ABAJO LOS HOMBRES

Victoria Harris, es una soñadora y una romántica empedernida, ha buscado el amor desde que comenzó a gustarle el género opuesto, pero lo que la vida le ha dado es todo lo contrario. Desde su primera confesión todo fue de mal en peor, conociendo pasteles y recibiendo plantones, por esto termina desechando el amor y odiando a morir a los hombres…o al menos eso pretende.
Jared Merill-Brown no tiene nada de romántico y mucho menos de soñador, de hecho con lo que nunca ha soñado—ni piensa hacerlo en un futuro— es verse babeando por una mujer para que lo dome y lo tenga como un perro tras sus faldas. Un hombre exitoso, siempre consigue lo que quiere, con cuerpazo de dios griego y sonrisa perfecta dan el resultado de un mujeriego en potencia. Hasta que literalmente se cae y con él su mundo.
La vida da muchas vueltas y encontramos el amor en el momento y de la manera más inesperada, pero ¿podrán dos tercos que no dan su brazo a torcer aceptar el amor que los golpea?

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5. Capitulo 5

 

Me desperté por un dolor en la espalda ¿debido a qué? algunos preguntarian, pues debido a que he dormido en la silla, ni loca compartiría cama con ese loco egocéntrico, luego me saldría con que “ya caíste”, “eres el sexo débil” y “estas perdidamente enamorada de mi y aun no lo sabes” pffff prefiero un dolor a oírlo jactarse de babosadas.

Me desperezo y me froto los ojos, supongo que está dormido porque no ha metido ruido ni ha pedido por alguna cosa.

—Estabas babeando—salta de pronto. Parpadeo y el esta mirándome, tiene mejor semblante del que tenia la noche anterior.

— ¿Qué?..Yo no hago eso.

—Claro que sí. Tienes baba aquí—indica divertido con la escena—pero ya está seca.

— ¡Qué asco! —exclamó y rápidamente me paso la mano por donde él había dicho.

—No es una de las imágenes más bonitas de una mujer—dice arrugando la nariz—en realidad es asquerosa, pero muy chistosa— empieza a reír—parecías una cerdita…encantadora.

—Veo que amaneciste chistosito— me paro y le doy una palmada en su frente.

— ¡Ouch!

—Como estas mejor, entonces me marcho.

—No, espera…—me detiene alcanzando el borde de mi blusa—aun me siento débil. No soy un hombre que se enferme mucho, pero cuando lo hago todas mis fuerzas se van, es como si hibernara, solo…duermo, por favor, solo quédate un poco más, seguro mañana estaré del todo mejor.

 

Tampoco soy una descorazonada como para dejar solo a una persona medio enferma, no lo iba hacer, solo quería hacerlo sufrir un poquito, pero con esa cara de perrito abandonado que pone me ablanda y ya ni hacerlo rabiar me da ganas.

—Está bien, pero déjame ir a comprar cosas para comer, apenas he encontrado algo para hacerte esa sopa, no sé como subsistes—digo moviendo la cabeza— por cierto ni pienses que gastare mi dinero. Es tu despensa, tu dinero, así que ¿de dónde puedo sacar?

—mi billetera esta dentro del cajón, aquí—dice indicándome la mesita de noche.

Abro el cajón y ahí la encuentro, tomo algo de efectivo y la vuelvo a dejar en su lugar— bien, ya vuelvo.

—Victoria creo que se te olvida algo

— ¿Qué?

—Atender esto—dice indicándome con el mentón su…

— ¿¡Qué!? ¡¡Estás enfermo!! no pienso hacer nada contigo…

—Sí claro, aunque quisieras nena, ya te dije que no tengo fuerzas, indicaba mi estomago…tienes una mente muy sucia—expresa con un brillo travieso en sus ojos.

Estoy segura que me puse roja, porque sentí como, lentamente, un calor subía hasta mi cabeza y comenzaba a quemar.

—Pues indica bien…yo…mejor me voy—me volteo ofuscada y avergonzada. No es como que esté pensando en hacerlo con él cada momento, pero…ya me empieza a dar curiosidad.

¿¡Victoria que dices!? ¿Sucumbirás a los encantos del egocéntrico? ¡NO! Qué cosas se me pasan por la cabeza, seguro ya se me pego el resfriado.

—Victoria ya no te enojes seré claro la próxima vez, pero aun olvidas algo, aparte de mi…”estomago”—sonríe.

— ¿Qué es?

—La llave nena.

Lo miro de mala gana mostrándole el colmillo, digna cara de perro cabreado— ¿dónde está?

—También está en el cajón.

—Da gracias que tengo conciencia, sino te dejo muriendo de hambre—saco las llaves y lo dejo antes que me diga alguna otra cagada.

 

Fui al supermercado y traje lo necesario para que el fortachón pueda subsistir de aquí a una semana o al menos eso esperaba, aunque demore más de lo que había imaginado intentando elegir las frutas, verduras, botanas, jugos entre otras cosas. Jared no me puede culpar, cuando uno va al Super a comprar mínimo toma como tres horas estar allí.

Ahora llegando al edificio voy hacia al departamento de Jared, una mujer no debería ir sola al supermercado y mucho menos subir escaleras con siete bolsas en mano, estoy transpirada y mis manos están marcadas y adoloridas. Dejo las bolsas en el suelo y saco las llaves de mi bolsillo, abro, agarro las bolsas y con mi cadera empujo la puerta. Entre trompicones con las bolsas voy hacia la mesa donde tiro todo y me echo en la silla.

Juro que me cobrare todo esto.

Luego de un breve descanso voy hacia su dormitorio. Esta acostado de lado dándome la espalda y así lo dejo, mejor para mí de esta manera puedo darme una ducha, siento que ya apesto.

—Tardaste mucho—dice volteándose lentamente.

—Solo fueron tres horas...y algo—intento restarle importancia al asunto.

—Tengo hambre, ya es pasada la hora de almuerzo—dice enfurruñado.

—Oye no soy tu esclava— ¿y ahora este que se cree? ¿Mi dueño?— Mira, lo siento, pero fui sola al supermercado y más encima he tenido que cargar con todo. Estoy transpirada, adolorida y ahora tengo que ir a ordenar todo para prepararte la comida—enumero encrespada—no hagas que me arrepienta, podría muy bien llamar a tu madre o a tu hermana para que vengan a ocuparse de ti.

— ¿Y por qué no lo haces?—pregunto pensativo. 

Pues sí, pude haberlo hecho, pude haber llamado y dejado que otra persona se ocupase de él mientras yo tomaba mi merecido descanso haciendo lo que quisiera, sin embargo en el fondo quería hacerlo, no porque me sienta atraída por, él sino porque se lo debo— es lo que me gusta pensar.

—Porque te lo debo

—Ahhhhh—pronuncia Jared con un dejo de ¿decepción? Me resulta un poco difícil distinguirlo pues su ánimo cambia tan rápido a uno más juguetón—así que tienes cargo de conciencia por casi romperme la mano.

— ¡No te la rompí!—suelto indignada.

—Si claro, por poco—ironiza. Jared intenta sentarse y al apoyarse presiona su mano lesionada arrancándole un gemido de dolor, yo como buena samaritana voy a ayudarlo, reviso su mano suavemente.

—Deberías tomar los antiinflamatorios—lo regaño— y también empezar los masajes—acaricio levemente su mano vendada, sus dedos son ásperos y me causan un ligero cosquilleo. Una punzada de culpabilidad surge en mi interior, de no haber exagerando tanto las cosas Jared no habría terminado con su mano así. Me quedo pensando en ello un momento hasta que oigo su voz.  

—Yo…no tenía que haberte tratado así…

Mis ojos instantáneamente ven los suyos.

Estoy segura que quería añadir algo, pero las palabras quedaron suspendidas en el aire y ninguno de los dos dijo nada.

Yo…ire a…por agua…—fue lo único que atine a decir. Me sentía rara. Odio cuando hace eso…dice una frase a medias y me deja sin habla.

Ya que me siento incomoda me dirijo a mi depa para poner un poco de distancia, aún sigo transpirada así que me vendría bien una ducha para relajarme, no obstante cuando voy saliendo del departamento de Jared veo una nota pegada en la puerta.

 

Querida Victoria:

¡Eres una sucia! Cuando vuelva me contaras todo con detalle.

 Pd: tu llave quedo adentro y deje cerrada la puerta, disfruta tu tiempo con Jared (muahahahaha)

 

Verifico si es verdad lo de la puerta, y sí lo es ¿Que cagadas se estará imaginando Ivette? a veces me hace cuestionar por qué es mi mejor amiga. Pues ¿ya qué? No me queda de otra que volver al departamento y ducharme allá, obviamente no  pienso volver a ponerme la ropa sudada que tengo, entonces voy por una polera y un pantalón chándal de Jared. Entro a su cuarto de puntillas, él está de costado, asomo la cabeza ligeramente y veo que tiene los ojos cerrados ¿tan rápido se durmió? Pfff cae como tronco, en todo caso es mucho mejor, así tendré más tiempo para mí.

Me voy a duchar, y es tan relajante que me quedo pegada ahí dejando que el agua me cubra, luego comienzo a enjabonar cada parte de mi glorioso cuerpo para que huela más a persona y no a animal. Termino mi aseo y  a regañadientes cierro el grifo, abro la puerta corrediza para tomar la toalla cuando de pronto me encuentro al jetón de Jared de cara abriendo la puerta.

¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhh!!

¡Rayos! Rayos, rayos, agarro la toalla lo más rápido que puedo—  ¿¿¿¡¡¡En que estás pensando Jared!!!??? ¿¿¿¡¡¡no estabas durmiendo!!!???—me sentí totalmente atacada, abochornada y con ganas de partirle la cara por quedarse mirando en vez de voltear.

—Lo siento tenía ganas de orinar…

—¿¡SI PERO QUE ACASO NO SABES TOCAR LA PUERTA!?

—Estoy en mi casa y no te vi, pensé que te habías ido a tu departamento— levanto ligeramente su mano derecha— Victoria no te preocupes no vi nada…—dijo, luego miro hacia el lado como meditando si decir o no lo siguiente—quizá un poquito…tu cabello húmedo… un poco más abajo…—sonríe triunfante— bastante.

 

Jared 1 Victoria 0

 

 

 

 

 

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Volviiiiiiiiii, espero que disfruten el nuevo capitulo.

Si les gusto o no dejen sus comentarios, nos leemos pronto!!!!!!!

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