Peligrosa Obsesion

La curiosidad mato al gato...recuerdenlo. Espero les guste, novela completamente original

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10. Capitulo Ocho

Capitulo Ocho

 

Miro detenidamente el techo de mi habitación, es blanco…completamente blanco y liso; igual que ayer, que antier y el día antes y la semana pasada. Suspiro, llevo días pasando la mayor parte de mi tiempo acostado en esta cama; la verdad es que no tengo ganas de absolutamente nada, mi mente está hecha revuelta y simplemente no puedo pensar con claridad.

 

Tengo ideas separadas, pensamientos divididos y admitiré que sentimientos encontrados. Lo de Kelly me ah robado el sueño, las ganas y mi madurez. No puedo dormir, mi mente está enfocada constantemente en la situación y en todo momento nocturno aparece el rostro de Emelí y Kelly en mi pensamiento.

 

No eh tenido ganas ni voluntad de salir de casa para ir a la empresa, pongo de pretexto que mi padre ya está aquí y mi presencia no es requerida. Mi madre aprovecha cuando me ve para pedirme cualquier favor, me pone a cocinar aunque no lo hago muy bien; me pide que la acompañe a ver películas ó simplemente me platica cualquier cosa.

 

Mi madurez, bueno…la “madurez” que según yo creía tener; no aparece por ningún lado. Simplemente no se que debería de hacer, como se supone que tengo que actuar ni cuál es el paso a seguir ahora.

 

Doy vuelta a la derecha, miro mi closet; bueno…al menos es un panorama diferente al techo, suspiro. Empujo las cobijas con mis pies, tengo calor; me siento desesperado. Doy vuelta a la derecha de nuevo, quedo boca abajo; ahora no veo nada más que mi cojín, rayos. Me muevo de nuevo, esta vez pierdo la cama y me doy un inesperado porrazo en el suelo.

 

-Mierda…-pronuncio para mi mismo

 

El golpe atribuye a que mis ideas se revuelvan, el sonido de la alarma choca en las paredes de mi habitación provocando un “eco”. Resoplo, recargo mis manos en el suelo helado; me apoyo para ponerme de pie. Camino hacia la mesa de noche junto a mi cama, tomo el móvil y toco la pantalla para que deje de sonar la alarma.

 

No tengo nada que hacer el día de hoy, pero de cualquier forma tomare mi ducha habitual; me alistare con cualquier cosa para bajar a desayunar.

 

Aunque si quisiera, si tendría que hacer; Liam me ah estado mandando textos, esta algo curioso por lo que le conté de Kelly en su oficina. Por supuesto que no le eh contado sobre mi sorpresiva paternidad, creo que si le contara lo más probable es que pegaría un grito en el cielo y actuaria exageradamente ante la situación.

 

Le eh estado respondiendo que no hay que contar, que todo es muy largo y no estoy de humor. A pesar de que no me ve de frente mientras le respondo el texto, mi amigo se da cuenta de que la situación me ah afectado aunque el aun no sabe la S-i-t-u-a-c-i-o-n completa.

 

Amarro los cordones de mi calzado deportivo, mi madre me compro algo de ropa y zapatos en su viaje; parece que pensó que no tenía suficiente guardarropa, con lo que compro podre vestirme dos meses sin repetir una sola prenda o calzado.

 

Me encuentro frente al espejo del baño, trato de acomodar mi cabello cuando escucho unos golpes en la puerta.

 

-Adelante…-digo en voz algo alta, ser la señora Jones ó alguien de servicio que viene a hacer la limpieza; pienso

 

Se escucha el ruido de la puerta, enredo el peine en mi oscuro cabello; en el espejo se refleja el rostro de mi padre, el sonríe.

 

-Buenos días hijo –comenta

-Buenos días…-respondo, regreso mi atención a mi peinado

-¿Vas a salir por fin? –pregunta curioso

-No…-contesto, enjuago mis manos con el agua del grifo

-Yo diría que si –responde

-¿Por qué lo dices? –pregunto levantando una ceja

-Porque vas a ir a hablar con  Kelly, la muchacha de la que has evitado hablarme estos días –contesta serio

-No,  todavía tengo que meditar las cosas –respondo, volteo a verlo; tiene sus manos detrás de la espalda

-Dijiste que necesitabas tiempo para pensar bien en lo que harías –comenta- Han pasado ocho días hijo, se que tal vez no tendrás una idea en claro aun –agrega- Pero definitivamente ya habrás meditado bastante las cosas –concluye

-Te equivocas –digo serio- La verdad es que no eh pensado mucho en el tema –miento, salgo del baño pasando a su lado

-Bueno, ni modo; perdiste tu oportunidad –lo escucho decir, detengo mi paso a la mitad de la habitación

-¿A qué te refieres? –doy la media vuelta para verlo

-Me refiero a que tienes que buscar a esa mujer y hablar seriamente con ella –responde- Este asunto no es algo que puedas dejar pasar ni lo puedes tomar a la ligera –agrega serio

-No lo tomo a la ligera, yo nunca pensé en querer tener una familia –respondo sinedo honesto, el me mira fijo a los ojos

-Yo te hable muy bien el otro día, tenía la esperanza que al día siguiente me contaras que habías decidido hablar con la madre de la niña y quedar en buenos términos –comenta- Pero tendré que aplicar mano firme y decirte que si cometiste un error hace años y hasta ahora te enteras de su consecuencia, lo correcto es que afrontes tus problemas -agrega

-Pero este es un problema del que yo no tenía idea que existía –alzo un poco la voz

-Pues ya sabes que existe –alza la voz- Y ahora hazte cargo, tienes veintiún años; quiero pensar que con la educación que has recibido eres lo suficientemente inteligente para tomar una buena decisión al respecto –agrega muy serio

-¿Cómo te hago entender que esto es difícil para mí? –tomo asiento dejándome caer bruscamente en la orilla de la cama

-¿Y te pusiste a pensar en lo difícil que ah de haber sido para esa muchacha criar a su hija? –comenta serio- ¿Ya te imaginaste porque deicidio nunca avisarte de tu paternidad? –agrega, escucho atentamente- Piensa que ella era una adolescente cuando nació la pequeña, hay muchas cosas que deberías de analizar sobre ella –me mira esperando una respuesta, suspiro

-La verdad es que no había pensado eso –agache la mirada

-Me doy cuenta de que no has pensado muchas cosas hijo –responde- Así que hazme el favor de levantarte de esa cama, salir de aquí y buscar a esa muchacha; habla con ella, que te diga todo lo que tenga que decirte –agrega

-Papá no sé si…-me interrumpe

-Te juro que si no me haces caso, en este mismo instante iré a despertar a tu madre y le contare todo para que te de un buen sermón –amenaza

-No, eso no es necesario –digo casi asustado

-No…ahora que lo pienso bien, tal vez y es lo que te hace falta –responde- Si, es lo correcto; iré a decirle a tu madre haber si con sus palabras entras en razón, tal vez ella misma te lleve arrastrando hasta donde vive la mujer –agrega

-Ya voy…ya –me rindo

-Estoy seguro de que tener más información te ayudara a tomar una decisión, solo te pido que vayas a hablar con ella –comenta, suelto un suspiro- De paso te enteras de cómo sigue la niña después de su caída –agrega

-Cierto, me lleve el susto de la vida al ver a esa niña ahí tumbada y ensangrentada sin saber…quien era –confieso, me pongo de pie

-Ten…-responde, por fin saca sus manos de la espalda y veo que sostiene un peluche color morado  bastante curioso de tamaño considerable

-¿Eso qué? –digo confundido

-Es para la niña, no puedes llegar con las manos vacías –responde, estira el peluche hacia mi

-Supongo…tienes razón –digo en un susurro, tomo el peluche

-Te quiero ver en mi oficina después de que hables con ella ¿Entendido? –ordena, respondo asintiendo con la cabeza- Suerte hijo, si te digo que hagas esto es por tu bien –agrega

 

Me limito a guardar silencio, salgo de la habitación y camino a prisa para salir de la casa; no quiero encontrarme a mi mamá ó a Waliyha mientras cargo este llamativo peluche.

 

Rayos, no esperaba que mi padre me hablara de esta manera al respecto; supongo que tuve cierta culpa al contarle lo que me pasaba, pero tenía que decirle a alguien y fue la primera persona que vi. A lo mejor hubiera sido mejor encontrarme a la señora Jones y contarle, ella abría escuchado y nunca abría opinado del tema ni me habría comprado un peluche morado para obligarme a ir con Kelly.

 

Estaciono la camioneta, me encuentro frente a la casa que eh visitado varias veces anteriormente. Camino por el sendero de cemento, caramba…ni siquiera sé  si es muy temprano para esta aquí. Veo frente al garaje la motocicleta roja de Kelly, creo que ella sigue aquí; no ah salido ni a la facultad ni al hospital.

 

Trago saliva, ya eh tocado el timbre y ni siquiera tengo idea de lo que voy a decir; tampoco sé como reaccionara Kelly al verme.  Segundos han pasado desde que toque el timbre por segunda vez y nadie abre, ni un ruido se escucha dentro; la tercera es la vencida, respiro impacientemente.

 

Vale, que conste que yo insistí; vine como no queriendo y nadie abre la puerta. Doy la media vuelta, seguramente estarán dormidas aun.

 

-Voy…-escucho un grito a lo lejos detrás de mí, detengo mi paso

 

Doy la media vuelta, me encuentro en el segundo escalón del porche de la entrada; trago saliva, se escucha el ruido de la cerradura. Dejo de respirar, veo a Kelly con el cabello amarrado en un chongo algo desalineado; usa una pijama de color verde, esta descalza. En su mano sostiene una taza blanca, de la cual sale algo de vapor.

 

Me mira fijamente, su expresión es sorpresa pura; separa sus labios, pero no dice nada.

 

-Buenos días –me atrevo a romper el silencio, pasan algunos segundos que se siente como una eternidad

-Tenía la idea de que te había quedado claro que te olvidaras de todo y que te alejaras de nosotras…-responde en un susurro, su expresión no cambia

-La verdad es que, de todo lo que me dijiste; esa parte fue la única que se me olvido –contesto, doy un paso subiendo el escalón- Discúlpame por no haber venido antes –agrego, me acerco a la puerta- Pero quise tomarme algo de tiempo para meditar las cosas –detengo mi paso, quedo a una distancia aceptable de ella

-¿Qué ibas a meditar? –dice levantando una ceja

-Pues que tengo una hija y que no lo sabía, que me entere por casualidad y no porque me lo hayas querido decir voluntariamente –respondo automaticamente

-Mira Zayn…-parpadea, suspira- Es algo complicado, el no haberte dicho antes no fue una decisión que yo haya tomado a la ligera –agrega, suena sincera

-¿Podemos hablar? –contesto amablemente

 

Guarda silencio unos segundos, muerde su labio inferior; parece nerviosa. Dobla su rodilla derecha, recargando todo su peso en su pierna izquierda; trago saliva esperando una respuesta. Parpadea, suspira.

 

-Claro, adelante –dice tranquila, le agradezco con una tenue sonrisa

 

Se hace a un lado para abrir más la puerta, doy algunos pasos adentro pasando a un lado de ella; escucho la puerta cerrarse detrás de mí. Hace una seña con su mano para indicarme a donde caminar, asiento con la cabeza; mientras avanzo, observo el lugar.

 

Es una casa…normal, puede decirse. Tiene suelo de madera, el color de las pareces es verde olivo que contrasta con los muebles de caoba; veo el living, hay juguetes por todos lados. El barandal de las escaleras es de madera igualmente, no tardamos en llegar a un pequeño comedor; solo hay cuatro lugares en una pequeña mesa cuadrada de madera, entre las sillas hay una algo alta que supongo es infantil.

 

Kelly hace una seña con su mano indicándome que tome asiento, como niño regañado le obedezco.

 

-¿Te ofrezco un café ó un té? –dice educadamente tomando asiento justo del otro lado de la mesa, queda en el asiento frente a mi

-No, muchas gracias –respondo con una tenue sonrisa, dejo el peluche morado sobre la mesa; el aparece ignorarlo

-Y bueno…-suspira- ¿Qué tienes que decir? –agrega, da un sorbo al liquido en su  taza

-Más bien, hay muchas cosas que quisiera saber –respondo

-Espero que no pienses que esto será un juego de trivia y responderé a todas tus preguntas –comenta, deja la tasa sobre la mesa

-Oh no…para nada –contesto- Ah decir verdad, ni siquiera sé cómo empezar para que puedas responder mis dudas –agrego levantado los hombros

-Puedes intentar empezar por el inicio…-dice rompiendo el hielo, sonríe levemente

-¿Cómo fue cuando te enteraste que habías…-hago una pausa- Quedado embarazada de aquella noche? –pregunto, es lo primero que se vine a mi cabeza

-Fue…algo dramático –contesta- Honestamente había estado pensando en ti varios días después de nuestro encuentro, pero empezaron los exámenes finales y olvide un poco mi…obsesión de que habías desaparecido después de esa noche, llegue a pensar que había sido mi culpa –agrega- Empezaban las inscripciones para la universidad, para entrar te pedían varios documentos y requisitos; entre ellos análisis de sangre para saber que no tenias ninguna enfermedad rara ó contagiosa –comenta- Me hice los análisis, días después llegue temprano a casa; en la tarde llego mi madre gritando y pataleando, le llegaron los resultado a ella por correo electrónico y habían dado positivo a embarazada –enfoca la mirada a su tasa- Yo quede anonadada, al principio no creía que fuese cierto; yo le aseguraba a mi mamá que era un error, fuimos a otro laboratorio para hacer una prueba de embarazo y estaba segura de que saldría negativa pero no –comenta- Entonces sentí que el mundo se me venía abajo, mis padres me dieron un sermón en el regreso a casa; por la noche entraron a mi habitación para hablar conmigo diciendo que me apoyarían hasta que decidiera que hacer –me mira- Pero en ese instante les aclare que no tenia forma de avisarle al padre así que estaría sola en la situación, que estaba confundida y necesitaba tiempo para asimilarlo; recuerdo que no paraba de llorar –agrega

-¿Pensaste en interrumpirlo? –sutilmente pregunto por el aborto

-La verdad es que a pesar del drama nunca me cruzo por la mente esa idea, aunque mantenía la esperanza de que siguiese siendo un error el resultado –confiesa- Pero al siguiente día falte a clases y fui con mi madre con una ginecóloga, me reviso y me practico un ultrasonido; fue entonces que vi la cosa más hermosa de mi vida –sonríe ante el recuerdo- Ya tenía dos meses de embarazo y ni siquiera lo había notado, no había tenido malestares ni había cambiado mi cuerpo –agrega

-¿Nunca pensaste en tratar de localizarme? ¿Preguntarles a mis amigos por mí tal vez? –digo curioso

-Honestamente era una idea que pasaba constantemente por mi cabeza los primeros meses, quería decirte porque pensaba que era justo que te enteraras de tu paternidad –contesta- Pero también pensaba que si no me habías buscado después de aquella noche era por algo, que tal vez si te decía del embarazo te sentirías obligado a estar a mi lado y…no quería eso –agrega- El día de la graduación, gracias a la enrome toga no se notaba que empezaba a engordar; le pregunte a un amigo tuyo, un rizado; si sabía algo de ti pero contesto que te había tragado la tierra y no tenía idea de que te había sucedido –comenta- Desde ese momento pensé que las cosas pasaban por algo y tal vez no debías enterarte, entonces viviría sola lo que me esperaba –levanta su tasa y bebe un poco

-¿Sufriste durante el embarazo? –pregunto

-Físicamente…no mucho realmente, solo tenía ascos matutinos y quería comer dulces todo el día; subí algo de peso, pero lo único diferente en mi era mi vientre –responde- Emocionalmente, si fueron unos meses muy difíciles –agrega, deja su tasa sobre la mesa- Mis emociones estaban totalmente aleatorias, en un momento me sentía feliz y dos minutos después sentía que tenía todas mis metas muy lejos; ó salía a la calle y alguien me mirara sentía que me juzgaban que sabía que había salido embarazada de una noche de locura y que estaría sola…-suspira- Eran muchas cosas, mentalmente no me sentía preparada para la responsabilidad de un hijo; aunque mis padres siempre estaban para apoyarme en mis días tristes –comenta

-¿Cómo fue cuando nació? –digo interesado

-Fue increíblemente doloroso –deja escapar una risa- Nunca en mi vida eh vivido alguna experiencia similar en cuanto al dolor, pero…-sonríe- Una vez que termino al espera, una vez que la escuche llorar; se me olvidaron mis males –agrega

-Ahora entiendo porque se llama Emelí M –digo pensativo

-Sí, la “M” es de Malik –responde mirandome a los ojos- Cuando la sostuve por primera vez en mis brazos, te juro que veía tu rostro en el suyo;  aun cuando la veo siento que te estoy viendo a ti –agrega- Ya tenía tu ADN, casi tu rostro; pero decidí que si no iba a tener tu apellido como tal, al menos tendría una inicial –comenta

-¿Entonces es Emelí M Jackman? –pregunto

-Así es…-responde asintiendo levemente con la cabeza

-¿Qué le decías cuando preguntaba por su…papá? –digo curioso

-De hecho nunca había pensado en que respuesta le daría si alguna vez quería saber de él –dice sincera- Pero hace unas semanas me pregunto porque ella no tenía “una mami y un papi” como yo tenía a sus abuelos –agrega- Me congele unos segundos, pero en ese entonces ya empezábamos a salir tu y yo –traga saliva- Así que se me ocurrió responderle que si tenía un papá, pero que él estaba trabajando lejos en algo importante; que tal vez y si terminaba pronto su deber, vendría a Londres para estar con ella –comenta- Su respuesta fue “¿Podemos ir por un helado de moras?”, entonces me di cuenta de que había olvidado el tema; es muy pequeña aun, no toma nada en serio además de sus pelotas –sonríe tiernamente

-Sí, alguna vez platique con ella en el parque y me di cuenta de lo rápido que cambiaba de pensamientos –sonrió

-¿Cómo que platicaste con ella en el parque? –dice confundida

-Bueno, yo solía ir en las tardes al parque; un día su pelota llego a mí, se acerco para pedírmela y me hizo plática –contesto- Después de eso, siempre que me la encontraba iba a saludarme y a platicar un poco; aunque claro…yo no tenía idea de quién era –agrego- Incluso me comento que no entendía la “M” de su nombre y que tu no le contestabas –comento

-Sí, me pregunto dos veces por el significado de la letra y le dije que un día le contaría –contesta

-Cuándo me viste de nuevo por primera vez, en el evento del hospital…-digo cambiando de tema- ¿Qué pensaste? –pregunto

-Ese día trate de actuar natural pero en cuanto vi tu rostro…-hace una pausa- Pero mi mente empezó a traerme recuerdos de hace años, desde la noche que estuvimos juntos hasta ese día en que te vi; pensaba en mi hija, en las veces que te recordaba y me sentía mal de saber que nunca te enterarías de Emelí –agrega

 

Estoy por preguntar algo mas pero veo a Kelly desviar su mirada, mira en mi dirección pero no a mi; se pone de pie y sonríe, me muevo en mi asiento dando la media vuelta. Veo a una pequeña que camina hacia nosotros, talla sus ojos con su mano derecha.

 

En su brazo izquierdo lleva un yeso color rosa pastel, de sus dedos cuelga un pony de peluche que arrastra mientras camina. Se ve curiosa con una pijama igual a la de Kelly, aunque Emelí camina descalza. Sonrió al ver sus rizos, están increíblemente alborotados.

 

Siento mi palpitar acelerarse, me es imposible pensar que esa pequeña de cabellera esponjada es mi hija; simplemente no me hago a la idea.

 

-Mami…-dice en voz adormilada

-¿Qué paso cielo? –kelly camina hacia ella, la toma en brazos

-Tengo sueño…-responde la pequeña bostezando, recarga su cabeza en el hombro de Kelly

-¿Por qué te levantaste entonces? –le pregunta Kelly, es como si yo no estuviera ahí

-Porque vi que no estabas a mi lado, quería abrazarte para dormir –contesta- Vamos a la cama…estoy cansada –murmura

-Ya voy muñeca, regresa a la habitación y ahorita te alcanzo lo prometo –dice en una voz increíblemente suave, mi piel se eriza

-No quiero caminar…llévame tu, también llévame mi biberón morado –bosteza la pequeña

-Yo paso a retirarme –las palabras salen de mi boza antes de ser meditadas, Kelly me mira fijamente- Ya eh escuchado lo que quería y la niña tiene sueño, ve con ella –agrego, me pongo de pie y tomo el peluche de la mesa

-¿Quién está hablando mami? –responde Emelí

-Es… un amigo hija-contesta ella mirandome a los ojos, por un momento sentí terror de pensar que diría otra cosa

-¿No te acuerdas de mí? –me acerco a ella

 

Abre los ojos, esa mirada color miel hace un hueco en mi pecho; me sonríe, mariposas en mi estomago revolotean.

 

-Zayn…-dice ella alegre, escuchar mi nombre en su voz me provoca una extraña sensación de…felicidad

-¿Cómo estás de tu caída? –le pregunto con una sonrisa

-No me duele tanto –se incorpora, Kelly la deja bajar al suelo

-Nos metiste un horrible susto a todos ese día –comento, Kelly me mira fijamente confundida- Yo te lleve al hospital, solo que no te diste cuenta –agrego, los labios de Kelly se separan

-¿Ese peluche es para mí? –arrebata el oso de mis manos, suelta su poni

-Oh si…es un regalo, espero te guste –contesto con una sonrisa

-Me encanta el morado –sonríe

-¿Cómo se dice hija? –dice Kelly, se arrodilla junto a la pequeña

-Gracias amigo –me sonríe la rizada

-Por nada –contesto

-TE espero en al habitación mami, no olvides mi biberón y el poni –comenta, camina junto a mi

-Despídete hija…-responde Kelly, toma el peluche que está en el suelo

-Adiós amigo –contesta la pequeña subiendo los primeros escalones

-Adiós –digo sonriente

-No era necesario que trajeras algo –dice Kelly, volteo a verla- Aunque le atinaste a su gusto, peluche y morado…ese regalo la tendrá feliz todo el día -agrega con una tenue sonrisa

-No quise venir con las manos vacías –hare una nota mental de agradecerle a mi padre el oso

-¿Entonces t fuiste el héroe que la llevo al hospital ese día? –pregunta Kelly, se pone de pie

-Sí, bueno…me asuste y me ofrecí a traerla, su niñera entro en pánico –contesto

-Gracias, sabía que alguien las había llevado pero no tenía idea de quién –dice educadamente

-Y ese día no tuve oportunidad de decirte…-comento

-Mami…-se escucha la voz de Emelí desde el segundo piso

-¿Qué sucede? –responde Kelly

-Estas demorando…-contesta la pequeña

-Ya voy cielo –contesta Kelly, suspira

-Me voy, creo que tienes que subir a dormir –comento

-Si –contesta ella sintiendo con la cabeza- Te acompaño a la puerta –agrega

-No es necesario, sé el camino –contesto

-Bueno, adiós entonces –parece nerviosa

-ADios…gracias por responder a mis dudas –comento

-Creo que es lo menos que puedo hacer, al fin y al cabo; sigues siendo…bueno, tu sabes –contesta

-Si, lo se…-contesto, agacho la mirada- Prometo que pensare las cosas, te veo pronto –agrego, doy la media vuelta y camino hacia la puerta

 

Avanzo por el pasillo hacia la puerta, esto es incomodo; no sé si esa despedida fue la correcta.

 

-Espero y tengas en claro que no espero que aceptes a Emelí en tu vida –la escucho decir, detengo mi paso- Entiendo que para ti sería difícil aceptar una responsabilidad así, no espero nada de ti –agrega, volteo a verla- Ella y yo hemos estado bien y podemos seguir sin cambios –comenta, ahora suena seria y decidida

-Espero y tu tengas en claro que no actuare como si nada ahora que sé que tengo una hija –respondo

-Legalmente y en muchos otros aspectos…es mía –comenta seria

-Lo sé, no te la voy a quitar –contesto

-No podrías aunque quisieras –responde

 

Suspiro, no digo nada; se que si respondo esto se convertirá muy fácilmente en una discusión. Doy la media vuelta y continuo mi camino hacia la puerta, salgo del lugar; camino con algo de prisa a la camioneta.  No entiendo porque de repente cambio su actitud, fue bastante extraño; todo estuvo muy bien, fue muy raro que de un segundo al otro ya estaba molesta. Manejo directo y sin escalas a la empresa, ahora que eh hablado con Kelly; tengo que hablar con mi padre.

 

Camino directo a la oficina que antes usaba como mía, me encuentro con mi padre usando el teléfono; al verme entrar, termina su llamada tajantemente. Deja el teléfono sobre su escritorio, cruza los brazos frente a su pecho; se acomoda en su silla reclinable.

 

-Te escucho –dice serio- ¿Qué tal te fue? –pregunta

-No tan mal –respondo, tomo asiento en la silla frente al escritorio- Le hice muchas preguntas a Kelly, contesto todo; creo que ahora tengo mucha información que analizar –agrego

-Te dije que necesitabas hablar con ella ¿Ahora tienes más en claro tus pensamientos? –pregunta curioso

-Sigo sin una idea en claro sobre el tema, me siento algo confundido y bastante raro –digo honestamente

-¿Cómo sigue la niña de su caída? –pregunta el

-Bien, la vi con un yeso en su brazo pero realmente no le pregunte a Kelly sobre eso –respondo

-¿Qué dijo la niña al verte con su madre? –pregunta, recarga sus codos sobre el escritorio

-Nada, Kelly no le dijo quien soy –respondo- Aunque la niña me conoce, ya nos habíamos encontrado en el parque y platicábamos sin saber todo esto que está sucediendo –resoplo

-Vaya que el destino es inteligente…-responde mi padre con cierto sarcasmo

-Lo sé –contesto

-¿Y cuando conoceré a esa mujer? –pregunta de repente

-¿A qué te refieres? –respondo confundido

-Precisamente a lo que acabo de decirte –contesta- Quiero conocer a esa mujer, es la madre de mi nieta; me interesa hablar con ella –agrega

-No creo que tengas de que hablar con Kelly –respondo contundente

-Por supuesto que tengo de que hablar con ella –contesta- Hay que ofrecerle nuestro apoyo, de alguna forma hay que compensar nuestra ausencia en los primeros años de vida de la pequeña primogénita Malik –agrega sonriente- Tiene que darnos los datos de su abogado para que se ponga en contacto con nuestros abogados para que esa niña tenga nuestro apellido cuanto antes…-lo interrumpo

-Papá –digo subiendo algo la voz para que guarde silencio- Disculpa, pero creo que decidir eso me toca a mí –agrego- Creo que aun hay muchas cosas que debo de hablar con Kelly seriamente, cosas de las que aun no estoy muy seguro así que te pido que respetes mis acciones –comento

-Sé que esto es difícil, trato de entender tu actitud hijo; pero hablo en serio cuando digo que esa niña debe de llevar nuestro apellido –suena serio

-Yo me encargare de eso papá –me pongo de pie

-Quiero conocer a la niña –dice de repente más relajado

-Creo que es algo pronto –respondo serio- Ella ni siquiera sabe que yo soy su papá ¿Cómo le presento a un abuelo? –agrego

-Vale hijo –suspira- Te doy una semana para que ordenes este lio, para el fin de semana ya quiero que tengas una solución a todos los aspectos del problema –agrega

-Pero es que…-me interrumpe

-De lo contrario…-dice serio- Me veré obligado a involucrarme en la situación y avisarle a tu madre ¿Captas? –agrega, levanta una de sus cejas y me mira fijamente; muy intimidantemente

-Te prometo que no habrá necesidad de que te involucres en el problema, yo lo arreglare –contesto, trato de sonar lo más maduro posible

-Eso espero hijo, eso espero…-resopla

-Con permiso –respondo

-Nos vemos en la cena –concluye

 

Me limito a responder asintiendo con la cabeza, doy la media vuelta y salgo de la oficina; creo que mi padre me estresa más que nada.

 

Me presiona demasiado, no creo que entienda lo difícil que esto está siendo para mí; yo nunca planee tener una familia, jamás quise hijos, ni esposa ni nada de eso. Siempre pensé que sería de esos hombres que disfrutarían de trabajar, de tener sus ingresos para gastar a como me complaciera; a hacer lo que quisiera sin tener a alguien que dependiera de mi, ni siquiera una mascota.

 

 Ahora de repente resulta una hija que yo jamás espere, con una mujer con la que estuve una sola noche y hasta ahora empezaba a conocer bien; creo que todo esto es un gran lio, no sé cómo espera que acepte todo con tranquilidad.

 

Tengo mucho que pensar,  debo de reflexionar todo y ordenar mis ideas de lo que quiero hacer y lo que debería de hacer; de que es lo correcto y cuál es el siguiente paso que debo de dar.

 

Resoplo, esto es un gran lio; necesito estar seguro de lo que realmente quiero hacer.

 

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