«Thantophobia» (l.h)

"Mientes.
Déjame en paz de una vez.
Déjame solo y vete.
Desearía jamás haberte conocido."

Luke y yo habíamos sido mejores amigos desde que tengo memoria.
Recuerdo aquellos días en que solíamos jugar videojuegos, ver películas, salir a patinar.
Recuerdo cuando formó su banda y me llamaba alterado cada noche para que lo ayudara a escribir canciones.
Si, a veces peleábamos. Pero era por puras niñadas.
Nunca pensé en que algún día sentiría algo por él.
O que mis sentimientos desataran el terremoto que creó un precipicio entre nosotros.

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1. I

A/N: hola :) me llamos Andrea y esta es una novela que empecé hace poco en wattpad. Espero les guste. Voten y comenten si les gusta! P.S.: la portada la voy a subir mañana.

 

-Lo siento, Brooklyn, no puedes quedarte aquí.
-¿Por qué?
-Porque son vacaciones,- sonrió la decano.-y no habrá nadie más en todo el campus. Además, hay cuertas reparaciones que hacer y no me gustaría que los trabajadores vean que hay una niña sola.
-Pero, decano Schmidt, yo pago por estar aquí. Y no tengo otro lugar a donde ir. Acabo de llegar hace unos meses y aún tengo asuntos pendientes como comprar mi auto.
-Yo entiendo eso, querida, pero son las reglas. Quizás puedas conseguir algún hotel agradable y barato cerca de la universidad. Puedes pagarlo con lo que has ganado trabajando en la biblioteca.
-Pero-
-Pero nada. No se dirá más acerca del asunto.
.........
La lluvia incesante se calaba por mi ropa.
Tiritaba y mis dientes castañeaban. Llevaba otro suéter, pero me arriesgé a no usarlo para cubrir las pertencias que llevaba en mi mochila.
¿Qué pasaría si se mojaran todas mis prendas? No pretendía pasarme una noche entera, en donde sea que fuera a quedarme, secando mi ropa pieza por pieza.

Llegué a una calle algo iluminada y vi hacia todos lados.
No, ningún motel o lugar donde quedarse.
Estaba a punto de darme por vencida cuando escuché que alguien gritaba.
-¡Oye, tú! ¡Sí, tú, niña!
Al principio me asusté, pensando que podía ser alguien que quisiera robarme mis cosas o algo por el estilo, pero noté que la voz venía de una mujer que estaba parada en un pórtico de una casa.
No podía verla claramente pues la lluvia hacía borrosa mi vista pero supe que estaba hablando conmigo.
¿A quién más si no?
-¡Niña, vas a morir de una enfermedad! ¿Qué te pasa?-entró en la casa y salió al instante con una sombrilla en la mano, hablándome-más bien gritándome-mientras caminaba hacia mí.-Vas a pezcar una buena pulmonía. Ven conmigo-. Una vez que estuvo frente a ella, pude notar que se trataba de una señora algo mayor, aunque no anciana, y que iba vestida de mucama.

Dudé un momento antes de seguirla. Pero quedarme bajo la lluvia no sería una opción. Además, algo en la cara de la mujer transmitía confianza.
La seguí hacia la casa de donde ella había salido.

-Espérame aquí. Voy a traer unas toallas y le avisaré a la señora.
¿La señora? 
Preferí no preguntar y simplemente asentí tímidamente.

No pasaron ni dos minutos antes de que la mujer bajara con dos toallas blancas, seguida de otra mujer que iba vestida con un pantalón de lona y una camiseta blanca. Era rubia y tenía los ojos de un color verde claro.
Se me hizo tan familiar que juro que podía haberla conocido alguna vez.

-Oh, cariño, estás empapada. Ven, vamos a quitarte ese suéter y vamos a secarte.
La mucama me ayudó a quitarme mi suéter y lo llevó, según dijo, "a la secadora para que quede totalmente seco y caliente".

Comencé a secarme por encima de la ropa con ayuda de la atenta señora.
En cierto momento, ella me secó un poco el pelo y se quedó viéndome unos segundos.
Para ser sincera, me intimidó un poco.
-No puede ser. Eres casi igual a una vieja amiga.
-Ummm... Gracias. Supongo.
Ella rió un poco, mostrando su dentadura blanca.
-Perdóname si te hice sentir incómoda. Mi hijo y mi esposo dicen que suelo hacerlo a menudo. Créeme, no es mi intención-. Volvió a reír y yo sonreí de forma amable.
No sabía cómo responder a eso.
Decidí seguir la conversación de alguna manera para no parecer grosera.
-Y, ¿usted tiene sólo un hijo?
-Oh, sí. Sólo uno. La verdad no se qué haría si tuviera más.-rió.-Con Michael es suficiente. Aunque la verdad, a veces desearía tener a alguien más aquí. Rosie es una gran compañía. Rosie es la mucama. Mi hijo casi no está en casa ahora, ¿sabes? No quiero decir que se haya ido porque peleamos o algo por el estilo, sino que se fue para cumplir su sueño: formar una banda y recorrer el mundo. Algo loco, ¿no crees? Pero yo y mi esposo lo apoyamos incondicionalmente. Si eso lo hace feliz, a nosotros nos hace felices también. Y sabes....-pero yo casi había dejado de escucharla desde que escuché el "Michael" y "formar una banda y recorrer el mundo". Sería posible que...
-Disculpe que la interrumpa, señora.
-Por favor, no me digas señora. Me haces sentir vieja. Llámame Karen. Y tampoco me hables de usted. Aquí hay confianza.
Karen. No puede ser.
-Karen. ¿De casualidad tu apellido no es Clifford? ¿Y no es tu hijo Michael Clifford de 5 Seconds of Summer?
Ella esbozó una sonrisa de orgullo.
-Si, soy mamá de Michael Clifford. ¿Eres una fan?
Me quede sin habla. 
Esto no podía ser verdad.
-No exactamente. Verás, Karen... Mi nombre es Brooklyn. Brooklyn McAllen. ¿Me recuerdas? 
Me miró con los ojos verdes abiertos como platos estudiando mi rostro.
Luego, cubrió su boca con sus dos manos.
-Oh, por Dios. No es posible. Pero si eres tú, Brooklyn. Esto es increíble. ¡Ven aquí! 
Me atrajo hacia ella y me envolvió en un fuerte y cálido abrazo que yo le devolví con una sonrisa.
-Ay, mi niña, no sabes cuánto te hemos extrañado. Todos. 
-Lo sé. Siento tanto haberme ido sólo así.
-Bueno, lo que importa es que estas aquí ahora.

Hablamos de mil y una cosas, poniéndonos al día de todo lo que había pasado desde que dejé Australia. Rosie también se había unido a nosotros.

-¡Pero mira que hora es!-exclamó súbitamente poniéndose de pie.-Son casi las nueve. ¡Llegaré tarde! Brooklyn, querida, ¿me disculpas un segundo?
-Si, claro. 
-Oye, tengo una idea. ¿No quieres acompañarme? 
-¿A dónde iremos? 
-Tengo una pequeña cena. Casi no asistirá nadie. Sólo unas amigas y creo que llegará una chica con la que te llevarás increíble.
No tenía muchas ganas de ir, la verdad. Pero había tanta esperanza de que aceptara en los ojos de Karen que no pude negarme.
Suerte que había traído ropa decente en mi mochila.

Karen subió a su habitación y yo la seguí. Antes de entar por su puerta, me mostró el cuarto de Michael para que que cambiara allí.
Entré en la habitación. Estaba oscuro. Prendí la luz y pude ver que no había cambiado casi nada. Lo único nuevo, es que estaba más ordenado. Había estado ahí un par de veces con los chicos mientras que ellos practicaban sus canciones y esas cosas.
Los posters de Green Day, Blink, Nirvana, Guns n' Roses, Linkin Park, y por supuesto, All Time Low colgaban de una de las paredes color beige. Tenía una mesa de noche pequeña al lado de su cama, en donde estaban un reloj, unos discos, unas fotos y otras cosas más.
Me giré y noté que había una pared cubierta de posters de 5SOS, dibujos que le habían hecho las fans, cartas también de fans, premios colgados en cuadros, etc.

Era increíble lo mucho que habían crecido en casi un año y medio. 
Recuerdo cuando Ashton, el baterista de la banda, llegó a su primera prueba. 
Estabamos jugando en la consola y el llegó en su bicicleta completamente sudado, usando una camiseta morada muy graciosa. Unos días después, Mikey les hizo creer a los chicos que el segundo nombre de Ashton era "Chlamydia" o algo por el estilo. Sonreí por el recuerdo.

Decidí que era mejor cambiarme ya. No quería atrasar a Karen.
Me maquillé un poco para verme algo presentable y bajé al primer piso donde Karen estaba terminando de arreglar su chaqueta. 
Iba con un vestido negro muy elegante.
-Wow, Karen. Te miras increíble.-le dije.
-Eres tan dulce, querida. Tú también te miras hermosa.
-Sólo me puse unos jeans negros y una blusa de botones blanca. No es la gran cosa.
-A ti, Brook, se te ve fabulosamente bien.
Mi corazón dió un vuelco al oír el apodo que solo una persona usaba.-Gracias.
-Bueno, vamos.

En el auto seguimos charlando. 
-¿Cómo están tus padres?-me preguntó.
-Oh, muy bien. Mamá está trabajando como diseñadora de modas. Le va muy bien.
-¿Enserio? Recuerdo que siempre quiso ser una diseñadora. Estoy feliz por ella.
Estábamos tan entretenidas que no notamos que ya habíamos llegado.
-Aquí es.
Volteé a ver a través de la ventana.
Se me hizo un nudo en el estómago.
-¿No es esta la casa de...?
-De Liz, si. 
-¿Hemmings?
Ella rió un poco.-Claro que Liz Hemmings, ¿que otra Liz iba a ser?
Al parecen Karen notó la preocupación y la culpa en mi cara porque frotó mi brazo de arriba a abajo, consolándome.
-Está bien, Brooklyn. Todos entendemos que tuviste que irte por tu propio bien y estoy completamente segura de que nadie va a juzgarte. 

No, nadie. Solo él.

 

 

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