo bueno de vivir en lugares donde no hay muchos habitantes, es que conoces a mucha gente y no tienes miedo de caminar de noche, y lo mejor es que siempre he sido muy social, por lo menos más que mi hermana.

Escuche pasos atrás de mí, empecé a caminar más rápido, y la velocidad de los pasos también habían aumentado, corrí, no me fije a donde solo corrí, ¿En serio?, ¿es normal que a una sola persona le pasen tantas cosas de miedo?, si lo que quiere el mundo es que muera de miedo, créanme a veces la gente no muere de eso, y creo que soy una de ellas, así que sus intentos son en vano, ¿podrían dejar de hacerlo?

Volteaba atrás y no miraba a nadie, pero los pasos seguían ahí, ahora si le daba la razón a Wish, estaba alucinando, me detuve, a pesar de que los pasos se escuchaban cerca de mí, me quede parada y mirando hacia donde tendría que estar la persona que corría en mi dirección, no había nada, los pasos disminuyeron, pero aun escuchaba algo, una respiración cerca, atrás, estaba harta de sentir miedo, si algo me tenía que pasar que fuese ahora, voltee.

—Hola, ¿Qué haces aquí?

—Ernesto, ¿Qué haces tú aquí?

—Aquí vivo. —Voltee a un lado y efectivamente era su casa.

—Perdón, creí que algo me seguía, escuche pasos y corrí, no me fije a donde solo termine aquí. —Él se fijó atrás, buscando algo, tal vez mirando lo que podía haberme seguido, o quizás para asegurarse que realmente estaba loca.

—Descuida, ¿quieres pasar? —Su mirada no demostraba que fuese o estuviese loca, él si me creía, era hermoso, la única persona que me hacía sentir bien conmigo misma, por eso era mi mejor amigo.

Tome una decisión, si no podía hacer que me amara, por lo menos sí que nuestra relación fuese eterna, ¿Cómo?, siendo su amiga, una verdadera amiga, demostrarle que no estaba con él solo porque me gustara, que se sintiera parte de mí, como yo lo hacía en estos momentos.

— ¿Tus padres no se van a enojar?

—Ellos no están, salieron de la ciudad, problemas familiares, de adultos. —Sonrió y me agarro la mano, jalándome a dentro de su casa. —solo estamos Rosa y yo y ella se alegrará de verte.

—Bueno, un rato... solo deja le hablo a mis padres. —Caminábamos, él no soltó mi mano ni un instante, a mi mente vino Wish, en esa escena del pasillo, lo bien que me hacía sentir el estar de su mano, pero era totalmente diferente a esto, ¿ustedes saben cómo se siente tocarle la mano, a la persona que amas?, se siente como algo que no puedes explicar, con Wish sentía alivio, tranquilidad por saber que estaba cerca de mí, es algo que si tiene explicación... con Ernesto es como si una corriente llegara a mi mano y después a todo mi cuerpo, era algo que no podía entender, pero me hacía saber que era diferente a cuando le agarras la mano a cualquier otra persona.

Entramos a su casa y me dejo en la sala, fue a la cocina por un vaso de agua, mientras yo les avisaba a mis padres.

—Hija, ¿estás bien?

—Si padre, solo llamo para avisarte que estoy en casa de Ernesto.

— ¿Ernesto? —Escuche como la voz de mi padre cambiaba de tono, era como si tuviese una especie de rencor hacia Ernesto, como si supiera que yo sufría por él.

—Si, ¿te molesta?, se ofreció a llevarme más tarde a casa, es que sentí que alguien me seguía y corrí hasta su casa y él me ofreció agua para el susto. —Escuche como su voz sonaba más tranquila, aunque le mentí en eso de que me llevaría a casa.

—Esta bien hija, dale las gracias de mi parte.

—Adiós, te quiero.

—Y yo a ti. —Colgué y llego Ernesto con el agua.

Tome el vaso de sus manos.

— ¿Dónde está Rosa? —Dije esperando que le llamara.

—Está leyendo, mis padres hacen que lea 20 minutos al día mínimo, no le gusta mucho leer, le faltan 15, cuando ese temporizador suene, le hablo. —Dijo señalando un pequeño reloj blanco.

—Bueno, está bien... ¿Qué hacemos por mientras?

—Mmmm, ¿quieres comer?

— ¿Me obligaras a cocinar? —Puse cara de fastidio.

—Jajaja, tal vez.

—Pues te hare mi especialidad.

—No tengo sopa instantánea, ni cereal, ni modo no podrás hacer tu especialidad Jajaja.

Eso era lo que amaba de él, que de un de repente podía transformar una plática en broma y un día terrible en una noche mágica, de la buena, ya que hoy había sido magia, pero de magia negra.

—Me subestimas.

—De hecho, acabo de cocinar niño envuelto.

—Se me hacía raro que Rosa no estuviera.

—Jajaja, dije niño, no niña.

—No pude resistir. —Fue a la cocina, y no pude evitar ver sus movimientos, comportamiento y todo él, no parecía homosexual, aunque claro algunos no tenían su lado femenino muy desarrollado más que el gusto por los hombres, llego con 2 platos de comida. Además creo que hago mal en generalizar.

—Ten, este es el tuyo y este el mío.

— ¿Qué diferencia tienen, una tiene veneno y la otra no?

—Jajaja, ¿sigues de graciosa?

—Yo siempre, por cierto ¿Qué hacías a fuera? —Pregunte mientras comía.

—Bueno, estaba regando las plantas, es una de las tareas de Rosa, pero ha tenido una mal semana con eso de su periodo, Jajaja creo que empieza a entender los cambios de su cuerpo y su, como lo digo, yo interno.

—¿Hablas de que esta bipolar?

—Algo así, pero trato de que lo pase lo más agradable que se pueda, al menos por ser la primera vez de su periodo.

—Bueno eso es muy amable de tu parte.

—Ella solo me tiene a mí, y claro a nuestros padres, pero con ellos no es mucha confianza, no quiero que ella se sienta como yo, cuando era pequeño, solo.

—¿Te sentiste solo?

—Claro, hasta que llegué aquí, y te conocí. — ¿Qué, acaso era un sueño?, porque esto parecía, como cuando el chico le dice a la chica que llego a cambiar su vida. —me enseñaste que todo valía la pena si uno se esforzaba, que sin importar si perdías o ganabas, porque vale la pena cuando nunca te rindes.

—No sabía que pensabas eso de mí. —Definitivamente estaba en un sueño, que él pensara eso de mí, cuando yo creí que me encontraba más defectos que la falla de San Andrés para el planeta.

—Pues a veces las cosas no son lo que parecen.

—¿Tus padres saben lo de tú preferencia sexual? —Su cara de sorpresa me había puesto a pensar, si en realidad debí haberle hecho esa pregunta, pero sonó el temporizador, y sin haberle hablado a Rosa ella bajo.

— ¡Norma! —Dijo corriendo hacia mí.

—Rosa hola. —Voltee a verla. — ¿Qué te paso?

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Hola mis hermosos lectores, espero pasen un lindo día, y que mi capítulo les alegre...

#Losamoadoro💕

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