Akatsuki Life's

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  • Publicado: 5 dic 2014
  • Actualizado: 11 dic 2014
  • Estado: In Progress
Los personajes son la mayoría de Masashi Kisimoto y TV Tokio Esta historia la comencé hace mucho, y la encontré abandonada y casi sin escribir en un rincón de mi IPhone, así que me decidí a publicarla Una gran escritora y amiga a la que sigo, que os recomiendo que sigáis, me dio la idea de escribir aquí enseñándome sus fantásticas historias Básicamente esta trata de una especie de "culebrón" ninja y a la vez un poco comedia (dentro de lo que se puede) El resto ya lo veréis leyendo Espero que os guste :D

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4. Capítulo 4

Antes de comenzar, quiero daros las gracias a los que estáis leyendo mi historia.

La protagonista se llama como yo porque no se me ocurría otro nombre.

Por favor, si queréis que mejore algo o queréis decirme simplemente que os gusta y me apoyáis, podéis decirlo en comentarios o dándole a la estrellita.

Muchas gracias y sin demorarme más...

CAPÍTULO 4

Y con no hubieron "casi" inconvenientes me refiero a lo que vino después...

Konan y yo estábamos tan tranquilas bañándonos y cotilleando un poco (todo ha de decirse) cuando nos pareció escuchar un ruido que venía del techo. Paramos de hablar durante unos segundos y, al no escuchar nada, retomamos la conversación.

-¿No crees que Pain está un poco distante conmigo últimamente?

-Bueno, eso son cosas de chicos. La verdad es que no te podría decir porque yo nunca he tenido novio y nadie me ha querido nunca...

-¿En serio? Será porque son ciegos, porque eres muy guapa.

-No me mientas. Soy horrible.

-No digas eso, mujer. ¿Sabes? Creo qué le gustas a Deidara.

-No. Lo que pasa es que al ser los dos artistas...

-¿Eres artista?

-Sí, me gusta mucho dibujar y dicen que se me da bien...

"Pof, pof"

De nuevo el extraño ruido. Esta vez, Konan me tapó la boca y se deslizó hasta puerta, se puso una toalla e inspeccionó cada rincón en busca del origen del sonido. Por supuesto, yo permanecí quieta, con miedo, pensando que era una horrible rata. Les tengo terror a las ratas. De hecho, desde pequeña me ha dado miedo el Ratoncito Pérez por eso. Konan se puso a rebuscar entre los jabones y las sales de baño cuando escuchamos un "crack" seguido de un fuerte ruido y algo que caía del techo impactó sumergiéndose en el agua justo enfrente de mí y levantó una ola que me mojó entera. Noté que algo se aferraba a mi pierna y retrocedí asustada, gritando lo más fuerte que podía. Konan reaccionó rápido y se tiró al agua cogiendo a ese algo que se aferraba a mí, sacándolo de un tirón de bajo del agua y... Sorpresa. Era Deidara. Konan lo levantó cogiéndolo del pelo e intentando que el agua le llegara como mínimo a la cintura y él se movía desesperado, intentado librarse.

-¿Llevas toalla?

-¡Au! No. ¡Tsch! ¡Duele!

-Está bien, no me hagas levantarte un poco más porque no quiero que la chica se traume pero como me toques los cojones te castraré, ¿entendido?

-Sí señora.

Yo atendía a la conversación mientras, muda y helada, me incorporaba para sujetarme mejor.

-Qué coño hacías aquí.

-Nada. ¡AUUUUUU! ¡NO ESTIRES! ¡ESTÁ BIEN, ESTABA ESPIANDO!

-¿A quién?

-¡Ah no! ¡Eso no lo digo! ¡AUUUUU!

-Oye mira si quieres que se lo diga a Pain...

-Está bien. Estaba espiando por un encargo de ALGUIEN. Pero esta vez sí que no voy a revelar mis fuentes.

-¿En serio?

-En serio.

-Yo... Sería mejor que me fuera... -tartamudee mientras me ponía la toalla y salía.

Una vez fuera, escuché los gritos de Deidara y los golpes de Konan, que a medida que me alejaba sonaban más leves. Me sentía rara por lo que había pasado y andaba mirando hacia el suelo, sin levantar la mirada. Era un sentimiento extraño. Una mezcla entre miedo y cariño. Entre pena y alegría. Entre soledad y felicidad. ¿Realmente quería volver a mi casa, con mi familia? ¿Quería volver a vivir como vivía antes, encerrada? ¿O prefería salir libremente (bueno, casi libremente) por ahí con mis nuevos "amigos"? Porque eso era otra cosa, nunca antes nadie me había querido ni me había hecho caso. Mis compañeras hablaban mal de mí, los chicos me llamaban fea mientras que aquí... Me respetan dentro de lo que cabe. Ciertamente, estaba mejor con ellos que con mi gente. Y así iba yo con mis pensamientos, cuando sin darme cuenta me choqué con un chico y caí al suelo de culo.

-¡Au!

-¡Perdón! Dattebayo, no me había dado cuenta. Lo siento de verdad. ¿Te has hecho daño?

-N... No... No es nada... Puedo levantarme sola.

-¿De verdad?

Aunque me negué a recibir ayuda, me cogió de la mano y me levantó. Cuando alcé la vista me encontré con un chico rubio, de pelo corto y en punta, con ojos azules y unas rayas finas negras en las mejillas que se asemejaban a los bigotes de un gato. Sonreía con una sonrisa verdaderamente sincera y bonita. No sabía quien era, pero se portó maravillosamente bien conmigo. Por la cinta de su pelo, deducí que era de Konoha, la Villa oculta de la Hoja.

-¿De verdad que te encuentras bien?

-Sí, muchas gracias...

-¿Cómo te llamas?

-¿Yo? Erm... Carla... ¿Y tú?

-Naruto, encantado. ¿Nunca te han dicho que eres muy mona, dattebayo?

-¿A mí? Estarás de broma.

-¿Con quién has venido?

-Yo...

Era lógico que lo preguntara. Las personas como yo, que no habían pasado el examen Chunin aún y no eran ninjas, no nos dejaban salir solos por el peligro de Akatsuki.

-Pues es que se me hace tarde, ¿sabes? Tengo que irme ya... Esto... ¡Encantada de conocerte!

-Igualmente.

Me alejé poco a poco, mientras una chica de pelo negro y ojos blancos se acercaba a él. Conocía a esa chica. Era Hinata. Habíamos ido juntas a la guardería y en infantil coincidimos hasta que me fui a otra aldea a vivir. Tuve suerte de que no me hubiera visto mientras volvía con Akatsuki para regresar a la guarida.

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