Eventually [Magcon]


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2. capitulo 2

Definitivamente odio este instituto, no solo por su apariencia chic y ultra refinada que hace que a cualquiera le den ganas de vomitar, sino por los profesores que te tratan como a un bicho raro si no tratas de sobornarles y lamerles el culo.

Las cosas siempre fueron así desde que comencé y siguen empeorando, muchos de los chicos “populares”  que se encontraban aquí cuando llegue y me hacían la vida imposible se graduaron y marcharon pero otros se quedaron ese puesto y la verdad es que me hacen extrañar a los anteriores ya que estos son mucho peores.

Creídos, egocéntricos y estúpidos, esos son sus factores estrella aunque también destaca que son muy muy guapos y que todas las chicas están coladísimas por ellos, yo no soy una excepción aunque prefiero dejar al margen aquellos momentos en los que pensé que seria diferente y que alguno de ellos (sobretodo uno) se fijaría en mi por eso, no soy de la clase de chicas a las que le pasan esas cosas tampoco soy de esas que construyen su vida a partir de un par de chicos que se reían de ella cuando tropezaba con una piedra y se caía a un charco y creedme me paso muchas veces, ahora mismo los únicos chicos que pienso soportar son a mis amigos, y a mi hermano Jack pero eso no es por elección.

Me estremecí al sentir un aliento en mi espalda y rápidamente me di la vuelta.

-Buu- soltó y al verla comencé a reír, Anna, era la que faltaba en nuestra pandilla, llevaba semanas sin verla así que rápidamente me lance en sus brazos.

Anna en nuestra manada era la conocida como la hippie, la verdad es que tenemos una etiqueta para todo el mundo, aunque el resto de la gente es conocida como las babosas para nosotras.

Los padres de Anna se habían separado cuando ella tenia 3 años y como no llegaban a ponerse de acuerdo había días, semanas e incluso meses que se pasaba en la otra punta de California.

-¿Dónde has estado esta vez fumata?

-No donde tu estas pensando Drogata.

Nos empezamos a reír, de vez en cuando nos llamábamos así porque era como las demás niñas ricas de papa no llamaban aunque a veces cambiaban esos términos por “marimacha o perrera” la verdad es que ni a mi ni a Anna nos importaba y nos lo tomábamos como una broma a veces  exagerábamos haciéndonos las ofendidas y después de eso estallábamos a carcajadas.

Anna era mi mejor amiga desde que llegue aquí gracias a ella conocí a las demás chicas y gracias a mi ellas conocieron a Aaron, Carter y Taylor.

Me enamoro desde el primer momento cuando la conocí, yo estaba llorando en el baño y ella me dio la charla mas confortante de porque debían darme pena toda la gente del instituto, ella es interesante, divertida, inteligente y superbuena con cualquier cosa, me gusta hacer cosas con ella, a veces vamos al tubo, me gusta verla caerse de skate y a veces vamos a algún evento suyo, aunque desde la ultima vez prefiero pedirle la información de donde vamos ya que acabe atada al árbol mas grande de LA para impedir que fuese talado.

Anna y yo comenzamos a charlar y comenzó a contarme todo lo que le había sucedido este par de semanas, al parecer su padre le había llevado a la perrera y habían aprovechado para liberar a los perros que iban a sacrificar metiéndolos a todos en su casa, cuando les pillaron, les  detuvieron y pasaron la noche  en la cárcel, no entendí porque la casa del padre de Anna es tan grande que podrían caber todos los perros de mi barrio, aunque la verdad es que me alegraba por ella era una cosa menos que podía tachar de su lista. Desde pequeña el ejemplo a seguir de Anna es su padre, no ha cambiado desde los 70 y aun sigue llevando rastras y ropa multicolor que a veces me da mareos, en cambio la madre de Anna  ya no es así, y digo ya porque hubo un momento que lo fue y aunque ahora al verla sea incapaz de creerlo he visto fotos que lo demuestran, ahora trabaja en una empresa muy importante y siempre lleva trajes muy elegantes y esta casada con un gran ingeniero aunque he de admitir que a mi no me agrada nada ya que todos los valores que tiene el Sr.Ruben (el padre de Anna), el carece de ellos.

Anna al igual que nosotras tres odia venir a este instituto y vivir en este barrio, simplemente preferiría vivir con su padre.

El tiempo con Anna se me pasa volando y rápidamente llega el tiempo del almuerzo, nos dirigimos a nuestra mesa conocida por el resto del mundo como la mesa de los raritos, siempre nos sentamos nosotras aquí aunque a veces suelen acompañarnos los chicos, hoy es una de esas veces ya que veo a Carter y Taylor sentados en ya en la mesa.

-¿Qué tal bellas durmientes?-digo con un tono burlón-¿Como habéis despertado os a dado un beso vuestros príncipe azul?

Al decir esto Anna y yo casi a la vez comenzamos a lanzar besos al aire como si lo tuviésemos todo planeado nos reímos y miramos a los chicos que aun con cara seria parecen morirse de sueño.

-No - dice Taylor- aunque no me importase que mi princesa me lo diera.

Rápidamente Anna se cambia de sitio sentándose al lado de Tay y dándole un beso en la mejilla.

Miro a Carter y abro la boca insinuando meter mi dedo índice y mi dedo corazón y vomitar él se ríe.

-Te acompaño en el sentimiento Hermana- dice antes de levantar su mano que yo golpeo fuertemente.

No tardan en llegar Ash y Deby y se sientan a nuestro lado, Carter rodea con el brazo a Ash y yo le miro fulminándole con la mirada.

-Me has abandonado tío, no me lo esperaba de ti.

Él se ríe y niega con la cabeza.

-Si no soy hombre muerto.

Me rio ante su comentario y todos nos miran sin entender nada.

La verdad es que se me hace raro estar con parejitas, aunque ahora por lo menos sé que Deby ya esta soltera, su novio Jake se mudo hace unos cuantos meses y siguen la relación a distancia, les admiro yo no podría.

Antes cuando salíamos todos iban en pareja dejándonos a mí y a Aaron solos. Al principio resultaba incomodo pero así fue como nos hicimos mejores amigos, mucha gente piensa que Aaron y yo estamos juntos pero nunca nos hemos visto con esos ojos, además no estoy preparada para salir con ningún chico y no es propio de mi arriesgar mi amistad por los que unos cuantos piensen.

Comienzo a hablar con Deby hasta que alguien me tapa los ojos bruscamente, reconozco ese perfume, es Aaron.

Suspiro sin decir ni una palabra pero el parece querer seguir el juego.

-¿Logan Lerman?- pregunto seriamente.

-No, soy mucho mas sexi que ese tal Logan- dice destapando mis ojos.

-¡Ha! – Le digo mientras se sienta a mi lado- no te lo crees ni tu.

Él se ríe y mira a los demás, todos con su parejita, hasta Deby que mira su teléfono y sonríe como una tonta.

-A veces pienso que no encajamos aquí- digo mirándoles a todos, pero solo Aaron me escucha.

-Podrimos escapar.- me susurra al oído.

-¿A dónde quieres que vayamos a Narnia?

-No…al tubo, te espero en la salida después de la hora del almuerzo, coge tu skate.

-Pero Aaron- digo imitando parecer preocupada- Eso esta mal.

-Nunca fuiste exactamente un niña buena- dice apartando un mecho de mi pelo y poniéndolo detrás de mi oreja, eso hace que me ponga roja, el sonríe pero no se aparta.

Se acerca poco a poco a mí pero se separa bruscamente cuando suena el timbre.

-Te espero en la puerta del gimnasio, no tardes- me susurra en el oído antes de salir disparado a no se donde.

¿Iba enserio lo de ir al tubo? Me encantaba ir al tubo pero si por alguna razón me descubrían iba a tener serios problemas, aunque se que a Aaron no puedo decirle que no cuando se pone de esta manera, así que me dirigí al baño, cerré la puerta y espere a que todos se fueran para salir y dirigirme a mi taquilla, la abrí y al sacar el skate una  nota callo al suelo, me agache al cogerla, la desdoble y la leí.

“Yo que tu lo pensaría dos veces- Y”

Mire hacia los lados intentado buscando a algún sospechoso que pudiese haberla dejado pero el pasillo parecía desierto ¿Qué tenia que pensarme?

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