El Justiciero.

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  • Publicado: 30 sep 2014
  • Actualizado: 30 sep 2014
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El justiciero esta listo para cobrar una nueva victima, un nuevo pedido, un nuevo juicio. Pero algo le dice que esta vez es diferente, que algo malo va a pasar. Mientras que Benjamin espera sentado en el sotano, el Juez comienza a afilar su enorme cuchillo, listo para la acción. Esta no es una novela, es unicamente un cuento de aproximadamente 10 paginas. Disfruten y den comentarios.

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3. La sentencia.

-Culpable, eres culpable de la muerte de un adolescente y la violación de una mujer. No me queda otra que cumplir tu deseo de terminar con tu miseria.

Benjamín descubrió que sus manos habían sido liberadas, al igual que sus piernas. Levantó la mirada hacia aquel hombre con arma en mano. Su postura era segura, y mostraba fortaleza, la suficiente para matar a un hombre sin algún remordimiento; "No, no fuerza, locura."

-Entonces, ¿eso es todo?

-¿A qué te refieres?- Preguntó Ben

-¿No hay algún secreto que quieras sacar antes de que termine con tu vida? ¿Algo que no dijiste antes? La sentencia esta puesta y no va a cambiar, así que no haría daño decirlo, ya que es tu ultima oportunidad.

Después de 30 segundos en silencio, Benjamín suspiró y bajó la mirada. Un pesar no le permitió abrir la boca como el quería, pero necesitaba sacar esto, para vivir sin ninguna carga extra.

-Si tengo algo.

-Dilo pues.

-Mi hermano, era un hombre excepcional. Era muy estudioso y preciso, bastante seguro de sí mismo. Él tenía una novia, era de pelo negro y piel morena. Una vez, decidieron escaparse los dos juntos y hacer estupideces por una noche, y yo lo escuché.

<Ese mismo día, le dije a mis padres lo que iba a hacer, y ellos, le gritaron por mucho tiempo. Es todo lo que oí. Para la mañana siguiente, él había desaparecido. Pensamos que se escapó esa noche con su novia y que iba a volver, pero nunca regresó.

<La noche del asesinato de mis padres, me mantuve despierto toda la noche, esperando a que llegara, o que sucediera algo. Pensaba en él todo el tiempo y lo extrañaba. Y entonces fue cuando escuché la madera rompiéndose.

Una larga lágrima corrió por su mejilla, mientras hablaba.

-Yo sentía que todo había sido mi culpa, la desaparición de mi hermano, y, en consecuencia, la muerte de mis padres.

<A veces me pregunto dónde está él, mi hermano, Jaime.>

Benjamín mantuvo la mirada baja, mientras que el juez, con una mirada terriblemente desesperada, soltaba el arma y se arrodillaba ante el acusado.

-No fue tu culpa Ben.- Dijo el justiciero.- Fue mía.

Ben lo miró, su rostro no demostraba más que sorpresa por un momento, al siguiente, odio; y después, su cordura se desvaneció.

-Ben, tu hermano no escapó por tu culpa. Él estaba dormido en su habitación, enojado con sus padres por una pelea que tuvo, cuando una roca chocó con su ventana, y vio que eran sus amigos junto con su novia. Todos lo invitaron a ir a acampar por unos días. El momento fue tan sorpresivo, que aceptó sin pensarlo,  y sin dudarlo, guardó sus cosas en una maleta y se fue por la ventana, olvidando escribir mínimo una carta. Solo se olvidó.

<Cuando regresó, no había casa, ni familia a la que asistir. Sabía que tenía un tío, pero no recordaba donde vivía. Terminó viviendo junto con uno de sus amigos, el cual lo invitó a trabajar en una taquería.

<Yo sé todo esto, porque yo lo viví, y por mucho tiempo olvidé que ese era mi verdadero nombre. Yo soy Jaime. Y no sabes cómo te he extrañado.>

Jaime no soportó más, y comenzó a llorar, un llanto tan fuerte que terminaba siendo liberador de su propia cruz, su pesar, una carga que había olvidado que tenía.

Benjamín se lanzó a Jaime y lo abrazó, arrodillado en el suelo. Su corazón se aceleró de tal forma que apenas y podía respirar, y su mente le hizo conectar las situaciones de su vida, llenándolo de un deseo de venganza tan fuerte, que su mente se obscureció.

-Hermano, realmente que la jodiste. Realmente te extrañé, y hubiera querido tenerte durante mi infancia. Pero ahora…

Benjamín levantó lentamente el arma que estaba tirada junto al juez.

-…Ahora veo que fue todo tu culpa, la muerte de mamá y papá, que me haya ido a vivir con mi tío, que conociera a Mike, incluso fue tu culpa que haya conocido a mi esposa. Y yo, seré tu juez ahora.

-Pero… hermano…

-Y te declaro culpable.

Después de eso, no se escuchó nada.

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