Forever Young *-*

Cuando Kira conoce a One Direction, la boy band más famosa y sexy del momento, no parece demasiado impresionada. Ha oído hablar de ellos, pero Kira está demasiado ocupada tratando de recuperar una reciente ruptura como para dejarse llevar por la histeria que está asaltando a todas las chicas de Londres. Pero, claro, llegar a conocer a los componentes del grupo en la intimidad puede resultar mucho más emocionante de lo que ella imaginaba. Convivir con la banda hará que la vida de Kira no solo entre música, escenarios y ruidos de flashes, sino también amistad, amor, celos y algún que otro malentendido.

4Me gustan
0Comentarios
776Vistas
AA

7. *-* Competencia amistosa *-*

-Harry, ¡Vas a quemar la cocina de Kira!

Me despertaron los gritos amortiguados procedentes del piso de abajo. Rodé en la cama y con un quejido de protesta miré el reloj. ¡Era tempranísimo!

Me pasé los dedos por el cabello enredado y me quité de encima el edredón. Saqué los pies de la cama y me obligué a ponerme de pie sobre el frío suelo de madera. Tomé la sudadera morada que estaba en el respaldo de la silla. Me giré para mirarme en el espejo y fruncí el ceño. Estaba claro que no se me daban bien las mañanas.

-No creo que esté tan mal.

Me dí la vuelta y ví a Zayn, que estaba pasando frente a la puerta, y sonreía al ver mi expresión frente al espejo. Solo llevaba unos pantalones grises. Sin camiseta. Su cuerpo me dejó sin aliento, y hasta me empezaron a temblar las piernas. Me agarré de la mesa para no caerme, respirando hondo. Vaya ridículo.

-¿Estás bien? Perdona, no pretendía que me soprendieras yendo por ahí a medio vestir.

-Eh…, está bien. No importa. De verdad.

Me morí de vergüenza en cuanto me oí pronunciar aquellas palabras. ¿Enserio yo había dicho eso?

Entonces nos quedamos en silencio, mirándonos el uno al otro. Fue Zayn el que acabó por interrumpir el contacto visual.

-Oye, Harry está intentando cocinar algo por ahí abajo, creo que es mejor que vengas a explicarle como hacerlo antes de que te incendie la cocina.

-Esta bien. Te veo allá.

Dejé que se fuera, y me quedé en mi habitación tratando de arreglarme un poco.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

Al entrar en la cocina, me encontré con el olor a pan quemado y con una escena de caos total. Los cinco chicos estaban de pie, agitando paños de cocina para intentar sacar el humo de allí. Afortunadamente, Zayn se había puesto una camiseta blanca y les debió pedir a los demás que hicieran lo mismo, porque todos estaban vestidos. Eso me tranquilizó. Hay una cantidad limitada de cuadros en el abdomen que una chica es capaz de soportar antes de la hora de comer.

Liam fue el primero que me vio.

-¡Buenos días, Kira! Perdona por el humo. Fue culpa de Harry.

Harry me sonrió.

-¡Hola, bombón!

-No te lo voy a tomar en cuenta –reí caminando a través de la nube de humo desde la alacena donde estaban los vasos.

Cuando abrí la puerta, vi que solo quedaba uno y que estaba en la repisa de arriba. Me puse en puntitas y me estiré, tratando de alcanzarlo. Entonces sentí que un cuerpo masculina se alargaba junto a mí. Dejé escapar un suspiro al sentir su cálidez y la dureza de sus músculos. Una mano pasó sobre la mía y alcanzó fácilmente el vaso.

Me devolví para dar las gracias a quienquiera que hubiese sido, y mis ojos se quedaron a la altura de su pecho. Reconocí aquel cuerpo al instante: era difícil olvidarlo. Mi mirada se desplazó hasta su rostro, confirmando mis sospechas. Zayn estaba a tan poco centímetros de mí que podía sentir su aliento haciéndome cosquillas.

-Eh.. gra… gracias –murmuré mientras agarraba el vaso que me ofrecía. Retrocedió para dejarme pasar hacia el fregadero.

-¡Ya casi están! –anunció Harry haciendo un ademán con su trapo de cocina y empezó a arder-. ¡Aaaaag!

Lo dejó caer al suelo mientras Liam, actuando con rapidez, llenó un tazón de agua y lo apagó enseguida.

-¡Mi mano! –se lamentó Harry.

-Dios mío… ¿Estás bien?

Sin pensarlo ni un segundo, lo agarré del brazo y puse su mano bajo la llave de agua fría, dejando que esta le corriera suavemente por encima.

Harry apoyó su frente contra la mía.

-Gracias, Kira. Ahora estoy mucho mejor.

Me sonrojé, sin acabar de saber cómo me hacía sentir que Harry fuera tan afectuoso. Estaba segura dde que habría sido la envidia de las chicas de todo el mundo si me hubieran visto.

Una sonora tos procedente de Liam rompió la tensión. Creo que fue un alivio. Sacudió su celular en el aire.

-Oigan, el manager acaba de enviarme un mensaje. Nos mandan un coche en media hora. No parecía muy contento.

-Deberíamos empezar a prepararnos –gruño Zayn en dirección a Harry, que parecía en las nubes-. ¡Ahora mismo!

-Zayn, eres el único que necesita pasarse ua hora frente al espejo –Dijo Niall, de broma.

Zayn hizo una mueca por toda respuesta.

Mientras los chicos se ponían en marcha para estar listos cuando llegaran a buscarlos, yo fui al piso de arriba para despertar a Sam y tomarme unos minutos para pensar cómo me hacía sentir que se marcharan. ¿Querrían mantener el contacto? No parecía probable. Seguramente se olvidarían de Sam y de mí en el instante en que pusieran un pie fuera de la casa. La vida real es así de asquerosa.

Después de todo lo sucedido en Esocia, nunca esperé disfrutar tanto de pasar tiempo con chicos. Pero había ocurrido. Todos habían sido muy divertidos. El coqueteo de Harry me había animado bastante, haciendome olvidar la terrible experiencia que viví con Jacob. Y respecto a Zayn…, solo esperaba que no se hubiera dado cuenta del efecto que me causaba su presencia.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

Sam y yo nos quedamos junto a la puerta con los chicos. Zayn estaba un poco por detrás de los demás, que estaban empeñados para darnos abrazos de despedida. Me sonrió con tristeza.

-¿De verdad tienen que irse?

Louis soltó una risita.

-Si, más nos vale, aunque no nos agrada nada –respondió.

Dios. ¿Había preguntado aquello en voz alta? Menos mal que Louis contestó en nombre de todos. No era capaz de mirar a Zayn, y también era consciente de los ojos de Harry posados sobre mí mientras seguíamos allí de pie.

-Kira –dijo Harry de repente.

-¿Si?

-¿Por qué no me das tu número? Me gustaria que siguiéramos en contacto.

-Vaya… sí, estaría bien.

Ví como Sam sonreía de oreja a oreja mientras yo le dictaba mi número y Harry lo guardaba en su celular.

-Quizá podríamos ir a cenar.

-Eh… lo que Harry trata de decir –interrumpió Niall, que estaba al lado de Sam y yo no le quitaba ojo Zayn- es que a todos nos gustaría que Sam y tú vinieran a cenar con nosotros.

-¿Esta noche, por ejemplo? –anadió Harry.

-Si, creo que estamos libres ¿Verdad, Kira? –me preguntó Sam,

Volví a sonreír al ver la cara expectante de Harry. Era muy lindo.

-Si, esta noche está bien. Claro. Nos vemos luego.

Entonces sonó el claxon de un carro que esperaba afuera.

-¿Todos listos? –preguntó Liam girándose hacia la puerta.

-Te escribo luego con el sitio y la hora –me prometió Harry.

-Es momento de irse –dijo Niall.

-Hasta luego, Kira –dijo Zayn, suavemente, al pasar junto a mí.

Y se fueron.

La casa parecía más vacía que antes. Era muy extraño no tener que darse la vuelta para reñor con alguno de ellos, reírse de sus coqueteos absurdos o, en un caso en concreto, tratar de que no se notara la intensidad de los sentimientos que provocaba.

Sam se dirigió hacia el sillón y se dejó caer a mi lado. Suspiró. Estaba claro que por su cabeza rondaba el mismo tipo de pensamientos.

-Estos chicos dan mucho trabajo.

-Ya lo sé… debo admitir que no era lo que había planeado para estas vacaciones en Londres. Pero… ha valido la pena ¿No crees?

Sam volvió la cabeza y suspiró de nuevo.

-Totalmente.

Y las dos nos reímos.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

Sam y yo pasamos el resto del día dando vueltas por Londres, arrasando en las tiendas. Londres estaba tan enloquecidamente lleno de vida como lo recordaba: todos parecían tener prisa. Por otra parte, era el sitio con más estilo y original en el que había estado. Todo el mundo llevaba un look diferente y había mil cosas que ver y hacer. Sam estaba tan emocionada con la ciudad como yo cuando visité a mi padre por primera vez. Pero ser algo mayor y poder recorrer Londres con mi mejor amiga en lugar de con mi padre significaba ver la ciudad de una manera completamente distinta.

Comimos en un café encantador, situado en una calle adoquinada, partado de las grandes tiendas. Nos fijábamos en la gente, comentábamos la ropa que llevaban y, por supuesto, hablábmos de que nos íbamos a poner aquella noche para cenar con los chicos. Solo de pensar en ello, un pequeño escalofrío me recorrió la columna, y estoy segura de que el brillo en los ojos de Sam significaba que ella sentía lo mismo.

De hecho, la conversación sobre qué ponernos se alargó durante el resto de la tarde. Normalmente no me preocupaba demasiado lo que otras personas opinasen acerca de la ropa que llevaba, pero, por algún motivo, esta vez parecía importa. Sin embargo, lo que de verdad me tenía preocupada era que aún no habíamos recibido el mensaje de Harry. Me sentí sorprendentemente decepcionada ante la idea de no verlos aquella noche.

-No nos hagamos ilusiones, Sam –le dije, por centésime vez aquella tarde-. Estoy segura de que esos chicos están terriblemente ocupados.

Sam hizo pucheros.

-Ya lo sé. Pero… ¿No deberíamos llevar puesto algo decente por si acaso?

Hice una lista mental de toda la ropa que empaqué en la maleta. ¡Diablos! Me di cuenta de que había dejado en casa mi mejor vestido de noche. No pensé que fuera a necesitarlo en unas vacaciones solo de chicas, en las que se suponía que lo último que íbamos a hacer era salir en ese plan. Me di una palmada en la frente. Muy lista, Kira.

-Sam, olvidé en casa el vestido rojo. ¿Puedes prestarme uno tuyo?

-¿El vestido rojo lindísimo?

Asentí.

-Pues podría dejarte algo… si trajera más de uno. ¡Si nos damos prisa, todavía podemos comprar algo antes de que cierren las tiendas!

Buscamos en las tiendas de las calles principales durante una hora desesperante, sin tener nada de suerte. Estaba a punto de darme por vencida, pensando incluso en no aparecer, cuando encontramos una pequeña tiensa de ropa vintage oculta en una calle secundaria que no habíamos visto antes.

Sam se adelantó y yo me quedé sin aliento al entrar: era como adentrarse en una cueva del tesoro que contenía los vestidos más bonitos del mundo. Y lo mejor era que nadie tendría uno igual. Sin saber por dónde empezar, me puse a buscar entre los percheros de estilo antiguo, acumulando vestidos sobre el brazo.

Cuando fui hacia el probador, Sam levantó la mano para detenerme.

-A ver, enséñame lo que llevas.

Empezó a dar su opinión sobre los vestidos uno por uno:

-No, puede ser, ni loca, ¡genial!, y sí, este también.

-¿De verdad? –pregunté mirando con pena las tres preciosidades que había descartado.

-Si, Kira, de verdad –repuso Sam cruzando los brazos-. Tienes un cuerpo increible y ni siquiera te das cuenta. Estos te van a quedar de maravilla.

La dueña de la tienda, una chica peinada con ondas estilo años cincuenta y vestida con una falda de tubo, que nos estuvo observando durante todo el proceso, de repente habló.

-Creo que tienes razón, ¿Sabes?

-Bueno, ya –resoplé en dirección a Sam-, eres muy mandona ¿Sabes?

Sonrió mientras yo entraba en el probador para probarme los vestidos.

Supe cuál era perfecto en cuanto me lo probé. Ni siquiera tuve que echar un vistazo a los otros dos, que aún colgaban en ganchos. Salí para enseñárselo a Sam y a la dueña de la tienda, y di una vuelta para mostrárselos bien.

Era un vestido color crema, cuya falda era más larga por detrás, rozándome las pantorrillas, lo que resultaba muy favorecedor. Una hilera de cuentas color crema daba un delicado brillo al contorno del cuello. Era perfecto.

Sam aplaudió, encantada.

-¡Lo sabía! –declaró con orgullo.

La dueña de la tienda inclinó la cabeza a un lado y me sonrió.

-Sea quien sea, es un chico con mucha suerte.

 

 

 

 

 

 

 

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...