My Secret Love

Un amor secreto perfecto...¿Sera igual de maravilloso al revelarse?

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13. Capitulo Doce

Capitulo Doce

 

Un enorme jardín verde frente a mí, parece interminable; una sonrisa repentina se forma en mi rostro, una alegre niña de ojos avellana corre hacia mi mientras su lizo cabello flota por los aires. Ella ríe con ganas, se abalanza sobre mi dándome un fuerte abrazo.

 

-Mami –dice muy cariñosa

-¿Dónde está papá hija? –le pregunto con una sonrisa

-Oh mami... ¿No lo sabes? –levantan una ceja mirandome fijamente a los ojos

-¿Qué cosa pequeña? –digo confundida

-Mi papa nunca despertó del coma –responde, su voz cambia a un tono muy maduro para su estatura

-No mientas Dorothy –respondo enojada

-Ustedes mandaron desconectarlo ¡Ustedes lo mataron al negarle la vida artificial! –grita

 

-¡No! –grito asustada

 

Un par de lagrimas resbalan por mis mejillas, veo a mi lado; Liam sigue igual, dormido profundamente. Fue una pesadilla, el sigue aquí.

 

Pongo una mano sobre mi vientre, aun esta algo plano; pero supongo que pronto empezara a notarse, mis pantalones empiezan a sentirse algo apretados.

 

No tenía idea de que estaba embarazada, nunca lo sospeche.

 

La semana pasada Liam necesitaba unas unidades de sangre, pero no había en el hospital; así que todos nos hicimos análisis para ver si éramos candidatos a donarle. Pero en mis resultados, salieron alterados unos niveles y el médico me dio el diagnostico.

 

Al día siguiente me hice un ultrasonido para confirmar, cumpliré los tres meses la próxima semana; analizando la situación, esto sucedió la noche de nuestro aniversario once, no usamos protección y de eso ya se cumplirán los tres meses.

 

Todos lo saben, Karen, sus hijas y mi hermana lloraron conmigo; fue una noticia agri/dulce. Saber que estas embarazada mientras el padre de tu hijo se debate entre la vida y la muerte es un bocado difícil de digerir.

 

-Me sorprende que con esos gritos Liam siga tan dormido –escucho la voz de Rose, la miro de mala gana- Tienes que relajarte hermanita –agrega entrando a la habitación

-Es imposible –respondo, suspiro

-Pero debes intentarlo, no lo digo a modo de regaño; si no por ese bebe que crece dentro tuyo –comenta señalando mi vientre con su dedo índice- Dicen que los primeros tres meses son los más importantes para su desarrollo, el estrés no es nada bueno para ese pequeñín ó pequeñina –agrega

-De acuerdo a lo que nos dijo el médico, hoy cumplo los tres meses –respondo- Así que el peligro queda fuera –agrego

-Deberías de entusiasmarte mas con eso, me imagino que es difícil; pero haz un esfuerzo –comenta

-¿Trajiste mi laptop? –digo desviando la conversación

-Sip, aquí esta –comenta, me entrega el bolso con mi portátil

-Gracias –respondo

-¿Ya desayunaste algo? –pregunta, se recarga junto a la pared

-Acabo de despertarme, tú misma lo has presenciado –respondo sacando la portátil del bolso

-Vamos a la cafetería entonces, debes de alimentarte bien; ya habíamos quedado en eso –comenta

-No puedo dejarlo solo, Karen fue a su hotel a tomar un baño y a cambiarse –respondo

-Entonces iré a comprarte algo, no tardo –comenta

-De preferencia algo dulce,  sabes que lo demás me da asco –respondo

 

Me sonríe, sale de la habitación.

 

Ha pasado una semana desde que el doctor nos dio el diagnostico de Liam y termine desmayada en los brazos de mi suegra, desde entonces todos me procuran para que coma un mínimo de tres veces al día y entre comidas me traen bocaditos. Realmente no tolero la comida normal, prefiero todo lo dulce; supongo serán mis hormonas de embarazada las que afectan mi apetito.

 

Mi hermana regresa poco después con unas galletas de chocolate y una malteada de fresa, le agradezco; desayuno mientras ella mira la TV. Termino mi dulce desayuno, me pongo a teclear en la portátil; decidí tratar de laborar ah distancia. Ayer me llamaron de la editorial disculpándose por interrumpir mis vacaciones, pero rogándome porque revisara dos manuscritos que son candidatos a publicarse.

 

Supuse que no me vendría mal algo de distracción, me han mandado copias de los manuscritos a mi coreo electrónico; los reviso. Termino de leer los primeros capítulos de ambos, ahora mismo termino un informe con mi elaborada opinión sobre la historia de estos libros.

 

Estoy buscando palabras correctas para describirlos, pienso en mi idea final pero no me concentro.

 

-Amelia –escucho una voz familiar, Karen me llama y se queda de pie en el umbral de la puerta- Vámonos –agrega

-¿A dónde? –respondo confundida

-Al ultrasonido –contesta, no respondo- Te hice una cita para ver cómo va el embarazo, espero no te moleste –agrega- Supuse que no tendrías cabeza para recordar que hoy cumples los tres meses, así que hice la cita por ti; es importante que tengan un registro de tu avance –comenta, sigo sin articular palabra- ¿Por favor? –insiste

-Pero Liam...-musito mirándolo, dormido; como lo ah estado este mes

-Yo me quedo con él, tranquila –dice Rose sonriente

 

Miro a Karen, parece que tiene ilusión; suspiro. Me pongo de pie, dejo la portátil en la silla; beso la mejilla de Liam. Salgo de la habitación siguiendo los pasos de Karen mientras caminamos por el pasillo. Realmente no siento mucha emoción al respecto, pero si el hecho de que me haga un ultrasonido puede alegrar un poco a Karen; no me cuenta hacerlo, tal vez y también me alegra un poco a mí.

 

Entramos al consultorio de la doctora minutos después de esperar, la ginecóloga me hace un par de preguntas; proseguimos a el ultrasonido. Levanto mi playera por encima de mis costillas, ella baja un poco mis pantalones. Miro hacia abajo, curioso; acostada me doy cuenta de que mi vientre se ah abultado un poco.

 

El gel es frio, la doctora pasea su aparato en forma de rodillo sobre mi vientre; miro atentamente a la pantalla. Imágenes borrosas en blanco y negro empiezan a ser visibles, de la nada está ahí; de nuevo, algo más grande que un maní.

 

Una sonrisa automática se forma en mi rostro, miro a Karen; parece emocionada y unas lagrimas amenazan con escapar de sus ojos. Se empieza a escuchar una especie de golpeteo, es el corazón del bebe; cosquillas recorren mi cuerpo entero por la emoción. Siento emoción mientras la doctora me explica que el bebe está sano y crece favorablemente, siento un momento de esperanza; si una vida crece dentro de mí, estoy segura de que Liam puede despertar y seguir con la suya.

 

La doctora me sube a la bascula, me riñe porque eh adelgazado desde el día que me hizo el primer ultrasonido; el día que me entere de esta inesperada noticia. No como mucho pero le juro que hare un esfuerzo, aunque mi estomago no tolere gran cosa.

 

Karen le toma fotos a la foto impresa del ultrasonido que me ah dado la doctora, se las enviara a sus hijas y a Geoff quienes han tenido que regresar a trabajar. Caminamos por el pasillo hacia la habitación de Liam, entro y a pesar de verlo en la cama igual que como lo deje; me siento esperanzada.

 

Tomo asiento en la orilla de la cama, junto a él.

 

-Cariño –le dio con efusividad- Tienes que ver esto –agrego- Es una foto de nuestro bebe –sostengo la foto del ultrasonido en mi mano frente a su rostro, Rose y Karen me miran con atención- Tienes que despertar, para que me acompañes a la consulta siguiente; podremos escuchar su corazón, es algo hermoso –mis lagrimas amenazan con salir- Aun no es evidente, pero aquí esta...-concluyo

 

Dejo al foto del ultrasonido sobre su torso, levanto mi playera; tomo su mano de Liam, la pongo sobre mi vientre. Cierro los ojos, su tacto es frio; pero es el, siento mi piel erizarse de momento.

 

-Es nuestro bebe cariño, despierta; hazlo por ti, por el, por nosotros –las lagrimas descienden por mis mejillas

 

Siento algo moverse en mi vientre, no es el bebe.

 

Abro los ojos de golpe, Karen y Rose lloran junto conmigo; me miran sorprendidas. Agacho la mirada a mi vientre, Liam mueve los dedos de su mano sobre mi piel.

 

El palpitar de mi corazón se detiene para acelerarse de golpe, Karen sale disparada de la habitación gritando histéricamente y detrás de ella sale Rose.

 

Le miro el rostro, Liam pestañea tenuemente. Su mirada parece desorbitada, buscando algo; hasta que se encuentra con la mía.

 

-¿Amelia? –dice con su voz ronca

 

La única manera en la que le puedo responder, es llorando descontroladamente; un enorme alivio y una increíble felicidad se hacen presentes en mi pecho.

 

 

 

 

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