My Secret Love

Un amor secreto perfecto...¿Sera igual de maravilloso al revelarse?

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2. Capitulo Uno

Capitulo Uno

 

 

Suspiro, este manuscrito que tengo en mis manos es fantástico; se llama “El Contrato” me lo han entregado ayer y desde entonces  leí doce capítulos, es perfecto. Dejo el juego de hojas sobre el escritorio, tomo el auricular del teléfono de mi oficina; presiono el “cero”…

 

{Llamada}

 

-¿Dime Amelia? –contesta Susan, mi asistente y secretaria

-Por favor concreta una cita lo más pronto posible con la señorita Amaury, dile que necesitamos hablar de la publicación de su libro –comento

-Claro que si Amelia –responde- ¿Algo más en lo que te pueda ayudar? –pregunta

-Seria todo Susan, después de que agendes mi cita con Amaury y tengas todo listo; puedes retirarte, hemos tenido un día largo -comento

-Gracias Amelia –concluye

-Por nada -contesto

 

{Fin Llamada}

 

Tomo otro de los manuscritos en mi escritorio, lo guardo en mi bolso de mano; apago la computadora de escritorio. Me pongo de pie y camino hacia el perchero, tomo mi saco color esmeralda. Ya es algo tarde, seguramente estará fresco afuera; aunque se supone está terminando el invierno.

 

Tomo mi bolso, me aseguro de no olvidar nada para poder trabajar un rato en casa. Apago las luces, salgo de la oficina, cierro la puerta con llave.

 

-Nos vemos el Lunes Susan –le digo a mi asistente

-Hasta el Lunes Amelia, que tengas un buen fin de semana –sonríe

-Igualmente –contesto amablemente

 

Camino por el piso de la editorial despidiéndome de los empleados domésticos, a estas horas ya no hay nadie en este piso más que yo y mi asistente; claro, también los de seguridad. Siento fatal tener que irme sin esperar a Susan, pero me siento pesimamente cansada y quiero llegar un poco más temprano que de costumbre a casa.

 

-Hasta el Lunes señorita Amelia –dice el portero amablemente- Que tenga un buen fin de semana –agrega

-Gracias Joseph, igualmente –contesto sonriente

 

Bajo con cuidado los escalones de la entrada, doy un par de pasos en la acera y me encuentro con mi auto. El camino a casa es tranquilo, bostezo un par de veces; antes de llegar a casa me detengo en un lugar de comida rápida. Compro una hamburguesa por la ventanilla, eso será mi comida/Cena.

 

El día de hoy fue una total locura, desde las ocho de la mañana estuve en junta con los directivos eh inversionistas de la editorial; parece que quieren empezar a publicar más libros de ciencia ficción que sean en serie, ahora es lo que el público quiere y yo soy la encargada de tomar las decisión de que es lo que se publica y que no, así que toda la responsabilidad de tomar buenas decisiones cae sobre mis hombros.

 

Llego a casa, cierro la puerta; prendo todas las luces del living, dejo mi cena sobre la mesa de centro y arrastro mis pies hasta mi habitación. Enciendo la luz de mi solitaria habitación, con ayuda de mis talones me quito mis tacones. Estiro mis dedos, dios; quisiera poder usar tenis para ir a trabajar.

 

Dejo mi bolso sobre mi tocador, camino hacia la ventana; cierro las persianas. Me despojo de mis prendas dejándolas caer al suelo, me dirijo a mi closet y escojo el pijama más viejo y grande que tengo.

 

Quito la banda elástica de mi cabello para deshacer la colita de caballo, muevo mi cabeza de un lado al otro sacudiendo mi cabellera. Estoy por salir de la habitación, veo mi portarretrato boca abajo en el tocador; seguramente se cayó cuando deje el bolso.

 

Tomo el portarretrato en mis manos, sonrió al ver la foto; el día que conocí al amor de mi vida…

 

{Tiempo Atrás}

 

Solo a mi me pasa que llueve el día que me pongo sandalias, carajo; se supone que estamos en primavera. Entro a la cafetería, es un lugar bastante pequeño y poco concurrido; pero adoro venir aquí a leer nuevos manuscritos, es un ambiente increíblemente relajante aparte de que poca gente conoce este pequeño rincón de Londres. (Y tienen los mejores pasteles caseros del mundo)

 

-Amelia, cariño –me saluda la señora Potts al verme- Mira nada mas, te bañaste de pies a cabeza –agrega negando con la cabeza

-Y le juro que la lluvia me encontró a un metro de aquí –respondo, sacudo mi cabeza

-Te vas a resfriar cielo –comenta

-Ojala y no, por favor prepáreme el chocolate más caliente que nunca –contesto

-Enseguida hija –sonríe- Espero y no se haya mojada ningún libro tuyo –agrega

-Afortunadamente hoy solo venia a tomar un café y a comerme una rebanada de ese delicioso pastel de moras –sonrió- Mis manuscritos se quedaron en casa y otros en el trabajo –agrego

-Bueno, toma asiento que ahora mismo te llevo tu chocolate y tu pastel a la mesa –sonríe, le respondo asintiendo con la cabeza

 

Camino hacia el final del local, como siempre; tomo asiento. Observo el lugar, esta peculiarmente vacio. La señora Potts se acerca a mí, deja mi rebanada de pastel y la taza de chocolate caliente sobre la mesa; le agradezco.

 

Bebo un poco del chocolate, al instante calienta mi garganta y el resto de mi cuerpo deja de sentir frio. Estoy por tomar el ultimo pedacito de mi pastel, pero alguien en la puerta llama mi atención. Un chico bastante alto y empapado entra al lugar, hace bastante ruido al cerrar la puerta de la cafetería llamando la atención de la señora Potts y mía.

 

Se quita la gorra de su cabeza, mira a la señora Potts.

 

-¿Puedo quedarme mientras pasa la lluvia? –pregunta, su voz es increíblemente suave y varonil al mismo tiempo

-Toma asiento que ahorita te llevo una taza de café hirviendo antes de que te de una gripe mortal –responde la señora

-No traigo efectivo...-contesta el- ¿Acepta tarjeta de crédito?  -agrega

-No te preocupes, la casa invita hijo –responde sonriente

 

El chico contesta con una sonrisa, la cual me deja embobada sinceramente; su rostro parece iluminado ante ese gesto tan sencillo. De repente su mirada se fija con la mía, mi reacción instantánea es sonreírle y no sé por qué. Lo veo caminar…caminar hacia mí, algo de nervios me atacan y no entiendo el porqué.

 

-Hola –dice sonriente- Parece que tuvimos la misma mala suerte –agrega

-Supongo que sí –contesto tratando de ocultar el nerviosismo en mí

-¿Puedo sentarme contigo? –dice refiriéndose a la silla vacía frente a mi

-Sí, claro –contesto amable

-Supongo sabes quién soy…-comenta curioso

-¿Debería? –respondo confundida

-Creo que no –su sonrisa es amplia- Mi nombre es Liam Payne –agrega- Un gusto –estira su mano hacia mi

-Amelia Gastineau –respondo, tomo su mano- Mucho gusto –agrego

 

….

 

-Bueno, la pase increíble pero debo irme –contesto poniéndome de pie horas después de estar platicando con el

-Antes de que te vayas –comenta, se pone de pie- ¿Te tomas una foto conmigo? –agrega

-¿Por qué? -respondo

-Porque me gustaría recordar este día –sonríe

 

Mi piel se eriza ante su respuesta, accedo y tímidamente sonrió para la foto.

 

Después de ese encuentro tan casual, empecé a encontrármelo seguido en la cafetería; habían veces que no lo veía semanas y de repente me lo encontraba de nuevo.  Siempre que nos veíamos platicábamos durante horas, hasta que un día me invito a salir eh intercambiamos números.

 

Desde entonces hablábamos diario por teléfono, por mensajes y una amistad llevo a otra cosa; me pidió que fuera su novia y por supuesto acepte.

 

{Presente}

 

Sonrió al ver la foto en mis manos, es la que nos tomaos aquel día en la cafetería. Lamentablemente mi sonrisa es de dolor; cuando lo conocí jamás pensé que lo nuestro llegaría a ser tan extraño.

 

Llevamos casi un año de relación y es curioso decirlo, porque realmente solo hemos estado juntos escasas semanas; usualmente está de gira como ahora mismo. Tiene un mes que no lo veo, si hablamos por teléfono y textos; video llamadas, etc. Pero nada de eso se compara a tenerlo junto a mí, cuando está en Londres quisiera que saliéramos al parque ó al cine ó simplemente a caminar por ahí; pero no es posible.

 

Aunque seré sincera, a pesar de que el tiempo que compartimos juntos ah sido poco; esos días han sido maravillosos sin duda alguna. No es por alardear pero encontré al chico perfecto, es detallista, cariñoso; el paquete completo. Cuando él me dice que muchas estarían celosas de saber que soy la dueña de sus besos y abrazos, quiero pensar que es por su forma de ser y no por su fama. A mi realmente eso de que sea famoso me tiene sin cuidado porque realmente nunca había sabido de él hasta que lo conocí y aun así, nunca lo eh visto como una estrella de Hollywood.

 

El no quiere que se sepa lo nuestro por “protegernos” pero en fin…supongo que si lo quiero tengo que seguir aguantando su ausencia y esperarlo con ansias como siempre.

 

Algo de melancolía me invade de momento, el próximo Lunes es nuestro aniversario; cumplimos once meses de relación, es bastante tiempo y ah sido maravilloso y eso me tiene feliz pero también está la parte triste del asunto. Lo más probable es que lo celebremos hablando por teléfono, el ahorita está de gira y sabrá dios cuando volveremos a estar juntos.

 

Resoplo, dejo el portarretratos sobre mi tocador; salgo de mi habitación para regresar al living. Tomo asiento en el sofá, me estiro para tomar la bolsa pastica con mi cena.

 

Le doy la primera mordida a mi hamburguesa, me sabe a gloria después de no haber comido nada en todo el día. El ruido del timbre me saca de mis pensamientos, dejo mi hamburguesa a un lado; mastico más rápido de lo normal. Poso la mirada en el reloj de pared, marca las diez de la noche en punto; bastante tarde para que algún vecino venga a molestarme.

 

-Voy…-respondo levantando un poco la voz después de que el timbre ah sonado tres veces mas

 

Camino a la puerta, tomo la manija y la jalo hacia abajo. Mi palpitar se detiene, mi respiración se desestabiliza; las lágrimas me nublan la vista.  

 

-Pensé que te pondrías feliz, no quería hacerte llorar –dice el con esa sonrisa que me enamoro

-Liam –es lo único que puedo responder, rodeo su cuello con mis brazos dándole un enorme abrazo; escondo mi rostro en su hombro

-Te extrañe bebe –contesta, posa sus manos sobre mis caderas- No tienes idea de cuánto –agrega, da unos pasos hacia enfrente metiéndonos a mi casa

-Y yo a ti amor –respondo tratando de controlar mis emociones, escucho la puerta cerrarse

 

Levanto mi rostro, lo miro fijamente; inclina su rostro hacia mí, la punta de su nariz roza con la mía. Pongo mis pies en punta para estar un poco más alta, posa sus labios sobre los míos; compartimos un maravilloso beso. Nuestros labios juegan en perfecta sintonía, es maravilloso; no esperaba tenerlo entre mis brazos tan pronto.

 

Nos separamos por falta de respiración, me mira a los ojos y una sonrisa se marca en sus labios.

 

-Necesitaba eso realmente –comenta

-Yo también –respondo- ¿Por qué no me avisaste que vendrías ayer que hablamos? –le pregunto, dejo de abrazar su cuello; recargo mi cabeza en su pecho

-Quería sorprenderte –comenta

-Y lo hiciste, yo estaba esperando a que me llamaras hoy –contesto- Pero…-agrego pensativa

-¿Pero qué cosa? –pregunta, deposita un beso en mi cabeza

-¿Por qué no traes maletas? –levanto la mirada- ¿No pasaras unos días conmigo? –le pregunto

-Si, por supuesto que estaremos juntos unos días –contesta sonriente

-Excelente –digo con una enorme sonrisa en mi rostro

-Solo que no estaremos aquí…-comenta de repente con un curioso tono en su voz

-¿A qué te refieres? –respondo confundida- ¿En donde estaremos? –agrego

-En diferentes partes de mundo –responde

-¿Cómo dices? –respondo sorprendida y sin entender

-Vine por ti, quiero que me acompañes en lo que resta de la gira mundial –sonríe- Nos dieron dos días libres, use uno para viajar y me queda otro para viajar de regreso; pero quiero que te vayas conmigo –agrega, pega su frente con la mía-  ¿Qué dices? –pregunta esperando por mi respuesta

 

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