When You Look Me In The Eyes

Lizzie es una chica común y corriente, soñadora, y como todas las demás está en busca del tesoro más grande de todos: el amor. Y su vida está a punto de cambiar...

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1. Nuevo en la ciudad

Era una tarde fría de diciembre en la cuidad Horan, una de las ciudades más frías del país, excepto en julio, donde el clima cambia radicalmente, a veces la temperatura pasaba de los 38*C, otra característica de esta ciudad era que tenía un lugar donde los jóvenes pasaban las tardes en vez de hacer la tarea: "The Roll Factory"

-Em...- preguntó un chavo desconocido -¿Alguien está atendiendo?

-Um... Sí claro- dijo Lizzie volteando a ver quien quería ordenar.

Cuando Lizzie volteó a ver quien la llamaba, vio a un chavo de su edad, alto, guapo, con flippy hair color negro, ojos cafés, nariz linda y una sonrisa perfecta.

-Hola- dijo él fijándose en el largo cabello castaño de Lizzie, sus ojos café algo claro y delineados y su linda sonrisa.

-Hola- dijo nerviosa Lizzie -¿qué quieres ordenar?

-Pues no sé...- dijo el chavo mientras se sentaba en un banco en frente del mostrador -...es que soy nuevo, entonces no conozco muy bien el menú y a las personas que hay aquí.

-Bueno...- empezó Lizzie -...me llamo Lizzie y te recomendaría pedir el especial de hoy, son dos roles de canela y una bebida caliente, ya sea chocolate o café.

-Yo me llamo César- dijo él -y me encantaría pedir el especial, con café.

Lizzie empezó a preparar la orden del súper guapo cliente y no pudo evitar mirarlo de reojo, y cada vez que lo hacía César le sonreía y ella le contestaba la sonrisa. Después Lizzie le sirvió el pedido a César y empezó a limpiar la barra.

-Oye- dijo César -¿no eres algo joven para trabajar?

-Pues no se- dijo sinceramente Lizzie -mis padres piensan que está bien que una joven de 15 años trabaje, ¿tu no?

-No, no es eso- dijo César mirándola -es que es increíble que una linda joven como tu trabaje, yo tengo 16 y no se me da trabajar.

-¿Y te gustaría?- preguntó Lizzie

-Sí- dijo César -me gustaría ganar mi propio dinero y hacer con el lo que quiera.

-Pues mira, aquí a lado hay una tienda de música y están buscando a alguien que ayudé en lo que se necesite, por sí estas interesado- le dijo Lizzie.

-Adoro la música- dijo César -muchas gracias.

-Cuando quieras- dijo Lizzie con una gran sonrisa -a mi también me gusta la música.

-Bueno- dijo César viendo su celular -creo que ya me tengo que ir.

-Sí- dijo Lizzie -y yo tengo que cerrar en una hora.

-Oye, otra cosa-

-Sí dime- le respondió Lizzie

-¿El local abre todos los días?- pregunto César con curiosidad.

-Sip- respondió Lizzie -de 8:00am a 10:00pm, sólo que no trabajo los viernes y sábados.

-Ah okay- dijo César mientras se alejaba y salía -muchas gracias, me dio mucho gusto conocerte Lizzie.

-¡Igualmente!- le gritó Lizzie mientras se recargaba contra el mostrador sólo a pensar...

Después de una hora y media...

Lizzie ya había cerrado el local y llegado a su casa, cuando llego a su cuarto salió a la pequeña terraza que conectaba con el cuarto y se recargó contra la barandilla blanca de madera, contemplando en gran árbol que tenía en frente, a la luna y a las estrellas, pensando en César.

-Al fin llega un chavo lindo a la ciudad...- dijo Lizzie para ella -al fin un chavo lindo que me habla, ¿que sí me gustó? mmmm... No sé... ¡Ay no te hagas! -se gritó -claro, claro que me gustó, no me lo puedo sacar de la cabeza, es un chico especial, no es como los demás, se me hace tierno, dulce, lindo... no, no se me hace lindo, se me hace increíblemente guapo.

Lizzie siguió hablando para sí y pensando hasta que ya no resistió más el frío.

-Wow- dijo cerrando las puertas francesas de la terraza -sí que hace frío, a parte tengo que arreglar mis cosas, bueno, ver la ropa que me voy a poner mañana, ughhh... no me gustan los lunes.

Lizzie fue a su armario y empezó a ver que era lo que tenía.

-Necesito: pantalones, tenis, una blusa y una sudadera caliente-

Lizzie estuvo medios hora tratando de hacer un conjunto que le pareciera perfecto.

-Listo- dijo mientras se ponía su piyama y se metía debajo de sus sábanas gruesas y calientes y luego apagó la luz.

A la mañana siguiente el despertador de Lizzie sonó a las 6:00am y en seguida se empezó a arreglar: se puso unos pantalones ajustados azul marino, una blusa ajustada roja, unos Converse blancos, luego fue a su tocador y se planchó su largo y alborotado cabello castaño y se dejó su fleco de lado sobre la frente. Se puso delineador negro en los ojos, se puso una sudadera con la bandera de Inglaterra, se sacó el cabello que se le había quedado dentro de la sudadera, tomó su mochila y salió de su casa.

Ya en la escuela...

Lizzie ya tenía sus cosas que necesitaba afuera de su casillero, así que decidió sentarse en el suelo y recargares en su locker y se puso a escribe un apunte que le hacia falta, pero en eso llegó Kate Sanders, la niña más popular de la escuela y con sus amigas Caitlyn y Kaitlyn, todas rubias, vestidas con mini faldas, blusas caras y tacones en diferentes tonos de rosa.

Lizzie estaba escribiendo y Kate se paró junto a ella y pateó el cuaderno donde Lizzie estaba escribiendo. Lo pateó tan fuerte que llegó hasta el otro lado del corredor.

-¡Oye que te pasa!- dijo Lizzie enojada y de un brinco se puso de pie

-Ay perdón- dijo Kate con sarcasmo -es que casi me caigo

Caitlyn y Kaitlyn no dejaban de reír.

-Pásame mi cuaderno- le reclamo Lizzie, señalando con su dedo índice el cuaderno.

-No soy tu perro- le dijo Kate -Oh y creo que te quedaría bien el rosa... -añadió Kate burlándose, refiriéndose a las unas de Lizzie que las tenía pintadas de negro.

-¡¡Uggh!!- se quejó Lizzie

-Adiós lenta- le dijo Kate a Lizzie mientras se alejaba con sus amigas.

Lizzie estaba muy enojada y entonces sintió unos golpecitos en la espalda.

Cuando volteó vio a César con unos pantalones azules medio ajustados, una camiseta blanca, una chamarra gris (le había subido el cierre a menos de la mitad y le había arremangado las mangas) y sobre su perfecto flippy hair negro llevaba una gorra negra y se la había puesto hacia el otro lado.

-Oye... Creo que se te perdió esto- dijo César mientras le extendía su cuaderno.

-Gracias...- dijo Lizzie tomándolo u pensando sí debía abrazar a César o no -¿y que haces por aquí?

-Mis padres me inscribieron- dijo César sonriendo -soy el nuevo alumno de Horan High

-¡Que bueno!- dijo Lizzie abrazando a César -bienvenido.

-Gracias- él respondió dándole un abrazo -ahora tengo que ir con el director Styles para que me asigne mi horario.

-Tengo una hora libre- dijo Lizzie -sí quieres puedo acompañarte.

-Me encantaría- dijo César sonriendo -Por cierto, ¿quienes eran esas niñas?

-Kate Sanders, Caitlyn y Kaitlyn- dijo nerviosa ya que pensó que a él le había gustado alguna de ellas.

-Ahhh okay- respondió César.

-¿Por?- le pregunto Lizzie.

-No, por nada- respondió César sonriendo -¿te ayudo con tus cuadernos?

-Sí, gracias- respondió Lizzie sonrojandose y con una sonrisa -vamos con el director antes de que se nos haga tarde.

César le contesto con una sonrisa, tomó los cuadernos de Lizzie y ambos caminaron hasta la oficina del director.

En la oficina del director...

-Adelante...- dijo el director Styles cuando escuchó que alguien tocaba su puerta.

La puerta se abrió lentamente hasta que entraron Lizzie y César.

-Buenos días director Styles- dijo Lizzie

-Buenos días señorita Payne- dijo el director -¿en que te puedo ayudar?

-Es que César, el nuevo alumno, quiere saber cual es su horario de clases- le respondió Lizzie.

-Ah cierto, joven Martz- dijo el director- ambos tomen asiento, aquí está tu horario.

-Gracias- dijo César.

-He revisado tus calificaciones y veo que tienes un buen desempeño escolar- le dijo el director a César -sólo debes aumentar tus notas un poco más.

-Sí director- dijo César -le prometo que mejoraré.

-Ah y otra cosa, el número de tu casillero es el 83- le recordó el director Styles.

-Mira- dijo Lizzie viendo el horario de César -tenemos el mismo horario y tu casillero está junto al mío.

-Genial- le dijo César a Lizzie con una gran sonrisa.

-Apoyese en su nueva amiga, joven Martz- le dijo el director -La señorita Payne tiene un excelente desempeño escolar.

-No es para tanto...- dijo Lizzie avergonzada

-No seas modesta Lizzie- le dijo César sonriendo.

-Bueno...- dijo el director -sí ya no necesitan nada más pueden retirarse.

-Gracias- dijeron Lizzie y César al mismo tiempo.

Ambos salieron de la oficina del director rumbo a su primera clase del día, pero en el camino apareció Kate Sanders, Caitlyn y Kaitlyn, ¿con que propósito? Kate quería adueñarse de César y Caitlyn y Kaitlyn apartar a Lizzie, así que ambas la empujaron contra el piso y le pisaron los tobillos con sus tacones para que no se pudiera levantar.

Con Lizzie fuera del camino Kate empezó su plan.

-Hola- dijo Kate parándose en frente de César -soy Kate Sanders y tu debes ser César.

-Aja...- dijo César ignorando por completo a Kate, buscando a Lizzie.

-A ver...- dijo Kate tratando de tragarse la ira que sentía -quería ver sí querías salir conmigo un rato después de la escuela...

-Tengo planes con una amiga- le contesto Cesar tratando de alejarla.

-No es Lizzie, ¿verdad?- preguntó Kate enojada.

-Sí- dijo César distraído -¿no la has visto?

-Emm...- dijo Kate -creo que está en el baño

-Pero íbamos a ir juntos a clase- dijo César.

-Tal vez no quiso o...- contesto Kate y pensó en algo que arruinara las oportunidades de Lizzie -...tal vez esté con su novio

-¿Su novio?- preguntó César desilusionado.

-Sí, pero ya no pensemos en eso, vamos a clase- dijo Kate tomando del brazo a César y caminando a su primera clase.

En la clase de química con el profesor Malik...

Ya estaban todos sentados, Kate con César, Kaitlyn con Caitlyn, sólo quedaba un asiento vacío. Cuando sonó la campana el profesor inició la clase.

-Alumnos- comenzó -hoy veremos el tema de ácidos...

-Disculpe maestro- dijo Lizzie recargando se en el marco de la puerta para no caerse

-Llega tarde, Payne- le dijo el maestro.

Todos estaban muy concentrados en la conversación, en especial Caitlyn y Kaitlyn que no dejaban de reír entre dientes.

-Lo lamento, es que no puedo caminar porque...

-No me interesa- le respondió el maestro enojado -que no se vuelva a repetir, tome asiento.

Lizzie se fue a sentar a la silla vacía que estaba junto al niño más tarado de la escuela, Roberto, mejor conocido como "lenberto"

Así fueron todas las clases. Cuando ya todos se iban a sus casas César fue con Lizzie.

-¿Estas bien?- le preguntó César a Lizzie.

-Supongo- le contesto ella- gracias por cargar mis cosas

-De nada, pero ¿cómo te lastimaste?- le pregunto César preocupado.

-Es que...- comenzó a decir Lizzie mientras se acercaban a la puerta de salida.

Lizzie iba a continuar, pero en eso sonó el celular de César avisándole que tenía un mensaje.

-Oh, me tengo que ir- dijo César mientras leía el mensaje.

-Pero quedamos de ir a la tienda de música juntos- dijo Lizzie confundida

-Kate me dijo que tenías planes con tu novio -dijo César dándole sus cosas a Lizzie -así que ella me va a acompañar... Adiós.

-Pero yo...-

César salió corriendo al Mustang rojo convertible de Kate, se sentó en el asiento del copiloto y salieron a toda velocidad.

Lizzie se puso muy triste porque César no se despidió bien y la dejo ahí parada con los tobillos lastimados y se enojó porque Kate le había dicho una mentira, y esa mentirá podría arruinar alguna mínima oportunidad que tuviera con el chavo más lindo del mundo.

-¡Yo no tengo novio!- gritó Lizzie, pero César ya estaba muy lejos como para escucharla, así que tomó sus cosas y se fue caminando, triste y sola, hacia el trabajo.

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