Un año sabático

Anabelle Moreau tiene todo lo que puede desear. Un trabajo como pianista, amigas que trabajan con ella y un lujoso ático. A pesar de todo hay algo que le hace falta y se resiste en probar de nuevo: enamorarse. Sin embargo ella comenzará a reconsiderarlo cuando conoce a Landon Bloomberg.

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11. Capítulo X : Espontaneidad

Poco a poco fuimos separando nuestros labios, pero nuestros cuerpos seguían pegados el uno del otro.

Cada vez que estoy con Landon me dejo llevar por mis impulsos y por el deseo. Es como si fuera otra persona. Era extraño para mí no poder controlarme, ya que yo no acostumbro a comportarme así. Pero supongo que es un cambio bueno en mí, dejar de pensar y planear tanto las cosas y comenzar a ser un poco más espontánea.

―Lo estás haciendo de nuevo ―me dijo Landon con una sonrisa en el rostro― Estas perdida en tus pensamientos. No quiero que pienses mucho esto ―dijo apuntándonos a ambos― Sé que ninguno de los dos lo planeamos, pero si se siente tan bien como lo siento, no creo que este mal y eso es lo importante.

―Tienes toda la razón ―le dije y levanté mi rostro hacia él e hice puntillas hasta alcanzarlo. Lo besé suavemente en los labios y disfruté de la sensación de su boca sobre la mía, de su mano agarrando mi cintura y de la cercanía de su cuerpo.

Landon besaba como un hombre que disfrutaba de la actividad en sí misma, sin que fuera un paso para lograr un objetivo. Una descarga eléctrica me bloqueó el cerebro y así pude concentrarme bien en el contacto de sus labios, en el agradable aroma masculino de su piel y en la suavidad de sus mejillas bien afeitadas.

Él restregó su boca de un lado a otro antes de dejarla quieta y ejercer la presión justa para demostrar interés sin avasallar. Puso la mano tras mi cabeza y yo me acerqué más. Cuando sentí su lengua en mi labio inferior, la húmeda y cálida caricia me provocó un escalofrío. Abrí los labios y me preparé para sentir el impacto de su lengua con la mía... Perdí el aliento con la exquisita sensación. No hubo confusión, torpeza o titubeo. Nuestras lenguas bailaron con un ritmo viejo como el tiempo. No quería que este beso acabase nunca.

Separamos nuestros labios y no pude evitar temblar ante todas las nuevas sensaciones y corrientes eléctricas que sentía en todo mi cuerpo. Nunca antes me había sentido así por un beso, ni siquiera por uno de Dante. Landon tomó mi mano, entrelazó nuestros dedos y los dos comenzamos a caminar de vuelta al auto.

***

No nos faltaba mucho para llegar al orfanato, llevábamos como mínimo media hora en el auto y no me molestaría en absoluto estar otra media hora más, mientras más tiempo pase con Landon a solas mejor. No quería llegar a la realidad que nos esperaba en la villa porque no sabía que iba a pasar entre él y yo. No sabía que éramos los dos; Podríamos ser conocidos, amigos, amantes... las opciones eran infinitas y eso me hacía dudar si los besos que compartimos solo fueron un impulso del momento y nada más. Supongo que tendríamos que hablar de eso.

Landon estaba conduciendo con una mano en el volante y la otra mano estaba sujetando mi mano con nuestros dedos entrelazados. Tal vez eso significa algo bueno y todas mis dudas e inseguridades eran por mi paranoia.

Él despegó un momento la mirada del frente y me miró con una irresistible sonrisa, la cual yo no pude resistir en devolverle.

― ¿Algún día me dirás en que tanto piensas cuando no hablamos? ―me preguntó burlón.

―Tal vez te cuente algo si te portas bien ―le respondí de la misma manera y pude ver la diversión en sus ojos.

―Hagamos un trato. Yo trataré de adivinar en que piensas. Si acierto me contaras todo; solo tendré cinco oportunidades, si en ninguna acierto estaré a tu merced ―me dijo con una sonrisa traviesa. Me encantaba que sonriera y más si su sonrisa iba dirigida a mí.

―De acuerdo ―asentí. Sabía que él no sería tan pretencioso de decirme que pensaba en él así que nunca acertaría y eso significa que estaría a mi merced. Mhmm todas las cosas que podría hacer que él haga si lo tuviera a mi disposición.

―Bueno, entonces comenzaré ―se pasó un momento fingiendo que pensaba en algo pero yo sabía que el tenia sus sospechas, sino no me hubiera propuesto el juego. Todo esto me causaba gracia― Estoy seguro que piensas en algún hombre.

La sonrisa que tenía en mi rostro se esfumó. ¿Acaso pensaba que andaba besándome con él, cuando tenía otro hombre esperándome en París? Después de que le había dicho que no estaba en una relación y que tampoco estaba en mis planes tener una. Seguro pensaba que como me besaba con él sin tener ninguna relación tal vez podría estar haciendo lo mismo con otro hombre. Realmente eso fue bajo y lastimó mi orgullo. Solté su mano y me volteé hacia la ventana.

Llevó el auto a un lado de la carretera y frenó. Aun así no me volteé para mirarlo.

― ¿Que pasa Anabelle? ―me preguntó preocupado.

¿Qué? ¿Se atrevía a preguntarme que me pasaba después de decirme eso? No le contesté. Estoy segura que si no hubiéramos estado en una carretera, me hubiera bajado del auto.

―Háblame por favor. Si te ofendí lo siento, pero creo que no me di a entender.

― ¿No te diste a entender? Creo que fue más que obvio lo que quisiste decir. Si piensas que hay un hombre en París esperándome, te equivocas pero no voy a aclararte eso si es lo que quieres pensar. Pero una cosa si te digo, yo no ando besando a cualquiera y me acabo de dar cuenta que besa...

Estampó sus labios contra los míos y me calló. ¡Sí, me calló de un beso! Puse resistencia y con mis manos en su pecho traté de empujarlo pero él era más fuerte que yo y no pude moverlo. Como la tentación es tan fuerte y soy de carne y hueso, no pude resistir más y le seguí el beso.

Este beso era profundo y apasionado. Clamaba necesidad y deseo. Landon emitió un sonido ronco y me rodeó con sus brazos. Puse mis brazos en sus hombros y me abracé a él.

Mi determinación para actuar con sensatez se esfumó y es que no podía resistirme a él. Sé que estoy actuando como una adolescente enamorada pero me divertía y emocionaba la idea de estar con Landon.

Con el pulso acelerado me separé de él y dejé caer mi cabeza en su hombro.

―Lo siento ―Dijo Landon― No me di a entender bien, déjame explicarte.

Asentí y escondí mi cabeza en la curva de su cuello.

―Me refería a mi cuando dije que pensabas en un hombre ―dijo eso y comenzó a acariciar mi cabello― Anhelo ser el dueño de tus pensamientos Anabelle. Cuando hablamos en la cafetería y con tu silencio me diste a entender que pensabas en nuestro primer beso, pensé que tendría una oportunidad contigo y se encendió una llama de esperanza en mí.

Levanté mi cabeza y lo miré a los ojos. Estaba siendo sincero, podía notarlo. Me sentí como una estúpida por haber malinterpretado todo.

Tras mi ruptura con Dante había aprendido a no fiarme de los hombres guapos y que no podía tener nada con ellos, pero al parecer la teoría no funcionaba con Landon.

―No pretendía que se me fuera de las manos ―se disculpó él― Me atraes mucho, pero no estaba preparado para una reacción química tan fuerte.

―Sé lo que quieres decir ―corroboré, mientras deseaba dar saltos de alegría al saber que la reacción era mutua.

―Debería haberte preguntado si pensabas en mí, es decir en nosotros. No de la forma en la que te lo dije. Ahora pensaras que lo hago solo por los besos ―dijo él mientras acariciaba mi mejilla.

―Confío en ti ―afirmé y él me apretó más contra su cuerpo.

***

Llegamos al orfanato. Landon y yo comenzamos a bajar las cajas que les entregaríamos. Bajamos la mayoría y las dejamos sobre la vereda, luego nos acercamos al lugar y tocamos la puerta. Una mujer mayor nos abrió y nos hizo pasar.

― ¡Hola! ―nos saludó efusivamente a los dos y se hizo a un lado para qué pasáramos― Estábamos esperándolos ayer, es una pena que se hayan perdido. Por cierto me llamo Jane.

No es una pena ―pensé yo― Si no nos hubiéramos perdido, Landon y yo seguiríamos hablando solo lo necesario y nada más.

Por nuestro lado pasaron dos jóvenes y salieron del lugar para recoger las cajas y meter todo al orfanato.

―Sí, es que entendí mal la dirección y me fui por otro lado ―dijo Landon con educación.

―Lo bueno es que ya están aquí. También quería agradecerles por las donaciones, es un placer nuevamente recibir ayuda de su fundación, nos hace muy bien todo y es todo un honor que usted personalmente venga a dejar las cosas.

―No tiene que agradecer nada, sabe que lo hago con mucho gusto y estoy para servirles.

Esa era otra cosa que me gustaba de Landon. Su humildad y sencillez. No por la fundación, porque cualquier persona con determinación puede tener una. Sino por el hecho de que el participa de las dinámicas, de las donaciones y como ahora de la repartición de las cosas. Todo lo hace con gusto y no por obligación. Para los hombres con cargos tan importantes como el que tiene Landon, el tiempo vale oro y sin embargo él hace un espacio para participar en todo lo que tiene que ver con caridad.

Deseo profundamente poder conocer más a fondo a Landon. Claro que si él me lo permite. Aunque en ese caso él también tendría la curiosidad y el derecho de conocerme a mí y yo no quiero que sepa cómo es la vida que llevo en París. No quiero que sepa de Dante y de mis inseguridades.

― ¿Quieren ver a los niños ahora? Están esperándolos desde temprano.

―Por supuesto ―hablé por primera vez desde que llegamos― Estoy emocionada por conocerlos.

―Entonces síganme.

Seguimos a la mujer por un pasillo de paredes blancas y con muchas ventanas, donde había pegados varios dibujos que obviamente eran creaciones de los niños. Entramos por una puerta donde había como mínimo cincuenta niños desde los dos años hasta los quince. Estaban acompañados por tres adultos; dos mujeres y un hombre. Al adentrarnos más en la habitación todos quedaron en silencio y sus miradas estaban puestas en nosotros.

―Atención ―dijo Jane, mientras aplaudía para que todos le prestaran atención― Ahora que todos están atentos, quiero que escuchen los que les voy a decir, es muy importante así que traten de quedarse callados. Si tienen alguna duda levanten la mano para que les responda.

Todos asintieron la cabeza con efusividad y Jane sonrió.

―Como saben todo esto estaba planeado para el día de ayer, pero como el señor Bloomberg se perdió, todo se pospuso para hoy. Aunque haremos todo lo que teníamos pensado para el día de ayer. Lo primero es el saludo y no he visto a ninguno que se levante a saludar al señor Bloomberg y a la señorita que está con él.

Todos los niños se pusieron de pie, incluyendo a los pre-adolescentes; y se acercaron a Landon y a mí. Landon se puso de cuclillas y los niños lo abrazaron, yo lo imité y otra cantidad de niños me abrazaron a mí. Me encantaba esto, el cariño que demuestran los niños no se iguala a nada.

―Ahora todos vayan a sus casilleros y traigan los dibujos que hicieron para entregárselos a ellos ―dijo apuntando hacia Landon y a mí.

Los niños salieron corriendo de la habitación y yo miré con una sonrisa en la dirección por la que se fueron. Luego de un momento todos volvieron con una hoja cada uno y se pusieron en una fila india por orden de tamaño y nos entregaron los dibujos.

Estuvimos dos horas en el orfanato hasta que nos tuvimos que ir porque el camino de vuelta a la ciudad es largo y porque no habíamos vuelto desde ayer a la villa y necesitábamos asearnos y descansar.

― ¿Puedo hacerte una pregunta? ―me dijo Landon.

―Ya la hiciste ―reí mientras lo miraba y él hizo lo mismo― Claro, pregúntame lo que quieras.

― ¿Deseas tener hijos?

***

Y aquí está el nuevo capítulo. Actualicé mucho más rápido que otras veces porque cuando venía en el avión de vuelta a mi país, no podía dormir así que aproveché el tiempo para escribir y esto es lo que salió de esas ocho horas de vuelo y de creatividad extra que no sé de donde saqué jajajajaja. Espero que les guste muchísimo este capítulo.

Por favor no sean lectoras fantasma!! Yo sé que les da flojera votar y comentar en el capitulo pero no les cuesta nada. De verdad que se los agradecería un montón. Ustedes no saben lo mucho que significa para mi saber que les gusta lo que leen, esa es la forma en la que me lo demuestran así que porfiss por lo menos solo voten pero háganlo.

Gracias por tomarse el tiempo de leer, se las quiere.

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