Inoportuna Maravilla

Katherine no tenía una vida que vivir. Su madre lo hacía por ella.
Mateo sin tener nada lo tenía todo. El amor por la vida.
Ella creía estar preparada para todo, pero no para el amor.
Él llegó a su vida en el momento menos oportuno y sin permiso entró a su corazón.
Un tropiezo unió sus caminos. ¿A dónde los conducirá el destino?

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1. Capítulo 1

Katherine es una joven de altura media, ojos café, de hermoso cabello castaño. A sus 16 años llevaba una vida absolutamente monótona y planeada por su madre. Y no parecía molestarle; solo se limitaba a ir de la casa al colegio, del colegio a las clases de ballet, del ballet a su casa nuevamente para terminar sus tareas.  A diferencia de ella, sus amigos eran más peculiares, sobretodo Valerie. Ella sí que llevaba una vida diferente. Siempre tenía algo nuevo que contar.

—Amiga, ya no soy virgen —dijo hace unos días atrás.

Valerie no tuvo rodeo al hablarle de esto a su amiga Katherine. A Katherine le incomodaba hablar de esa clase de cosas, siempre había considerado que era mejor esperar y centrarse primero en los estudios.

—Me guardas el secreto ¿si? —agregó Valerie.

—¿Estabas preparada para hacerlo? —preguntó.

—No lo sé. Solo sucedió y como él me lo pidió —respondió.

En ese momento Katherine pensó que Valerie solo lo había hecho por complacer al chico, sin preguntarse realmente lo que ella quería.

—¿Y cómo te sientes? —preguntó Katherine con cautela.

—Pues bien —respondió con cierta inseguridad.

Katherine notó que su amiga no estaba bien. No había resultado como ella esperaba. Momento después rompió en llanto.

—Creo que se lo diré a mi mamá —añadió, mientras sus lágrimas corrían por sus mejillas.

Por ser sincera con su madre, ahora la mamá de Katherine no  quería verla más cerca de ella. Sus madres asistían al mismo club y podría decirse que eran amigas, aunque existía una latente rivalidad entre ambas, respecto a cuál tenía el mejor matrimonio, cual criaba mejor a sus hijos, cuál tenía el mejor vestido. Tan pronto la mamá de Valerie se enteró de lo que hizo su hija, fue a desahogarse con la mamá de Katherine en el club. Después de esto, la madre de Katherine la hacía llegar temprano a casa y la mantenía vigilada en caso de que llamara a su amiga Valerie.

—Esa niña es una mala influencia para ti y ni hablar de su madre que no tiene carácter para controlarla —expresó la madre Katherine.

En los 16 años de su vida siempre había hecho lo que ella decía. A veces esperaba de su madre un poco de confianza, pero eso era lo que no recibía de su parte.

— ¿En dónde estuviste Katherine? —preguntó con tono de reproche, y lo hacía más a menudo luego de enterarse de lo que había hecho Valerie.

A pesar de que Katherine le contestaba con honestidad, al parecer quería escuchar otra cosa de su boca.

—Quédate hoy en casa. No quiero que asistas a tu clase de ballet — le ordenó a Katherine hace dos días.

Desde pequeña su madre había tenido reglas estrictas para ella, posiblemente hubiese sido porque era hija única y la sobreprotegía. Constantemente le hablaba de lo que era correcto o incorrecto, pero casi nunca se sentaba a conversar con ella de madre a hija sobre esas cosas por las que pasa los adolescente.

—Hija, sabes cómo me molesta que me mientan. Por favor no lo hagas, te lo pido.

Casi nunca salía de casa. Vivía en el mismo techo con una mamá desconfiada y un papá que no tiene mucho qué decir. Él casi siempre estaba en su trabajo.

Su vida sufrió un cambio la mañana de un 13 de abril. Estaba a punto de entrar al colegio y tropezó con un chico de ojos color miel, de mirada muy profunda. Un lindo desconocido.

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