Un año sabático

Anabelle Moreau tiene todo lo que puede desear. Un trabajo como pianista, amigas que trabajan con ella y un lujoso ático. A pesar de todo hay algo que le hace falta y se resiste en probar de nuevo: enamorarse. Sin embargo ella comenzará a reconsiderarlo cuando conoce a Landon Bloomberg.

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12. Capítulo XI : ¿Hijos?

Nunca me imaginé que él me preguntaría eso. Las palabras no salían de mi boca porque no tenía que decirle. No podía decirle la verdad, eso ya me había traído consecuencias muy dolorosas en el pasado y no quiero abrir las heridas que con lágrimas y el pasar del tiempo logré cerrar. La única forma que tenia para escapar del dolor era evadir la pregunta, así evitaría mal interpretaciones de su parte.

―Antes de responderte te haré una pregunta a ti, ¿estás de acuerdo?

―Si ―respondió sin titubear.

― ¿Después de besarte con una mujer siempre le preguntas si desea tener hijos? Porque es una forma muy eficiente de ahuyentarlas.

Por primera vez desde que conozco a Landon, lo vi ponerse rojo de la vergüenza. Porque en realidad yo si tengo razón ¿quien hace esa pregunta luego de besar a alguien por segunda vez? Aunque nosotros nos habíamos besado más de dos veces antes de su pregunta. Lo bueno fue que mi plan de evasión funcionó.

―No lo había visto desde esa perspectiva. Solo era curiosidad, porque cada vez que ves a un niño se te iluminan los ojos.

―Solo estaba bromeando contigo, pero será mejor que cambiemos de tema.

―Bien ―volvió la sonrisa a su rostro. La sonrisa que me encanta y que lo identifica― ¿De qué quieres hablar?

―No sé. ¿Qué tal si me cuentas como fue que comenzaste a trabajar con el petróleo y el gas?

―Es una historia muy larga y temo que si te la cuento te aburrirás ―me miró por un segundo y luego volvió la mirada a la carretera.

―Prometo no aburrirme ―le sonreí.

―Este es un nuevo lado tuyo que estoy conociendo. La Anabelle insistente y que le gusta tomarme el pelo.

Reí a carcajadas y lo golpeé levemente en el brazo.

―Que no me gusta tomarte el pelo, solo fue una bromita.

―Y yo caí totalmente en tu bromita.

Se sentía bien estar así con él, riendo, charlando y prácticamente tonteando. Cuando lo conocí habría apostado que él era un hombre aburrido, que solo le importa su trabajo y el dinero. Pero Landon es lo contrario, él se da el tiempo para disfrutar de esas cosas de la vida que te hacen feliz y es sencillo en su forma de ser y actuar.

―Ahora hablando en serio, cuéntame todo ―le dije y me estiré en el asiento hacia atrás― Quiero que me cuentes como comenzaste el imperio que es National Petroleum ahora y como te convertiste en un magnate de los negocios e inversiones.

―No dejaras de insistir hasta que te cuente todo, ¿no?

―Correcto ―asentí con mi cabeza. Me sentía un poco culpable por presionarlo con el tema, luego de que yo evadí su pregunta y el no insistió mas.

―Bien. No sé por dónde empezar, así que te contaré mi experiencia para poder entrar en la universidad. Cuando terminé la escuela en Auckland, no sabía que iba a hacer de mi vida. Ya no podía quedarme en el orfanato por mi edad y no tenia donde quedarme. Como en Nueva Zelanda para incrementar la cantidad de jóvenes que van a la universidad, el gobierno paga el cincuenta por ciento de la carrera y el otro cincuenta por ciento tenía que financiarlo yo mismo. Gracias al esfuerzo que había hecho en la escuela tenia las mejores notas, así que no me rechazarían si mandaba solicitudes a las universidades. Eso se significaba que podía estudiar, vivir en el campus y buscar un trabajo. Y así lo hice, me aceptaron en University of Auckland y ofrecieron darme una beca que cubría el cincuenta por ciento que no paga el gobierno, si entraba al equipo de rugby. Cuando entré a la universidad conseguí un trabajo en un taller y cuando no estaba trabajando o estudiando, estaba entrenando con el equipo. Cuando terminé de estudiar, me ofrecieron un trabajo en una empresa grande aquí en Wellington y sin pensarlo dos veces me mudé porque nada me amarraba en Auckland. Llegué a ser vicepresidente de esa empresa, hasta que decidí que podía abrir una propia y así lo hice.

Puedo entender el esfuerzo de Landon para llegar a ser todo lo que es ahora. Su juventud no fue muy diferente a la mía. A mí también me costó llegar a ser quien soy. Tal vez yo no viví en un orfanato como él, pero tuve mis propios problemas dentro de mi casa. Comenzando con el divorcio de mis padres y luego mi madre convirtiéndose en una desconocida para mí.

―Estoy segura que fue difícil para ti ―apreté su brazo con cariño y apoyé mi cabeza en su hombro― Pero valió la pena el esfuerzo, porque gracias a todo eso eres una persona increíble ahora y conseguiste cumplir las metas que te propusiste.

―Gracias Anabelle ―quitó la mirada un segundo del camino y depositó un corto beso en mis labios― ¿Qué tal si tú me cuentas un poco de ti?

Y lo que más temía pasó. No podía decirle que no le quería contar porque el acababa de ser sincero conmigo y me contó algo importante de su vida. Tal vez no me quedaba de otra más que contarle algo, pero omitiendo las partes incómodas.

― ¿Que deseas saber?

―Cuéntame cómo fue que decidiste que querías ser pianista o sobre tu juventud. Solo lo que tú quieras decirme.

―Bueno, cuando tenía dieciséis años, yo vivía en Italia con mi padre, él tenía un restaurante donde todas las noches de los días de semana había música al vivo. Los lunes y los martes habían cantantes amateurs, los miércoles y los jueves era música acústica y todos los viernes por la noche se tocaba el piano. Como entenderás mi padre me obligaba a ayudarlo con la caja registradora todos los días después de clases, así que me encantaban los viernes porque podía escuchar el piano. Era el único día en el que no me molestaba estar ahí. Al contarle a mi padre que me gustaba el piano y que quería aprender a tocar, él no dudó en decirme que sí. Luego me contrató un profesor que me pasaba clases particulares en mi casa. Cuando cumplí dieciocho volví a París con mi madre y allá tocaba el piano en misa, hasta que comencé mi carrera ―le conté solo una parte de la historia, porque él que tocaba el piano en el restaurante de mi padre, era Dante. Ahí fue donde lo conocí y gracias a él comenzó a interesarme el piano, porque quería tener cosas en común con él. Y resultó que me gustó más de lo pensado y que tenía talento.

Eso no podía decirle a Landon. Uno, porque pensaría que soy una desesperada. Dos, porque me preguntaría donde esta Dante y porqué no sigo con él. Y la verdad es que no quería responder ese tipo de preguntas. Aunque en algún momento tendría que contarle, porque es lo justo y porque es parte de conocernos el uno al otro.

―Entonces desde joven tienes el talento.

―Sí. La verdad se podría decir que así es. El profesor que me enseñó a tocar, opinaba que podría ser compositora pero yo preferí ser solo una concertista.

―Tal vez podrías ser las dos cosas.

―No estoy de acuerdo. No me veo escribiendo partituras o componiendo canciones.

― ¿Pero has tratado?

―Sí. Cuando el profesor me dijo que lo hiciera, traté pero no resultó. Al menos a mi no me gustó el resultado.

―Lo que importa es que trataste ―me sonrió como siempre hacia.

***

― ¿Estas cansada?

―Un poco, ¿tu?

―La verdad es que estoy muy cansado, ya quiero llegar a Bloomberg Hall para poder dormir un poco ―bostezó― Discúlpame pero tendré que saltarme el almuerzo.

―No hay problema. De todos modos yo tampoco iba a almorzar.

―Entonces podremos dormir la siesta juntos ―él rió al ver la cara de sorpresa que puse― Es broma, pero si estás de acuerdo podríamos descansar juntos. Al fin y al cabo es solo dormir.

―No lo creo. Prefiero dormir en mi habitación ―me miró con una cara fingiendo estar ofendido y luego sonrió.

―Está bien, como quieras pero tú te lo pierdes.

Lo golpeé juguetonamente en el hombro y reí a carcajadas, al segundo él se unió a mi risa. Es que entre los dos sabemos muy bien que el que se lo pierde es él.

Al poco tiempo llegamos a la villa y como habíamos dicho, lo primero que hicimos fue subir cada uno a su habitación para dormir. Eran las tres, un poco tarde como para dormir la siesta y muy probable que en la noche nos cueste dormir pero seguíamos con el cansancio que cargamos desde ayer así que nada mas importó.

Estaba acostándome en la cama cuando mi celular comenzó a sonar. Decidí dejar que sonara y luego devolvería la llamada. Pero el celular siguió sonando y sonando, hasta que me di por vencida. Me puse de pie saqué mi celular de mi bolso.

Cinco llamadas pérdidas de Gabrielle. Tenía que ser importante si había insistido tantas veces. En lo que me disponía a marcar el número, entró otra llamada de ella y la contesté.

― ¿Hola?

―Al fin atiendes mi llamada, te llamé un montón de veces y no me contestaste.

―Perdón, es que estaba tratando de dormir, no pasé una buena noche y hace un rato llegué a la villa de Landon.

―Eso ya lo sé. Por eso estaba llamándote. Ustedes dos fueron fotografiados entrando a un motel y de salida, las fotografías están en todos los periódicos y estoy segura que saldrán en las revistas. Sabía que ustedes dos iban a terminar enredándose ―se le escapó una risita― Aunque no entiendo porque fueron a un motel, teniendo un montón de habitaciones disponibles en la villa para acostarse.

Un nudo se formó en mi garganta y sentí que el aire no llegaba a mis pulmones. Corté la llamada porque no me sentía capaz de poder responderle. Me tendí nuevamente en la cama y me tapé con las mantas todo el cuerpo, incluyendo mi cara.

Esto no puede estar pasándome a mí. Por qué la gente tiene que ser tan cotilla, ahora todos deben pensar que soy la amante de Landon. La noticia debe estar dando la vuelta ahora por toda Europa y Oceanía.

Pensé que viniendo acá la prensa me dejaría tranquila, pero estaba muy equivocada, ellos son como las moscas están en todos lados y son muy molestas. No entiendo porqué simplemente no me dejan vivir en paz. Ayer no me di cuenta en ningún momento que nos estaban siguiendo, ellos estaban esperando el momento para encontrarnos en una situación comprometedora y así sacarnos las fotografías. Ni siquiera tengo algo serio con Landon y los chismes y rumores ya están por todos lados. Tal vez nunca en mi vida voy a tener la tranquilidad que tanto quiero.

Mi celular volvió a sonar. No sabía si tomarlo o dejarlo sonar y así evitar más dolores de cabeza. Aunque es necesario que arreglara este asunto lo más rápido posible y así evito que se sigan generando más mentiras. Me senté nuevamente en la cama, cogí mi celular de la mesita de noche y mire el identificador de llamadas, era Gabrielle nuevamente. Le contesté y me apoyé en el respaldo de la cama porque sabía que iba a ser una larga conversación.

―Hola ―le respondí.

―Me colgaste, no fue muy cortes de tu parte hacer eso, me dejaste hablando sola.

―Fue la impresión que me dio lo que me contaste, no puedo creer que las fotografías estén en todos los periódicos.

―Lamentablemente sí, están ahí y casi todo el mundo las ha visto. Ahora cuéntame porque estaban en un motel. ¿Estaban teniendo sexo?

― ¡No! ―chillé― Estábamos yendo a un orfanato y nos perdimos, como estábamos a las afueras de la ciudad ya era muy tarde para volver a Bloomberg Hall, así que nos quedamos a pasar la noche en un motel con habitaciones separadas y al otro día, o sea hoy fuimos al orfanato por la mañana.

―Eso tiene sentido porque si hubieran querido hacer algo se quedaban en la villa ―se quedó callada unos segundos asimilando toda la información que acababa de decirle― Pero pasaste la noche con él ¿no? ―me preguntó con picardía y yo podía apostar a que estaba sonriendo― No trates de negarlo porque hay fotografías en las que estas entrando en su habitación.

―No exactamente. Iba a hablar con él y salí de mi habitación pero luego pensé que era muy tarde y por ahí estaba dormido, así que decidí volver pero había dejado la tarjeta dentro y no me quedó de otra más que tocarle la puerta y quedarme a pasar la noche ahí. Él durmió en el sofá de la habitación y yo en la cama.

―Y, ¿solo durmieron?

― ¿Desde cuándo eres tan desconfiada? ―le pregunté comenzando a irritarme― Claro que no hicimos nada, no sé porqué podrías creer lo que dicen los paparazis y las revistas, el noventa por ciento de sus noticias son rumores y mentiras.

―Lo siento Anabelle. No quiero que te molestes conmigo, me dejé llevar por la emoción porque tengo las esperanzas que pasé algo entre tú y Landon. Me parece que es el hombre perfecto para hacerte olvidar el dolor del pasado.

―Gabrielle no necesito que andes por ahí buscándome un hombre, soy capaz de encontrar uno por mi sola.

―Yo sé que tú puedes pero no lo haces Ana y no quiero que te quedes sola porque un estúpido te lastimó y no supo valorarte por lo que vales. Todo lo que hago es porque te quiero y te deseó lo mejor.

―Gracias, sé que a veces no valoro lo que haces por mi pero necesito hacer las cosas por mí misma. Necesito pensar y reflexionar sobre todo y algunas veces me siento presionada por lo que se espera de mí.

―Entiendo Ana y lamento hacerte sentir así. Yo sé que no necesitas un hombre para ser feliz pero mal que mal es compañía mientras vas envejeciendo.

―Tengo algo con Landon ―le admití― No pasó nada esa noche en el motel pero al otro día sí, luego de salir de ahí e ir a desayunar.

―Lo sabía, lo sabía ―chilló a tal extremo que tuve que apartar el teléfono de mi oreja.

―Baja la voz no es para tanto ―reí― Es para que no pienses que me voy a quedar soltera toda mi vida. No es que este diciendo que me casaré con Landon pero es para que entiendas que si puedo conseguir a alguien.

―Estoy tan feliz por ti, no solo porque encontraste un hombre sino porque es un buen partido. Es guapo, educado y tiene dinero. Así que puedes estar segura que no es uno de esos vividores.

―Tranquilízate, porque nadie me garantiza que me voy a quedar con él.

―Bueno, pero trata de hacerlo.

Su insistencia y emoción me hizo olvidar todos los problemas y reír por un rato. Solo Gabrielle me podía hacer reír con sus ocurrencias. Luego de charlar un poco más cortamos la llamada.

Necesitaba hablar con Michelle para ver que se podía hacer con esa mala publicidad que son las fotos, porque eso es lo que son "una mala publicidad" por hacerme una reputación que no merezco, pero esperaría hasta más tarde porque el agotamiento que siento sinceramente puede más conmigo.

Me acomodé en la cama y en menos de lo que esperaba ya estaba dormida.

***

Desperté cuando escuché unos suaves golpes en la puerta de la habitación. Sabía que era Landon y es más que seguro que ya sabe sobre las fotografías. Me levanté, bostecé, caminé hasta la puerta y la abrí. Ahí estaba él de pie, con su aspecto impecable como siempre.

― ¿Te desperté?

―Sí, pero no importa la verdad ya era tarde para seguir durmiendo.

Él me sonrió e hizo que mis piernas flaquearan.

―Bueno, tengo algo que decirte.

― ¿Es sobre las fotografías?

― ¿Cómo lo sabes?

No quería que pensara que yo tenía algo que ver con la publicación de las fotografías así que me apuré en responderle.

―Porqué me enteré cuando llegamos y mi asistente me avisó.

―Lamento mucho no haberme dado cuenta que nos seguían. Pero con lo difícil que fue la dirección del orfanato estaba muy concentrado en eso ―se acercó a mí y tomó un mechón de mi cabello y lo lió en su dedo.

―No tiene importancia, después de todo sabemos que no es verdad todo lo que publicaron. A parte tiene solución si declaramos la verdad ―lo tranquilicé.

―No vamos a declarar nada. Yo me encargaré de averiguar quién fue él que tomó esas fotografías y créeme no le va a ir nada bien, haré que no lo contraten en ningún lado.

―No hagas eso Landon, sé que no es correcto lo que hizo pero solo estaba haciendo su trabajo.

―No me importa. No debió meterse conmigo y tampoco contigo, todo lo que dijeron de ti no estuvo bien.

― ¿Qué dijeron de mi?

―No lo voy a repetir Anabelle, solo te digo que las va a pagar.

― ¿Qué pasa si se queda sin trabajo y tiene una familia? ―le pregunté como la ultima táctica que tenía. No creo que él quiera dejar a toda una familia hambrear por unas fotos.

―No es mi problema. Debió pensar bien lo que estaba haciendo ―dijo molesto, soltó mi cabello y se fue.

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[...] Tomarle el pelo a alguien significa engañarle, intentar burlarse de él o hacerle creer algo que no es cierto. Básicamente engañar, pero técnicamente significa tomar el ingenio de alguien.

¿Qué les pareció el Landon rudo y determinado? Es otro lado que no conocen de él pero que irán conociendo con el pasar de los capítulos.

Bueno ahí está el capítulo, espero que les guste. Tienen que admitir que he estado actualizando mucho más rápido que los primeros capítulos. Porfa!! No se olviden de votar. Yo me esfuerzo en escribir para que sea de su agrado y lo único que les pido es un voto, es la forma en la que me demuestran de que les gusta la historia y que no estoy perdiendo mí tiempo al publicarla aquí. Si ustedes escriben y publican aquí en wattpad, sabrán lo frustrante que es ver como aumentan las personas que leen la historia pero que no dejan un voto y tampoco un comentario y es lo único que todos los que publicamos aquí les pedimos. Yo en todas las historias que leo les dejo un voto porque se lo lindo que se siente cuando ves que tu historia les gusta a las personas. Sé que es molesto que siempre les pida lo mismo pero es como si fuera la paga que recibo por publicar aquí y mientras más votos hay en la historia más conocida se va hacer y eso se significa que voy a publicar más rápido.

Háganme un favor muy grande, recomienden la historia a sus amigas/gos porfaa.

Bueno me despido de ustedes con un besote, las quiero un montón y recuerden, no sean lectoras fantasmas porque me frustro mucho jajajaajjaja..

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