Confesión

¿Qué hubiera pasado si Percy le hubiera contado a Annabeth lo que sucedió durante su encuentro con Afrodita? ONESHOT Percabeth

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1. Confesión

-Oye...-sentí mi garganta seca.

-¿Sí?

-Hay algo que tal vez debería decirte. Estábamos en la cabaña de Atenea, y Annabeth se encontraba trabajando en unos planos de construcciones que no alcancé a comprender completamente, pero mi inquieto cerebro con THDA se esforzaba en notar cada pequeño detalle de la habitación, como las armaduras que relucían colgadas por la parte de atrás o la forma en que un mechón de cabello rubio se escapaba del moño de Annabeth, cayendo sobre su frente suavemente. Ella ni siquiera se molestó en despegar la vista de sus planos antes de contestar:

-De acuerdo.

-Es solo que. . .no es algo de gran importancia, la verdad, pero creo que mereces saberlo.

-Puedes confiar en mí, sesos de alga.

-Bueno... ¿Recuerdas la misión en la que fuimos Thalia, Zoë, Grover, Bianca y yo?- Sentí un ligero dolor al pronunciar el nombre de Bianca.

-¿Cuando fuerona rescatar a Artemisa? Sí, me acuerdo.

-Resulta que, cuando estábamos en el desierto de Hefesto, ocurrió algo extraño. Afrodita se me apareció.- Un escalofrío recorrió mi cuerpo al recordar a la diosa del amor.

-¿Y?- exigió. Ahora había levantado la vista hacia mí, y tenía el ceño ligeramente fruncido como si intentara averiguar qué iba a decir a continuación.

-Y me empezó a hablar sobre. . .sobre el motivo por el cual. . .- mi voz estuvo a punto de fallar-...yo...mm...fui en la misión - a esas alturas me sudaban las palmas de las manos y sentí que la lengua se me enredaba.

-¿Por qué me cuentas esto, Percy?- me miró con sus ojos grises tormenta llenos de confusión (mirada que no tiendes a ver en Annabeth, ya que es hija de la diosa de la sabiduría ).

-Te lo cuento porque..., porque esa vez me dijo que yo no había ido en esa misión por Artemisa...

-¿Entonces?

- Me ayudó a darme cuenta de que fui por ti, y que estaba enamorado de ti y que porque le agradaba haría mi vida amorosa más interesante- solté por fin, pero dije la primera parte tan rápido que esperaba que Annabeth no la hubiera escuchado. "Por los Dioses, que no me mate" Rogué, esperando que Atenea o bien me ignorara o no lo hubiese tomado como una propuesta. Annabeth tenía la mirada perdida en el horizonte, impasible.

-¿No vas a decir nada?- pregunté, expectante.

Se giró bruscamente: -¿Debería decir algo?

-Bueno, no sé, supongo...- dejé la frase en el aire.

-Pues entonces sólo puedo decirte una cosa- le miré, cauteloso de su respuesta.

-¿Qué?

-Que tardaste bastante en decirme que me amabas, sesos de algas, más de lo que creí- me miró fijamente.

No pude evitar sonreír, y me sonrojé. Vale, las chicas son complicadas, pero Annabeth le ganaba a muchas que hubiera conocido. No es que conociera tantas chicas, pero sí a las suficientes como para saber que jamás lograría comprender a Annabeth, aunque sea mi mejor amiga.

FIN

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