El Contrato

Si un chico de ensueño te propone fingir una relacion... ¿Aceptarias? Es una historia diferente, la historia es bastante interesante y con mucho drama. Personalmente es una de mis historias favoritas, espero les guste; novela completamente original,

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34. Cp - 31

Capitulo Treinta y Uno

 

Lavo mis dientes por decima vez, apago la luz del baño. Camino hacia la cama, tomo mi lugar bajo las cobijas; cierro los ojos y suspiro, trato de dormir aunque sea unos segundos más. La verdad es que no eh dormido nada, toda la noche me la eh pasado vomitando.

 

Siento un repentino retortijón en mi estomago, subo mis rodillas hacia mi estomago; no de nuevo, eh tenido esa sensación antes de vomitar. Antes de que pueda evitarlo, me levanto de la cama y corro al baño; me doy cuenta de que esta vez vomito como saliva amarilla, nada de comida.

 

Lo que es bastante lógico, no tengo más que vomitar; la última vez que comí fue anoche y creo que ya eh sacado hasta lo que comí hace una semana. Enjuago mi boca con algo de agua del grifo, levanto la mirada hacia el espejo; me veo fatal, tengo un tono amarillento en mi rostro y ojeras espantosas.

 

Camino de regreso a la cama, me cubro hasta tapar mi cabeza; tengo escalofríos repentinos.

 

-Kendra…-escucho la voz de Louis- Kendra levántate, tenemos un día muy ocupado así que sal de la cama –comenta - No me ignores carajo, ya tengo hambre y reserve en un restaurante algo lejos –agrega

-Perdón…-logro pronunciar- Ve tu solo-agrego

-Sabes bien que aquí no mandas tú –contesta- Por favor no me hagas enojar y sal de la maldita cama de una vez –agrega- Te espero en el living, te quiero lista en cinco minutos –antes de que pueda contestarle, escucho la puerta cerrarse

 

Suspiro, intento moverme pero mi propio cuerpo actúa en mi contra. No puedo moverme, me quedo en posición fetal tanto como puedo; mi vientre impide que me doble completamente. Siento frio y calor al mismo tiempo, mi respiración se agita un poco; siento un mareo repentino. Oh dios…podría morir aquí mismo.

 

-¡Con un demonio! –escucho a Louis gritar- ¿Acaso no fui muy claro? –lo escucho más cerca

-No puedo levantarme –respondo casi en un susurro

-¿Qué? ¿No te escuche? –responde gritando

-No puedo –logro pronunciar un poco mas alto

-Lo que pasa es que te doy algo de confianza y ahora quieres hacer tu voluntad –contesta molesto- No me hagas enojar mas Kendra –agrega- Te advierto que te llevare conmigo así sea arrastrando ¿Oíste? –grita, no puedo responder- Ándale, levántate –concluye con un grito

 

Jala las cobijas que me cubrían, abro los ojos lentamente; alzo la vista para verlo, su rostro parece serio. Pienso en decirle algo, pero no logro ejecutar la acción; mis parpados se cierran involuntariamente.

 

-¿Kendra? –lo escucho decir en un tono más suave- ¿Estás bien? –agrega, respondo negando levemente con la cabeza-¿Qué tienes? –pregunta, siento su aliento cerca de mi rostro

-No se...-respondo en un susurro

-¿Cómo no sabes? –pregunta- Estas temblando Kendra…-suena espantado, siento su mano sobre mi frente- Creo tienes fiebre –la preocupación en su voz es evidente

-No se…-repito

-Carajo Kendra, porque no me dijiste que te sentías mal –responde, quita su mano de mi frente- Tenemos que ir al hospital –agrega

-No…-contesto

-¿Cómo no? –lo escucho algo lejos

-Por favor Louis, no quiero salir de aquí –logro responder

-Pero tiene que revisarte un medico Kendra –lo escucho decir- No pondré la vida de los gemelos ó la tuya en riesgo -agrega

-Llama a la doctora Sharon –susurro- Ella que diga que hay que hacer –agrego

-Eres necia…-suspira

-La contraseña de mi móvil es la misma –respondo

-Le llamare del mío –contesta- Guarde su numero la vez que te pusiste mal en Canadá -agrega

 

No digo nada, siento las cobijas sobre mí de nuevo; la cama se hunde un poco en la orilla donde están mis piernas, parece que Louis tomo asiento; poco después lo escucho hablar.

 

-Si buenas tardes, doctora Sharon –dice el- Disculpe que la moleste, la verdad no sé ni qué hora es en Londres –agrega- Habla Louis Tomlinson, el novio de su paciente Kendra Stone –comenta- Lo que pasa es que la encontré bajo las cobijas, esta temblando; parece que tiene fiebre y se ve algo pálida de la cara –agrega- No sé realmente, me dijo que se siente mal pero no sabe que tiene; apenas y quiere hablar –comenta- Kendra, pregunta la doctora ¿Que es lo que sientes? –me dice

-Escalofríos –contesto- Toda la noche eh tenido vómitos, también hoy en la mañana; me da un repentino dolor en el estomago y vomito…-agrego, suspiro

-Dice que escalofríos, toda la noche tuvo vomito; le da un dolor en el estomago y le provoca las ganas de vomitar –dice Louis- No, para nada…-responde- Ya se lo dije, quiero llevarla al médico pero se niega a levantarse de la cama –agrega- Si, por supuesto…-contesta- Okey, lo hare –agrega- Si, ahora mismo me encargo de eso; le regreso la llamada más tarde entonces –comenta- Gracias doctora, estamos en contacto –concluye

 

La cama se mueve, una sombra tapa la luz frente a mi cara; siento su mano sobre mi brazo.

 

-Te dejare sola un momento –comenta

-¿Qué dijo la doctora? –respondo

-Es importante que te revise un doctor, me dio un par de instrucciones –contesta- Saldré al living para hablarle al doctor del hospital, le pediré que suba con algunas cosas; no tardo –agrega con un tono suave en su voz

 

Logro responderle moviendo la cabeza suavemente,  siento su ausencia en la habitación. Tengo el repentino dolor de nuevo, solo que esta vez no tengo la necesidad de vomitar. Inhalo y exhalo repetidas veces, trato de relajarme; siento un estrés terrible.

 

Me siento cansada, quisiera dormir; pero pienso en mis gemelos, estoy triste de repente. ¿Qué tal si les pasa algo malo a mis hijos? Con pocas fuerzas logro mover mi mano, la poso sobre mi vientre y acaricio a mis pequeños; no tardan en responderme con unos sutiles movimientos, una tenue sonrisa se marca en mi rostro automáticamente.

 

-Gracias por subir tan rápido doctora –escucho a Louis decir

-No hay de que –una voz femenina hace eco en la habitación- ¿Qué sucede? –agrega

-No se ah levantado de la cama –responde Louis- Ah tenido vomito toda la noche, parece que le da un repentino dolor en el estomago que le provoca la sensación del asco; creo que tiene fiebre –se escucha más cerca

-Vale, me gustaría escuchar de su propia voz que es lo que siente –comenta la doctora

-Okey…-escucho a Louis decir- Kendra….-agrega

-Aja…-contesto con pocas ganas

-Soy la doctora Denisse –dice la mujer- ¿Podrías decirme si el dolor es estomacal ó del vientre? -agrega, su habla se escucha cerca

-Es mi estomago –respondo

-¿Sin duda alguna? –insiste

-Aja…-contesto

-¿Podrías darme un aproximado de cuántas veces has vomitado? -pregunta

-No sé, probablemente unas diez ó más –contesto

-Okey ¿Desde qué hora empezaste con el malestar? –pregunta

-La verdad no tengo idea, no mire el reloj –respondo- Si acaso seria como a las diez ú once de la noche –agrego

-Bien, Kendra… ¿Podrías intentar abrir los ojos por favor? –pregunta, levanto mis parpados lentamente- Excelente, gracias –el rostro de la doctora es un amigable, la luz de su lamparita apunta directo a mis ojos- ¿Te sientes débil? -pregunta

-Me siento muy cansada -respondo

-Tomare eso como un sí –comenta la doctora- Y es algo completamente normal después de tanto vomito –agrega, pone un aparato blanco a centímetros de mi frente; el aparato da un “biip”- Si, treinta y ocho de temperatura…-dice mirando el aparato

-¿Qué es lo que tiene? –pregunta Louis, volteo a verlo; este de pie a poca distancia de la doctora, cruza sus brazos frente al pecho, parece preocupado

-Bueno, a mi parecer con los síntomas; es una infección estomacal –responde la doctora mirando a Louis- Pudo haber sido por cualquier cosa que haya comido en el transcurso del día de ayer, normalmente aun alimento hace efecto unas doce horas después de haberlo ingerido; aunque depende de en qué tan mal estado estuviera el alimento, pueden hacer efecto incluso minutos después también –agrega

-Ella es vegetariana –comenta Louis

-Las verduras pueden ser mortales si no son desinfectadas adecuadamente –responde la doctora- Pero también pudo haber sido algo enlatado que haya comido, algo instantáneo; cualquier cosa –agrega

-Okey… ¿Y que prosigue? –pregunta Louis

-Bueno, le recetare un antibiótico muy suave que no afecte a su embarazo, vitaminas y una dieta especifica –responde, voltea a verme- Así que tienes que seguir las instrucciones al pie de la letra –agrega, respondo asintiendo con la cabeza- Lamentablemente es necesario que vayas a un hospital, es importante que te rehidrates de la mejor manera posible; así que te pondrán vía intravenosa al menos dos unidades de suero mezclada con vitaminas para que te recuperes pronto –comenta- Con el vomito y la fiebre tu cuerpo se debilito muy rápido, es importante que te estabilices pronto por tu embarazo -concluye

-Hay no…-contesto en modo de queja

-¿Habrá alguna otra manera de ponerle el suero? –pregunta Louis- ¿Tal vez ponérselo aquí en la habitación? –agrega

-La verdad más que nada es  importante una atención constante por el embarazo –responde la doctora- De cualquier forma solo pasarías la tarde en el hospital, alrededor de las diez puedo pedir que te den de alta –agrega mirandome

-¿Corren riesgo mis gemelos? –pregunto

-Ellos estarán bien, pero tienes que ir al hospital para asegurarnos de que a ellos no les pase nada –responde la doctora- ¿Quieres que revise a los pequeños para que estés más tranquila? –pregunta, respondo asintiendo con la cabeza

 

La doctora me pide que de la media vuelta para quedar con el vientre hacia arriba, obedezco; ella saca de un pequeño maletín un aparato en forma de cono, descubre mi vientre. Pone la parte gruesa del cono sobre mi vientre, se agacha; pega su oído al lado delgado, sonríe mientras escucha atenta.

 

Siento que mis parpados se cierran involuntariamente, podría quedar perdida en el sueño. Mis gemelos se mueven repentinamente, veo a la doctora que quita su aparato de mi vientre; baja mi blusa para cubrirme de nuevo y me sonríe.

 

-¿Cuánto tienes? –pregunta

-Casi diecisiete semanas –respondo

-Tienes un vientre muy lindo –comenta- Tus gemelos están excelentes, suena bien su ritmo cardiaco; aparte de que están activos, eso es siempre una buena señal; puedes estar tranquila –agrega- Pero lo del hospital es necesario –comenta mirandome esperando una respuesta positiva

-Okey –contesto, suspiro

-Llamare a la ambulancia, arreglare tu llegada al hospital; no tardo –comenta

 

Ella sale de la habitación, Louis suspira; me mira a los ojos, parece que quisiera decirme algo pero guarda silencio. Toma asiento en la orilla de la cama, pone ambas manos sobre sus rodillas; suspira mirando al suelo.

 

-De verdad no quiero ir al hospital –comento

-Pero es por tu bien y por el de los bebes –responde

-Lo sé, lo sé –contesto- Pero todo eso de las fans, los reporteros y todo eso me altera un poco; me dan nervios pensar en que empezaran a hablar de sus rumores y…-me interrumpe

-Me quedare contigo todo el día, lo prometo; no te dejare sola -comenta- Tranquila, me encargare de que tú no te enteres de nada de eso –se pone de pie- Llamare a Paul para que tenga listo a un pequeño grupo de guaruras para que nos acompañen al hospital; pondré a Simon al tanto de la situación, le pediré que por favor no use este momento como algo de publicidad –agrega- ¿Vale? –dice con una sonrisa tierna

-Okey…-contesto- De paso… ¿Podrás pasarme mi móvil para mandare un texto a mi mamá? –agrego

-No te preocupes, me encargare de llamarle a ella también –comenta

-Gracias –respondo

-No hay de que -contesta

 

Veo a Louis con su móvil en la mano, camina hacia el ventanal de la habitación; escucho su voz, el habla sin parar pero no presto mucha atención a lo que dice. Poco a poco se cierran mis parpados, sin darme cuenta; mis sentidos se duermen, estoy profundamente perdida en el sueño.

 

Siento que me muevo, escucho algo de ruidos que no logro descifrar específicamente; mi cansancio es tanto que no puedo levantar mis parpados. Siento mi brazo moverse, de repente un pinchazo me hace reaccionar; abro los ojos de golpe, me doy cuenta de que estoy en un cuarto amplio pero diferente.

 

Estoy en una cama pequeña con barandales a un lado, alguien sostiene mi brazo; veo que una aguja es la culpable de que haya despertado. Siento algo frio en mis venas, parece que un suero está entrando a mi cuerpo; un líquido amarillo para ser más precisa, parece que serán las vitaminas, no lo sé.

 

Veo una señora que platica con Louis, ella viste de blanco; no logro escuchar lo que dicen. Louis le firma algo, la señora se despide de él con un apretón de manos, ella camina hacia la puerta; Paul está de pie junto a la que parece ser la salida.

 

Volteo a mi izquierda, algo de sol logra filtrarse por los pequeños huecos de las persianas. Frente a mi hay un mueble con una pantalla de plasma, un sofá reclinable de piel esta a mi derecha justo a un lado de mi cama.

 

-Hey…-dice Louis caminando hacia mi- Despertaste…-agrega

-Sí, el pinchazo me dolió –comento

-Pero ya tienes casi media hora con esa intravenosa –contesta, detiene su paso junto a la cama

-Yo acabo de sentirlo -respondo

-¿Cómo estás? –pregunta, posa una mano sobre mi frente

-Con mucho sueño -contesto

-Bueno, es normal –responde Louis- Pero al menos ya se te quito la fiebre –agrega

-Es un avance –comento

-Louis…-escucho a Paul decir- Saldré un momento, llamare para ver que hay con los demás –agrega

-Sí, está bien –responde Louis volteando a verlo

-No tardo –agrega Paul, sale de la habitación

-¿Qué hora es? –pregunto

-Van a dar las dos y media –comenta

 

Estoy por preguntarle algo mas cuando se abre la puerta del cuarto, entra una enfermera empujando un carrito metálico; me sonríe y educadamente da las “Buenas Tardes” en un perfecto italiano, había olvidado que estamos en un país diferente. A la doctora no se le notaba un acento, su ingles sonaba más bien americano.

 

Deja la charola de comida para mi lista en una mesa movible especial que encaja perfectamente en mi cama, le agradezco; de desea un buen provecho, se aleja y sale del cuarto. Parece que una gelatina de uva, jugo de manzana  frutas en almíbar serán mi comida; suspiro.

 

-¿Qué? –pregunta Louis- ¿No te gusta el menú? –agrega, toma asiento en el sofá

-No es eso…-contesto

-¿Entonces qué? –pregunta

-No me gustan los hospitales, me recuerdan a…-guardo silencio

-¿A qué? –comenta curioso

-Simplemente no me gustan –respondo- Ahora parece que no quiero salir de ellos –agrego

-Bueno, tendrás que hacerte a la idea de que en unos meses estarás de nuevo en el hospital recibiendo a tus hijos en brazos -comenta

 

Respondo con una tenue sonrisa para mí misma mientras que asiento con la cabeza, comienzo a comer; mientras tanto pienso que nunca le ah dado a Louis una explicación de mi trauma con los hospitales. Supongo que será porque no me gusta recordar lo triste que era ver a mi padre agonizar en una cama de hospital mientras el cáncer lo atacaba, jamás le eh hablado de mi padre; supongo que nunca lo hare.

 

Termino de comer, Louis mueve la mesita; le agradezco. Toma el control remoto del televisor, regresa al sofá; comienza a cambiar los canales hasta que se detiene en uno, parece que vera Mentes Criminales en Italiano. Trato de seguirle el hilo a la historia, pero no le entiendo mucho honestamente.

 

Siento a los gemelos moverse; me provocan una sonrisa instantánea, pongo mi mano sobre mi vientre y la muevo en forma circular. Sigo viendo la tv, parece que están por descubrir al asesino; no se realmente. Estoy entretenida en el caso, pero de repente siento un mareo; cierro los parpados por unos segundos.

 

Levanto los parpados, el repentino mareo no se me quita; suspiro, comienzo con ejercicios de respiración.

 

-¿Qué sucede? –pregunta Louis

-Estoy mareada…-respondo, cierro los ojos

-Tranquila, respira…-lo escucho moverse- Es algo normal –agrega, siento su mano sobre mi hombro- Comento la doctora y a enfermera que los mareos indican que tu cuero está absorbiendo las vitaminas apropiadamente aparte de que es un indicio de que estas débil y te caen de peso tantos vitamínicos en tu cuerpo –comenta

-Okey….-respondo- Tal vez debería de intentar dormir un poco –comento

-Si, estaría bien; necesitas descansar –responde

 

No digo nada, me muevo sobre mi propio eje; me acomodo de lado en la cama con mi brazo izquierdo hacia abajo.

 

-Te dejo descansar –comenta- Si necesitas algo, pídeselo a Paul; le pediré que entre –agrega, deja de escucharse el televisor; probablemente lo apago

-¿A qué te refieres? –respondo medio adormilada- ¿A a donde vas? –agrega

-Saldré a comer –lo escucho decir

-No te vayas –digo sin pensarlo

-No tardo, bajare a la cafetería; comeré rápido –contesta

-Me prometiste que no me dejarías sola –susurro

 

Hay un silencio en la habitación, sigo esperando su respuesta; quisiera saber lo que piensa pero su mente para mi sigue siendo un misterio.

 

-Vale, aquí me quedo –responde

-Puedes pedirle a Paul que vaya a comprarte la comida –comento

-No tengo tanta hambre, tal vez mas tarde se lo pediré…-responde- Si necesitas algo, estaré en el sofá -comenta

-No….-contesto

-¿No qué? –suena confundido

-No te sientes –respondo- Recuéstate a mi lado, te hare un espacio –agrego

 

Me doy la media vuelta, ahora estoy sobre mi brazo derecho; así Louis puede recostarse a mi lado sin que la intravenosa le estorbe.  No me responde, simplemente poco después escucho sus pasos; la cama se hunde junto a mi.

 

-Disculpa que no me haya dado cuenta de que estuviste mal toda la noche…-comenta- Pensé que era algo normal del embarazo, de haberte preguntado si te sentías bien; tal vez no estuviéramos aquí…-agrega

-No te preocupes…-contesto- Creo que me siento mucho mejor ahora…-digo honestamente

 

No dice nada, acomoda su mano sobre mi vientre; siento su respiración en mi cuello. Suspiro, me siento tranquila. Admitiré que sentirlo tan cerca de mi hace que me olvide del futuro, mi mente está en blanco. Creo que lo ideal es enfocarme en el presente, en este momento para ser especifica. Louis, mis gemelos y yo; tranquilos.

 

Un panorama positivo de cómo serian las cosas si lo nuestro fuera normal se hace presente, que lindo seria que en unos meses Louis y yo compartiéramos una cama. Que él me abrazara de esta misma forma mientras observáramos a los gemelos dormidos a nuestro lado.

 

La familia feliz, eso sería lo ideal.

 

Pero no creo que vaya a pasar.

 

{Narra Louis}

 

Escucho su respirar, me tranquiliza; pongo una mano sobre su vientre; es increíble el sentimiento de saber que solo una capa de piel me separa de mis hijos.

 

Cierro los ojos, hundo mi rostro en su cabellera; respiro su aroma, dios…la amo tanto.

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