MI HISTORIA ENTRE ENREDOS

Cuando la estudiante de medicina Jamie Bells se encuentra en sus mejores momentos como estudiante, un sueño repetitivo le hace pasar una mala jugada.
soltera, joven y con un futuro brillante decide ignorar lo que no parecía escaparse de su imaginación, y aunque ella pretendía que todo estaba bajo control, lo que en sus sueños le atormentaban volvería su realidad una pesadilla, mientras mas intentaba huir mas se hundía en sus recuerdos pero ¿Estará Steve Mark, su nuevo gran amigo y mentor de acuerdo en dejarla caer?
Un trió amoroso sin rumbo alguno, un pasado, una historia, el primer amor, las promesas rotas, las lagrimas... el adiós.
¿sera posible perdonar sin olvidar?

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1. Un Sueño

- ¿por qué? -dije en un hilo de voz-

-porque ella me hace feliz - dijo con su mirada seca, sin destello alguno-

-pero...

 

***

La alarma había sonado, despertándome de aquella cruel pesadilla.

Sudando otra vez de una manera exorbitante… Hace un par de meses que vengo soñando lo mismo <<mi ex se casa y yo me deprimo después de haber terminado hace mucho>> Algo que en la vida real no me afectaría, claro, terminamos mal pero, después de estos años de por medio puedo decir que tenemos una relación de amigos, de verdad, muy buenos amigos... A escondidas porque su nueva novia, me odia, y el aun dice extrañarme ¡vaya que todos son iguales!

Después de la rutina de la ducha, lavar los dientes, y vestirme de blanco para ir a mi trabajo-estudio <<porque aún no me graduó de médico, estoy en mi internado>> sin olvidar el rápido desayuno ¡gracias por inventar el cereal James Caleb Jackson!

Cogí el teléfono para ver si mi amiga, Gabrielle, quería que la recogiera pero dijo que no... Está bien, seguro su novio de revista la ira a buscar en su Ferrari deportivo como de costumbre, olvidándose de las buenas amigas, esas que están solas como las viejas con 7 gasto ¡o como YO! Pero sin los gatos… aún más triste.

El cielo está despejado esta mañana, manejo despacio por la Santa Mónica freeway, no quiero derramar en mi brillante blanco uniforme  el café que compre en Starbucks la noche anterior para poder dormir unos minutos más en la mañana, aunque creo que ya era demasiado tarde para eso.

-¡maldita sea!

Era normal que yo siempre derrame cosas en mi uniforme, mientras más lo evitaba, más grande era la mancha, como ahora... Llegue al hospital con cara de pocos amigos, había empezado el día con el pie izquierdo, primero ese sueño, luego el café y ahora en la entrada a mi lugar de trabajo mi sexy pero casado jefe me esperaba ¡trágame tierra!

-Buenos días doctora Bells - dijo con una chispa chistosa en su cara-

- eran buenos Doctor Mark – dije mientras veía la gran mancha marrón que decoraba mi vestimenta-

- ya veo, creo que ha tenido un mal día, no se preocupe, no es la única - bajo la mirada, lo mire detenidamente-

- ¿está bien?

- sí, solo algunos problemas, en fin, pasaba por aquí para dejarle algunos informes del área de pediatría- su sonrisa era de oreja a oreja- tu área favorita

¿Que? ¿Pediatría mi área favorita? ¡JA! No me llevaba bien con los niños, se requería mucha paciencia y, a pesar de que trataba de ser lo más paciente con los chiquillos, simplemente había que ser más delicados de lo normal y yo soy algo salvaje. Lo que más me sorprendía era que los niños me querían muchísimo, lo cual me hacía estar tranquila cuando los atendía.

- vaya que si ¡amo el piso de pediatría! - una sonrisa hipócrita salió a flote, mientras el doctor Mark reía a lágrimas

- me has hecho reír, y solo por eso te ayudare hoy en el pasillo de pediatría, pero primero cámbiate de ropa, tengo un pantalón que de seguro es de tu talla, es de mi hermana lo ha dejado en mi coche

-bueno, creo que eso arreglaría mi día un poco -sonreímos-

-andando entonces

Me fui junto a mi sexy Doctor, y era lo único en lo que podía pensar, era alto, blanco, pero bronceado, ojos color miel, cabello castaño claro, unos músculos, esos que cualquier mujer moriría por toca, su voz tan varonil y el alma más pura en este hospital. Se había especializado en el área de oncología donde sin dudas hace 2 años le encargue a mi abuela, que sufría diariamente con un cáncer de mama, y fue el quien ayudo todo este tiempo, ahora es mi jefe en el internado y yo su pupila para ser honesta, sigo siendo aprendiz. Lo único que tenia de malo, era ese asqueroso anillo de casado en su mano izquierda, pero vamos, lo prohibido siempre sabe mejor ¿o no?

-haz estado distraída estos últimos días

-no he dormido bien, demasiado estrés con la graduación

-cierto que en un mes ya dejaras de ser pupila, y yo pasare una carta de recomendación al hospital para que te retengan como empleada- me miro mientras apretaba la alarma de su BMW-

-¿de verdad lo dice?

- ¿por qué no? Para ser sinceros, estuve mirando tu registros de notas y...

-si lo sé, al principio son un asco -abrió el auto y saco un pantalón jean-

- la verdad es que sí, pero fuiste mejorando -pauso y me dio el pantalón-

-gracias

-de nada - me guiño y acto seguido aseguro su vehículo- pero no era eso lo que quería decir, tu desempeño ha sido verdaderamente bueno en este hospital, aplicas bien lo que has aprendido y si no te inventas algo de manera lógica que ayude a resolver, y aunque no lo creas, el área de pediatría ha mejorado gracias a tu esfuerzo… me refiero al esfuerzo que haces dando charlas a las madres para mejorar el ambiente en los que los niños viven y mantener el orden para que se pueda llevar una jornada de trabajo adecuada

-wow -sonrió- no pensé que diría esto, jamás lo espere

-eres dedicada con lo que haces ¡te gusta! Y eso me satisface como colega

Y fue allí donde una vez más quede derretida gracias a la acción de su brillante y perfecta sonrisa, él era la razón por la cual yo seguía soltera ¡no existían mas hombres así! ¿Para que buscarlos? Seguro el Doctor Mark era el último sobre la fas de la tierra

-muchas gracias -dije mientras entrabamos al hospital

-ahora ve a cambiarte, estaré en pediatría ayudándote hoy es mi día libre pero nunca esta demás hacer algo

-vaya, yo estuviera aun en la comodidad de mi cama comiendo helado y viendo una película

-¿no es muy temprano para comer helado? -arqueo una ceja

-recuerde que los doctores son gordos, alcohólicos y tenemos el libido alto - reímos- ya vuelvo

Y sin más me gire sobre mis talones. De cierta manera todo lo que había dicho el doctor levanto mi ánimo no podía ser tan mal día, y apenas eran las 8:30 de la mañana, todo podía mejorar. Cambie mi pantalón por el de la hermana del Dr. Mark, que a decir verdad, me quedaba ajustado de caderas un poco, ya que fui hecha con mucho de abajo y nada arriba, típico que lo que no tiene una, lo tiene la otra.

Salí del cuarto sanitario y enseguida estaba allí Gabrielle, con sus ojos marrones, su cabello largo, liso y negro, algo más baja que yo, pero con una mirada que sería capaz de derribar a cualquier ogro de 20 metros.

-cuéntamelo todo -dijo sonriendo y muy emocionada

- ¿de que hablas?

- ¡¡te he visto yendo al auto del Dr. Mark!! Aparte estaban sonriéndose mutuamente - le di la vuelta poniendo mi pantalón en mi escritorio

- bueno, estábamos hablando pero nada del otro mundo Gaby

-claro, y yo me chupo el dedo

- no exactamente, pero si babeas cuando duermes -reímos- él es casado, y yo jamás tendría algo con alguien que simplemente no me pertenece

- uno es humano, de carne y hueso, miles de músculos y nervios, aparte con necesidades básicas que satisfacer -me miro picara- y tu hace más de 2 años ni si quiera un amigo con derecho

-¡por dios!- me reí- estás loca, necesitas subir a psiquiatría - me mira seria- ¿qué?

- después no digas que no te lo dije

- calla ya mujer ¡Me voy! el Dr. Mark me espera -sonríe-

- ya veo que no pasa nada - se rio

Cerré la puerta dejando a Gabriela sumergida en su risa, no podía darle la razón porque era totalmente falso, bueno, cierto que hace mucho no estoy con alguien pero eso no signifique que lo necesite con urgencia, e intervenga en un matrimonio ¡jamás de los jamases! Mis principios sabían exactamente que nunca haría algo así, no me gustaría tener el papel de la amante.

Salí del ascensor con una sonrisa de felicidad perpetua pero había cosas en la vida real que me hacían borrar mi sonrisa de manera instantánea.

 

-Llamen al Dr. Grand, Rápido – grite- enfermera por favor ayúdeme a aflojarle la camisa

 

Mientras las enfermeras le quitaban la camisa me dirigí a sacar a los padres del lugar donde su hijo se encontraba con 42 grados centígrados de fiebre y convulsionando, era normal que los padres primerizos piensen que ante una crisis como esta, pueden perder a su hijo, lo cual no es cierto ya que es un reacción normal del cuerpo ante la fiebre.

 

El Dr. Mark y el Dr. Grand habían llegado regularizando la situación y mandando a hacer unos exámenes clínicos para descartar algún cuadro de infección.

Luego de esos minutos de tensión, me tome la molestia de coger algunas historias clínicas y ver a algunos pacientes que había olvidado unos días, entre ellos Mary, una hermosa niña de 6 años, la princesa más hermosa de todo el hospital que cada día Dios la hacía una guerrera más fuerte para que luchara contra la leucemia, Mary es una jovencita de ojos azules, muy intensos, con una sonrisa maravillosa, de tez pálida y con labios rojos y carnosos.

Se encontraba jugando con Barbie esta mañana y la ayude a comer su desayuno ya que no quería pero con ayuda de sus padres y mía logramos que se comiera todo en menos de 15 minutos.

Andrés era otro de mis pacientes favoritos, un niño de 13 años que había perdido su extremidad inferior izquierda tras un accidente en una moto con su padre, que más allá de lidiar con su ahora nueva prótesis, tuvo que mantenerse fuerte para ayudar a su mama a superar la pérdida de su padre.

Y por último y la más especial… Candase, tenía solo 2 meses y se encontraba aun en el área de cuidados intensivos, una bebe que vino al mundo con 21 semanas, no estaba preparada para salir al mundo y más aún cuando presenta una deficiencia cardiaca, tetralogía de fallot, en la cual ya se habían hecho dos intervenciones quirúrgica pero aún se encontraba en vigilancia médica hasta que se supiera que la cicatrización estuviera perfecta.

 

Ya era la hora del almuerzo, decidí coger mi vehículo y comer afuera, sola.

 

-¿A dónde vas? ¿Puedo acompañarte? – dijo desde su auto mientras caminaba hacia mi auto

-de hecho iba a comer en Taco Bell Dr. Mark, no tendría ningún problema si me acompaña

-pues entonces ven en mi auto – ambos nos miramos por unos segundos- no te voy a comer vamos – se estiro un poco y abrió la puerta de su auto para que subiera-

-está bien, a la final no tengo nada que perder

 

Dejamos el California Hospital atrás y nos dirigimos al Taco Bell más cercano, pedí un Chichen Sofá Taco y el un Nacho Cese Doritos Locos Tacos, sus favoritos por lo que me comento, mientras comíamos en su auto.

-pensé, por alguna loca razón que eras vegetariana

-¿Cómo crees? Sería un desperdicio de vida, todas las cosas grasientas de carne y pollo que existen en este mundo…. Jamás –reímos-

-ya me doy cuenta ¿vienes seguido? – Pregunto con la boca llena- lo siento

- ni te preocupes-sonreí- vengo casi 3 o 4 veces por semana creo, igual que a Starbucks

-genial, pensé que yo era el único

-ten por seguro que no

-hay una fiesta este jueves, ya sé que estas libre el viernes, es del colegio de médicos, quizás quieras ir y conocer nuevas personas, colegas no lo sé quizás te abras nuevas puertas –dijo dándole por acabada a su comida.

- me parecería genial  ¿a qué hora? –pregunte entusiasmada-

-9pm en el Hotel JW Marriot Santa Mónica

-¡genial! Allí estaré

 

Y por un momento nuestras miradas se habían conectado, pero esta vez con mayor profundidad, como si me pidiera ayuda pero yo no sabía cómo lo pudiera ayudar, a la final, nadie necesitaba más ayuda que yo.

 

Había sido un día verdaderamente tranquilo, nada del otro mundo, lo normal, así que ya estaba lista para irme después de 9 largas horas de trabajo.

De regreso lleve a Gabrielle a su casa, hablamos de un par de cosas, de cómo su padres no apoyaban su relación con Joseph, y era realmente entendible, él era un abogado con mucho poder político, siempre estaba viajando así como siempre yo cuestione su lealtad hacia mi amiga, que más que eso mi hermana, con la que he compartido un cuarto de mi vida, y con la cual compartiré el resto.

Pero ella cegada por el amor, no se daba cuenta que quizás cometía un error al dar tanta confianza, al exponer su corazón de tal manera que pudieran destruirla sentimental para siempre, y nadie podría reparar ese daño, ni si quiera el Dr. Dumbes que es el mejor cardiólogo de LA.

Llegue a mi casa quitándome los zapatos mientras iba en el ascensor

-hogar dulce hogar

Me di una ducha rápida y decidí iniciar sesión en Facebook, para mi sorpresa aquellas palabras se quedaron grabadas en mi mente por las siguientes 8 horas…

-¡NO PUEDE SER!

 

-leí la frase una y otra y otra y otra vez, simplemente mi cerebro no podía aceptarla, pese a que pensaba que estaba preparada mentalmente para eso, mi centro de funcionamiento sentimental había explotado cuando me entere de tan atrofiante noticia

-se van a casar…

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