Peligrosa Obsesion

La curiosidad mato al gato...recuerdenlo. Espero les guste, novela completamente original

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9. Capitulo Siete

Capitulo Siete

 

El trafico es un asco aquí en Londres, maldita sea…lo último que necesito es más tiempo para seguir pensando idioteces. Salí muy decidido de la oficina de Liam, estaba pensando en las frases correctas que debo de usar cuando vea a Kelly; pero en estos últimos minutos, mis neuromas me están jugando sucio.

 

Pienso en diferentes escenarios y posibilidades, sé que no tienen porque salir mal las cosas; pero también se que el mundo no es color de rosa y que tal vez y el día de hoy no termine tan bien como yo quería esta mañana. Suspiro, estaciono cerca a la entrada de emergencias.

 

Camino por el sendero hacia la entrada, respiro hondo; caray. ¿Qué tal si el papá de Emelí está con Kelly? ¿Qué tal si ella me trata como un desconocido por quedar bien con el papá de su hija? Detengo mis pasos en seco, mejor debería de regresar a mi camioneta; manejar a casa, ducharme y alistarme para ir a la oficina a distraerme un poco.

 

Me doy la media vuelta,  doy algunos pasos. Me conozco tan bien, que se que esta situación me estará rondando en la cabeza hasta que mis ideas estén claras y Kelly me explique porque nunca me hablo sobre su hija. Soy capaz de ir a trabajar y no concentrarme, hoy no se me olvidara; mañana tampoco y probablemente tampoco dentro de una semana ó dos.

 

Resoplo, tomo algo de valor y doy la media vuelta; camino de regreso a la sala de emergencia. Qué rayos, lo mejor será enfrentar las cosas hoy mismo. Tal vez y entre ella y yo no había nada de futuro, por algo pasan las cosas; ahora solo queda saber porque no tuvo confianza suficiente de hablar conmigo sobre su maternidad.

 

Entro a la sala de emergencias, en la sala de espera ya no veo a la rubia que traje al hospital junto con Emelí. Sigo buscando con la mirada a alguien que se me haga familiar, a Kelly para ser mas especifico. Hmm…será que tal vez fue al baño, que fue a la cafetería ó habrán hospitalizado a la niña y esta con ella en alguna habitación.

 

También puede que la hayan dado de alta, que este en su casa ó que Kelly la haya trasladado al Kensington. Son muchas las posibilidades, pero tengo que acabar con este asunto hoy a como dé lugar. Camino hacia la recepción de enfermería, estoy por dirigirme a una de las empleadas cuando veo una melena castaña increíblemente familiar.

 

Se cierra la puerta de área restringida detrás de ella, parece llevar un móvil pegado a su oreja mientras abre y cierra sus labios continuamente. Camina derecho pasando junto a mí, mi presencia pasa desapercibida para ella; sigue su caminar hasta salir del área de emergencia.

 

¿Sera que está hablando con el padre de su hija? Maldita curiosidad, son muchas las suposiciones. Sigo los pasos de ella, salgo del hospital; volteo en varias direcciones hasta encontrarla con la mirada. Está de pie junto a las jardineras a mi derecha, cerca de la zona de ambulancias.

 

La veo guardar el móvil en el bolsillo trasero de sus skinny jeans, enreda una mano en su cabellera y la da vuelta mirando hacia las jardineras. Me decido a caminar, con forme me acerco a ella trato de ordenar mis ideas; suspiro, es ahora ó nunca.

 

-Que lindas jardineras… –es lo único que se me ocurre decir, da la media vuelta

-¿Zayn? –dice al verme

-Hola –contesto, finjo una sonrisa

-Hola –responde, parece nerviosa

-¿Todo bien? –pregunto, no sé cómo mencionar el tema

-Si...claro –duda- ¿Por qué la pregunta? –agrega

-Es que te veo algo rara, eso es todo –contesto

-Oh…-comenta, agacha la mirada unos segundos-  ¿Qué haces aquí? –pregunta, aparenta tranquilidad

-Vengo a preguntar por el estado de…una persona –contesto

-¿Familiar? ¿Amigo? –pregunta curiosa

-Es un conocido –trato de sonar desinteresado

-¿Qué le hiciste a esa pobre persona? –abre sus ojos ampliamente fijando la vista en mi camisa, parece obvia su curiosidad por la mancha de sangre

-Es una larga historia –contesto- Pero te prometo que mis manos y conciencia están limpias aunque mi ropa dice lo contrario –finjo una sonrisa

-Simplemente estabas presente cuando sucedió el incidente –cruza sus manos frente a su pecho

-Así es –contesto, ella parece tranquila pero yo estoy muriendo de incomodidad

-No quiero ser muy directa pero me doy cuenta de que algo está raro –dice seria- Y mira, si estas serio y esta incomodidad es por el beso de ayer…-suspira- Una disculpa por haber actuado impulsivamente, tal vez confundí las cosas y no era mi intención que nuestra amistad se viera afectada –agrega

-¿Cómo sigue tu hija? –las palabras salen de mi boca sin ser procesadas por mi cerebro

 

La tez de Kelly es blanca pálida normalmente, ahora mismo se ve amarilla del rostro. Sus ojos se ven amplios, parece que fueran a salirse de sus orbitas. Su pecho sube y baja rápidamente, traga saliva; separa sus labios y los junta de nuevo, parpadea y sigue en silencio.

 

-¿Y bueno…? –insisto, ya la regué y no queda de otra que seguirle- ¿Cómo está Emelí? ¿Todo bien? –agrego

 

Ella me mira fijamente, unas cuantas gotas de sudor brotan en su frente; está nerviosa, traga saliva y relaja sus brazos. Pone ambas manos en su cadera, separa sus labios.

 

-Tu...como –aclara la garganta- ¿Cómo sabes el nombre de mi hija? –dice casi balbuceando

-Entonces no niegas que sea tu hija –contesto serio

-Si ya lo sabes no tengo por qué negarlo –responde, está nerviosa- ¿Cómo lo supiste? –agrega

-Aquí el que debería de hacer preguntas soy yo –respondo- ¿Por qué la ocultaste todo este tiempo? -agrego

-Simplemente no encontré la oportunidad para comentarlo –agacha la mirada

-Oh vamos…no me salgas con eso –levanto un poco la voz- Oportunidades tuviste muchas, todas las noches en nuestras infinitas platicas pudiste haber mencionado el detalle de tu hija si hubieses querido –agrego

-Es un tema delicado que no pude haber mencionado en cualquier platica –traga saliva

-Más delicado es que con todo y tu secretito actuaras como si nada –contesto- ¿Su papá de la niña sabe que salías conmigo todas las noches? –agrego

-Creo que este no es el momento ni el lugar para hablar de esto –dice tranquila

-Eres capaz de irte de aquí y esconderte con tal de no hablar de esto jamás -contesto

-Hasta donde recuerdo el que tiene la costumbre de esconderse y desaparecer es otro –su voz cambia

-Estamos hablando de circunstancias diferentes –respondo

-Oh no…es la misma circunstancia –contesta- Pero lo mejor es que te vayas y me dejes organizar mis ideas antes de que escuches algo que no deberías –agrega decidida, da la media vuelta con intención de alejarse

-¿A qué te refieres? –la tomo del brazo

-A que mejor sigas con tu vida y te olvides que nuestros caminos se cruzaron de nuevo –dice agachando la mirada

-Lo nuestro pudo haber sido muy diferente si no hubieras tenido ese secreto –digo con cierta nostalgia

-Suéltame…-susurra

-La verdad es que nunca nadie me había hecho sentir tantas emociones con un beso como lo hiciste tu ayer –soy honesto

-Detente…-responde en suplica

-Tienes que saber que desde hace semanas empezaba a tener un interés más serio por ti pero no estaba seguro de que tu sintieras lo mismo –contesto

-En serio, suéltame –comenta

-Pero que tengas una hija cambia todo –suelto su brazo- Jamás podría estar a tu lado sabiendo que alguien más estuvo antes que yo, que otro hombre siempre tendrá un lugar en tu vida es una idea que no podría tolerar –agrego serio

-Qué bueno que lo mencionas –da la media vuelta, fija su mirada con la mía- Así me olvidare de la idea de rogarte para que seas el padrastro de mi hija –sus ojos parecen cristalinos

-Eres una tonta Kelly –niego con la cabeza- No puedo creer que te hayas enredado con un tipo que lo único que seguramente hizo fue utilizarte, te dejo con una hija con la que tendrás que cargar toda tu vida y sea un obstáculo para tu felicidad –agrego

 

Cierra los parpados, aclara su garganta; abre los ojos, sus mejillas están rojas. Levanta la mano y en cuestión de segundos siento terrible cachetada en mi mejilla, no lo vi venir. Unas lagrimas resbalan por las mejillas de Kelly, su pecho sube y baja agitado.

 

-¿Que madres? –digo sobando mi mejilla con mi mano, me arrepiento de mis palabras

-El tonto eres tu –contesta enojada- Te voy a pedir que por favor no te vuelvas a expresar así de mi hija –agrega nerviosa- Y si no te hable antes de ella es porque me daba miedo que reaccionaras así o peor –comenta su voz se quiebra

-Entonces pensaste que era mejor ocultarme que tenias una hija –sigo sobando mi mejilla con la palma de mi mano, mis ideas se ordenan después de ese golpe

-Por mucho tiempo pensé que ocultártelo era lo mejor –contesta- Pero de repente apareciste de nuevo en mi vida y descontrolaste todo, se revolvieron mis ideas y quise evitarte pero decidí tratarte para ver si tal vez había una ligera posibilidad de hablarte de Emelí –sus ojos están cristalinos- Pero cada que intentaba hacerlo me arrepentía, ahora no puedo creer que estés aquí cuestionándome por el padre de mi hija cuando…-traga saliva, guarda silencio

-Oh vamos Kelly –digo serio- Ya estás hablando, no te detengas ahora –agrego- Háblame de ese bastardo para que tal vez lo nuestro pueda funcionar –la tomo de las manos

-No, sabes qué...no –niega con la cabeza, suelta mis manos- No es el momento ni el lugar para hablarte de esto –las primeras lágrimas resbalan por sus mejillas

-Por favor Kelly –tomo su mentón, veo que el tema le afecta- Si no quieres hablar de esto ahora, vale; lo entenderé –agrego- Pero solo dime que ya no tienes nada que ver con el padre de tu hija y que no sientes nada por él, tal vez y así pueda asimilar la idea de que si quiero estar contigo tu hija viene de por medio pero sin un hombre que sea obstáculo para nosotros –me acerco a ella

 

Pego mi cuerpo al suyo, suelto su mentón; rodeo su cadera con mis brazos, pego mi frente a la suya. La punta de mi nariz roza la de ella, sus lagrimas siguen saliendo sin control alguno. Preparo mis labios para besarla, ella rodea mi cuello con sus brazos; suspira.

 

-Sigo enamorada de ti –dice de repente, mi palpitar se detiene- No puedo dejar de pensar en ti desde la noche que estuve contigo, por mucho tiempo dije que te odiaba pero nunca pude hacerlo –agrega, dejo de abrazarla- El único obstáculo entre tú y yo eres tu Zayn –limpia las lagrimas en sus mejillas- No te hable de nuestra hija porque no sabía cómo lo tomarías…-su mirada se fija con la mira, no entiendo…

-No logro entender una sola palabra –mi corazón se acelera

-Lo que pasa es que mas bien no quieres entender lo que estoy tratando de decirte –contesta, sus lagrimas parecen incontrolables- Tu eres el papá de Emelí –sus palabras caen como alfileres sobre mis oídos

 

Mi palpitar se detiene, siento como si mi sangre se hubiese enfriado de momento. En mi mente revivo el momento de hace unos años, aquella noche de la fiesta; Kelly dormida junto a mí la mañana siguiente. Todas estas citas nocturnas de las últimas semanas, las tardes que hable con Emelí sin saber quién era.

 

Mi corazón late de nuevo, veo a Kelly; muerde su labio inferior de nervios, sus lágrimas descienden por sus mejillas continuamente. Tengo un hueco en el pecho, esto no puede ser cierto.

 

-Eso…no –aclaro mi garganta- Estas mintiendo, no…no es cierto –tartamudeo, cruzo mis brazos frente a mi pecho

-¿Por qué habría de mentirte –responde confundida

-No se…tal vez para que me quede a tu lado –es lo primero que se viene a mi cabeza- Tal vez para que no me enoje contigo, no se…estas mintiendo –repito

-Tú querías saber del padre de mi hija –contesta- Ya lo sabes –agrega

-Pero es que simplemente no puede ser cierto…-ahora siento que soy un manojo de nervios

-No te estoy pidiendo que lo entiendas ahora mismo –comenta- Se que es algo difícil y no fui nada sutil –agrega- Tampoco tienes porque sentir que tienes una responsabilidad con Emelí –parece sincera

-Pero es que no tengo por qué tener una responsabilidad, ni siquiera estoy seguro de que estés diciéndome la verdad –insisto, simplemente no puedo aceptar sus palabras

-Sabes…-limpia sus lagrimas- Esto fue un error, desde haber hablado contigo por primera vez hace unas semanas hasta decirte esto es un error –agrega- Vete, no te acerques a mi hija ni a mí; olvídate de todo esto y…traga saliva- Solo vete –agacha la mirada y se da la media vuelta

 

Me quedo en donde estoy, la veo caminar hacia el hospital; entra a la sala de emergencias, la pierdo de vista. Doy unos pasos hacia atrás, tomo asiento a la orilla de la jardinera; esto no puede estar pasando.

 

Recargo mis codos en mis rodillas, escondo mi rostro en las palmas de mis manos. No sé que pienso, no sé que siento. Estoy como en otra dimensión, no proceso lo que acaba de pasar; me arrepiento de haber insistido tanto en el tema.

 

Siento una gota sobre mi nuca, detrás de esa gota caen otras más sobre mi; levanto la mirada, la lluvia moja mi rostro. La gente en el estacionamiento corre de un lado al otro para refugiarse del agua, yo con toda tranquilidad me levanto. Camino hacia la camioneta, subo al asiento del piloto; enciendo el motor y empiezo a manejar.

 

No sé qué pensar, me siento increíblemente extraño. Pude haber entrado al hospital para buscar a Kelly y hablar bien del tema, pero creo que de haberlo hecho probablemente no podría haber entendido sus palabras; lo mejor será que me dé un tiempo para pensar la situación que sigo sin comprender.

 

Yo…soy padre. Yo, Zayn Malik tengo una hija de casi tres años y no lo sabía. Esto no puede ser cierto, es demasiado imposible; simplemente…no puede ser. Suspiro, la noche de hace años no puedo sacarla de mi cabeza; simplemente la revivo una y otra vez con mi imaginación.

 

Emelí si puede ser mi hija, por varios motivos. El principal…no recuerdo si esa noche use protección con Kelly, aunque seguramente no ya que estaba demasiado ebrio y tenía algo de…prisa por así decirlo. El segundo, la niña me dijo que tenía tres años; hace casi cuatro años de aquella noche así que las matemáticas están a favor de Kelly.

 

Aunque bueno, no se parece a mí… ¿O sí?  El pelo rizado es de Kelly, sus labios se parecen a los de su madre; la mayoría de las facciones de su rostro son como las de ella. Bueno…los ojos los tiene más claros, tal vez eso tiene que ver con los míos al igual que el hoyuelo de su mejilla y el tono de su piel.

 

No…yo no puedo ser padre. Mis ideas no me lo permiten, no…yo no quiero hijos.

 

Manejo sin rumbo horas, en el cielo ya pinta la noche y yo sigo con un remolino de ideas en la cabeza. Estaciono la camioneta en el garaje, bajo y dejo las llaves colgadas donde siempre. Camino por el pasillo, cruzo la cocina y salgo al recibidor; subo las escaleras.

 

-Hijo…-escucho la voz de mi padre- Estoy gritando tu nombre desde hace un momento y parece que me ignoras –agrega

-Oh…lo siento, no te escuche –digo sin voltear a verlo, doy un paso más para subir otro escalón

-¿No vas a venir a saludarme como se debe hijo? –comenta, trago saliva

-Sí, sí...Claro –contesto doy la media vuelta

-Te noto muy distraído…-responde

-Oh para nada –finjo tranquilidad, bajo el último escalón

-Estas todo mojado ¿Anduviste caminando? –pregunta, se levanta del sofá

-Si...algo así –respondo sin interés

-¿Y esas manchas en tu ropa? –me mira curiosamente

-Es sangre –contesto

-¿Disculpa? –dice preocupado

-Oh...tranquilo, no es mía ni tampoco cometí un crimen –respondo- Lleve a una niña al hospital porque se cayó en el parque, una larga historia…-suspiro, detengo mi paso quedando algo distanciado de el

-Menos mal que la mancha es por una buena causa hijo –comenta- ¿Qué te sucede? En verdad te noto extraño –agrega

-Nada…nada –es lo único que logro pronunciar

-Bueno, si no quieres decirme está bien –comenta- Pero recuerda que soy tu padre, puedes confiar en mí para lo que sea –agrega, sonríe de una manera reconfortante

-Sí, gracias padre –finjo una sonrisa

-Por nada hijo –sonríe

-¿Qué tal el viaje? –pregunto, camino hacia el sofá

-Oh, cansado y largo; pero bien –responde, toma asiento en su sofá reclinable

-¿Y mamá? –pregunto curioso

-Fue al super con tu hermana por algunas cosas para la cena, dice que cocinara ella –dice con cierto humor en su comentario

-Soy papá –las palabras salen de mi boca sin previo aviso

-¿Cómo dices hijo? No te escuche bien –dice sonriente

-Que soy papá –repito, esa frase no se escucha bien saliendo de mis labios

-¿A qué te refieres con eso? ¿Compraste una mascota? –parece confundido

-No sé…parece que tengo una  hija –siento mi palpitar acelerarse

-¿Cómo que no sabes? ¿Cómo que parece que tienes una hija? –esta tan asustado como yo

-La verdad es que no sé, no entiendo nada –escondo mi rostro en mis manos- Me entere hoy, estoy tratando de asimilarlo pero no se qué debo de pensar; que debería de hacer…-suspiro- No sé nada, no entiendo –agrego

-Hijo, escucho lo que me dices pero no te comprendo –se pone de pie- Por favor, dime punto por punto que está sucediendo –agrega

-Quisiera explicarte pero la verdad es que no sé nada más que esa niña es mi hija –contesto- Bueno…eso dice su mamá –agrego con duda, miro a mi padre

-En primer lugar hijo, nunca dudes de la palabra de una dama –contesta muy correcto- En segunda, no creo que esa chica tenga porque mentirte aunque no la conozco –agrega- En tercer lugar, lo mejor será que vayas con esa mujer y hables bien con ella; que dejes las cosas en claro –concluye serio

-No, no me pidas eso –contesto- Ahora mismo no asimilo lo que está pasando, maneje horas sin rumbo fijo tratando de asimilar esto y simplemente no eh podido –agrego- No creo que sea bueno ir a hablar con Kelly si estoy hecho pelotas, tengo que tomarme un tiempo para ordenar mis ideas antes de hablar con ella –concluyo

-Así que se llama Kelly la mujer…-comenta mi padre

-Si –susurro

-¿Y la niña? –pregunta

-Emelí –contesto

-Vaya…que lindo nombre –dice mi padre con una tenue sonrisa

-¡Llegamos! –se escucha el grito de mi mamá

-Por favor ni una palabra de esto a mi madre –comento- Yo hablare con ella una vez que sepa lo que voy a hacer y estén en orden mis ideas –agrego

-Respetare tu decisión hijo –contesta- Pero no te tomes demasiado tiempo, si quieres hablar de nuevo; sabes que puedes contar conmigo –agrega

-Gracias por escucharme padre –contesto

-Ahora ve a bañarte y cambiarte antes de que tu madre haga un alboroto porque estas ensangrentado –comenta

 

Hago caso a su sugerencia, subo corriendo a mi habitación y entro directo a la ducha. Trato de relajarme bajo el chorro de agua caliente, pero la verdad es que no puedo pensar en otra cosa más que en Kelly y Emelí. El rostro de esa pequeña no lo puedo sacar de mi mente, tengo que pensar muy bien en lo que hare ahora.

 

Es importante la decisión que tome, estamos hablando de una hija; si decido hacer como que nunca me entere, puede que me arrepienta después.

 

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