Forever Young *-*

Cuando Kira conoce a One Direction, la boy band más famosa y sexy del momento, no parece demasiado impresionada. Ha oído hablar de ellos, pero Kira está demasiado ocupada tratando de recuperar una reciente ruptura como para dejarse llevar por la histeria que está asaltando a todas las chicas de Londres. Pero, claro, llegar a conocer a los componentes del grupo en la intimidad puede resultar mucho más emocionante de lo que ella imaginaba. Convivir con la banda hará que la vida de Kira no solo entre música, escenarios y ruidos de flashes, sino también amistad, amor, celos y algún que otro malentendido.

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5. *-* Estado de shock *-*

-¡Sam! ¡Ya estoy en casa! –Grité por las escaleras.

Me di la vuelta para decirles a los chicos que se sintieran como en su propia casa, pero me di cuenta de que ya habían empezado a hacerlo. Louis y Liam estaban tirados en los sillones, mientras que Harry estaba sentado en la barra de la cocina mirando como Niall inspeccionaba las estanterías en busca de comida. Solo Zayn seguía de pie, esperándome.

Se oyeron unos ruidosos pasos bajando a toda prisa la escalera.

-¡Por fin volviste, Kira! ¡Estaba preocupada!

Sam, con una mullida toalla rosa como única prenda, se detuvo en seco en cuanto vio la escena. Cinco rostros muy atractivos la miraban con cara de diversión.

-Dios mío… -Dejó escapar, con un hilo de voz.

-¡Sam! –Grité corriendo tras ella mientras subía las escaleras. A esas alturas, los chicos ya se estaban riendo de verdad.

Llegamos a mi habitación y cerré la puerta detrás de nosotras.

-¡Sam, cálmate! ¡Respira hondo! ¡Inhala, exhala, inhala, exhala!

Pronto recuperó un ritmo normal de respiración.

-One.. Direction… están… en tu casa…

-Ya lo sé –Dije.

-¿Qué pasó? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Por qué?

-Creo que deberías vestirte primero –Dije mirando su toalla rosa-. Y luego te lo contaré todo.

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Tras muchos grititos ahogados, saltos en la cama y gestos dramáticos, fruto de la excitación nerviosa, Sam consiguió que le contara toda la historia y logró calmarse un poco.

-Así que, básicamente, intenta no asustarlos, por que a lo mejor tienen que quedarse aquí un buen rato –Le aconsejé cuando por fín se vistió.

-Pero… ¿Qué va a decir tu padre? –Me preguntó Sam, enfundándose en los que yo sabía que eran sus jeans favoritos.

-No es necesario que se entere. Solo tienen que quedarse aquí unas cuantas horas, hasta que se larguen los paparazzis.

-Entonces tenemos que aprovecharlas lo mejor que podemos –Sonrió Sam mientras se miraba el pelo en el espejo. Después, prácticamente bajó flotando las escaleras.

-¡Sam! ¡No hagas nada que los agobie! ¡Sam!

Salí corriendo detrás de ella.

Con los ojos aún abiertos como platos y aparentemente incapaz de emitir ninguna palabra, Sam se acercó a uno de los sillones y se sentó al pie de Niall. La verdad era que este no parecía disgustado. Incluso dejó a un lado su plato de comida para presentarse.

Zayn y yo nos miramos y percibí que a los dos nos hacía la misma gracia aquella situación.

Me di cuenta de que me quedé mirándolo fijamente, asi que recuperé el control de mi misma.

-Bueno, como parece que nadie necesita nada, voy a darme un baño.

-¿Quieres compañía? –Sonrió Harry girando en redondo sobre el banco de la cocina.

-Pues… ¡No, claro que no! –Dije, indignada. Pero vi que estaba riéndose, igual que el resto de los chicos-. Ja, ja, que gracioso.

Subí las escaleras con una sonrisa. Harry me hacía reír.

Ya en el baño, me quité la pegajosa camisa y la tiré al suelo, pesarosa por que sabía que tendría que tirarla. Me metí en la ducha. Dejé que el agua se deslizara por mi cuerpo mientras sacudía la cabeza, sorprendida por lo extraño que era tener a la boy band más famosa del mundo en mi sala.

Después de quitarme del pelo cualquier posible resto de comida, salí de la regadera y me puse unos shorts que estaban al fondo de mi maleta. Los combiné con una camisa sin mangas negra. Me miré en el espejo y me di cuenta de que mi pelo iba a tardar horas en secarse, así que simplemente me lo froté con la toalla y lo dejé tal cual. Me puse un poco de maquillaje: al fin y al cabo, en la sala de mi padre habían cinco chicos muy guapos.

Cuando por fin bajé las escaleras, me encontré con que ellos seguían viendo la tele.

-Hola, preciosa –Sonrió Harry-. Ven a sentarte.

Diciendo esto, palmeó el asiento libre que había a su lado.

Me reí.

-Que coqueto.

-Ya lo sabes –Respondió sonriendo al ver que me sentaba junto a él.

Miré a Zayn y vi que me estaba observando. Sin poder evitarlo, me sonrojé. Zayn, rápidamente, se puso a mirar al suelo.

Nadie pareció darse cuenta de lo que había sucedido, así que, para desviar la atención, me pasé la mano por el estómago.

-¿Alguien quiere una pizza? Me muero de hambre.

Niall saltó enseguida.

-¡Yo quiero una! ¡Por favor!

Sam, a su lado, sonrió. Me pregunté si habría conseguido decir alguna palabra mientras yo no estaba.

Sin mirar a nadie, por si pudieran notar que tenía el estómago lleno de mariposas, fui corriendo al recibidor y llamé por teléfono para pedir pizzas con todo tipo de ingredientes. Luego fui a la cocina para arreglarla un poco, preparar bebidas y buscar más cosas para comer en los estantes.

Después de media hora frenética, apoyé la cabeza contra la pared para calmarme un poco ¿Qué diablos me estaba pasando? Me recordé a mi misma que se suponía que estas vacaciones eran para olvidarnos de los chicos. En aquel momento tocaron el timbre. La cena había llegado.

Cuando entré en la sala con las cajas de pizza, los chicos se habían cambiado de sitio y el único asiento libre estaba al lado de Zayn.

Él pareció darse cuenta exactamente al mismo tiempo que yo, pero no podíamos hacer nada. Me deslicé a su lado tratando de hacer caso omiso al calor de sus piernas junto a las mías.

-Kira, ¡Estás metiendo el pelo en la pizza de Zayn! –Señaló Louis con descaro.

-Bueno, si él no me hubiera regado encima su comda, no tendría ese ingrediente extra.

Los chicos y Sam se rieron, también Zayn, y entonces la tensión se rompió. Después de eso, me resultó fácil hablar con él.

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Tras devorar las pizzas me sentí mucho mejor. Todo el mundo estaba tirado en los sillones, con las manos sobre el estómago. Miré el reloj que estaba colgado en la pared. Ya se estaba atardeciendo, y me di cuenta de que seguramente ellos tendrían que irse pronto. Nos la estábamos pasando tan bien que tuve que admitir para mis adentros que no tenía ganas de que se marcharan.

Liam me descubrió observando el reloj y asintió. Se puso de pie para asomarse por la ventana.

-No lo puedo creer –Lo oí murmurar.

Sam miró hacia él, preocupada.

-¿Qué pasa?

Zayn se levantó de mi lado y dio unos cuantos pasos hacia la ventana, donde Liam seguía de pie. También gruñó.

-Dios, ¿Por qué no pueden dejarnos en paz de vez en cuando?

-¿Zayn? –Le pregunté.

Él se frotó la nuca y suspiró.

-Hay cinco carros más estacionados ahí afuera…, todos los paparazzi. Lo siento, Kira.

-No tienes por qué sentirlo, no es culpa tuya.

Liam miró a Zayn.

-¿Tú que opinas, colega?

-Pues… no podemos dejar que los paparazzi nos saquen fotos, pero ya causamos bastantes problemas a Kira, así que tampoco podemos quedarnos –Respondió Zayn.

¿Problemas? Yo no tenía la impresión de que aquello fueran problemas en absoluto. Se me ocurrió una idea.

-Sam, ¿Puedo hablar contigo en la cocina?

Sonrió y asintió, siguiéndome hasta allí. Estaba claro que sabía qué era lo que iba a proponerle.

-¿Qué opinas? ¿Crees que debería invitarlos a que se queden? No le hacemos daño a nadie. ¿O si? ¿Qué crees que diría mi padre? ¿Te parece bien? –Parloteé, nerviosa.

Sam simplemente se rio y me puso las manos en los hombros.

-Kira, cálmate. Estoy de acuerdo: no pasa nada por que se queden una noche –Dijo inclinando la cabeza a un lado y mirándome con curiosidad-. Cualquiera diría que la fan enloquecida eres tu y no yo.

-Muy graciosa. Vamos a decírselos, entonces.

Volvimos a la sala, donde los chicos estaban sugiriendo ideas cada vez más desesperadas para conseguir librarse de los paparazzi.

-¿Quieren quedarse aquí esta noche? –Los interrumpí.

Todos voltearon hacia mí, con las caras iluminadas.

-¡Gracias, Kira! ¡Eso sería genial! –Dijo Niall, sonriendo.

-¿Estás segura de que no pasa nada porque nos quedemos? No queremos causar molestias –Dijo Zayn, con voz seria.

Cuando lo miré intenté controlar el pálpito de mi pecho.

-No, esta bien –Aseguré.

-¡Si! –Gritó Harry, y se abalanzó sobre mí para darme un abrazo de oso.

 

 

 

 

 

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