{One Shot} My Sex Doll | Zayn, Ziam ©

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Bueno gente, aquí el One Shot número 7, que es un pocito raro la verdad <.> porque es... a ver, un trío... ._. okay sí, raaro pero como no encontré ningún One Shot así, aquí voy yo y lo hago. Y bueno, ya sabéis: VOTAD PARA MÁS SHOTS.

ADVERTENCIAS: No me hago causa de traumas ._. la estás leyendo bajo tu responsabilidad.

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1. My Sex Doll

Liam Payne y Sarah Parker, ¿Hay ser en esta tierra que no los conozca?

Son la pareja más extraña que existe, pues, ¿Quién más deja que disfrute de su pareja? Siempre son tres. Siempre. ¿Por qué? Les gusta lo extremo. Les gusta ser capaces de darle el máximo placer a un completo desconocido. Dos chicos y una chica. Sexo bisexual.

Sarah y Liam son novios. Todos lo saben, y ellos dos se aman. Mucho. Pero les gusta esto, y juntos, son una bomba.

-Liam, Sarah. -Ross los llama y ellos se giran. -Otro. -Dice. Y se refieren a otro 'cliente', por así decirlo.

Sarah sonrió. -¿Vamos? -Le dijo a Liam. Éste sonrió y afirmó con la cabeza.

Zayn estaba nervioso, jugando con sus dedos, sentado en un sillón de cuero. ¿Por qué hacía esto? Ah sí. Por Niall. Aún recordaba lo que le había dicho aquél rubio.

-Dicen que son impresionantes. -Dijo.

-Tampoco puede ser para tanto. -Dijo el moreno restándole importancia.

-¿Que no? ¿Por qué no vas y me lo dices, listo? -Lo retó.

-¿Y por qué no vas tú? -Lo retó el chico de ojos miel.

-Porque me da miedo no poder soportar tanto... placer. -Dijo sonrojándose. Carcajeé, burlándome. -¡Pero tú tampoco podrías soportarlo! -Le gritó, y cesó de reír.

-¿Que no? -Dijo Zayn.

Y por eso él estaba aquí. Incómodo, sintiéndose idiota y maldiciendo a su ego. ¿Por qué no se habría negado?

El sonido de unos tacones de aguja despertó sus sentidos. ¡Mierda, corre, aún tienes tiempo de irte! Se levantó dispuesto a irse y alguien carraspeó a sus espaldas.

-¿Dónde ibas? -Una voz grave y profunda hizo que se girara. Supuso que ese era Liam.

-Eh... y-yo... pues... a ninguna parte. -Dijo nervioso.

-Ven con nosotros. -Dijo la chica. Supuso que sería Sarah.

Tragó saliva y anduvo hacia ellos. Indeciso y con las piernas algo temblorosas. ¿De qué tenía miedo exactamente? Era... simplemente sexo. Cierto, él nunca había hecho un trío... pero... no... no tenía nada de malo.

Entraron en una sala fría. Parecía una sala de tortura, y eso hizo que Zayn se estremeciera. ¡Quería irse de ahí!

La chica le colocó un antifaz en los ojos y Zayn pegó un salto. Sarah rió. -¿Estás bien? -Le preguntó. No. No lo estaba. Zayn estaba tenso. Tenía miedo. A esto, a lo desconocido. Y encima querían ponerle una venda en los ojos.

-Sí. -Mintió.

-Ven por aquí. -La chica lo guió, Zayn iba a ciegas, con la venda en los ojos. La chica subió la camiseta de Zayn, deshaciéndose de ella. El corazón de Zayn latía descontroladamente, ante la excitación y el miedo. ¿Serían muy duros con él? Se deshizo de toda su ropa.

Estiró de sus brazos y encadenó su muñeca. Repitió el proceso con la otra y sus piernas.

Zayn no veía nada, pero estaba en el medio de la sala, atado y completamente expuesto a ellos.

Sintió una suave mano acariciar su zona abdominal, y fue subiendo lentamente. El roce le hacía estremecer. ¿Con solo una carícia ya estaba así?

La chica acariciaba la piel del moreno delicádamente, mientras el moreno disfrutaba de su contacto. Su miembro se puso duro con tan solo eso, caricias.

La chica bajó más su mano, y con la yema de sus dedos, hizo lo mismo que en su abdomen. Con mucha delicadeza empezó a acariciarlo, haciendo que Zayn se retorciera en sus limitaciones. Gimió.

La chica sonrió y miró a Liam, quien también le sonrió. Se acercó y la chica se apartó un poco. Liam empezó a masturbarlo lentamente, y Zayn gimió de nuevo. Sabía que era Liam quien estaba masturbándolo, porque sus manos eran más ásperas. La chica besó el cuello de Zayn y éste se estremeció.

Sarah dejaba besos húmedos en su cuello mientras Liam lo masturbaba lentamente, torturándolo. Zayn gemía, se retorcía y suplicaba internamente por un contacto más brusco, un fin, una liberación.

Liam acarició la espalda de Zayn y apretó su trasero. Zayn gimió y arqueó su espalda, estirando su cuello, dejando acceso libre a Sarah, quien empezó a morderlo levemente. Liam pasó un dedo por entre las nalgas de Zayn y lo colocó sobre su entrada. Era virgen, lo cual suponía que necesitaba delicadeza.

Apartó el dedo y se acercó a Leah para susurrarle unas palabras que solo ella pudo escuchar. -Es virgen. -Le susurró.

Leah asintió con la cabeza y bajó su mano, situando un dedo en la entrada de Zayn.

Liam anduvo hasta otro lado de la habitación, concretamente hacia un armario. Lo abrió y agarró el lubricante.

La chica empezó a introducir su dedo lentamente. Zayn hizo muecas de dolor. Le dolía, pero no podía hacer nada. Sarah besaba su cuello para intentar que no se fijara tanto en el dolor. Liam llegó con el lubricante y se lo entregó a Leah.

Leah lo agarró y puso un poco en su dedo. Lo colocó sobre la entrada de Zayn y la piel de éste se erizó, el lubricante estaba frío. Introdujo lentamente su dedo y empezó a moverlo. A Zayn ya no le dolía. Disfrutaba del placer. Con los labios entreabiertos y soltando pequeños gemidos.

Sarah y Liam se miraron. Sabían perfectamente, con solo mirarse, lo que querían decir. Ella introdujo más su dedo y acarició el punto dulce de Zayn, haciendo que gimiera alto y arqueara su espalda. Se estaba volviendo loco. Loco de placer.

Sacó el dedo y Zayn soltó un gemido de decepción. Liam se colocó tras él y empezó a masturbarse. Sarah se colocó delante de Zayn y se arrodilló en el suelo. Succionó los testículos de Zayn y éste gimió. Enroscó la mano en su miembro y retiró su prepucio. Lamió ahí y Zayn gimió de nuevo. Le resultaba muy excitante. El no poder ver nada, el tener a dos personas tocándolo, el estar expuesto, no poder moverse, ser... ser su muñeco.

Empezó a lamerlo de arriba a abajo. El miembro de Liam ya estaba erecto. Lo colocó sobre la entrada de Zayn y empezó a penetrarlo. Era muy estrecho, y a Zayn le dolía, pero a penas se fijaba en ello, pues el placer que le producía la chica lo distraía. Lo metió entero en su boca y succionó. Zayn se derretía, quería explotar. Ya. Ahora. Liam lo penetró del todo, llegando al punto dulce de Zayn. Empezó a sacarlo y a meterlo lentamente. Zayn se retorcía. No había abierto la boca para nada más que para gemir desde que había entrado ahí.

-Por favor. -Suplicó. No podía más. No lo soportaba, no resestiría, no quería hacerlo. Quería una liberación.

Liam negó en su oído. -Aún no. -Le prohibió. ¿Por qué tenía que hacerle caso? La chica sacó el miembro de su boca y colocó un dedo sobre el prepucio. Sabía que el moreno se correría sino. Y lo intentó, pero el dedo de la chica se lo impedía.

-No. -Negó Zayn, cerrando fuertemente los ojos y retorciéndose. No podía correrse. La liberación le había sido negada, y el placer era demasiado. -Por favor. -Suplicó de nuevo.

La chica succionó sus testículos, sin dejar impedir la liberación de Zayn. Y Liam seguía entrando y saliendo, lentamente. La tortura no cesaba, y Zayn empezó a temblar. El orgasmo sería demasiado explosivo, lo destrozaría. -¡Por favor! -Gritó. No podía, no lo soportaba.

Pero Liam y Sarah no tenían intención de parar aún. Sarah lamió su miembro de  arriba a abajo, y succionó sus testículos de nuevo.

Liam empezó a masajear sus testículos, seguía entrando y saliendo lentamente, mientras Sarah lamía el miembro de Zayn de arriba a abajo. Zayn se encogió, sin fuerzas, débil, y Sarah apartó su dedo.

Zayn gritó, alto. Su espalda se arqueó, y tiró de las cadenas, la liberación había llegado de la manera más explosiva, dura, demoledora y placentera que pudiera existir. Zayn jamás había experimentado nada igual, pero le había encantado, le había fascinado, por más duro que hubiera sido, le había encantado.

Sarah se acercó a Liam y le susurró. -¿Qué te parece?

Liam sonrió mirando al chico. -Me gusta. -Dijo en aprovación.

Sarah se acercó al moreno y le quitó el antifaz. Zayn parpadeó y la miró, con los ojos entrecerrados, debido al cansancio. -Puedes volver aquí cuando quieras cariño, serás bienvenido. -Le dijo Sarah con una sonrisa coqueta.

Por supuesto que lo haría. A partir de ahora, sería su muñeco sexual.

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