SANCTUARY

Sarah, escucha, ve y piensa cosas que no deberia, esto la lleva a hospedarse en El Sanctuary

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1. SARAH CATWALKER

El auto me deja en la puerta, la puerta desgastada pintada de color blanco, poco tiempo luego de que el taxi me dejo no me he atrevido a dar un paso al frente para entrar, Ni para escapar pues el Asilo Sanctuary me causa terror, ansiedad y nerviosismo, cumplo el reto, ahora estoy acercándome a esa puerta quizás las puertas del infierno, antes de hallar la manija sale una señora “Ay, pues ahora hay algo que me da más miedo”-pienso- Está vestida como una monja –¿Señorita Catwalker? ¿Es usted la periodista?- pregunta la monja –Sí, soy la misma persona, ¿y usted es?-respondo antes de que me deje pasar y ella comienza a decir mientras me adentro al lugar–Mi nombre es…- a lo lejos se escucha un grito, mi curiosidad hace que mi cabeza se dirija hacia un pasillo oscuro repleto de puertas y unas cuantas luces “funcionando” –Mi nombre es Martha Hocky- repite Martha mientras busca mi mirada que esta fija en el pasillo.

-Srta. Catwalker, vera en este asilo se han hospedado muchos ancianos pero en los cincuenta el doctor Ráspier lo cambió, pues en lugar de ancianos comenzó a traer a gente loca, personas con problemas mentales por ejemplo: Tenemos a Albert sufre de masturbación, pues cada vez que usted lo vea lo vera con las manos dentro del pantalón, Ashley es ninfómana, y tenemos a Naomi es una de las más normales solo está traumada su hermana la dejo aquí sola, yo cuido de ella- esboza una sonrisa de despreocupación, vuelve el grito ya sé que es de una mujer –Sra. Martha que ha sido ese grito lo he oído dos veces en muy poco tiempo- levanto una ceja –No es nada, ¿no quiere terminar aquí, verdad?- me afirma “Esta vieja está ocultando algo, tengo que saber que es”-analizo- niego con la cabeza mientras alcanzo mi libreta y un bolígrafo -¿Podemos empezar con las preguntas?, no tengo demasiado tiempo- Martha asiente con una expresión de seriedad, pues está bien vieja para agradecer compañía.

Después de terminar todas las preguntas, miro a mi libreta y le digo – ¿Alguna vez se ha vivido un escape en el lugar, y si ha sucedido me podría mostrar las entradas y salidas diferentes a la principal?- frunzo el entre ceño –Si, si claro una vez hubo un escape, salieron por la puerta del cocina y también hubo otro por el sótano, ¿quieres ver las puertas y el basurero?- se dibuja una sonrisa en mi rostro con expresión de alegría, la cocina es gigante hay por lo menos cinco personas revolviendo sopa en una olla de tamaño medio, huele bien, otras cinco amasan pan y otras lo hornean –La salida de la cocina está aquí- explica Martha, entramos en un espacio pequeño sin pintura la puerta es marrón caca muy espeluznante, en una pared hay dos palabras “BLOODY HEART” (corazón sangrante) –Muy bien ahora la salida más grande y más escondida- Después de que la puerta se ha cerrado hemos caminado por lo menos veinticinco minutos –Otros cinco minutos y llegamos- afirma la señora vieja y rubia que parece un guía turístico únicamente falta que diga “Luego giramos a la derecha y seguimos en línea recta” –Hemos llegado- un túnel muy grande, oscuro y con un rail de tren se alza enfrente de ambas, a nuestras espaldas un camino de gravilla forma una curva que sale y conecta la calle de asfalto, mientras el túnel se hace más largo, más oscuro se coloca el ambiente –Para salir o entras por aquí, hay que seguir los rieles, siempre en línea recta- “La vieja Martha ha respondido todas mis preguntas de forma correcta, no se ha negado a responder alguna, hasta la que no necesitaba, ¿para que quiere un periódico saber por dónde entrar y salir de un asilo (un manicomio)? Que estúpida es esa vieja, yo debo saber que era ese grito y porque se produjo ese grito.”

El mismo auto que me dejo, me llevara hasta casa, donde podre planear hasta el último punto de la historia y hasta el último paso de mi investigación.

 

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