Mala Jane - 2TEMPORADA

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  • Publicado: 4 ene 2015
  • Actualizado: 6 ene 2015
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28. Mala Jane - 2TEMPORADA: Capítulo 28

Miré a Edward con ganas de aniquilarlo como si fuese un zombie de Resident Evil. Todo el mundo miraba con morbo, más zombies a quienes quería fusilar.
-No, son chicles- se los arrebaté- ¡¿Qué miran ustedes?! Si, son condones ¡Los que sus putos padres no usaron con ustedes, abortos fallidos!- Miré que una chica reía burlona como si yo fuese cual payason privado- ¿Qué te pasa estúpida? ¿Te ríes porque reconoces los que usaste anoche con el perro de tu vecina, zoofílica de mierda?
-Tranquila, ninfómana sin control, yo no uso de los baratos- me dijo burlándose. Ay, perrita. No sabes lo que has dicho amenazaba mi sicópata riendo. Yo me acerqué a ella con una sonrisa. Me dí cuenta que media al menos cinco centímetros menos que yo.
-Déjame ver- revisé el preservativo- Ups, no. Este no es para animales, así que definitivamente no, no es de los que usas. Además, ni que el purro del perro sea de oro pero...para que te des una probadita de lo que es faje real- rompí el empaque del preservativo- Mira- señale hacia arriba, ella instintivamente abrió la boca para ver, yo presioné su mandíbula y metí el condon en su boca- Trágatelo, perra- se lo atravezaba por la garganta. Ella estaba apunto de vomitar mientras todos disfrutaban del espectáculo. La persona que estaba dando un discurso que me interesaba menos que nada se detuvo. Solté a la maldita y sonreí victoriosa mientras ella escupía -¿Rico? ¿O los prefieres sabor a croquetas de perro?- alcé mi ceja, unos chicos detrás reían, voltié hacia ellos, ellos me sonrieron agraciantes, era un tipo de aplauso mental.
-¿Sabes quien es ella?- me dijo uno de ellos. Rubio, alto, recio y con ojos grises. Nada mal.
-No. Y ella tenía suerte de no conocerme...hasta ahora- me volteé hacia ella de regreso. Quien seguían tomando su garganta mientras un par de chicas la miraban preocupadas. Miré que Liam estaba boquiabierto y Edward estaba sentado en una banqueta muriendo de la risa.
-Ella...es Berlín Lí, es la prima menor del director- me susurró sobre mi hombro ¡Motherfucker!
-¿Con que sí?- me crucé de brazos.
-Date por expulsada, esta chica es una mimada de su primo- me susurró otro. La tal prima se acercó a mi con ojos incendiados.
-¡Tú! ¡Eres una maldita! ¡Te arrepentirás de eso!- salió corriendo fuera. Yo puse mis manos hacia atrás sobre mis hombros, los chicos de atrás chocaron sus palmas con las mías. Me volteé.
-A ver, hermosos ¿No piensan presentarse?- alcé una ceja. Ellos sonrieron. Supuse que eran de esos ricachones que van a clases porque sus casas son tan aburridas que prefieren ir a hacer el desorden con los demás.
-Soy Leon- estrechó su mano el chico rubio. Edward y Liam se acercaron.
-Yo soy Adam- me saludó un chico cabello negro, tez blanca y una sonrisa perfecta. Típico chico de comercial.
-Mi nombre es Kean- me besó la mano. Liam tosió. Yo solté una risita. Los tres chicos miraron a los dos que me 'escoltaban'
-Un placer. Él es Edward mi hermano gemelo- presenté a Edward orgullosa.
-Hola- saludó a todos.
-Yo soy Liam, el...
-Es mi amigo- lo interrumpí, él me miró decepcionado.
-Veo que estás muy bien acompañada.
-Nunca está de más la compañía extra- miré que Danielle se acercaba.
-Oigan no saben lo que está rodando allá afuera. Una chica le metió un condón a una chica y...-decía Danielle agitada, yo saqué el otro condon y lo alcé como bandera, Danielle soltó una carcajada- No sé porque no lo figuré- sonrió y miró a los chicos.
-Danielle, ellos son Adam, Leon y Kean. Chicos, ella es mi mejor amiga Danielle- la presenté.
-Hola- sonrió simpática.
-Esta noche habrá una fiesta impresionante en casa de Syd ¿Quieren venir? Se nota que ustedes son de la parranda- expresó Leon. Se notaba que él era quien lideraba este trío de morbosos simpáticos.
-¿Se nota?- reí- ¿Tienen idea de quién soy yo?
-Claro, mami. Jane Styles. Tu madre hizo história, pero tú...tú eres una leyenda viviente. Somos tus fans, primor.
-¿Leyenda?- dijo Edward sorprendido. No había notado el momento en que Liam había desaparecido, al igual que Danielle.
-¡Sí! Te vemos todas las mañanas a las siete en las noticias, es como ver un reality. Eres toda una celebridad- bromeó Kean.
-Vamos, chicos nuestro lema- ordenó Leon.
-Faje baby, faje intenso- dijeron en coro con un tonito cantado.
-¡Pero qué putas!- dije en carcajadas. Edward rodó sus ojos divertido.
-Somos tus fieles servidores, veneramos tu presencia, eres nuestra ídola- soltaron una carcajada.
-Déjense de sentimentalismos baratos ¿Quién quiere condones?- saqué todos los que andaba en la bolsa. Algunos nos miraban, otros ponian atención al que estaba hablando en el escenario. Los chicos sonrientes escogieron algunos preservativos.
-¿A qué hora es la fiesta de Syd?- pregunto Edward.
-A la nueve comienza y termina hasta que el cuerpo aguante- decía Leon abanicándose con el preservativo anatómico.
-¿Quién pasa por nosotros?- pregunté. Estábamos sentados en el suelo haciendo un círculo, parecíamos pre escolar.
-Llegaremos todos juntos ¿Dónde viven?- les di la dirección de la casa de Harry.
-¿Dónde se fue Danielle?- me susurró Ed. Yo me encogí de hombros.
Luego de la introducción nos mandaron a tomar nuestro horario. Leon estudiaba exactamente lo mismo que yo. Kean estudiaba Química y Adam Política. La primera clase tenía con Leon, Adam y Edward. Por suerte no con Liam. Nos dirigimos al salón, vi que la tal Berlin estaba ahí sentada con dos chicas.
-Oh oh- susurró Leon. Nos adueñamos de los asientos detrás de ellas. Edward se sentó y yo me senté sobre sus piernas. Leon estaba al lado y Adam frente a él.
-¿Quienes son las otras dos zorras que están con la zoofílica?- susurré.
-Ginny es la rubia ojos grises y Kelly es cabello castaño- comentó Adam.
-Oigan, ustedes son una zorras chismosas ¿Cómo saben tanto en el primer día?
-Yo opino que debimos estudiar periodismo- bromeó Leon. Miré que la zoofílica y sus dos perras se acercaron acechante. Leon y Adam se levantaron a enfrentarlas. Mis nuevos perros falderos.
-Pero que rudita...Ya encontraste guardaespaldas- dijo arrogante Berlin.
-Y tu traes a tus perritas. Aparté tú claro, que eres una versión fenómeno de pequinés- la miré.
-No tienes idea de quien soy yo- me amenazó con el dedo.
-Eres tan insignificante que no, no tengo idea- reí.
-¿Estos son tus trabajadores sexuales? Al parecer el que esta bajo tu trasero es el principal- ¡Que estúpida!
-Berlín, sé que vienes por condones pero no tengo tamaño caballo, así que dile a Pegasso que hoy no habrá faje- me burlé.
-Buenos ¡Buenos días, estudiantes!- Entró el profesor. Berlín se sentó con sus perritas. Yo ni me moví.
-Mi nombre es Niall Horan, bienvenidos a la clase de Sociología- me miró. Aquel tipo estaba como quería. Rubio, ojos azules intensos y unos labios finos que me pedían a gritos rozar mi trasero desnudo. Irlandés, probablemente irlandés- Disculpa ¿No tienes asiento?- algunos rieron. No profe, no me haga hacer de esta clase un espectáculo. Berlin me miró burlona.
-Si tengo, esta aquí enfrente- señalé el asiento vacío que estaba al frente.
-¿Y por qué no te sientas ahí?- alzó una ceja.
-Es que estoy probando una teoría- sonreí.
-¿Ah si? ¿Puedes compartirla con el resto de la clase?
-No- dije antes que terminara la pregunta, volvieron a reír.
-Entonces te pido que te sientes en una silla- dijo serio.
-Profesor ¿Ya vio el elefante rosa que hay en el techo?- pregunté. Él miró hacia arriba inmediatamente. Todos rieron al ver mi broma. ¿Desde cuando hay elefantes en los techos?
-Señorita, siéntese en su silla porfavor- dijo exasperado.
-Jane, obedece- me susurró Edward. Yo me levanté y me senté en la silla.
-Bueno, como decía antes de ser interrumpido, mi nombre es Niall. Espero que se sientan a gusto y bienvenidos a Mánchester- dijo. Yo saqué uno de los condones y cuidadosamente lo inflé y amarré el extremo. Cuando el profesor se volteó yo lo lancé hacia él, se volteó inmeditamente. Le golpeó en la cabeza, todos rieron.
-¿Quien infló esto?- lo tomó.
-Yo- me levanté- Tambien sé hacer figuritas- sonreí- ¿Quiere que le haga un perrito o el misionero?- abrí mis ojos- Ah no, esas son posiciones- todos rieron. Berlin rodó sus ojos- Lo de forma de perrito lo dije para que Berlín se sintiera más familiarizada, lo del misionero era una indirecta para usted- le guiñé el ojo.
-¡Suficiente! ¡No toleraré esto! ¡A la oficina del director!- dijo molesto. ¡Bingo! A la oficina del DIRECTOR, mi amante.
-Claro- tomé mi bolso y me levanté, justo antes de salir por la puerta me volteé- ¿Me regresa el condón? Tal vez lo necesite para convencer al director que no me castigue- Todos rieron, Adam y Leon chocaron sus manos riendo morbosamente. Yo sonreí y caminé de espaldas hacia afuera. Justo choqué con alguien.
-¡Perdón! No me fije que...
-¡¡Que te pasa, imbécil!! ¡Mira por donde...-me paralicé- ¿Louis?- dije sorprendida.
-¡Jane! ¡Que sorpresa!- me saludó.
-¿Qué está haciendo aquí?- dije sonriente.
-Imparto clases de química en algunas carreras, tambien filosofía.
-Oiga usted me debe unas nalgadas- lo miré seria.
-Créeme que me sigue picando la mano...oye ¿Dónde vas? ¿Cómo está tu tobillo?- señaló hacia mis pies.
-Mejor. Bueno, vaya a dar clases pero no fajes con las estudiantes, las fluídos masculinos hacen mala reacción química con los femeninos.
-Espero que algún día podamos probar esa teoría- dijo alejándose.
-Claro, no se voltee mientras da clases, es muy distractor- caminé, él alzó su pulgar.
Llegué a la oficina del 'Director'
-Hola, Jane- me saludó Sasha.
-Hola, Sahis ¿Me extrañaste?- tiré mi bolso en su escritorio y pase directo a la oficina de Harry.
-¡Jane, no!- dijo Sasha, muy tarde, yo ya había entrado.
Harry estaba abrochando su faja mientras una mujer acomodaba los botones de su camisa. Aquella mujer parece haber visto un fantasama cuanod me vio.
-¡Harry!- lo miró. Harry retorció los ojos.
-Vete, Caryol, no hay problema- se volteó. La mujer salió más rápido de lo que yo incendio una disco. Comencé a sentir que me hervía la sangre y me ponía verde- ¿Qué haces aquí?- dijo Harry molesto tirando la silla brúscamente.
-¡¡No sé que mierdas estoy haciendo aquí!!- me volteé hacia la puerta. Harry me detuvo.
-¿Ahora te vas? Ahora que me interrumpiste- me volteó con fuerza hacia él.
-¡Pues perdóname director por detener tu trabajo! Aqui yo entor y slago cuando quiera, si te parece- lo empujé.
-Pues no ¡No me parece!- tomó su cabello.
-Pregúntame si me importa...Director de mierda ¿Para esto no me hiciste nada esta mañana? ¡Para quitarte las ganas con una mini zorra con sífilis!- reclamé.
-¿Y qué? ¡Yo me fajo a quien quiera!- Me causó un poco de gracia que usara esa palabra, pero no me podía reír.
-¡Pues a mí nadie me rechaza para irse con una perra!
-¡Cállate! Baja la voz que parece que te están violando- se acercó a mí.
-Pues sabe que director de zorras. Usted no me va a fajar a mí cuando se le entre en ganas, sino cuando yo quiera.
-Eso no puedes decidirlo tú- entrecerró sus ojos.
-Pues ya lo hice, no me interesa que su ego de macho puto se chime.
-Mi ego está perfectamente intacto.
-Más de lo necesario- lo miré a los ojos, nos íbamos acercando cada vez más.
-Ese no es problema tuyo, nuestro acuerdo quedó claro que no es mientras estemos en la universidad o en público.
-¡Ah claro! Usted faja con horarios. En la universidad con la zorra 25 los martes y viernes, en publico con la zorra 12 los lunes y domingos ¡¡¡Y yo en el maldito espacio que queda libre!!!- le di una bofetada. El sostuvo su mejilla y me miró fulminante.
-Ese era nuestro trato- dijo entre dientes.
-Pues ya no me interesa su maldito trato de mierda- me volteé.
-¡Espera!- lo miré- ¿Por qué viniste?
-Me mandaron a la oficina del director por portarme mal. Con permiso, la siguiente zorra en turno está esperando afuera y no quiero atrasarle su trabajo...director- di un portazo y salí. Esto no podía ser mejor...Liam. Venía caminando en dirección contraria a mí pero no me dijo nada, pasó a la par mía como si yo fuese una desconocida.
-¡Liam!- lo llamé, él no me miró, estaba molesto- Liam, mírame o te olvidas de mí- Liam se detuvo pero no miró- Uno....-suspiró-....Dos...Dos y medio...y...-se volteó.
-¿Qué quieres?- dijo molesto entre dientes.
-Ven aquí- dije señalando hacia mi pie derecho mientras agitaba este como si llamara a un cachorro. Él se acercó furioso- Siéntate en el suelo.
-¿Qué?- dijo sorprendido. No me interesaba que lo hiciera, sólo necesitaba sentir que tenía el poder.
-¡Que te sientes en el maldito suelo!- la campana sonó, la gente comenzó a salir.
-¿Para qué?
-¡Que lo hagas ahora!- dije desesperada.
-Pero hay gente...-miró alrededor.
-¡¡No te lo he preguntado!!- dije como loca. Liam retorció sus ojos y se sentó en el suelo- Ahora...dame un beso en el zapato- Él alzó la mirada.
-¿Estás loca?
-Uno...Dos...- Liam se inclinó y besó la punta de mi zapato, los que estaban alrededor estaban sorprendidos. Yo volví a retomar la calama al sentir ese control.
Los chicos y Edward se acercaron, Liam se levantó.
-Creo que esté será el mejor año de todos- dijo Leon- Oye Jane...-me tomó de la cintura- ¿Quieres ser mi chica?- yo sonreí. Liam ardía.
-Suéltala- lo empujó.
-¿Qué te pasa amigo? No seas celoso, sólo estaba jugando- dijo Leon.
-Liam, cálmate- le ordené.
-Jane es sagrada- bromeó Adam.
-Gran espectáculo el que diste con Niall- Leon chocó mi mano.
-¿Qué te dijo el director?- preguntó Edward.
-¿Enserio creen que fui a la oficina del director?- bufé- ¿Qué clase tenemos ahora?
-Niall dijo que tendríamos una charla con el director, disque porque somos nuevos- Adam rodó sus ojos.
-Hay muchs hombres aquí, me hace falta el coño de Danielle- tomé mi teléfono- Danielle ¿Dónde estás?
-Estoy con Kean, ya te estoy viendo, estamos caminando hacia ustedes- colgó.
Danielle me asustó por detrás presionando mis senos.
-¡Danielle!- la regañé. Ella besó apasionadamente a Edward, mientras yo mordía mi lengua molesta, los demás chicos hicieron un chaflido burlón.
-¡No coman delante de los que tienen hambre!- dijo Kean.
-¿Dónde es la charla?- pregunté.
-En un salón, vamos.
Llegamos al salón, no habían pupitres, sólo era una mesa enorme con sillas alrededor. Liam me ofreció la silla de su lado pero yo me senté a la par de Danielle y Leon. Harry entró unos minutos despues.
-Él es el director, es muy serio, estricto y malhumorado, muchas chicas intentan meterse en sus boxers pero se dice que sólo tiene faje con mujeres mayores- susurró Leon- Kelly, una de las mejores amigas de Berlin babea por él. Berlin trata de hacerle el lado pero él siempre se niega- Mi sicópata interna se mojaba los labios con orgullo. Detrás de él entró Berlin y sus perritas, me miró con una sonrisa malévola.
-Buenos días...-todos callaron inmediatamente al verlo. Uy, mi hombre rudo- Para los que no me conocen mi nombre es Harry Lí-Sellers. Director Lí para ustedes. Yo establezco la disciplina, el orden y el régimen de esta universidad. Aqui todo va en marcha como debe ser, osea como yo digo, se hace lo que yo digo, sin objetar o estás fuera. Hablo directo y siempre digo las cosas enserio- Me miró fulminante.
-¿A poco no está para chuparse?- Escuché una chica murmurando detrás.
-¡Y...!- señaló hacia donde mí- Cuando yo hablo...Nadie más lo hace. Tú, la rubia que está detrás de la chica de ojos verdes- ¿Detrás de mí?- ¿Cómo te llamas?- La chica detrás de mí se levantó ¿Este hombre era una mosca de mil ojos?
-Sha-shantal- dijo nerviosa.
-¿Qué acabo de decir?- apoyó sus manos sobre la mesa.
-Q-q-que cuando usted habla nadie más lo hace- dijo casi llorando.
-¿Y qué acabas de hacer?
-Hablar...mientras usted hablaba- ¡Que alguien la agarre! ¡Le va a dar un paro cardíaco a esta!
-Mañana a las siete de la mañana quiero un reporte de dos mil palabras sobre callar y escuchar. Si hay una sola palabra menos, olvídate de tu carrera profesional- La amenazó ¡Por Dios! ¿Quién es este tipo? ?¿El que me estaba frotando bajo la falda en la mañana?
-Sí, señor- se sentó.
-¡No te he dado permiso de sentarte!- dio un golpe en la mesa que sorprendió a todos. Ella se levantó inmediatamente. Ay, Lí-Sellers ¿Qué pasa contigo? ¿Por qué no hiciste este drama cuando le mostré tu purro a todo el internado de Londres?
-Perdon ¿Puedo sentarme?- dijo temerosa. Él asintió, la chica se sentó. Moría de la risa por dentro. Berlin me miraba sonriendo, algo tramaba.
-Ahora, prosigo. Las reglas son simples. El que llega a mi oficina más de tres veces se olvida de su carrera. No tengo paciencia para niñerias. Que quede claro que yo no soy niñero de nadie- me miró, yo dí una media sonrisa, él permanecía intimidante. Bonita máscara, mira como tiemblan todos- Impartiré clases a algunos, de filosofía. Ruégenle a Alá que ustedes no estén en mi clase. Soy exigente, estricto y muy duro- Hummm, eso se escuchó rico- No tengo amistad con ningun estudiante, mi relación aquí es profesional únicamente. No traten de hacerse los simpáticos, no les servirá de nada...¿Alguna pregunta?- Estaba esperando este momento, levanté mi mano- ¿Si? ¿Su nombre?
-Jane- sonreí.
-Sea breve y clara- me miró serio, mantenía su postura de director sexy rudo.
-En algunas universidades reparten condones para promover el movimiento contra el sida ¿Aquí lo hacen?- todos murmuraron una sonrisa, excepto Harry claro.
-No, aquí no promovemos puterías- su expresión no cambió.
-¡Ah que bueno que yo vine preparada!- saqué los condones de mi bolsillo y comencé a repartir. Harry se quedó con la boca abierta, al parecer reconoció sus condones- Perdon si algunos les queda flojo, los tomé de las gavetas de un animal, y no Berlin, no me refiero a los perros de la vecina que te la meten a tí- la señalé- sino a un hombre que la tiene bien grande, de hecho es una AK-47 Como la que usó en Némesis en Resident Evil.
-¡Señorita!- exclamó Harry.
-No no, tambien tengo para usted- le lancé uno a la cabeza. Todos jadearon impresionados, Harry se ponía verde, azul, morado, negro, amarillo del enojo, parecía camaleón.
-¡Señorita Jane! ¡Se sale ahora mismo!- me ordenó.
-Te lo dije, primo ¡Esta fue la zorra que me metió el condón en la boca! Tiene alguna clase de obseción con los preservativos- me apuntó Berlín.
-¿E-e-ella fue?- me miró paralizado.
-¡Sí! ¡Fue ella! Expúlsala
-No puede, no vivo con mis padres- crucé mis brazos.
-¿Y con quién vives?- preguntó ella.
-Para que Kelly la sienta así bien gruesa la noticia. Vivo con nada menos que...

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