Destruyan a la diva.

Me sente frente al espejo y mire lo que habia en su reflejo. Los ojos era lo que mas impresionaba de lo que veia. En ellos habia dolor, ira, enojo, rabia, frustración pero sobre todo habia resignacion. El delineador estaba corrido haciendo que la chica frente a mi se viera peor. El cabello estaba mojado al igual que toda ella. Sus labios estaban hinchados de morderlos tanto para contener gritos y llanto. Sus uñas estaban partidas por intentar escapar. La musica sonaba en la habitacion y mi cabeza se sentia liviana, mi cuerpo se sentia libre mientras algunas personas trabajaban en mi. Con una toalla secaban mi cabello, otras manos limpiaban mi rostro y otras manos se encargaban de mis uñas. Yo cerre los ojos y deje que mi cuerpo se moviera al ritmo de la musica. Despues de unos minutos de jugar a la muñeca el efecto habia disminuido un poco pero aun senti una sonrisa en el rostro.

- Es hora de ir. -escuche la voz de alguien, seguramente era mi madre.

- No quiero. -hice un puchero c

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1. Nunca nacimos para estar juntos

Me senté frente al espejo y mire lo que había en su reflejo. Los ojos era lo que más impresionaba de lo que veía. En ellos había dolor, ira, enojo, rabia, frustración pero sobre todo había resignación.  El delineador estaba corrido haciendo que la chica frente a mí se viera peor. El cabello estaba mojado al igual que toda ella. Sus labios estaban hinchados de morderlos tanto para contener gritos y llanto. Sus uñas estaban partidas por intentar escapar. La música sonaba en la habitación y mi cabeza se sentía liviana, mi cuerpo se sentía libre mientras algunas personas trabajaban en mí. Con una toalla secaban mi cabello, otras manos limpiaban mi rostro y otras manos se encargaban de mis uñas. Yo cerré los ojos y deje que mi cuerpo se moviera al ritmo de la música. Después de unos minutos de jugar a la muñeca el efecto había disminuido un poco pero aun sentí una sonrisa en el rostro. 

- Es hora de ir. -escuche la voz de alguien, seguramente era mi madre. 

- No quiero. -hice un puchero con mis perfectamente pintados labios. 

- Sáquenla de aquí. -ordeno y yo sentí como me ponían en pie. Yo solté una risita antes de hacerlo por mí misma y salir del camerino. Dos personas sujetaban mis brazos como si de dos escoltas y amigas se tratara cuando eran mis carceleras. El efecto fue pasando poco a poco hasta que de repente sentí como me ponían un micrófono en la mano y el piso comenzaba a elevarse. Gritos comenzaron a escucharse mientras más arriba estaba el suelo hasta que una luz me cegó. Respire hondo y sonreí levantando mi mano derecha mientras con la izquierda levantaba el micrófono a mi boca.

- Una cicatriz más. -murmure antes de poner el micrófono delante de mis labios. Mi corazón bombeaba fuertemente haciendo que lo sienta en mis oídos mientras todo el ambiente quedaba en silencio.- ¡Bienvenidos! 

Y así...

Inicio una vez más mi pesadilla

***

"- Te amo. -la voz de una chica sonaba divertida mientras embarraba un helado en la cara de un chico.

Esta me la pagas. -rio el chico sacando el helado de su rostro. Cogió un frasco de crema y se lo arrojo a la chica.

Esto va a terminar mal. -otra voz de chica se oyó de fondo al igual que unas risas.

Chicos, están ensuciando. -se quejó otra voz de chico.

- ¡André! -se escuchó que varias voces reclamaban al chico anterior."

Sonreí nostálgica al mirar el video frente a mí. Recordaba esa tarde. Él y yo habíamos estado con nuestros amigos. Una tarde común y corriente. Ambos habíamos terminados llenos de helado. Fue el día que me pidió ser su esposa y yo acepte. Solo teníamos dieciocho años pero creíamos saber todo. Pensábamos que nuestro amor seria para siempre. Que nada nos separaría.

- Deja eso. -me ordeno una voz, yo levante mi mirada.- Elimina todo, eso ya se acabó.

- Es duro. -me queje evitando que un sollozo saliera de mis labios, cerré el video.

- Supéralo y continúa. -demando y yo asentí aun con lágrimas en los ojos. Presione el inicio en mi celular y las aplicaciones aparecieron ante mí. Con mi dedo deslice la pantalla hasta que encontré la carpeta donde estaban las aplicaciones de redes sociales. Primero fue Instagram. No me detuve mucho en mirar las fotos simplemente las elimine. Segundo fue Snapchat. Repetí la acción. Tercero Tumblr. Elimine rápido todo lo que tenía que ver con él. Por ultimo fui a Twitter. Esta vez no fue tan fácil ya que millones de tweets estaban relacionados con lo sucedido. 

"¿Es cierto que terminaron?" 

"¿Te engaño?" 

"De seguro lo engañaste, zorra!" 

"¿Estas bien?" 

"Es un estúpido!"  

"No sabe lo que se pierde!"  

"Él te terminó?"  

"Seguro no eras suficiente para él."  

"No sabes lo que te pierdes! Él es lo que toda chica desea. "  

"¡No pudieron terminar! ¡Dime que es broma!"  

Un sollozo salió de mis labios. Antes de quebrarme otra vez respire hondo, tome una foto  y me dispuse a escribir.

"Un "Para siempre" no siempre es infinito.", esto fue escrito junto con la imagen de mi dedo sin mi anillo. En lugar de él la marca se veía, mire la foto y agradecí que solo estuviera mi mano. Verifique que no saliera más de lo que quería que saliera y subí la foto. Enseguida millones de comentarios llegaron. Yo salí de la aplicación y deje que mi cabeza cayera contra la cabecera de la cama. Lagrimas salieron de mis ojos mientras veía el hermoso anillo que meses atrás significaba la mejor de las dichas y ahora solo un recuerdo de lo que fue. Volví a abrir el video. Ambos seguíamos en la pelea de helado y crema. 

"- Siempre te amare. -afirmó mientras se acercaba lentamente a mí, yo chille antes de tratar de huir, sus brazos rodearon mi cintura.- Siempre estaré contigo.

- Un "Para siempre" no siempre es infinito. -reí tratando de soltarme.

- Yo lo hare infinito. -mi risa ceso pero una gran sonrisa estaba en mi rostro.

Esas palabras te pueden costar caro. -había disminuido el volumen  de mi voz."

Lastimosamente no había cumplido su promesa. Él había dejado morir lo nuestro. Entendía porque. Nuestro sueño siempre había sido ser grandes. Tener todos los reflectores apuntando a ti. Un micrófono en la mano, una cámara grabando tus movimientos o simplemente un esfero esperando ser utilizado para grabar tu nombre. Ambos habíamos tenido sed de grandeza. El problema fue que cuando estas en la boca de todo el mundo no tienes privacidad. Cada paso que daba, cada beso que nos robábamos, cada caricia que nos consolaba, cada abrazo que celebraba, todo fue capturado en imágenes. Imagines no siempre ciertas. Una pareja puede resistir varios pero limitados números de golpes. Nosotros habíamos llegado a nuestro límite. Revistas inventando engaños, revistas inventando rupturas, revistas inventando cuentos nos hacían daño a él y a mí. Vivimos lejos doscientos de los trescientos sesenta y cinco días. A veces no estábamos en cumpleaños o celebraciones. Todo esto fue quebrando nuestro lazo.

El sonido de una notificación llego a mi celular.  Era él. Sin dudar abrí la notificación y me quede sin aire.

"Una diva puede ser destructiva mucho más cuando no la tienes en tu vida.

La foto que lo acompañaba era de una niña. Una niña que él y yo conocíamos muy bien pero que nadie sabía de él. Una niña que representaba mucho pero que ninguno de los dos la tendríamos cerca. Una bebe en brazos de una madre. Una madre no biológica pero una madre. Él había dado el último golpe. Él había ganado.

Volví al video justo cuando todos gritaron:

- ¡Destruyan a la diva!

 

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