Iron Claw (La garra de Hierro)

La obsesión de un niño lo llevara a cometer un grave error.

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1. Iron Claw (La Garra de Hierro)

 

Ha sido grandioso papá —Exclamo Alex excitado mientras correteaba y saltaba hacía el auto.

Miles de niños salían del cine acompañados de sus padres. Miles de niños llorando de alegría.

“— Por fin se estrenara papá —Decía Alex, su padre lo miro por encima del periódico. Justamente en la página que estaba leyendo se encontraba la imagen en grande junto las reseñas de unos cuantos críticos. IRON CLAW SALTA A LA PANTALLA GRANDE.

¿Que se estrenara? —Pregunto sabiendo cual sería la respuesta de su hijo. Solo la mejor película de todos los tiempos —Con cada palabra subía el tono emocionado— Iron Claw…El mejor súper héroe de la historia No lo sé Alex, tengo mucho trabajo y no lo sé… Pero papá —Lo interrumpió— Nunca podre ser feliz si no la veo. Todos los chicos hablaran sobre ella mañana, y si yo no la he visto me dirán perdedor. Perdón hijo pero no puedo. Pero papá —Sus ojos ya estaban rojos, era cuestión de tiempo para que sus lagrimales expulsaran unas pequeñas gotitas sobre sus cachetes. Sin peros hijo…Ya será después.

Alex se dio media vuelta y comenzó a caminar mientras recalcaba sus pasos y exageraba el llanto, tan solo para hacerlo sentir culpable. Pero el ya conocía todos sus trucos.

Alex… —Giro la cabeza mostrando su irritada nariz y sus ojitos rojos. ¿Qué? —Pregunto molesto.

Bajó el periódico y la cara de Alex dejo mostrar una enorme sonrisa. Corrió y abrazo a su padre al ver que en una de sus manos sostenía dos entradas de cine.”

De regreso a casa Alex no dejaba de saltar por todo el auto. Fingiendo ser un súper héroe, imitando los diálogos que aprendió en la película

El bien nunca lograra vencer —Decía Alex con una voz fingida— Y si llegara a vencer, siempre estaré yo…y mi garra de hierro, para ganarle de nuevo. Tranquilízate Alex o causaras un accidente con todo tu alboroto. ¿Cuál fue tu parte favorita papá? —Pregunto. No lo sé hijo…todas fueron muy buenas —Mentía, durante toda la función intentaba dormir. Los gritos de los niños lo despertaban cada diez minutos. El trabajo había sido agotador— ¿Y cuál fue la tuya?

“Graso error” Pensó su padre, había detonado la bomba, había encendido la mecha. Durante todo el viaje Alex no dejaba de hablar sobre todas las escenas que le gustaron, volviendo a saltar de un lado a otro. Todas le habían gustado, y eso no era una mentirilla. En verdad no podía escoger una sola porque la otra era mucho mejor decía él.

Llegaron a casa, cenaron cereal de Iron Claw, y lo acompaño para arroparlo. La habitación estaba cubierta de posters, dibujos y torres y torres de Comics sobre aquel peculiar súper héroe.

Papá… fue grandioso —Dijo con el rostro más feliz que pudo mostrar— Muchísimas gracias. Oh hijo…no podría dejar que los chicos del aula te llamaran perdedor —Soltaron una pequeña risotada. Pero…enserio muchísimas gracias…Te quiero papá. Descansa…

Apago la luz y dejo la puerta entre abierta para que la iluminación del pasillo entrara. “Yo también te quiero…hijo”

Cómpramelo papá…Tienes que comprármelo  —Suplicaba Alex.

El domingo había llegado, era día de rellenar el refrigerador y las alacenas. Alex se había derretido cuando llegaron a la sección de juguetes. Sobre una larga repisa descansaban miles de juguetes de Iron Claw. Figuras de acción, máscaras, juegos de mesa, balones y yo-yos. Pero la que más llamo la atención de su hijo, fue una garra de plástico pintado color cromo. La misma que utilizaba para vencer a los malos.

Papá por favor…por favor…por favor… —“¿Cómo es que puede gustarle tanto ese personaje? Pensaba su padre sabiendo que su billetera contaba con solo el efectivo necesario para comer una semana más. Tendrás que perdonarme esta vez…pero no puedo…y esta vez hablo enserio.

Sostuvo la caja con ojos soñadores y la boca abierta.

¡Cuenta con más de veinte sonidos distintos!…Se aferra a las cosas…Tiene eso y muchas más funciones — Leía su hijo el reverso de la caja— pero sobre todo…Es la mismita que usa en la película. Por favor papá tengo que tenerla. He dicho que no… —Le costaba trabajo ser firme, no soportaba ver su cara triste— Tenemos que irnos…Deja eso allí. Papá No…

Arrebato la caja de sus manos y la coloco en su lugar. El show había comenzado; Sus ojos se tornaron rojizos, su nariz comenzó a secretar, sus pies pataleaban y sus gritos resonaban fuertemente.

Lo necesito…en verdad lo necesito…por favor… — La gente pasaba a su lado mirando con intriga. He dicho vámonos… —Las cejas se arqueaban y las miradas se posaban en él. A simple vista era un monstruo haciendo llorar a un niño… y él lo sabía, podía sentir el peso de los curiosos ojos que deambulaban por el pasillo.

Le cogió la mano, Alex se resistía.

Vamos Alex…ya será después te lo prometo —Su pies seguían necios, se reusaban a dar un solo paso “No me hagas esto Alex” El llanto continuaba— Tu cumpleaños se acerca, puedes pedirme eso y mucho más. ¡Lo quiero ahora! —Su hijo era una tormenta, soltando de su boca estridentes gritos— ¡Lo quiero ahora!

“Me duele hacer esto pero es necesario…ha llegado muy lejos” Alex cerro la boca y miro con miedo la mano de su padre, la cual se alzaba a lo alto lista para encestar un gran golpe.

¡No! ¡No! —Sollozaba su hijo— ¡Te odio!

“Perdona Alex” Una señora que pasaba a su lado quedo boquiabierta al ver los primeros golpes, sus ojos se toparon por unos pequeños segundos y siguió caminando. La función había terminado.

Alex subió a su recamara y cerró la puerta con fuerza. Durante todo el camino de regreso se había mantenido mudo, mirando la ventana y secándose la nariz con su camiseta. “Ya se le pasara” Pensaba mientras bajaba las bolsas de la cajuela.

Abre Alex—Tocaba la puerta sosteniendo un vaso de leche y un plato con galletas. Al no escuchar respuesta tocaba con más insistencia— Vamos Alex tienes que cenar algo.

La puerta se abrió un poco asomando su cabeza, su rostro estaba maltratado por las huellas de llanto continuo. Miraba hacía el suelo triste. Extendió las manos cogiendo la cena y volvió a encerrarse.

La vejiga estaba a punto de reventarle, arrancándolo de sus sueños. Se levantó y camino arrastrando los pies. Al encender la luz pudo sentir como se quemaban sus ojos, vacío todo y jalo la palanca. Su estómago le pedía a gritos un poco de alimento, una pequeña merienda de media noche. Bajó las escaleras encendiendo todas las luces, sus ojos ahora ya se habían adaptado a la luz. Abrió el refrigerador, era una maravilla verlo lleno. Tomo la leche y bebió de la boquilla “A la mierda los vasos” Pensaban mientras se llenaba la barriga. Se sentó en la mesa con un plato de galletas. “¿En verdad fui tan duro? Pensaba. Entre más recordaba la escena, mas culpable se sentía. Sus ojos tristes, el miedo en su rostro, los azotes, el llanto. “Mañana me daré una vuelta por la juguetería y le daré una sorpresa” La culpa había ganado. Termino de beber el cartón de leche, y el plato estaba lleno solo de migajas. Apago todas las luces y regreso a las escaleras.

El bien nunca lograra vencer…

“¿Uhm?” Se detuvo a mitad de los escalones.

Y si llegara a vencer…

Era la voz de su hijo, provenía de afuera.

Siempre estaré yo…

“¿Pero qué demonios?” 

¿Alex? —Gritaba mientras se acercaba a la puerta— ¿Eres tu Alex?

“El Garaje” los ruidos provenían de allí. Salió. Afuera el viento soplaba con fuerza, y la luna era grande como nunca se había visto.

…Y mi garra de hierro… para ganarle de nuevo.

Comenzó a levantar la pesada puerta del garaje, la luz del foco brillaba por debajo, conforme subía más la puerta, la luz subía más por su cuerpo.

No… no no….no…no —La luz le llegaba a la frente, y la puerta estaba ya por encima de su cabeza— ¡No! Alex ¡No!

Corrió…se dejó caer y lo tomo en brazos. La sangre manchaba sus rodillas.

¡No! Alex ¡no!...

En su mano (Puesta por capas y capas de cinta adhesiva) colgaban firmes tres puntas de metal. Comenzó a quitar la cinta desesperadamente, mientras veía como los signos vitales de su hijo iban desapareciendo…Uno por uno. Mientras más cinta quitaba podía ver lo que había debajo de ella “No…no…no…por favor dios no” (Un mango de madera) Comenzó a quitar más cinta. “Dios No” El Cultivador de jardín quedo descubierto y cayó al suelo.

No… —Susurro su padre, las lágrimas comenzaron a nublar su vista.

La mano de su hijo ya no estaba. El sangrante hueso asomaba, la sangre escurría por su antebrazo dejando un enorme charco.

Alex No…Alex despierta… Responde di algo…

Abrió un poco los ojos, y con un susurro casi inaudible dijo:

Papá…Papá…Ahora soy todo un superhéroe…
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