George, No estas solo.

Cassiopeia Potter es la heroína de la segunda guerra mágica, ha cometido el asesinato con el maleficio imperdonable hacia el señor tenebroso terminando por fin su tiranía y devolviendo la seguridad al mundo entero. O eso es lo que todos creen.
Será cierto que con la muerte de un líder termina la guerra? Pues claro que no, siempre hay represalias, venganzas, dolor, repercusiones que tendrán que afrontar y con la igualdad del peligro que antes.
Mas, eso no es todo lo que va a atormentar a nuestra protagonista, su corazón se verá dividido entre dos personas que ponen su mundo de cabeza.
Un sinfín de atroces acontecimientos sucederán, la guerra termino, para empezar una nueva vida, nuevos amores y nuevos temores.
¿Están listos?

0Me gustan
0Comentarios
11Vistas

1. El cementerio

Era una noche despejada y calurosa, cálida, el aroma floral y las aves con sus cantos de despedida otorgaban una atmosfera feliz, pacifica, nadie sospecharía que mucha gente estaba pasando por una oscuridad emocional. Perdidas, dolor, sufrimiento. Cosas así no merecen dicha armonía de la naturaleza y es por ello mismo que la hay. Por cosas así, lo mejor que uno puede hacer es sonreír.

Algunos muggles visitaban el cementerio, pero iban alegres, seguramente irían a ver a sus muertos de hace tiempos. Todos miran asombrados a un gran número de pelirrojos reunidos frente a una lápida. Harry Potter se encuentra entre ellos mientras una lagrima cae suavemente por sus mejillas, al contrario de su amiga Hermione que llora desconsoladamente. Cassio no llora...Una de las virtudes o defecto que tiene la Potter es en ocultar sus sentimientos. Ver a todos llorando le produce tristeza, pero aun así mantiene su cabeza en alto procurando seguir con la calma falsa, una tormenta se desata en su interior, un miedo más allá de la muerte se propaga por sus venas como si de veneno este fuera. Camina lentamente hacia un asiento donde se encuentra un pelirrojo con los ojos cerrados. Cassio lo mira y mantiene la respiración antes de sentarse al lado de él.

-Quiero estar solo-dice George sin levantar la vista.

Cassio no responde, pero aun así no se levanta de su puesto, se mantiene a su lado sin emitir palabra alguna. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo devolverle la felicidad que la guerra le robó? Ella conoce bien lo que se siente perder a alguien, ha perdido a tanta gente en su vida que ya dejo de contarlos, sus padres, Sirius, Remus, su padrino, Tonks quien se había convertido en una excelente amiga, Fred...Tal vez ella no sufre su muerte como lo hace George, claro que no...pero el dolor, ese dolor despreciable que no la deja en paz se siente en ese minuto, más vivo que nunca. Respira con dificultad. Ginny se sienta al lado de ella y deposita su cabeza en el hombro de Cassio. Su amiga tampoco llora, es una de las cosas que los une. George tampoco llora. Se levanta dejando a la vista el agujero que tiene en la oreja y desaparece. Lo ve irse y niega el contacto visual con la señora Weasley quien derrama incontables lagrimas por la pérdida física de su hijo Fred, y en el fondo, Cassio cierra los ojos para no sucumbir, no ahí, no delante de tanta gente, en el fondo Cassiopeia Potter sabe que la señora Weasley llora también por la pérdida espiritual de su hijo George.

-Tienes que ayudarlo-susurra Ginny.

Cassio asiente con la cabeza. Sabe que debe hacerlo...no sabe cómo. Normalmente es a ella donde la gente va a reconfortarla y nunca ha podido consolar a alguien salvo a su hermano Harry. Siempre lo hace reír, es algo que George le enseño, Fred y George en los peores momentos que han tenido hacían renacer la sonrisa en el rostro de la chica, ella hacía los mismo con Harry, como hace ya tres años con la muerte de Sirius, no debe engañarse, le costó trabajo hacerlo, pero de esa forma a través de las risas consiguió que su hermano recordará a su padrino por lo que fue, un hombre jovial y valiente. El problema es que no sabe si a George le gustaría que lo hagan reír. Se ha ido su gemelo, su compañero de bromas, su media mitad. Ahora quedo solo.

"George, no estás solo" pensó Cassio sujetando un colgante. Mira la piedra que George le regalo para su cumpleaños número 17. Es una piedra encantada. George le dijo que cuando estuviera lejos y lo echara de menos tan solo debía tocarla tres veces y algo mágico pasaría.

Y fue así, en su travesía de los horrocruxes y Cassio pensaba lo peor, con temor lo llamaba a través del colgante y todos sus miedos se esfumaban cuando este se iluminaba en tonos purpuras, azules, fosforescentes, luces que viajaban a su pecho gracias a la magia que emanaba, brindándole seguridad y una sonrisa oreja a oreja, fuerzas para seguir adelante, tenía una meta y esa era volver a él, viva, terminar lo que empezaron, seguir con ese enamoramiento de años, porque ella lo amaba, más de lo que buscaba amarse a sí misma, y George la amaba a ella. Pero ahora todo es diferente, algo cambio en él, algo se apagó, y jamás podrán volver a ser los mismos.

Con algo de miedo Cassio toca la piedra las veces que debía, pero nada paso...Se levantó de así asiento, besando la frente de Ginny y camino hacia una tumba más allá de los Weasleys, una tumba con dos nombres. Remus J Lupin y Tonks, solo Tonks, todos aceptaron en dejarla así, no pondrían en su lapida algo que ella no le gustaba, y eso era su nombre. Sonrió y se hizo un ovillo junto a la pieza de mármol blanco, cerrando los ojos, esperando inútilmente despertar de esa pesadilla.

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...