Forever Young *-*

Cuando Kira conoce a One Direction, la boy band más famosa y sexy del momento, no parece demasiado impresionada. Ha oído hablar de ellos, pero Kira está demasiado ocupada tratando de recuperar una reciente ruptura como para dejarse llevar por la histeria que está asaltando a todas las chicas de Londres. Pero, claro, llegar a conocer a los componentes del grupo en la intimidad puede resultar mucho más emocionante de lo que ella imaginaba. Convivir con la banda hará que la vida de Kira no solo entre música, escenarios y ruidos de flashes, sino también amistad, amor, celos y algún que otro malentendido.

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3. *-* Quienes dicen que son?? *-*

El golpe me dejó sin respiración. Tenía comida por todo el cuerpo.

-¡Dios mío! ¡Lo siento! –Oí que decía una voz de chico, bonita y profunda. Algo en ella me resultaba familiar, pero no era capaz de mirarlo. Seguía en estado de shock, observando mi camiseta arruinada.

-¿Estás bien? –Era una voz diferente. No era tan intensa, pero sonaba amistosa.

Miré hacia arriba y levanté la mano para que me ayudaran a ponerme de pie. Un chico alto que estaba a la derecha me levantó del suelo sin hacer esfuerzo. No podía apartar la mirada de sus ojos cafés profundos. Eran ese tipo de ojos en los que te puedes sumergir. Tenía una piel oscura, impecable, y el pelo negro, corto y desenfadado. Entonces rompió el hechizo.

-Qué ropa más horrible.

-Que amable. En realidad es culpa tuya, por cierto.

El otro chico se empezó a reír y me giré a mirarlo por primera vez, con el ceño fruncido. ¿Quiénes se creían esos dos que eran? Este era más bajo, pero igual de atractivo a su manera. Tenía el pelo rizado, castaño un poco oscuro, y una cara amistosa con una sonrisa de oreja a oreja.

-Te luciste, Zayn. Tú si que sabes qué decir después de cubrir a alguien de comida.

¿Zayn? Bonito nombre. Pero él era un tonto, obviamente. ¿Quién le echa comida encima a una chica y después la insulta?

-No… no me refería a que tu ropa fuera horrible… quería decir que… bueno, da igual.

Me quedé mirando al tal Zayn. ¿Eso era su intento de disculparse? Él también me miró, y sentí un escalofrío. Tenía la sensación de que lo conocía de algo. Pero simplemente volvió hacia la mesa en la que estaban sentados los demás chicos. Debian de ser el grupo ruidoso que Sam y yo habíamos escuchado en el carro.

-Me llamo Harry –Dijo el otro chico, sonriendo-. Ven a nuestra mesa, tenemos sevilletas, puedo ayudarte a que te limpies.

-No, de verdad, está bien… -Empecé a decir. Pero me detuve cuando una gran gota de salsa se deslizó desde la parte de debajo de mi jean y cayó sobre una de mis preciosas botas-. De acuerdo. Te lo agradecería bastante.

Harry asintió con la cabeza, galantemente, y me condujo a la mesa de los chicos llevándome del brazo.

-Es lo menos que podemos hacer.

Intercepté la mirada de Zayn según me acercaba, pero me obligué a desviar los ojos. Allí se sentaban otros tres chicos, todos muy atractivos. Un chico alto de pelo castaño, sentado al fonde de la mesa, levantó una ceja cuando vio acercarse a Harry.

-Así que era eso… Me preguntaba por qué Zayn y tú tardaban tanto –Me echó un vistazo-. Ya comprendo el motivo.

Un chico de pelo rubio de cara de ser el típico gracioso, sentado en el medio, soltó una risita. Me alegré de que lo encontrara divertido.

Zayn parecía avergonzado.

-Ha sido culpa mía. No estaba mirando por dónde iba.

Otro chico, con el pelo color café un poco oscuro, y cara simpática, sonrió de oreja a oreja.

-Qué torpe.

-Llámalo como quieras, Louis –Replicó Zayn, secamente. Miró mi vestido y me di cuenta de que me estaba ruborizando-. Harry, ¿Me pasas las servilletas?

A Harry, que estaba riéndose con los demás chicos, lo tomó por sorpresa.

-¿Qué?

Zayn suspiró. Se incorporó para tomar un montón de servilletas limpias que había en la mesa. Cuando me las pasó, nuestros dedos se rozaron y sentí que sus ojos color café me miraban con sorpresa.

-A ver, deja que te ayude –Dijo Zayn tomando las servilletas y empezando a limpiar parte de la comida. Se detuvo al ver mi cara horrorizada. ¿De verdad ese chico tenía pensado pasarme las servilletas por el cuerpo?-. Oh, claro –Sonrió, sonrójandose-. Mejor que lo hagas tú. Y perdona, ni siquiera te hemos preguntado tu nombre.

-Soy Kira –Dije yo, sonriendo también.

Él sonrió aún más, aliviado por que yo no estuviera a punto de darle un golpe.

-Bueno, Kira, pues yo soy Zayn. Y estos son Harry, Liam, Niall y Louis –Fue señalando, por turno, a cada uno de los chicos.

-Hola –Los saludé con la mano, tímidamente. Me quedé allí de pie, sin saber si irme con las servilletas o no. Ojalá Sam volviera pronto.

Zayn pareció darse cuenta.

-Puedes sentarte con nosotros si quieres. ¿Estás sola?

-No, no. Estoy esperando a que vuelva una amiga –Expliqué haciendo un gesto hacia la puerta.

-¡Quédate! –Declaró Harry tirando de mí para que me sentara.

Dudé un momento, pero entonces decidí que, ya que su mesa estaba al abrigo del resto del restaurante, al menos la gente no podría quedarse mirando mi vestido lleno de comida.

-De acuerdo.

El chico rubio del medio, a quíen Zayn había presentó como Niall, miró a Zayn y a Harry, esperanzado.

-Así que al final si me  trajeron comida –Dijo. Parecía hambriento, a pesar de tener en frente un plato ya vacío.

Me reí.

-Creo que queda un poco en mi vestido, si quieres más.

Todos se rieron excepto Niall, que parecía vagamente interesado en esa posibilidad. Zayn se acercó a mí, tanto que su boca estaba a solo unos cuantos centímetros de mi oreja.

-Si fuera tú, me andaría con cuidado. Se lo come todo, podría aceptar tu oferta.

Al notar su cálido aliento en mi cuello, sentí escalofríos por toda la columna. Me giré y vi un destello en su mirada, a pesar de lo serio que había estado antes.

De repente, la música llenó el restaurante y rompió el momento. Los chicos se miraron unos a otros y sonrieron, sin que yo comprendiera bien por qué. Me imaginé que todavía tendría algún trozo de pollo asomando por el cuello de la camisa o algo así. Intenté limpiarme lo mejor posible.

-¿No te gusta esta canción, Kira? –Dijo Harry acercándose a mí. Zayn levantó una ceja, pero no dijo nada.

-Amm… está bien –Dije, distraída por la proximidad de Harry. Olía muy bien. Aunque, en realidad, en aquel momento cualquiera olía mejor que yo. Lo que estaba sonando era la misma canción de One Direction que Sam y yo escuchamos en el carro. En aquellos días, sonaba en todas partes.

Louis, el chico con el cabello castaño, se dejó caer en el respaldo de la silla con una sonrisa maligna.

-Esos tipos tienen un montón de talento.

Liam al otro extremo de la mesa, se rio.

-Es verdad. Y además son muuuuy guapos.

-No tengo ni idea –dije-. No sé que aspecto tienen.

De repente, la mesa entera se rio salvajemente. ¿Qué demonios les pasaba a aquellos chicos? Miré el reloj. Ojalá Sam volviera ya.

-Eso explica todo –Dijo Zayn, con amabilidad.

¿A qué se refería? A esas alturas ya me sentía realmente perdida.

La puerta del restaurante se abrió y suspiré de alivio pensando que era Sam, pero no. Entraron cuatro chicas adolescentes, más jóvenes que nosotros, y se quedaron mirando a nuestra mesa desde el otro lado de la sala, mientras los chicos seguían con sus estruendosas carcajadas. Vi que los ojos de una de las chicas se iluminaban de emoción y, rápidamente, se puso a susurrar cosas a las demás. Se acercaron corriendo y una de ellas gritó a los chicos en la cara:

-¡No lo puedo creer! ¡Son One Direction!  

 

 

 

 

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