El colmillo y la estaca

Escrito basado en el universo de seres sobrenaturales creado por la compañia White Wolf mas conocido por su trabajo "Vampiro, la Mascarada"

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1. Andrea

*Knock* *Knock* *Knock*

El sonido de la puerta retumba en las habitaciones de la casa. La cabeza me retumba, cada vez que se oye la puerta, siento que alguien me golpea el cráneo con una tabla.

*Knock* *Knock* *Knock*

-¡Ya va! – Busco con la mirada mi ropa del día anterior y encuentro los pantalones tirados en un rincón de la pieza. Al cogerlos y vestirme escucho el timbre del teléfono celular. “Andrea” lee la pantalla del celular; al leer inmediatamente me despierto y me dirijo a la puerta con una sonrisa en la cara.

*Knock* *Knock*

Abro la puerta lentamente mientras trato de esconder la sonrisa. Frente a la puerta se encuentra una amiga de hace ya poco menos de 10 años. Alta, ni delgada ni regordeta, cabello oscuro y corto que le da un aire deportivo pero sin dejar de lado un encanto femenino, piel de un tono moreno muy claro y unos ojos oscuros y profundos los cuales podrías jurar que tratan de ver mas allá de la carne y los huesos, como si pudiese ver en tu interior y saber cómo eres en realidad.

- ¿Te llame y no contestaste, acaso no escuchaste el timbre? – Me examina de arriba a abajo con la mirada. – ¿Te despertaste recién, cierto? ¿Fuiste a la fiesta de Aníbal con Gonzalo?-

- Si y la verdad, creo que él está peor que yo. Estoy seguro que lo vi tomándose solo media botella de vodka porque alguien le pregunto si podía hacerlo… Me sorprende que no se haya desmayado ahí mismo. Honestamente creí que te encontraría ahí, ¿Alguna razón en específico? –

 - ¿Piensas interrogarme en la puerta de tu departamento? Tan viejo y sin nada de educación. Creí haberte educado mejor – Dice mientras esboza una sonrisa y mueve la cabeza en gesto de desaprobación.

Me doy cuenta de la situación y vuelvo a la realidad. Con un gesto la invito a pasar a la sala de estar mientras me apuro a poner algo de orden. La habitación no es un desastre, pero un par de libros en el sillón y la mesa de centro junto a una chaqueta en el piso, dan cuenta de lo poco cuidadoso del anfitrión. Me disculpo un segundo mientras pongo a funcionar el hervidor para hacerme una taza de té, le ofrezco y me dice que ya desayunó hace un par de horas. Nos sentamos en el sillón y continuamos.

- Rompí con Aníbal – Dice mientras mira al piso con la mirada perdida.

Aníbal era el novio de Andrea y llevaban casi 7 meses juntos. El es un joven alto y delgado, bueno para los deportes y para los estudios también, el sueño de las chicas de la clase…

No sabía que decir. Andrea se encontraba ahí, con la mirada perdida y se podía palpar la tensión en el ambiente. En lo más profundo de mi cerebro, podía escuchar la voz de Gonzalo que me llamaban a tomar la iniciativa. Ahí estaba yo, frente a la chica por la cual perdía el sueño cuando recordaba su nombre y por la cual esbozaba sonrisas cada vez que me acordaba de ella. Era mi oportunidad…

-¿Alguna razón en especifico? – Las palabras salieron de mi boca tan rápido que ni tuve el tiempo de pensar en lo que había hecho.

– Me dijo que ya no me quería, que ya no podía seguir conmigo. Le pregunte si estaba saliendo con alguien más y lo negó… Le creí – Respondió. – Entonces simplemente se despidió de mí, y se marchó. Ya van 3 días y no he vuelto a hablar con él.

¡Tres días! ¿Cómo pude ser tan ciego? La noticia me pilló por sorpresa, no había visto nada en el comportamiento de ninguno de los dos como para hacerme pensar que algo había pasado. En ese momento me sentí verdaderamente incomodo. Ella había roto con Aníbal y yo me había ido de fiesta a su casa la noche anterior; aun sabiendo que yo no tenía ninguna culpa en el asunto, no podía parar de buscar una excusa para desaparecer.

- Es tarde, debo irme – Dijo Andrea mientras miraba su reloj y esbozaba una sonrisa. – Te dejare para que puedas desper… Lo lamento, no sabía donde más ir y tenía que contárselo a alguien. –

- No, no es ningún problema. Cualquier cosa puedes contar conmigo y ya sabes dónde encontrarme. – Me levante lo más rápido posible para abrazarla. – Siempre puedes contar conmigo –

Esas fueron mis últimas palabras antes de despedirla en la puerta y ver como se perdía. Ya no era la pequeña niña a la cual había que defenderla de otros, ni la que corría a mí en busca de un hombro en el cual llorar… Ahora era una mujer que podía defenderse sola y era lo suficientemente fuerte como para soportar lo que le lanzaran.

Pasé un par de minutos parado en la puerta con la mirada perdida en la dirección que tomo ella hasta que vi por un segundo mi reloj y entré corriendo dejando atrás la conversación… Ella tenía razón, se estaba haciendo tarde, y yo tenía que asistir a una clase.

 

El día fue un caos.

La sala donde teníamos 2 de las 4 clases en el día fue cerrada bajo llave desde la mañana sin que nadie dijese nada. Nadie quería decir nada. Los rumores no se hicieron esperar y variaron desde que un grupo de estudiantes entró e hicieron una fiesta toda la noche dejando un caos con la cerveza y otras cosas, y hasta lo más extremistas decían que habían apuñalado a un joven de alguna carrera. Solo eran rumores al fin y al cabo... Al terminar las clases que sí se realizaron; Gonzalo se me acerco tranquilamente y con una sonrisa en la cara.

-Oye, nos invitaron... Bueno, me invitaron a la casa de esta chica... ¿Como se llamaba? Ah! Sarah y te haré un favor invitandote a ti-

-¿No tomaste lo suficiente anoche y quieres ir por el segundo round? Además no la conozco y ni se quien es- Respondí mientras movía la cabeza.

-Oye, oye, oye. Me halagas para empezar y segundo, es por eso por lo que te invito... Chicas lindas y solas, buscando pasar una buena noche. Quien sabe... ¡Quizas tengas suerte!

Las palabras de Gonzalo me dieron vuelta. Gonzalo siempre ha tenido facilidad con las mujeres, no necesariamente de su misma edad. En cierto sentido, he estado algo celoso de él. Quizás esta era una buena oportunidad para sacarme la etiqueta de "callado y reservado" y también, si algo salía bien: que dejaran de murmurar cosas a mi espalda sobre mi sexualidad.

-Why the fuck not?- respondí y pude ver la sonrisa de oreja a oreja de Gonzalo... Quizás si fue una mala idea en el fondo.

Tras haber llegado a la casa de Sarah, ocurrío lo inevitable: me encontre a mi mismo en el patio, sentado mirando hacía el interior de la casa ya que mis intentos de hablar con alguna de las amigas de la anfitriona fallarón y decidí simplemente esperar a que algo ocurriera. Gonzalo había estado conmigo, esde que llegamos. Siempre atento a lo que pasaba alrededor de él y ayudandome a relacionarme con varios de los invitados. Llegó un momento, eso sí, en el cúal Gonzalo desapareció para hacer de las suyas y decidí finalmente quedarme en el patio a disfrutar lo que quedaba de la noche conversando con alguno de los presentes. Y ahí fue cuando la ví.

Estaba apoyandose en una pared, rodeada de tipos a su alrededor tratando de llamar su atención y ella parecía hacer caso omiso a toda la atención que estaba generando hasta el punto que algunas chicas se le acercaron de igual manera. Había algo en ella que atraía, un aura extraña que no me dejaba apartar la mirada. Algo en su rostro, o ella misma provocaba mirarla, provocaba una atracción impresionante que parecía muy difícil de ignorar.

-¡Piensa rápido!- el grito me sacó del trance en el que me encontraba, momento en el cuál me giré hacia la izquierda. Momentos después solo podía concentrarme en el dolor en el ojo.

-¡En que mierda estas pensado. Ten más cuidado, imbecíl!- Respondo mientras me cubro el ojo y busco el objeto.

-Hahahaha, ¡Justo en el blanco!- Decía Gonzalo mientras caminaba riendo. -Tranquilo, es un encendedor. Aparte, te dije que pensaras rápido... No fuiste lo suficientemente rápido- Se sentó en una silla cercana con una de las amigas de la anfitriona. -Y tu, ¿Qué haces?

Suspirando mientras el dolor se iba -Nada, no hago más que terminarme el vaso de vodka que me serví. Ah, y aprovecho de ver el grupo de jotes que se le sumó a una de las invitadas. -Parece que encontraste compañía-

-Bueno, no es mi culpa que tu estés aquí solo- Decía Gonzalo mientras su acompañante lo abrazaba. -Nosotros nos vamos, la noche es joven y aquí hay mucha gente- Nos despedímos y tras unos minutos Gonzalo dejo la fiesta.

Ahí me encontraba, solo con un vaso de vodka el cual necesitaba llenarse si es que deseaba seguir en la fiesta. La música estaba fuerte y comenzaba a hacer frío. Entré a la casa a buscar más vodka... Aproveché de buscar un vaso más grande y tras servirme, me senté en un sillon en la sala de estar. Muchos se encontraban conversando en varias partes de la casa, mientras yo bebía mi trago, con la desición de irme tras terminar.

-Hola- Decía una voz femenina mientras sentía que se sentaba a mi lado.

Me giré solo para encontrarme con ella. La chica que había capturado todas las miradas al entrar. Su rostro tenía algo que lo hacía inmensamete irresistible. No era nada del otro mundo: Un rostro redondo, ojos claros y cabello castaño claro. Usaba poco maquillaje y un tono ligero en los labios y el cabello liso que le llegaba hasta los hombros. Todo esto era adornado con un aroma dulce que me intoxicaba y apenas podía contener mi entusiasmo.

-Ehh, hola ¿Como estas?- Pregunté mientras sentía que la voz me traicionaba.

-Ohh, no mucho. Tuve que escapar del patio, demasiada gente y detesto la atención. Prefiero pasar desapercibida.- Respondío mientras esbozaba una sonrisa.

Tras unos minutos, mi nerviosismo desaparecío y conversamos de cualquier cosa que se nos ocurría. Estuvimos charlando durante minutos que parecieron horas. Gente se nos unía y
por momentos olvidaba donde me encontraba.

Llegó el momento de cerrar la fiesta; recogimos vasos rotos, botellas vacías y demases y llegó la hora de partir. Con la conversación totalmente olvidé el presentarme y pedirle su nombre.

-Oyé- nervioso -Ehh, me llamo Daniel y cualquier cosa, este es mi número- Mientras extendía un papel doblado.

-Encantada, Daniel- dijo sonriendo. -Me llamo Andrea-

Dicho eso, se despidío de un beso en la mejilla y desapareció al doblar la esquina.

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