ABAJO LOS HOMBRES

Victoria Harris, es una soñadora y una romántica empedernida, ha buscado el amor desde que comenzó a gustarle el género opuesto, pero lo que la vida le ha dado es todo lo contrario. Desde su primera confesión todo fue de mal en peor, conociendo pasteles y recibiendo plantones, por esto termina desechando el amor y odiando a morir a los hombres…o al menos eso pretende.
Jared Merill-Brown no tiene nada de romántico y mucho menos de soñador, de hecho con lo que nunca ha soñado—ni piensa hacerlo en un futuro— es verse babeando por una mujer para que lo dome y lo tenga como un perro tras sus faldas. Un hombre exitoso, siempre consigue lo que quiere, con cuerpazo de dios griego y sonrisa perfecta dan el resultado de un mujeriego en potencia. Hasta que literalmente se cae y con él su mundo.
La vida da muchas vueltas y encontramos el amor en el momento y de la manera más inesperada, pero ¿podrán dos tercos que no dan su brazo a torcer aceptar el amor que los golpea?

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9. capitulo 9

Hmmmmmm… creo que le está tomando mucho tiempo…

 

— ¡Ya voy nena!

 

Y aquí me tienen…de nuevo esperando. Ohhhhhhh, pero en otras circunstancias, lo que espero esta vez es el desayuno y también recuperarme del cansancio que tener sexo te deja y más si lo haces seis veces al día. Pues sí, puede resultar increíble, no culparía a quien no creyese ¡ni yo lo creía!…hasta que lo viví. Cinco a seis veces al día, si no es más—me pierdo en el número cuatro. Al final del día siempre me pregunto de dónde saca tantos condones.

Desde esa noche nos hemos juntado cuando estamos libres, eso desde hace ya más de un mes, la mayoría de las veces en el departamento de Jared, en el mío…cuando no está Ivette. Solo imaginarme haciéndolo con ella pululando por la depa… ¡NO!, primero porque no sería apropiado y segundo porque seguro estaría con la oreja pegada a la puerta de vez en cuando, con lo sapa que es. Igual la quiero.

Bueno volviendo al tema de Jared, creo que, después de todo, haber aceptado su propuesta no ha sido malo, además he descubierto más facetas de Jared. Es relativamente  buen cocinero—no como yo claro que soy excelente, aun así no se mata de hambre—, es un tipo muy divertido y culto también, eso sí lo playboy no se le quita—ni lo narcisista—, pero al menos no se ha puesto a coquetear con otras mientras está conmigo. No obstante a veces tengo que seguir recordándome que esto solo se reduce a la cama, no nos debemos nada mutuamente.

Por otro lado, Ivette siempre me pregunta cómo me la estoy pasando, si todo va bien y siempre quiere detalles. Yo solo le digo lo estrictamente necesario para que calme sus ansias de conocimiento. Sé que lo hace solo por preocupación, pero en realidad no pasa nada, se en que estoy metida. Lo sé.

Jared entra a la habitación con una bandeja, puedo ver panes tostados, jamón, queso y jugo. El olor de los alimentos inunda el ambiente haciendo reaccionar mi estómago. Sin embargo otro olor que se destaca entra por mi nariz llenando todo mi cuerpo y estimulando mi libido. Es su perfume, su aroma. Jared se ha bañado—y yo seguro parezco cualquier cosa menos mujer, aparte que estoy pasada a su miembro ¿lo sentirá?—huele rico…hmmmmm… esta con sus pantalones de chándal dejando al descubierto su increíble torso, su pelo ha crecido más desde que lo conocí y su barba de una semana lo vuelve salvaje y peligroso. Desgraciado ¿por qué tiene que ser tan apetecible a los ojos femeninos?

 

Se sienta en la cama, dejando la bandeja entre los dos y sonríe.

— ¿Por qué me miras así?

— ¿Así cómo?— me acomodo para tomar desayuno y tapo mi cuerpo con la sabana—...estás loco, yo no te he mirado de ninguna forma— digo rápidamente y me apresuro a enfocar mis ojos en otra parte…el vaso de jugo.

—Así— indica mi cara—entre sorprendida y a gusto— muerde un pan— te gusta lo que ves ¿verdad?

—Ja…no te creas…he visto mejores.

—Seguro — se burla con un dejo de confianza— muy bien Victoria, aquí tienes- me dice pasándome un pancito con jamón- oye la próxima vez te toca a ti el desayuno.

—Seguro—digo con el vaso pegado a la boca para tomar un sorbo- veo que no quemaste los panes ahora.

—Yo no quemo los panes…solo me gustan más tostados de lo que te gusta a ti.

—Claro

—Pesada—contesta negando con la cabeza.

—Tu más—saco mi lengua en son de burla, pero en vez de molestarlo causa un efecto contrario. Sus ojos se oscurecen y su respiración se hace más pesada.

—Sigue sacando la lengua y pronto la tendrás en otra parte.

Mi mirada recae en su entrepierna. Un bulto duro se hace visible entre la tela…ohh mi

— ¿Qué? ¿Ya?...cánsate por favor—le tiro la almohada de manera juguetona, pero en eso se me cae la sabana que tapaba mis pechos. Nos quedamos quietos. Mis pezones se ponen duros y con esa simple reacción Jared se abalanza sobre mí.

—No contigo…

Me rio y me pego a él. Su cuello, sus brazos, su espalda…su boca ¡al cuerno el desayuno! me lo comeré a él.

Sip, me la estoy pasando muy bien y creo que esto seguirá así por mucho tiempo…porque yo tampoco me canso de él.

 

*****

 

Un ligero frio recorre mi espalda desnuda y me despierta, pero como estoy en modo post sexo, o sea floja, los mantengo cerrados. Tanteo el lado de la cama donde debería estar el hombre que me quita el aliento, que me estruja hasta que no doy más, que me dobla como contorsionista, que me…como sea creo que es bastante entendible, pero no hay nada. Abro mis ojos abruptamente. Efectivamente no está.

Su lado esta frio…vacío. Últimamente ha sido así. De repente Jared comenzó a excusarse, nos juntamos menos, se comporta de forma evasiva. Y lo peor es que no se si es algún problema que tiene o es mi comportamiento.

Los meses anteriores habían sido escandalosamente placenteros, de eso no me quejo, de hecho los extraños. Las salidas a pubs, bailar, cantar…realmente había hecho un cambio en mi vida. Ahora simplemente es cama ¡no me quejo! Para nada… es solo que, el ambiente no es el mismo.

Me pongo una de sus polera, no sé porque le gusta verme con ellas, me quedan como saco de papas. Me arreglo un poco el cabello—sin resultado—, me froto la cara y voy a buscarlo.

Está ahí, apoyado en la encimera. Escribiendo algo en su celular. Se ve algo molesto. No anda con sus habituales pantalones de chándal, no, hoy esta de jeans, zapatillas casuales que complementan y una polera gris que se ciñe a su torso. Camino sigilosamente porque no quiero molestarlo, no sirve, a los tres pasos voltea hacia mí. Su mirada me recorre entera, me desea, pero algo lo frena de acercarse. En lugar de eso su postura se vuelve recta y su mirada cambia a una seria.

—Hola nena…hice el desayuno—muestra los cafés y panes—, pero te voy a dejar, por favor cierra el departamento cuando te vayas.

Lo miro.

 

¿Es en serio?

 

— ¿Ahora? …Es domingo, ¿qué cosa tan importante puedes hacer un domingo por la mañana?

—Son mis asuntos victoria—dice tajante sin mirarme. Estira su cuello un tanto  incomodo—recuerda, esto es solo SEXO—puntualiza.

¿Por qué de repente me siento como una puta?

—Claro que es solo sexo—intento quitarle importancia al asunto—Solo pensé que conversar o pasar el tiempo no estaría mal…antes lo hacíamos.

—Lo siento, ahora no nena—mira el reloj—ya me tengo que ir. Nos vemos.

Y se va. Sin un abrazo. Un beso. Nada.

 

Y yo me quedo parada. Ahí. Esperando a que vuelva, pero no lo hará.

 

¿Por qué sigo parada?

¿Por qué sigo aquí?

 

Esto no es lo que yo pensaba…y ya no sé si es lo que quiero.

Voy al dormitorio y me visto. De repente estar aquí me asquea, me duele. Salgo apurada sin mirar el desayuno aun puesto. Cierro. Cuando abro la puerta de mi departamento lo hago con cuidado, a pesar de ser las once de la mañana Ivette aun duerme. Entro cuidadosamente y me dirijo a mi habitación. Me tiro a la cama y me siento más segura.

¿Qué está pasando?

 

Quizá ya se aburrió de ti dice mi subconsciente con cara de “tarde o temprano iba a pasar”

Odio cuando mi cabeza empieza a imaginar cosas, sin embargo es una posibilidad. Pienso en eso y miles de opciones más hasta que escucho la ducha. Ivette se ha levantado. Será mejor que actué con naturalidad.

 

 

 

—Hoy llegaste temprano.

El trozo de pan que estaba tratando de digerir se atasca en mi garganta.

Ivette me mira. Espera pacientemente hasta que termino de toser ¡igualada! pude haber muerto y esta se queda ahí como si nada.

—Llegue a la misma hora— disimulo la invención tomando un sorbo de café.

—Mentira. Te sentí— toma su taza como una vieja cuica.

Yo la miro sorprendida— ¿O sea que estas despierta de hace como dos horas?...que extraño en ti—me bufo.

—Si…solo quería flojear más. Es domingo victoria, no hay mucho que hacer.

 

Lo mismo pensé hace rato.

 

— ¿Qué te pasa Tori?

—Nada—digo instintivamente, luego miro a Ivette—tengo un mal presentimiento

—¿Es por Jared?

A muy pesar mío asiento— las cosas han cambiado Ivette…Jared esta...raro.

—Explícate— exige.

—Distante…antes cuando dormíamos se acurrucaba…ahora ni eso… y besos muy pocos.

Ivette me mira frunciendo el ceño, intentando analizar la situación.

—Quizás está pasando por un mal momento…o en verdad se aburrió de ti— dice con pesadumbres— no quiero creer eso. Te hubiera dicho algo, creo que es bien hombrecito y dice las cosas de frente. Nunca me equivoco— sonríe alentadora.

—Pues sí, siempre me ha dicho las cosas de una y claras…—me animo y saco los malos pensamientos de mi mente. Ya hablare con Jared.

— ¿Ves?...no ha dado ningún indicio, seguro está pasando por algún problema, tranquila.

— ¿Y qué haremos ahora? — inquiero para cambiar de tema.

—Yo el almuerzo, tu…—me señala con su dedo y su uña larga pintada de un rojo fulano— el postre…tengo unas ganas insaciables de comer mousse de chocolate— expresa juguetona.

 

 

 

El día paso normal como cualquier domingo fome, haciendo los quehaceres que no se hacen durante la semana. También nos echamos en el sillón y vimos algunas series, películas y por ultimo Steve nos invitó a dar una vuelta a la playa. Ahora estoy  ordenando un poco mi pieza, ropa limpia, zapatos tirados lo acepto, soy una desordenada…a veces.

Cuando por fin termino salgo a tomar un poco de jugo. Ivette esta con Steve muy arrumados en el sillón. Saco un vaso y el jugo de naranja. Veo como cuchichean algo e Ivette se ríe…yo sonrió un poco melancólica. Empiezo a tomar jugo y… ¿Escucho besuqueos? Se me cae un poco de jugo de la boca por la impresión, limpio lo que bote y disimuladamente los observo...sí, ya se prendieron. Quizá sea hora de ir al depa de Jared y conversar.

—ahh…Ivette…yo…iv…yujuuu

Hmmmm creo que están en una especie de trance fogoso.

 

Lo último que veo es que intentaban comerse la lengua del otro ¡Ve por ella chica!

Bien, hora de aclarar las cosas. Voy hasta la puerta de Jared y toco. Me recibe con una sonrisa y un beso fugaz. Me hace pasar.

Entro y al instante me atrapa en sus brazos.

—Te extrañe nena— me besa en el cuello. Siento su aroma y me embarga tanto que me deja idiota ¡no es el momento victoria, hay que hablar!

—Yo también. Jared…— me doy la vuelta para hablar, pero su boca me enmudece. Su beso es exigente, casi doloroso… ¿qué le pasara? Sin demora mete su lengua invadiendo cada espacio de mi boca. Sus brazos se aferran a mí y me aprieta hacia él haciéndome sentir su gran necesidad ¡no, aun no!

Alejo un poco mi cuerpo, apenas son centímetros—Jared espera— pido sin aire.

—Sí…lo siento— también le cuesta respirar— fui un poco…entusiasta.

— ¿entusiasta? —rio— no es la palabra que usaría.

Su sonrisa aparece y luce casi sonrojado.

— ¿quieres comer algo? —pregunta para disimular la vergüenza.

—no, gracias.

— ¿Que sucedió en la mañana? Llegue y encontré el desayuno ¿te paso algo?

—no…sí…Jared­—pronuncio dubitativa— quiero saber algo.

—okay... —me mira sorprendido­—creo que esto va a llevar tiempo—se mesa el cabello—hmmm deja ducharme y hablamos. Ponte cómoda, si quieres ve a la pieza.

—hmmmm bueno— se acerca para besarme y luego se dirige al baño.

 

Voy a su cuarto y está hecho un desorden, arreglo un poco sus cosas despejando la cama. Por último tomo su celular y su reloj para dejarlos en la mesita de noche, cuando siento que me vibra la mano. Volteo el celular y me encuentro con un mensaje. La foto de una rubia con cara de inocente, pero con pose bataclana aparece diciendo:

 

Estoy ansiosa por volver a verte Jared. Espero que no hayas olvidado nuestras noches.

Camille…

 

Claro, que gran problema tenia…o lo iba a tener.

 

Que idiota había sido.

 

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