Forever Young *-*

Cuando Kira conoce a One Direction, la boy band más famosa y sexy del momento, no parece demasiado impresionada. Ha oído hablar de ellos, pero Kira está demasiado ocupada tratando de recuperar una reciente ruptura como para dejarse llevar por la histeria que está asaltando a todas las chicas de Londres. Pero, claro, llegar a conocer a los componentes del grupo en la intimidad puede resultar mucho más emocionante de lo que ella imaginaba. Convivir con la banda hará que la vida de Kira no solo entre música, escenarios y ruidos de flashes, sino también amistad, amor, celos y algún que otro malentendido.

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6. *-* Esa noche *-*

Nos quedamos sentados en la sala durante el resto de la tarde, platicando y bromeando. One Direction no era mi grupo favorito, pero aun así era genial tenerlos allí. Parecían unos chicos de lo más normales, y no era en absoluto como me los hubiera imaginado. Excepto por el hecho de que todos eran muy guapos, era fácil olvidarse de lo famosos que eran.

Liam parecía comportarse como de padre del grupo, mientras que Louis era el niño pequeño. Niall era el abierto y amigable, igual que Sam; Harry era encantador y no dejaba de ligar, a lo que era dificil no responder. Zayn era el más distante y reservado del grupo, parecía pensativo. Su actitud misteriosa me intrigaba, y no podía evitar echarle un vistazo furtivo de vez en cuando.

Empezaba a ser ya bastante tarde cuando Louis, que había estado dando vueltas alrededor del salón, diciendo toda clase de tonterías, emitió una exclamación al ver mi vieja guitarra apoyada en una esquina.

-Oye, ¿De quien es? ¿Es tuya Kira?

-Mmmm… si. Pero llevo mucho tiempo sin tocar.

-Entonces ¿Si tocas? –insistió.

Me reí entre dientes.

-Bueno, lo intento.

Sam frunció el ceño.

-¿Qué dices, Kira? ¡Se te da genial!

Me pusé como un tomate.

-No es verdad.

-¿Te impora si tocamos un poco? –preguntó Niall.

Sacudí la cabeza. Fue hasta el otro lado de la habitación y tomó la guitarra. Se sentó en uno de los brazos del sofá y empezó a pulsar las cuerdas, formando una hermosa melodía de la nada. Entonces se detuvo abruptamente y se volvió hacia mí.

-Te toca.

Todo el mundo se quedó en silencio, concentrando su atención en mí. No se me daba bien estar bajo los reflectores. No iba a ser capaz de tocar para ellos.

-Paso –dije, con una risita nerviosa.

Harry hizo una mueca con los labios y me miró con grandes ojos de cachorrito.

-Por favor, Kira… hazlo por mí.

Es difícil negarles algo a aquellos suplicantes ojos verdes. Entonces, el resto de los chicos se puso a imitar a Harry, como si fueran el coro:

-¡Por favooor!

Intenté poner cara de enfado ante la trampa que me tendieron, pero tomé la guitarra de manos de Niall. Sam se puso a dar palmaditas, entusiasmada. Empecé a tocar despacio, tratando de recuperar la soltura, pero enseguida me relajé, cerré los ojos y me puse a tocar una canción que escuché aquel día en la radio. Desde que aprendí a tocar la guitarra, de pequeña, siempre fui capaz de tocar de oído.

Cuando toqué el último acorde, abrí los ojos y vi que todos me miraban.

-¡Eso estuvo genial! –declaró Niall, con entusiasmo.

-Es verdad –dijo Zayn en voz baja.

-¿También cantas? –me preguntó Harry.

Me reí.

-Alguna vez, pero no lo hago demasiado…

Sam me interrumpió.

-Canta mejor aún de lo que toca la guitarra.

La miré con cara de reproche, pero ella me devolvió una espléndida sonrisa.

-¿Cantarías para mí, Kira? –preguntó Harry.

Sam habló antes de que yo pudiera hacerlo.

-Ja, imposible. A mi me costó un año convencerla de que cantara. Me enteré de que tenía buena voz porque una vez la oí en la ducha.

Sacudí la cabeza, asintiendo. Ya había mostrado más de mi misma aquella tarde de lo que mucha gente había conseguido ver nunca. En aquellos chicos había algo que me impulsaba a hacerlo, pero no era propio de mi.

-Que aburrida –dijo Niall, con la boca contraída en una mueca de queja.

Le saqué la lengua.

-Pues la aburrida se va a la cama ya. Y les sugiero que hagan lo mismo, que ya es muy tarde.

-¡Uuuuh! –bromeó Louis.

Me reí, y todo el mundo se preparó para acostarse. Arreglé un poco la cocina y subí las escaleras para cepillarme los dientes antes de irme a dormir.

Giré la manija de la puerta, pero esta no se abrió. Me acordé que mi padre me había dicho que la puerta a veces se quedaba atascada, así que volví a intentarlo, esa vez con más ímpetu. La puerta se abrió lo suficiente como para poder colarme en el baño.

Y de pronto me encontré frente al cuerpo semidesnudo de Harry, que me miraba de frente.

-¡Aaaah!

No sabía hacia donde mirar.

Harry se dio media vuelta y dejo escapar una exclamación. Vi una gota de agua caer desde su cara hasta su cuerpo, como en cámara lenta, y deslizarse luego por su cuerpo perfectamente moldeado. Wow.

-¡Kira! –sonaba sorprendido, pero no disgustado por encontrarme allí.

Me quedé mirando al suelo.

-¡Dios mio! ¡Lo siento mucho! ¡No sabía que había alguien aquí!

Sentí que la sangre acudía a mis mejillas, y me apresuré en volver a la puerta.

-No hace falta que te vayas tan rápido, ¿Sabes?

-Ja ja –murmuré, incómoda.

-No es que esté desnudo –sonrió Harry, que solo llevaba una toalla-. Pero si quieres eso, solo tienes que pedirlo. ¡Que hay, Zayn!

Me dí la vuelta y vi pasar a Zayn, que tenía una expresión muy curiosa en la cara.

-Iba a lavarme antes de irme a la cama –dijo-. No pasa nada. Vuelvo dentro de un rato.

No quería ni imaginarme lo que parecía aquello… y no ayudaba nada que Harry tuviera una sonrisa de oreja a oreja.

 

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