Un año sabático

Anabelle Moreau tiene todo lo que puede desear. Un trabajo como pianista, amigas que trabajan con ella y un lujoso ático. A pesar de todo hay algo que le hace falta y se resiste en probar de nuevo: enamorarse. Sin embargo ella comenzará a reconsiderarlo cuando conoce a Landon Bloomberg.

4Me gustan
0Comentarios
773Vistas
AA

8. Capítulo VII : Frenesí

―No lo puedo creer ―dijo Michelle sorprendida― Voy a asesinar a Gabrielle.

Su reacción fue tal y como esperaba que reaccionara. Y es que no era para menos, no había sido un gesto de Landon haberme recogido del aeropuerto hace dos semanas atrás cuando llegué. Todo había sido obra de la retorcida de Gabrielle. Cuando hablé con ella ahora temprano y le comenté sobre lo que había pasado en el aeropuerto, ella no pudo evitar reírse a carcajadas y terminó admitiendo que había llamado a Landon cuando yo subí al avión; para decirle los detalles de cuándo y a qué hora llegaba y de que aceptaba su invitación de quedarme en su villa. Las ganas de estrangularla que había sentido en ese momento fueron incontrolables y fue suerte para ella que yo no haya estado en París porque Dios sabrá lo que hubiera pasado.

―Si, por favor ―ambas reímos― Harías el trabajo que yo no puedo hacer desde aquí.

―Solo a ella se le podría ocurrir hacer eso.

―Ya conoces a Gabrielle, a veces pienso que en su otra vida fue una casamentera.

Las dos volvimos a reír a carcajadas y supe que ya no estaba tan molesta conmigo por haber rechazado la gira.

― ¿Una casamentera? ―me preguntó― ¿Por qué dices eso?

―Es que no viste su reacción cuando se enteró de que él presidente de la fundación es un multimillonario y que me invitó a hospedarme en su villa. Estoy segura que quiere que pase algo entre Landon y yo ―le expliqué.

―Mmm ¿y tú crees que pasará algo?

―Por supuesto que no Michelle, ni siquiera sé porque me preguntas eso. Sabes que no estoy interesada en los hombres y sabes el porqué.

―No te exaltes, solo fue una pregunta.

―Lo siento ―dije apenada.

―No importa ―dijo sin darle importancia al asunto― Sabes investigué un poco sobre él y dicen que tiene reputación de imperturbable, es muy reservado con su vida privada y nunca se le ha visto con mujeres, ya que es muy cuidadoso.

―Algo así me contaron aquí unas personas de la fundación. Pero no con esas palabras.

―No entiendo porqué te invitó a quedarte en su casa, si tiene esa reputación. Las personas podrían pensar otra cosa y él es muy reservado y te ha dejado entrar en su casa y dormir bajo su mismo techo.

―Buen punto ―estuve de acuerdo con ella.

―Pero dejemos ese tema de lado y cuéntame, ¿cómo es Landon físicamente?

―Landon es alto, moreno, tiene cuerpo atlético, su rostro es agradable. La verdad es que es muy atractivo, tiene una buena personalidad, siempre esta alegre y sonriendo y nunca deja de ser muy educado.

Espero que Michelle no malinterprete nada, me siento atraída por Landon pero no es más que eso y ella tiene la costumbre de cambiar mis palabras y suponer cosas que son lo que ella quiere escuchar y no lo que de verdad es.

―A mi me parece que a ti te gusta.

― ¡No! ―me negué― Tú me preguntaste como era y yo te respondí con sinceridad.

―Bueno señorita sinceridad ―se burló― Tengo cosas que hacer hablamos luego.

―Adiós, te quiero y no soy señorita sinceridad ―me quejé.

―Yo igual y si lo eres.

Corté la llamada y entré de vuelta en mi habitación. Cerré la puerta de la terraza y me senté en la orilla de la cama.

Me siento avergonzada con Landon, que tal si piensa que soy una interesada caza fortuna y que por eso acepté quedarme en su villa. Necesidad por dinero no tengo porque me puedo dar lujos con lo que gano. Gabrielle no pensó en las consecuencias que podían traer sus acciones, ella a veces es muy impulsiva.

Tocaron la puerta de mi habitación y me puse de pie, caminé hasta la puerta y antes de abrirla, me alisé la falda azul con rayas blancas del vestido que estaba usando en este momento y, la abrí. Landon estaba parado en el pasillo, su rostro tenía un aire burlón y parecía estar aguantándose la risa.

Me pregunto que será tan gracioso.

― ¿Te interrumpo? ―me preguntó.

―No, no estaba haciendo nada ―le respondí― ¿Necesitas algo?

―Sí, bueno no. Solo quiero decirte algo.

―Claro, dime.

Se pasó la mano por la cabeza y despeinó su cabello. Hizo un esfuerzo por no reír y se puso serio.

―Bien... no sé como vayas a tomártelo pero por casualidad hace un rato salí a la terraza y escuché tu conversación que mantenías por celular, iba a entrar a mi habitación de vuelta hasta que escuché mi nombre.

Instantáneamente me ruboricé y abrí muy grande mis ojos.

―No fue mi intención, y escuché cosas que no debí escuchar ―continuó explicando y yo me quedé sin palabras y es que había escuchado lo que dije de él. Nunca me había sentido tan avergonzada como ahora mismo― ¿Y no entiendo porqué no podríamos tener algo?

―Porque... ―me quedé en silencio unos segundos pensando en que responderle y decidí contraatacar con otra pregunta― ¿Acaso me estas insinuando algo? ¿Quieres una relación conmigo?

―No, no ―dijo sin pensarlo y ahora él estaba avergonzado― Es decir, no es que no seas bonita y atractiva pero no te veo del modo que tú piensas, solo fue pura curiosidad. La verdad me sentí como un leproso cuando dijiste que no podíamos tener nada.

―No fue mi intención que pensaras eso y tampoco lo fue que escucharas mi conversación.

Él se apoyó en la pared frente a mí y se cruzo de brazos, sin embargo la sonrisa no se borro de su rostro.

―Tengo algo que aclararte ―le dije y me puse totalmente seria― No quiero que pienses que estoy aquí por tu dinero. En la mañana me enteré de que mi asistente te llamó para que me recogieras del aeropuerto y te dijo que aceptaba quedarme en tu casa cuando no era así, sin ofender.

―Lo sé.

― ¿Como que lo sabes?

―Se que no estás aquí por mi dinero y también que tenias una casa alquilada. ¿Recuerdas que me lo dijiste en el aeropuerto?

Suspiré aliviada y sentí como si me sacara una carga de los hombros porque no podría soportar que Landon piense que estoy aquí para seducirlo por su dinero, sería un golpe a mi orgullo.

―Había olvidado que te dije sobre la casa y gracias por no pensar lo contrario sobre mí.

―Yo nunca pensaría que estas aquí por mi dinero, no creo que seas ese tipo de mujer.

―No, no lo soy ―dije con firmeza.

Él me miro un momento a los ojos y luego me sonrió.

― ¿Quieres ir a nadar? ―me preguntó― El otro día no nos metimos a la piscina y la verdad que estoy deseando nadar un rato y abajo encontraras bañadores nuevos, de seguro encontraras alguno de tu talla.

Lo pensé un momento y como no tenía nada más que hacer decidí aceptar.

―Bien ―accedí― Solo porque me hace calor.

―Vamos ―dijo entusiasta― Sígueme, iremos a la piscina climatizada que está aquí adentro.

Salí de mi habitación y lo seguí escalera abajo. Entramos por un pasillo que nunca había visto y al final había unas escaleras que dirigían a una planta baja.

―Aquí abajo esta la piscina, el gimnasio, la sauna, el spa y mi preciada bodega de vinos -me explicó.

Eso explicaba porque estaba en forma y con un cuerpo atlético, de seguro en su tiempo libre ejercita su cuerpo. Y lo de la bodega no me impresionaba, más bien él parecía ser un hombre que sabe sobre vinos y que solo toma los más finos.

―Increíble ―le contesté.

Bajamos a la planta baja que llegaría a ser el sótano. Era un pasillo amplio con puertas de vidrio a los dos lados. El techo era abovedado y las paredes eran de piedra al igual que el piso. Seguí a Landon que entró por una de las varias puertas que había aquí. Era un cuarto con armarios empotrados a las paredes.

―Aquí podrás encontrar algún bañador y las toallas y ahí es el baño, donde podrás cambiarte ―dijo apuntando una puerta que tenia conexión con el cuarto. Abrió una de las puertas del armario y sacó un short para el agua y una toalla― Yo me cambiaré en el baño que está al lado de la piscina y te esperaré allá.

―Gracias. ¿Donde es la piscina? ―le pregunté.

―Es la puerta de en frente ―dijo y se dio media vuelta para salir del cuarto.

***

Me lié el cuerpo con la toalla que había sacado del armario y salí del baño y luego del cuarto. Crucé el pasillo y abrí la puerta de vidrio y entré al lugar donde estaba la inmensa piscina. El cuarto era café, el piso era de concreto y los sillones que estaban a los lados eran color crema.

Landon no se percató de mi presencia porque estaba nadando de un extremo de la piscina, al otro.

Colgué la toalla en la barandilla de la escalera y dejé ver el bikini de triángulo color lavanda que encontré en el armario. Entré en la piscina y el agua estaba tibia. Nadé hasta una de las esquinas de la piscina y ahí me quede observando a Landon nadar.

Me di cuenta de que estaba comenzando a sentir lo que me había prohibido a mi misma; Estaba comenzando a gustarme Landon, ya no era solo atracción. Es que él es verdaderamente atractivo. El cuerpo de Landon es una sinfonía de músculos, tan bien formados que habrían sido la envidia de una estatua griega. Sus piernas parecían de acero y sus brazos se abultaban en zonas donde yo nunca hubiera imaginado. Aunque no solo es su físico, su rostro fuerte o sus ojos azules, su negro pelo, su metro noventa y el buen aspecto en general que siempre tiene. Es algo más. Hay una profundidad en él que la mayoría de las personas atractivas y con dinero carecen. Hay una evidente integridad en su actitud, en su forma de estar, una seguridad que su firme mirada transmite.

Y no pude apartar la mirada, Landon sonrió coqueto cuando se dio cuenta de que lo estaba mirando, y su sonrisa hizo que resultara todavía más atractivo. Me puse tensa al instante.

Los hombres no estaban en mi agenda en estos momentos, y menos él en particular.

Él comenzó a nadar con grandes braceadas hasta la otra punta de la piscina que era donde yo estaba. Se acercó a mí invadiendo mi espacio personal y mi corazón instantáneamente aceleró sus latidos. Estaba en una situación incómoda. Su rostro estaba a centímetros del mío. Su rostro tenía cierto aire temerario, feroz y al mismo tiempo resultaba entre tierno y comprensivo. Deslizó sus ojos por todo mi rostro observando cada detalle e imperfecciones hasta finalizar en mis labios. Alzó una mano para limpiarse las gotas de agua que resbalaban por sus oscuras y bien definidas cejas. Al hacerlo sus ojos se encontraron con los míos, los ojos de él eran de un azul marino como las aguas del pacifico. Realmente, su mirada le hacía honor a su fama de hombre imperturbable. Traté de moverme pero él me sujeto contra la pared de la piscina; sin dejar de mirarme con sus ojos. Su pecho duro y con vellos negros chocó contra mi pecho, con una de sus manos tomó una de las mías y entrelazó nuestros dedos, con la otra mano rozó sus dedos en mis labios y yo sentí un cosquilleo bajo mi piel.

Me confundía su súbito cambio de actitud. Esto era mucho más que educado, especialmente después de que escuchara mi conversación con Michelle y la aclaración de lo que había hecho Gabrielle.

Él me miraba con una expresión decidida y contundente. Sus labios llenos e implacables estaban demasiado cerca de los míos.

Demasiado cerca...

Un fino sudor cubrió mis sienes. Él estaba a unos centímetros de distancia. Podía en cualquier momento besarme, devorarme... Tragué saliva con dificultad. El deseo de arrojarme a sus brazos era tan intenso que estuve a punto de hacerlo. Me moría por sentir el sabor de su boca. Sentí un cosquilleo abrazador que me recorría todo el cuerpo. Quería sentir sus labios sobre los míos. Lo deseaba desesperadamente. Por fin no fui capaz de resistir la tentación y me incliné un poco más hacia su rostro.

Landon tomó mis labios bruscamente. Me agarró de la espalda y me apretó contra su propio cuerpo, besándome con frenesí. Yo me apegué más a su cuerpo todo lo que pude. Le rodeé su cuello con ambos brazos y entreabrí mis labios. Landon murmuraba mi nombre y recorría mi espalda con la palma de su mano. De pronto su lengua invadió mi boca arrancándome un gemido desde lo más profundo de mi ser.

Él cambió de postura y se puso de espaldas apoyado a la pared de la piscina. Con la mano libre que tenia me acarició la mejilla y me tocó el cabello, el cuello, los hombros... Me bajó el tirante del bikini y comenzó a besar mi hombro, dejando un rastro de besos en mi piel sensible.

Los besos, la pasión... me arrebataron el aliento. Enredé mis dedos en su cabello y me apreté aun mas a él, entreabrí mis muslos dejando que el metiera una pierna entre ellos. Un momento después su mano estaba acariciando mi espalda y con la otra me sujetaba desde la nuca empujándome más hacia su boca para devorarme a besos. Nos separamos un momento y pude sentir su aliento sobre mi oreja.

Sentí mariposas en mi estomago, pero decidí ignorarlas. No podía dejarme llevar por la atracción que sentía por Landon Bloomberg y desde luego no podía permitirme el lujo de besarle, o algo peor.

―Tienes que soltarme, Landon.

―Estoy intentando pero se me hace muy difícil ―dijo él. Su mirada y el tono de su voz eran suaves.

Landon se apartó y se alejó de mí nadando hacia el otro extremo de la piscina, dejándome a mi totalmente aturdida y perpleja.

No entiendo cómo me dejé llevar por el deseo del momento. Todo lo que acaba de pasar estuvo totalmente mal, nunca debió suceder.

Landon salió de la piscina, se sacudió el agua que resbalaba por su elegante cuerpo y luego cruzó la puerta de vidrio. Ahora que no corría riesgo de verlo, salí de la piscina y me lié en la toalla que había dejado sobre la barandilla y caminé hasta la salida, antes de salir miré alrededor del pasillo para ver si Landon estaba por ahí, cuando me aseguré de que no estaba, salí y subí las escaleras.

***

Hasta ahora no puedo creer que besé a Landon. No todo fue su culpa porque yo acerqué mi rostro al de él y le seguí el beso, pero tampoco todo era culpa mía ya que él se acercó a mi primero y invadió mi espacio personal, aunque no fue una invasión del todo porque lo deseaba. No sé qué va a pasar ahora entre él y yo. No quiero que la relación que teníamos cambie solo por un beso.

Un muy apasionado beso.

Lo mejor sería que le dijera que no pasaba nada y que olvidáramos el beso de hoy en la tarde, también le diré que prefiero vivir en una casa aparte y es que va a ser incomodo vivir en su casa, con él después de lo que pasó y pienso que ya me aproveché bastante de su hospitalidad con dos semanas de estar aquí, porqué no está en mis planes pasar un año viviendo aquí como una arrimada.

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...