Un año sabático

Anabelle Moreau tiene todo lo que puede desear. Un trabajo como pianista, amigas que trabajan con ella y un lujoso ático. A pesar de todo hay algo que le hace falta y se resiste en probar de nuevo: enamorarse. Sin embargo ella comenzará a reconsiderarlo cuando conoce a Landon Bloomberg.

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10. Capítulo IX : Motel Afrodita

Entré a la recepción y la misma mujer que nos había atendido por la noche estaba limpiando el piso con una escoba. Al verme dejó la escoba a un lado y me miró con una sonrisa traviesa en el rostro.

―Disculpe, ¿me podría dar otra tarjeta para entrar a la habitación que estoy ocupando? Es que he dejado dentro la tarjeta que tenia y ahora no puedo entrar.

―Claro ―me respondió.

Caminó hasta el escritorio y sacó una tarjeta de un cajón y me la extendió.

―Gracias ―agarré la tarjeta y estaba a punto de salir de ahí, cuando la mujer habló:

―La vi anoche saliendo de su habitación para ir donde el señor Bloomberg.

Sentí como toda mi sangre se fue hasta mis mejillas, de seguro estaba más roja que un tomate. Me volteé lentamente y la encaré.

Al parecer a ella le parecía graciosa mi situación porque tenía una enorme sonrisa en el rostro y estaba luchando con ella misma para no reírse.

―No se avergüence ―me calmó― ¿Ustedes dos son pareja?

Vieja cotilla fue lo primero que se me vino a la mente. De seguro yo y Landon íbamos a ser la comidilla entre sus amigas, porque dudo que ella no vaya a contarles que un magnate del petróleo junto a una mujer se quedó una noche en su motel. Y por su puesto va a exagerar todo y que atrocidades ira a inventarse porque así son las mujeres cotillas como ella.

― ¡No! ―me negué― Apenas lo conozco.

― ¿Entonces porque en medio de la noche usted se metió en su habitación? ―trató de sacarme información pero no lo iba a lograr.

― ¿Y qué hacia usted espiándonos en medio de la noche? ―contraataqué― Eso es acoso.

Ahora era ella la que se encontraba roja como un tomate y la que tenia la sonrisa en el rostro era yo, pero con la diferencia que mi sonrisa era de victoria.

―Disculpe señorita solo era pura curiosidad ―se retractó.

―No hay problema ―le contesté y salí de ahí lo más rápido posible con una sonrisa en mi rostro.

***

Caminé hasta el auto de Landon donde él estaba esperándome, me subí, me coloqué el cinturón y él arrancó.

― ¿Te gustaría ir a desayunar algo? La recepcionista me dijo que hay una cafetería a unos cuantos kilómetros de aquí ―dijo él sin despegar la vista de la carretera.

―Sí, la verdad es que estoy muriendo de hambre.

―Luego iremos al orfanato. Ya me comuniqué con ellos y están esperándonos.

―Fantástico ―le respondí.

El auto quedó en silencio y eso solo hacía que me sintiera mas incomoda de lo que ya estaba. El solo hecho de que él esté presente hace que me sienta incomoda por el recuerdo de el beso y sumándole la vergüenza que tuve que pasar anoche cuando me quedé en su habitación. Todo eso empeoraba las cosas para mí.

Necesitaba hablar o al menos poner la radio pero ninguna de las dos eran opciones factibles porque no tenía mucha confianza con él.

Al parecer Dios escuchó mis plegarias porque Landon comenzó una conversación:

―Y dime Anabelle, ¿tienes pareja en París? ―dejó de mirar al frente y me miró.

Al escuchar su pregunta me ruboricé y volqué mi rostro hacia la ventana para que no notara el rojo carmín de mis mejillas.

Dios tiene una forma rara de jugar conmigo, a veces pienso que todo lo hace adrede porque se divierte con mi vergüenza.

―No. No tengo, ¿tú?

―Tampoco. Mi trabajo no me permite tener relaciones serias por la falta de tiempo.

Entonces eso se significaba que ¿tenía amantes o aventuras con varias mujeres? Porque es imposible que un hombre como el permanezca en el celibato.

― ¿Por qué no tienes pareja? ―me preguntó con curiosidad en su voz. Nunca me hubiera esperado esa respuesta de su parte, no es propio de él hablarme de cosas intimas como es― Eres una mujer atractiva no veo porque tendrías que estar soltera.

No podía decirle que me habían roto el corazón y que por eso estaba soltera. Que me aterrorizaba la idea de pensar que podía volver a enamorarme y salir lastimada de nuevo. Tener una relación nuevamente no estaba en mis planes.

―Porque decidí dedicarme solo a mi carrera y ahora estoy aquí para dedicarme a la fundación. No tengo tiempo para una relación ―le mentí.

―Ya veo ―me contestó con una pizca de sarcasmo que me dejó sorprendida. Pareciera como si supiera que le había mentido.

A un lado de la carretera pude divisar un letrero donde indicaba que en el siguiente desvío estaba la cafetería.

Landon siguió las indicaciones hasta que llegamos a la cafetería: La carretera.

Que nombre más original ―pensé con ironía―.

La puerta del lugar tenía el típico letrero de luces de neón que dice: abierto las 24 horas. El estilo de todo el recinto era retro de los sesenta.

Había solo una mesa ocupada por un anciano tomando un café y leyendo el periódico, en la barra había dos ancianos más conversando y comiendo unos huevos revueltos.

Landon y yo nos sentamos en una mesa al lado de un ventanal de donde podíamos ver perfectamente el auto. Él estaba sentado frente a mí leyendo la carta que la mesera nos había entregado y yo en vez de estar leyendo lo mismo, me encontraba observándolo a él por encima de la carta.

No podía quitarme de mi cabeza el hecho de que Landon me había preguntado si estaba con alguien y también me dijo atractiva. ¡Sí! ¡ATRACTIVA! ¿Acaso el se sentía atraído hacia mí, como yo me siento hacia él? Probablemente. Tal vez por eso me besó, aunque si se sintiera atraído por mi hubiera intentado algo anoche cuando me quedé en su habitación y en vez de hacer eso él se solo se limitó a cederme su cama y dormir en el sofá.

Aunque tal vez con eso me demostró que me respetaba y me gustaba eso. Pero claro no podía dejar de sentir una punzada de decepción también por la misma razón.

― ¿Ya sabes que vas a pedir? ―me preguntó, haciendo que yo bajara de la nube donde me encontraba entretenida.

―Todavía. ¿Tú?

―Creo que me pediré una tortilla con una taza de café.

Asentí con la cabeza y comencé a leer la carta por primera vez desde que la mesera me la había entregado.

Luego de un rato la mesera se acercó y nos tomó el pedido.

Ahora estábamos comiendo pero, en la espera por la comida solo habíamos hablado por cosas sin importancia, como por ejemplo el clima y nos habíamos contestado con monosílabos y asentimientos con la cabeza. Había una tensión entre los dos, podía sentirla y sabía que él también la sentía. Y ahora sabia que todo era gracias a la atracción que los dos sentíamos por el otro, era una atracción mutua.

―Anabelle ―me habló Landon― ¿Te preocupa algo? Te he notado mas pensativa de lo normal.

Como podía decirle que era él lo que me pasaba. Que no podía dejar de pensar en el beso que compartimos y en lo atraída que me siento hacia él. Claro que no había forma de decirlo, porque no era correcto que se lo diga.

―No me preocupa nada. Solo he estado distraída.

― ¿Con qué?

No sabía que responderle así que me quedé callada mirando mi plato. Vi de reojo como él se acomodó hacia adelante en su asiento, apoyó los codos sobre la mesa y me escrutó con la mirada.

― ¿Es por lo que paso el otro día? ¿Es por eso? Porque si es eso no tienes porqué sentirte incomoda.

Me llevé una mano al rostro y me cubrí. Era muy vergonzoso que él suponga que era por el beso que estaba incomoda, aunque era cierto en parte porque también me sentía incomoda por la atracción que compartíamos. De seguro él olvidó lo del beso ese mismo día y yo era la que seguía pensando en eso.

―Yo, yo ―traté de hablar pero sinceramente no sabía que decirle porque él tenía razón.

Me sobresalté cuando sentí que su mano cubrió la mía, le dio un apretón y luego entrelazó nuestros dedos. Levanté mi mirada y mis ojos chocaron con los suyos. Su mirada estaba oscura y me miraba de una forma diferente a la de siempre. La forma en la que me miraba era más intima. Sin decir nada se puso de pie y sin soltar mi mano, dejó un billete sobre la mesa. Jaló de mí para que lo siguiera y me guió hasta fuera del lugar. Yo lo seguí atónita y sin decir ni una palabra.

No sabía hacia donde me llevaba porque ya habíamos pasado de largo la Range Rover y tan poco sabía que iba a decirme. Tenía miedo a su respuesta aunque me tranquilizaba un poco que todavía estuviéramos tomados de la mano. Mi corazón latía tan rápido, hasta el punto que llegué a pensar que se saldría de mi pecho o que iba a colapsar. Su mano áspera sobre la mía provocaba muchas sensaciones desconocidas en mí y sin embargo me gustaba y me sentía bien conmigo misma porque estaba caminando con él. Ya no me importaba hacia dónde íbamos porque me di cuenta de que no importaba donde o cuando, yo lo seguiría a cualquier lugar con tal de tener su presencia junto a mí.

De repente el paró de caminar y noté que nos habíamos alejado bastante del restaurante, aunque no tanto como para perderlo de vista. Landon se volcó para mirarme directamente y tenía la misma mirada con la que me miró hace unos momentos. Sentí como su mirada me recorría toda y eso me causó cosquillas por todo el cuerpo. Mis piernas flaquearon por los nervios y tuve que apretar su mano para no perder el equilibrio. Él soltó mi mano y agarró con sus dos manos mis codos y me atrajo hacia él. Ese gesto lo sentí tan posesivo que hizo que me derritiera por dentro. Apoyé mis manos sobre su pecho y nos miramos a los ojos un momento. Pero me rendí y no pude evitarlo. Tomando la iniciativa me abalancé sobre sus labios, rodeé su cuello con mis brazos y él pareció sorprendido por un momento pero no tardó en seguirme el beso y luego con su lengua invadió mi cavidad bucal profundizando el beso y haciendo de este un beso más apasionado e intimo. Con sus brazos me agarró la cintura y me atrajo más hacia su cuerpo y yo me acomodé en sus brazos.

Increíble. Así era como se sentía estar entre sus brazos y con sus labios acariciando los míos con cariño. Me di cuenta que sus labios eran mejor de lo que recordaba.

Dios quiso que nos perdiéramos y que nos quedáramos en el motel Afrodita, para que hoy estuviéramos como estamos ahora. Y yo le estaba agradecida.

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¿Qué creen que le dirá Landon a Anabelle? ¿Que piensan que pasara luego de que acabe aquel beso?

Espero que les haya gustado el capitulo. Perdonen por la demora pero es que no estaba con muchas ganas de escribir y no estaba muy creativa que digamos. Pero como ahora estoy de vacaciones la inspiración vino a mí con muchas ideas así que me di un tiempo para terminar el capitulo y subirlo. Perdonen por lo errores que puedan encontrar pero es que el capitulo lo voy a corregir y a editar cuando llegue a mi casa así que nuevamente les pido disculpas. Y como siempre les digo, si les gusta la novela déjenme un comentario con su opinión en el capitulo y un voto:). De verdad que me gustaría saber que piensan sobre la novela. Opiniones positivas como negativas así puedo arreglar lo que le hace falta. Claro que todo con respeto para que no haya malos entendidos.

También quería preguntarles si le gustó la nueva portada de la historia. Porque a mí la primera no me convencía mucho, no me parecía muy llamativa. A parte de eso tengo una buena noticia, si ustedes conocen la pagina "We heart it" pueden poner en el buscador "Landon Bloomberg", "Anabelle Moreau", "Bloomberg Hall" y "Un año sabatico" para ver imágenes de los personajes y de la villa de Landon. Espero que les gusten las imágenes porque vengo desde hace tiempo recolectando todas para que ustedes las disfruten.

Les mando un besazo y espero que tod@s estén pasando bien sus vacaciones.

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