Help me.

He sido engañada, maltratada, abandonada, y sobre todo... nunca nadie me a querido realmente. Pero la venganza no iba a hacer que todo eso cambiara. Lo aprendí después de haber tratado, al final salí perdiendo, y enamorada.

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1. Am I stupid?

*Un miércoles frío por la mañana* 

Escuché su voz, solté gemidos en signo de molestia. Me dio toques en el hombro, con el punto de despertarme. Ya lo había hecho, pero no quería abrir mis ojos y ver la pesada luz de mi foco en el techo. 

-Vamos, hija, que estoy cansada. 

Asentí e hice como si me levantara. Sacando la frazada de mi perezoso cuerpo. 

-Te lo agradezco, y no vuelvas a dormirte. -salió de mi habitación

Me volví a echar en mi caliente y suave camita. Me tapé y ella volvió.

-¡Ash! Hablo en serio. -gritó mi nombre 

Me paré y me costó abrir los ojos. Tenía legaña en mis ojos y no podía abrirlos. Al final de cuentas, logré abrirlos, y cuando lo hice, mamá se había ido. Fui al baño, arrastrando mis pantuflas de conejito. Me miré al espejo, resoplé y mi aliento era horrible. A pesar de que me había lavado ayer, el olor no se quitaba. 

Me lavé el rostro, los dientes (a pesar de que después de cambiarme iba a desayunar), y las orejas. Me cambié y me puse un pantalón que abrigaba, con una polera gris de ''GAP.'' Me congelaba de frío.

-Sírvete un vaso de leche, ¿quieres? -dijo mamá poniendo la comida en la mesa. 

-No deseo leche hoy. -dije revisando el refrigerador desde la cocina. 

Escuché pasos, y era Robert. El esposo de mamá, y de alguna forma... mi ''papá'' también.

-Buenos días. -dijo con una sonrisa estúpida en la cara

 Tomó la cafetera y se preparó algo de café.

-Y... Ashley... ¿Cómo te va en la escuela? -sostuvo una taza azul y sirvió el caliente café negro en ella.

-No me llamo Ashley. -saqué jugo de manzana en una jarra helada y tomé un vaso de la repisa. 

-Claro que si, te llamas Ashley ¿Te lo tengo que repetir cada vez que te veo? Es el nombre que te puse.

-Dime Ash, y punto. -dije seria y seca como siempre

Caminé al comedor y mamá veía una revista en la sala. Me senté, y revisé el reloj. Las 6:23 am. tiempo justo para desayunar y no llegar tarde al maldito infierno al que voy todos los días. 

-¡Ash! Hija... ¡Mira esto! Una academia en el extranjero. -apuntó un edificio moderno y agradable

-Mamá, no quiero saber NADA de universidades ni academias, ¿okay? -tomé la miel y la esparcí en mi ensalada de frutas 

Pinché una fresa y al meterla en mi boca se formó un bulto gigante en mi cara. 

-Pero... Ashley, no puedes esperar a terminar la escuela. Debemos meterte a una academia antes de que entres a la universidad, y lo sabes.

-Número 1, no me llamas Ashley que detesto ese nombre, y ya sabes porqué. Número 2, no me hables de los malditos estudios mientras como. Y número 3, ya veré qué hago. 

-¿Cuándo piensas cambiar? -me miró directamente a los ojos, odiaba que hiciera eso

Volteé la cara y traté de ignorarla. 

-Ashley Bow-Ilvis, mírame cuando te hablo. -alzó la voz y algo dentro de mí se prendió, y tuve miedo.

-M-Mamá, hablamos... Luego, ¿si? 

Dí por terminado mi desayuno, tomé mi mochila que estaba tirada en el suelo y caminé a la puerta.

-Suerte en la escuela. -mencionó mamá caminando a la cocina

Tiré la puerta con mi pie. Saqué mi celular y mis audífonos,puse en cada oreja un audífono y empezé mi día con ''Booyah''. Cuando venía la parte electro, alzaba mis manos y hacía movimientos en signo de que estaba marcando cada momento. 

En mi escuela me llamaban ''Ilvis''. Por mi apellido, Bow-Ilvis. Y tenía una banda, si... ''The black stars''. Y yo era la ''Ilvis girl'', vocalista y bajista. Los martes y Jueves tenía ensayo en el garage de Zayn. Zayn era el chico tímido, pero tenía su lado que me agradaba bastante. Eramos 4, contando conmigo en la banda. Y eramos adorados por la gente que amaba el rock, la electrónica, o el rap.

Llegué a la escuela, y vi a la atorrante de Leila con sus puti-amigas. Giré los ojos, y me abría gustado quedarme en mi camita. Caminé ignorándola. Pero ella me notó. 

-¡Oh, miren! Llegó la sanguijuela.

''Sanguijuela'' era mi apodo, según ella. Porque era un gusano ''negro'' (por mi gusto en la música, porque odiaba todo lo 'fancy'), que no se despegaba. 

No le respondí, prefería no hacerlo. Para no seguir escuchando su pituda voz ¿Por qué existen este tipo de chicas en cada escuela? Caminé al segundo piso, en donde era mi casillero. Y al subir, me dí con la sorpresa de que no había nadie. Miré mi reloj, y eran las 6:49 am. Demasiado temprano. 

Saqué mis cuadernos, y mis libros pesados. Guardé mi teléfono, cerrando 'Spotify'. Abrí mi casillero. Y a mi izquierda, muy lejos, sentí a alguien. Me fijé y eran los chicos ''lindos-populares-deportistas-deseables''. Niall Horan, Louis Tomlinson y Conor McFarlann. 

No le agradaba a esos chicos. Pasaron por mi costado, y me empujaron contra el casillero. 

-Fíjate en donde te paras, ''Sanguijuela''...-dijo Louis riendo 

Como ya se podrán haber dado cuenta... Louis y Leila son... (me da asco pronunciarlo) novios. La chica linda, el chico lindo, felices para siempre. Y yo no necesito esa terminología para ser feliz. Es más, ni siquiera quiero ser feliz. Solo quiero... Vvir mi vida sin idioteces como el amor, la música country y los dulces. 

-¿Ilvis? -volteé y era Zayn 

Por primera vez en el día, sonreí.

-Hola. -dije metiendo mis cosas en mi casillero

-¿Tan temprano? -dijo poniendo su mochila en el piso 

Su casillero estaba al costado del mío. 

-Si, que extraño. -cerré mi casillero

-Espérame. -rogó

-Esta bien, pero apúrate.

-¿Has visto a Perrie? -preguntó

Perrie Edwards, a esa chica la odiaba. Era parte del grupo de las puti-amigas de Leila. 

-Zayn, ya hablamos de eso.

-Oh, si, es verdad... Lo siento. 

Me dieron ganas de ir al baño. 

-Zayn... Ve yendo si quieres, voy al baño urgente. 

-Esta bien. 

Entré con mi mochila, tomé papel y corrí. Tiré mi mochila al suelo, e hice lo que tenía que hacer. Al salir, me encontré con los ojos más bellos que el mundo haya podido reconocer. Me quedé paralizada, y pasó de largo. Salí del baño en busca de esos ojos. Y lo vi de espaldas, perdido. 

Lo analizé de pies a cabeza. Rulos castaños, alto, piernas qué envidiar, y torso ancho. 

-Disculpa... -dije inconsientemente

Me tapé la boca, y él volteó. Su mirada hizo que mi corazón latiera más rápido, nervios y más nervios. Había abierto una parte de mí que ni yo misma conocía. 

-Ahh... Hola. -dijo sonriendo tímidamente

Caminaba hacia mí. 

-No, no, no... No lo hagas. -me decía en mi mente 

Más cerca no podía estar. Me tensé, mis pelos estaban de punta (de mis brazos). 

-Soy Harry... Harry Styles. -me exntendió su mano 

-S-Soy Ilvis... Digo, ¡Ash!... Digo, Ash...Ashley, disculpa... Me llamo Ashley. 

-...Bien, Ashley... -dijo mirándome raro

¡Ya metí la pata!

-¿Me podrías ayudar en algo?

Asentí con los labios temblando. 

-¿Sabes donde se encuentra el salón 234? -dijo enseñándome su horario 

-Es ... ¡es mi salón! Espera, eres nuevo ¿Cierto?

-Si, lo soy. 

No sabía qué decir... 

-Ven conmigo. 

Mis piernas temblaban, mis manos sudaban, mi frente empezó a sudar también. Todo el camino al salón, fue silencio. Y fue muy incómodo. Llegamos al salón.

-Este es. -dije tímida

-Si, ya me dí cuenta... Gracias. 

Entramos. Y nos quedamos atascados. Él rió bajo ¿Pensará que soy una tonta?

-Espera... Yo ... lo resuelvo. -dijo retrocediendo 

Fuimos libres.

-Perdóname, fui un tonto. Pasa tú primero. -sonrió 

-Gracias...-dije no muy contenta 

 

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