Replay

¿Qué tal si tu vida se resumiera en una lista de canciones? -Comienza con un mundo rosa, eres invencible -Algo te logra hundir, te hace caer. -Conoces a alguien que te ayuda a levantarte, tu salvavidas. -Ahora esa persona cae -Caes con ese alguien. -Lo superas y sales a flote ¿Ahora qué? Pues pulsas "Replay"

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3. Radioactive.- Imagine Dragons

Cuando la gente me hablaba de La Curva nunca creí ver lo que vi. Era en una ruta poco concurrida. Era la curva de una carretera con un descampado bastante amplio donde los carros estaban estacionados y había una hermosa vista de la ciudad. Estaba a varios kilómetros de altura y abajo había una saliente a la cual se podía accede por una ruta antes de llegar a la curva. Chicas en todos lados, la gran mayoría sin chaqueta, otras la tenían pero la ropa era la misma. Faldas diminutas, camisetas casi desaparecidas, tacones de infarto, maquillaje atractivo, cabello en melenas. En un lado de descampado había una torre de madera que no parecía muy estable pero desde ahí un chico manipulaba unos parlantes y tenía un micrófono. 


- ¡Chicos, chicas! -llamo el chico del micrófono. Todos lo voltearon a ver.

 

Mi mirada por mi lado paseo por todos los rostros de los presentes. La mayoría, por no decir todos, debían estar entre los dieciséis y los veinticuatro. Tal vez unos un poco mayores o un poco menores pero ese era el rango de edad. Todos tenían lo ojos brillosos y sonrisas ansiosas. Cada uno de ellos parecía estar a punto de recibir una droga que necesitaban con locura. La euforia y la anticipación se sentían en el ambiente. Aun desde el auto podía sentirla. Daphne se estaciono cerca de una de las barandas metálicas viales. Se estaciono y me miro por el espejo retrovisor.


- Si no quieres hacerlo hoy está bien. Puedes solo tantear el ambiente y divertirte. -me sonrió dándome ánimos, yo asentí. No podía hablar.

 

Su novia señalo la puerta y Daph asintió saliendo ella también del auto. Yo las imite saliendo del cómodo interior. Cuando puse una pierna fuera una ráfaga de viento llego pero no me alarmo de hecho me sentí Pocahontas. Sonreí con más seguridad y cerré la puerta del auto. Camine hasta situarme a un lado de mis amigas. Ambas miraban al chico parado en la torre.

 

- ¡¿Cuantos participantes tendremos en esta noche?! -exclamo y se escucharon gritos, murmullos, exclamaciones, preguntas, de todo.

 

Ignorando al resto camine hasta la baranda y coloque mis dos manos ahí. Me incline para mirar hacia abajo. Era bastante alto, demasiado. Apenas se divisaba el agua debajo. Según lo que Eros me había contado este lugar antes había sido un lugar de práctica para puenting pero existieron problemas y lo movieron pero quedo la plataforma.  De pronto sentí unas manos en mi cintura. 

 

- ¿Vienes por una pesadilla? -pregunto una voz cerca de mi oído. Yo sentí un escalofrió. ¿Por qué se me había pegado tanto? 

 

- No. -fui lo más cortante que pude y me aleje de esas manos.

 

Lo mire de frente y era un chico de unos veinte años. Sus ojos eran azules, un azul frio y terrorífico. Su cabello era castaño, lo tenía largo. Apostaba lo que fuera a que si se descuidaba el cabello le taparía los ojos. 

 

- ¿Por qué tan arisca, gatita? -sonrió el chico acercándose y yo retrocedí mas pegándome a la baranda.

- Aléjate. -masculle mirando a mi alrededor en busca de Eros o Daphne. 

- ¡Al acabar la carrera se seleccionaran las victimas para la primera pesadilla de esta noche! -escuche la voz del chico y más aplausos junto con gritos.

 

Esto me puso nerviosa ya que si yo tenía que gritar nadie me escucharía. 

- Vamos a jugar. -sonrió el chico y yo me intente alejar más cuando el chico se iba a acercar más alguien lo alejo de mí.

- ¿Cuantas veces te he dicho que con mis chicas no te metas? -escuche una voz femenina.- Lárgate, Carl.


- Yo no sabía que era tu chica, Felicia. -el chico pareció asustado mientras la mujer lo soltaba. Sus largas uñas se posaron en sus brazos mientras los cruzaba.- No lleva chaqueta y sabes lo que significa.

- Su protector la está buscando. -gruño la mujer y el chico asintió antes de irse lo más rápido que pudo.- ¿Qué haces aquí, muchacha? -pregunto calmando sus facciones pero sin alguna sonrisa en su rostro.

 

- Estoy con Daphne y Eros. -conteste nerviosa. Esa mujer me daba miedo.

- Así que si eres una de mis chicas después de todo. -comento antes de darse la media vuelta.- Vamos, si queremos que salgas como entraste de aquí debo conseguirte una chaqueta que cubra tus hombros. -con esto comenzó a caminar por la gente. Yo me apresure a seguirla porque había perdido a mis amigas.- ¿Estas dispuesta a hacer trabajitos? -me pregunto mientras la seguía y yo negué. Yo no era una zorra.

 

- Debo encontrar a Daph y Eros. -busque con la mirada a mis amigas. 

 

- Las pesadillas empezaran pronto, no las encontraras y... -de pronto se escuchó bastante alboroto.

 

Cinco chicos llegaron riendo, corriendo y saltando. Cuando se acercaron a la multitud se hizo un circulo a su alrededor. Eran tres chicos y dos chicas. Los chicos eran un castaño, un rubio y un pelinegro. Los tres básicamente vestidos iguales. La única diferencia en su vestimenta era que el rubio no tenía chaqueta. Los tres muy lindos. Las chicas por su lado usaban ropa igual a la de todas aquí, sin una chaqueta en sus hombros. Los chicos también tenían una chaqueta y miraban a todas las personas en el círculo.  

 

- ¡Los verdugos están listos para castigar! -rio el chico.- ¿Quién está listo para las pesadillas? -grito haciendo que cada uno en ese lugar grite.

 

La energía, la excitación, la adrenalina circulaba por ese ambiente y cada uno de los presentes querían descargar todo lo que sentía en un grito que saliera desde el fondo de su alma.

 

- ¡Verdugos, vayan por sus víctimas! -con este último grito la gente se hizo el triple de ruidosa.

 

Los chicos en el centro sonrieron y caminaros hasta perderse en la multitud. Pasaron los segundos haciendo que la multitud se apacigüe. Todos estaban expectantes hasta que salió la primera víctima. Todos lo supieron porque el castaño agarro de la muñeca a una rubia y la llevo a la pista. Ella reía y caminaba con suficiencia, como si fuera mejor a todos nosotros. En pocos segundos los otros tres también sacaron una víctima. La chica pelirroja había sacado a un chico pelinegro al igual que la castaña. El rubio había sacado a una pelirroja con una chaqueta sobre sus hombros y el pelinegro aún se estaba paseando por sabrá Dios donde. De pronto lo vi frente a mi caminando entre mi grupo cercano, mi pulso se aceleró cuando lo vi caminar más cerca de donde yo estaba. 

 

 

- Viene para acá. -escuche el murmullo de una chica detrás mío. 

 

Me comencé a alterar hasta que estiro su mano y saco a una chica castaña a mi lado. Ella sonrió y camino junto a él. Mi cuerpo se tranquilizó en segundos. Volví a mirar de frente y los "verdugos" tenían cada uno una presa. No entendí porque la pareja era entre hombre y mujer hasta que el chico volvió a hablar.

 

- ¡El beso de la suerte! -anuncio él chico y las cinco parejas se besaron. Mire a mí alrededor porque ya se había vuelto incómodo.

 

Los chicos parecían comerse a sus respectivas chicas. No entendía porque hacerlo tan público. De pronto mi vista se enfocó en un auto negro con un chico sentado en el techo con una pierna flexionada y el rostro serio. Era el único que parecía no divertirse. Más abajo estaban tres chicas. Una de ellas subida en el capo con las piernas colgando, mirando en nuestra dirección con las otras dos chicas a ambos lados de ella. Las tres llevaban una chaqueta en sus hombros y por primera vez me pregunte porque todo el mundo hacia tanto énfasis en las chaquetas. No era una noche fría como para que tantas chicas llevaran algo que las abrigara. De hecho era bastante agradable pudiendo ser caliente con esas prendas. Las mire por un tiempo hasta que la chica del medio me miro y sonrió. Se dio la vuelta y hablo con el chico este pareció tener interés en algo en este lugar ya que sonrió y busco algo o a alguien. El problema fue que en pocos segundos me di cuenta a quien buscaba ya que se bajó del capo y camino hacia el chico.

 
- Xerox, está caminando. -escuche el murmullo de la gente agitándose y me pregunte por qué tanto escándalo por un chico hasta que el del micrófono volvió a hablar. 

- ¡Chicos! -llamo la atención el muchacho.- ¡Xerox ha despertado! -el sonido en el lugar disminuyo en contra de mis predicciones. Las miradas se enfocaron en el supuesto Xerox.- ¡Y tiene una víctima! -la voz sonaba divertida.- ¡Desea suerte a tu chica! -lo motivo y el dueño de tantas miradas sonrió antes de acercarse a paso lento de pronto la voz del anunciador volvió a escucharse.- ¡Un momento histórico está a punto de presenciarse! -el chico parecía ahora más sorprendido que cualquier cosa.- ¡Los dioses se han levantado y están caminando entre nosotros! -que dramático chico por dios.- ¡Tiago también tiene una víctima! -con esto la gente rompió el silencio murmurando. Yo busque al chico del cual hablaba y vi a mi hermano bajarse de su auto. La situación era la misma a la que antes había estado Xerox. Mi hermano sobre el techo mientras Brett tenía a dos chicas a sus lados y el recostado en el capo con el ceño fruncido, mirándome.- ¿Sera su chica su víctima? -la multitud estaba nerviosa, activa, necesitaban respuestas. Parecían pirañas hambrientas en busca de un solo pedazo de carne para lanzancerle encima.

 

De pronto una mano en mi muñeca me despertó. Un jalón no me dejo pensar. Había estado parada unos minutos atrás. Ahora unos labios se presionaban junto a los míos. Unas manos en mi cadera. Movimiento de labios y después... nada. Me había soltado. Me sonrió de lado y se acercó para susurrarme al oído.


Bienvenida a La Curva, Eris*.

 

 

*Para los que no saben Eris es la diosa de la discordia. 

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