Revenge: Secuestrada y Torturada

Andrea es una espía que siempre consigue lo que quiere, pero en su ultima misión ni su belleza ni tampoco su astucia le serán suficientes cuando caiga en manos enemigas, la venganza esta servida...

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4. Paul

 

 

Se hoyo un sonido seco cuando el cerro la puerta, camino sin prisa hasta el centro de aquella habitación.

-Vaya, vaya, vaya, pero mira que tenemos aquí... sabes, me han hablado mucho de ti y veo que no se equivocaban cuando decían que estabas muy buena.

Ella no sabía cómo reaccionar, solo atino a bajar la mirada. Él se acercó un poco más, ahora podía sentir los olores cítricos del perfume favorito de ella, al instante se le dibujo una sonrisa en los labios... la miro de pies a cabeza o mejor dicho de la cabeza a los pies, mientras con una mano empezaba a recorrer las suaves curvas de sus caderas.

-Imagino que vestida así, te fue muy fácil infiltrarte aquí putita... ah, por cierto, me dirás como te llamas...

Ella no abrió la boca, seguía con la mirada en el piso, pero podía sentir los ojos de Cob recorriendo cada centímetro de su cuerpo.

(Diablos al parecer él tenía razón, la ropa será mi perdición...)

No pudo reprimir una sonrisa sarcástica y empezó a recordar:

-PAUL: Entonces Andrea lo harás o no.

-ANDREA: ¿Por supuesto que lo hare, eso no está en discusión... solo que... realmente es necesario vestirme con eso?

-PAUL: Escucha, nosotros conocemos muy bien a esas personas y te aseguro que en cuanto te vean con esa ropa, te abrirán las puertas de par en par.

-ANDREA: mmm, pero es que todo es muy pequeño...

-PAUL: Pensé que eras una profesional.

-ANDREA: Lo soy, es solo que... está bien, está bien, me lo pondré todo, solo espero que mi novio entienda.

El primer día, cuando llego al edificio, pudo comprobar de primera mano lo bien que Paúl conocía a esos tipos, todo el mundo volteaba a mirarla y le ofrecía ayuda desinteresadamente, ni siquiera verificaron los papeles falsos que ese día llevaba, en su mente termino agradeciendo a Paul por la idea de la ropa sexi, no le había sido nada difícil infiltrase y no era para menos, ella vestía una faldita de cuero tan pequeña que Andrea dudaba que la hayan comprado en alguna tienda decente, arriba llevaba una blusa blanca bien entallada que resaltaba su figura y dejaba al descubierto su bonito ombligo, el mismo Paul se la había quedado mirando con la boca abierta y en un último acto de travesura o perspicacia, el mismo le había arrancado 2 botones de la blusa para crearle ese escote con el que estaba volviendo loco a todos en la oficina y afuera de ella.

Ahora ella vestía exactamente igual, pero sabía que no se veía como en la oficina; para empezar, no tenía los zapatos los había perdido en el coche, la faldita parecía haberse achicado aún más de un momento a otro y a los 2 botones que Paúl había arrancado había que sumarle el que ella misma se había quitado. Su escote ahora dejaba ver los bordes del brasier rosa que llevaba debajo y que insinuaban sus grandes pechos que tanto le gustaban a su novio.

(Por favor, por favor que no vea el tattoo...)

La cachetada la despertó de sus pensamientos, levanto la mirada y comenzó a arderle la cara...

-Pregunte como te llamas putita...

Cob se acercó y la obligo a mirarle a los ojos.

-Sabes... cancelare todas mis reuniones, va a ser un placer interrogarte.

 

つづく

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