El Contrato

Si un chico de ensueño te propone fingir una relacion... ¿Aceptarias? Es una historia diferente, la historia es bastante interesante y con mucho drama. Personalmente es una de mis historias favoritas, espero les guste; novela completamente original,

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41. Capitulo Treinta y Ocho

Capitulo Treinta y Ocho

 

….

 

Salen la enfermera y la doctora de la habitación después de haberme hecho el ultrasonido, los gemelos están muy bien; algo pequeños pero parece que ambos están listo para salir. Me quedo a solas con Louis.

 

-Ya todo el papeleo está listo…-comenta el

-Sí, está bien; gracias –contesto, doy la media vuelta y camino hacia el televisor

-También puedes estar segura de que nadie sabrá de tu estado en lo absoluto –lo escucho decir- Los enfermeros y médicos involucrados en el parto firmaran un contrato de confidencialidad y no podrán darle un solo detalle sobre ti ó los gemelos a nadie –comenta

-Gracias –respondo, estiro mi mano hacia arriba para prender el televisor

-Se lo mucho que te estresa saber de los fotógrafos así que el hospital se encargara de que ni una sola cámara pase por las puertas de seguridad, puedes estar tranquila de que nadie estará esperándote al pie de la puerta cuando salgamos de aquí –comenta- Al igual que este piso es casi para nosotros solos, en el hospital no hicieron favor de marcar el pasillo como privado y reservado; no habrá gente desconocida cerca de la habitación -agrega

-Muchas gracias por todo –contesto, la verdad es que no sé cómo comportarme con el

-No tienes que agradecer –responde- Creo que de cierta forma todo esto es mi culpa –agrega, lo escucho más cerca- Aun te faltaban semanas para el labor de parto, si esto se adelanto seguramente es porque te altere –pudo sentir el roce de su mano contra mi brazo- Quiero pedirte una disculpa, actué impulsivamente y no estaba razonando –toma mi mano, fija su mirada con la mía

-Tuve algo de culpa al ocultarte mis planes –respondo- Pero espero y entiendas que si decidí ocultarte las cosas fue por algo –agrego

-No pensé que en verdad te fuera a lastimar –contesta, me doy cuenta de que mira mi brazo; parece que tengo un moretón y es obviamente a consecuencia de su agarre de hace unas horas

 

Estoy por responder pero una contracción me prohíbe hablar, pongo ambas manos en mi vientre; me inclino hacia enfrente doblando mi torso casi por completo. Aprieto mi dentadura para no gritar, oh dios…como duele.

 

-Insisto en que deberías de recostarte un rato –suelta mi mano- Así puedes estar mas cómoda tal vez –agrega, sonríe levemente

 

Le respondo asintiendo con la cabeza, camino despacio hacia la cama; él me ayuda a subirme, me acuesto y el acomoda las almohadas detrás de mi espalda y cabeza. Me acuesto sobre mi lado derecho, Louis toma asiento en el sofá junto a la cama así que puedo verlo y él a mí.

 

-Espero y no te moleste que le avise a mi mamá –dice agachando la mirada- Fue un impulso, sentí el deseo de que ella estuviera presente en este momento importante –susurra

-No me molesta –es lo único que logro pronunciar

-Gracias –levanta la mirada- Dijo que vendría para acá de inmediato así que no ah de tardar –agrega

-Okey…-finjo una sonrisa, aunque no tan fingida; Jay es una mujer increíble y su presencia ser algo bueno

-También llame a tu madre, pero mando a buzón su móvil así que le deje un mensaje de voz –comenta

-Ella ah de venir en el avión de camino acá –comento- Su vuelo aterrizaba a las seis, así que no ah de demorar –agrego

-¿Sabe que estas en labor? –pregunta curioso

-Venia porque mañana se regresaría a Nueva York conmigo –respondo, el me mira fijamente a los ojos- Le dije que quería estar con ella los primeros días de mi maternidad para no tener tanto miedo y ella me pudiera orientar en que debía hacer –miento

-¿Sabe del contrato ó sospecho algo raro entre nosotros porque estarías allá con ella sin mi? –pregunta, su voz suena extraña; como si estuviera herido

-No sabe nada ni lo sabrá –miento, pero la verdad es que escuchar que menciona el contrato en este momento hace que mi sangre hierva en automático

 

Esta por contestar pero guarda silencio al ver que aprieto mis dientes de nuevo, otra contracción; el mira el reloj en la muñeca de su mano, parece que está tomando el tiempo de diferencia entre contracciones.

 

Guardamos silencio, en la habitación solo se escucha el ruido de la televisión y mis leves quejidos cada que mi vientre se contrae; la verdad es que se están presentando con más frecuencia y mas fuertes las contracciones. La doctora ya vino hace una hora a revisarme, parece que eh dilatado a seis y solo faltan cuatro centímetros más para intentar pujar.

 

Me hizo un ultrasonido, parece que los gemelos están bien y lo más probable es que si tenga mi parto normal como lo quiero. Aunque por precaución, tendrán listo un quirófano y todo lo necesario en caso de que algo se complique y sea necesaria una cesárea.

 

Acaba de salir el anestesiólogo y unos enfermeros, me acaban de poner una especie de anestesia en la espalda para que sienta menos la intensidad de las contracciones. La verdad es que me siento muy cansada, no estoy haciendo nada; pero simplemente me siento exhausta.

 

Con la anestesia levemente siento las contracciones, veo a Louis con el móvil en la mano, parece estar escribiendo; no lo sé con certeza. Cierro mis parpados por un segundo, siento mi mente relajarse y a mis gemelos moverse; suspiro.

 

Tengo un terrible dolor en la cadera, otra contracción; aprieto mis labios, tomo con fuerza la sabana y espero a que pase el calambre. Abro los ojos, veo a Jay sentada en el sofá frente a mi; me sonríe automáticamente.

 

-Hola hermosa –dice ella poniéndose de pie- ¿Qué tal te sientes? –pregunta

-Adolorida –respondo, apoyo mis manos en la cama para impulsarme y sentarme

-Lo sé, me imagino –pone una mano sobre mi hombro- Cuando llegue estabas perdidamente dormida –agrega

-Caray…no me di cuenta de que había estado dormida –respondo, bostezo

-Tuviste varias contracciones mientras tanto, pero suaves; aparte no las sentiste mucho por la anestesia –comenta

-Hay dios…yo creo que ya se paso la anestesia –pongo ambas manos sobre mi vientre ante la presencia de otro dolor

-Respira, inhala y exhala; tranquila…-comenta Jay en apoyo

-No pensé que esto doliera tanto –digo cerrando los ojos, echo la cabeza hacia atrás

-Vas a la mitad del camino querida –responde ella

-Oh dios…-suspiro, mi respiración esta agitada

-Llamare a las enfermeras, creo que deberían de revisarte…-comenta

-Sí, está bien; gracias –respondo, trato de sonreír pero me es imposible

 

Me quedo a solas con mi dolor, veo el reloj que cuelga de la pared frente a mi; marca las siete de la noche, hace cuatro horas que empezó todo esto. Escucho el ruido de la puerta, unos tacones hacen eco en la habitación; veo a mi madre correr sin control alguno hacia mí.

 

-Hay mi cielo ¿Cómo estás? –pone una mano sobre mi frente, me mira asustada

-Nunca había sentido tanto dolor en mi vida –es lo único que puedo responder

-Cariño lo sé –dice solidariamente- Aun te faltaban semanas para el termino ¿Qué dice la doctora? ¿Cómo están los bebes? –pregunta

-Lo sé, pero simplemente se adelanto todo –contesto- Llegue con cuatro centímetros de dilatación, lo único que queda por hacer es esperar –agrego- Lo bebes están bien pero ¿Cómo te enteraste? –pregunto

-Al llegar al aeropuerto me encontré con Louis en la puerta –contesta

-¿Louis? –digo confundida

-Sí, el estaba esperándome; de inmediato me pareció raro y no tardo en explicarme todo –comenta, posa una manos obre mi vientre para acariciarlo

-Oh…no tenía idea de que había ido por ti –susurro- Ahora entiendo porque no estaba cuando desperté –agrego

-Nos encontramos con Jay en el pasillo, ellos se quedaron conversando sobre no se qué y yo les avise que vendría contigo –comenta, sonríe

 

Se escuchan unos pasos más en la habitación, entra Louis algo a prisa; detrás de el viene Jay y la enfermera que ah estado conmigo desde hace un principio.

 

-¿Cómo estas cariño? –pregunta el poniéndose de pie junto a mi

-Bien –es lo único que sale de mis labios

-Voy a revisarte Kendra –me dice la enfermera- Si sientes una contracción avísame para detener el examen ¿Vale? –dice sonriente, asiento con la cabeza

 

Acomoda mis piernas de tal forma que flexiono las rodillas, de nuevo siento ese dolor; tomo la mano de Louis, la aprieto y cierro los ojos.

 

-Llamare a la doctora Jackman –dice la enfermera- Estas de nueve, creo que podrás empezar a pujar –dice con una sonrisa

 

Siento mi corazón acelerarse, recibo un repentino beso en la frente; miro a Louis, esta sonriente. Mi madre parece que pierde la cordura, camina hacia donde esta Jay y ambas dan pequeños brincos de emoción al mismo tiempo que sacan sus móviles; no sé a quién piensan avisarle.

 

Tengo una contracción, cierro los ojos y aprieto mis labios pero no hago esfuerzo; esperare a que llegue la doctora. Con todo y  la anestesia esta contracción fue sumamente dolorosa, siento como si mi cuerpo se abriera desde adentro; es algo muy extraño.

 

Entra la doctora acompañada de la enfermera,  un señor algo mayor que pinta unas canas en su cabellera y entras una rubia y una pelirroja empujando dos carritos con cunas de cristal; siento cosquillas en el estomago al pensar que en cuestión de minutos podre ver a mis hijos recostados ahí.

 

Los presenta, la rubia y la pelirroja son enfermeras auxiliares; el señor es el pediatra Edward Ford que revisara a los bebes en cuanto nazcan.

 

-¿Estas lista? –se acomoda frente a mis pies

-Aja…-respondo asintiendo con la cabeza

 

Toma unos segundos hasta que siento una contracción, sigo las instrucciones de todos los presentes en la habitación; pujo con todas las fuerzas que tengo. Me siento algo agotada, respiro hondo. Pujo de nuevo, siento que algo dentro de mí se rompe ante el esfuerzo que hago pero sigo pujando.

 

Louis toma mi mano, miro detenidamente su rostro; parece asustado, no lo sé; el mira fijamente a la doctora. Pujo de nuevo, esta vez mas fuerte que anteriormente.

 

-Tenemos una cabeza cielo, sigue pujando tu puedes –comenta la doctora

 

Louis suelta mi mano, camina hacia la ventana y ahí se queda alejado un poco de todo esto. Mi madre y Jay se secretean cosas mientras sonríen. Pujo de nuevo, dos veces más la doctora mueve sus brazos; mi madre y Jay se dan un abrazo y Louis simplemente parece estar congelado.

 

-Bien Kendra, tenemos un niño –dice la doctora- ¿Quieres contar el cordón? –le pregunta a Louis, el niega con la cabeza- Me parece que alguien está en shock –agrega sonriente

-YO si quiero –comenta mi madre, se acerca a la doctora y le entregan una tijeras

-¿Por qué no llora? –es lo primero que contesto

-Tranquila cielo, el está bien –contesta, veo a mi madre y a Jay caminar hacia donde está el pediatra y las enfermeras

-Quiero verlo –digo susurrando, tengo miedo

-Espera, lo están revisando –contesta la enfermera con una sonrisa

-Oh mi dios es hermoso –escucho a mi madre decir

-Dije que no iba a llorar y estoy llorando –responde Jay, volteo a ver a Louis; sigue junto a la venta, con su móvil en la mano

-¿Por qué no llora? –insisto

-Tranquila Kendra, no pasa nada –responde la doctora con una leve sonrisa

 

Estoy por insistir pero veo a mi madre caminar hacia mí, en sus brazos resalta una cobija azul; ella me mira sonriente y sus ojos están cristalinos. Detrás de ella camina Jay, toma su celular; mi madre me pude que estire mis brazos.

 

Trago saliva, delicadamente deja a una pequeña personita sobre mis brazos; siento mi palpitar disminuir. Un hueco en mi pecho se hace presente, pero de felicidad. Un diminutos rostro está entre las cobijas, mueve sus labios.

 

-Hola bebe…-logro susurrar

 

Como respuesta a mis palabras empieza a llorar suavemente; abre sus ojos, acaricio su mejilla. Deja de llorar, le sonrio  sintiendo el corazón en la garganta. Sus ojos son café claro, tiene una diminuta naricilla, su piel es tan clara que se ve rosado; parece que no tiene mucho cabello y es increíblemente pequeño, del tamaño de mi antebrazo; se ve tan delicado.

 

-Necesitaba escuchar tu voz para llorar –comenta Jay- Te eh tomado una foto, te vez hermosa con el pequeño –agrega

 

Estoy por responderle pero siento un horrible dolor, otra contracción que me recuerda que va uno y falta uno. Ante la expresión de mi rostro, mi madre toma a mi hijo en brazos. La doctora me pide que puje y le obedezco, pujo con todas las fuerzas que me quedan.

 

Respiro, tomo un breve descanso y pujo de nuevo; me siento con menos fuerzas que antes, mas cansada. Pujo una vez más, trato de mantener mis ojos abiertos; siento que puedo dormir en cualquier momento, me siento muy agotada.

 

-Vamos Kendra, una vez mas y te prometo que será todo –escucho a la doctora decir

 

Respiro hondo, aprieto mis labios y mis puños; doy todo lo que queda de mi energía, escucho una voz increíblemente aguda. Abrí mis ojos ampliamente, Jay sostiene en sus brazos al pequeño; mi madre se acerca a la doctora y parece que corta el cordón.

 

-Es una hermosa niña Kendra –me dice la doctora- Felicidades nena, lo hiciste como tú querías y ambos están perfectos –agrega sonriente

-Quiero verla…-murmuro

-La están checando, tranquila –me contesta, asiento con la cabeza

 

Veo a Jay acercarse al grupo de enfermeras y al pediatra, ella sonríe y llorar de nuevo; mi madre sostiene su móvil y solo se escucha el sonido de su cámara una y otra vez.

 

-Lo hiciste bien –escucho a Louis, volteo a verlo; está de pie junto a mi

-Gracias –contesto, se inclina hacia mi; siento su aliento en mi oído

-¿Puedo cargar a tus hijos? –pregunta en un susurro

-Sí, claro que puedes –respondo

-Gracias –comenta, besa mi mejilla y se incorpora

 

Lo veo caminar hacia Jay, toma al bebe en brazos; lo observa detenidamente y una sonrisa se marca en su rostro. No mentiré, su comentario de “tus hijos” me dolió; pero en este momento no me preocupa Louis en lo absoluto.

 

Siento cosas extrañas dentro de mí, parece que la doctora se está encargando de mi; minutos después deja que acomode mis piernas como más me acomode.

 

Jay se acerca a mí, pone entre mis brazos a la pequeña; sonrió automáticamente al verla, es más pequeña que el niño. Lo único que puedo decir para describirla es que es idéntica a Louis, su nariz; sus labios, el color de sus ojos. Cada vez la vez lo recordare a el, suspiro.

 

Acaricio su manita, con su puño completo aprieta el dedo con el que la acaricio; es tan linda, me parece verla sonreír.

 

-¿Puedo sostenerla un momento? –pregunta suavemente, parece que mi madre es quien carga al pequeño ahora

-Sí, claro –contesto asintiendo con la cabeza

 

Lo veo cargarla, no se ve mal de padre; le sonríe a la pequeña y acaricia su mejilla. Siento un hueco en mi pecho, creo que alguien debería de tomarle una foto para recordar este momento; no sabemos si será la única vez que se atreva a cargar a los gemelos.

 

La doctora y el pediatra me dan algunas instrucciones antes de salir de la habitación; si todo marcha bien, mañana por la tarde podre irme a casa.

 

-Creo que iré a la casa por las cosas de Kendra y a comprar para los gemelos –comenta Louis de repente- La doctora dijo que teníamos que cambiarlos y no venimos preparados- me entrega a la bebe

-¿Aun no compraban nada para los gemelos? –dice Jay levantando ambas cejas

-Todavía faltaban unas semanas –comenta Louis

-Es bastante tarde, no creo que encuentres alguna tienda abierta –dice mi madre

-Creo que mi me apresuro podre encontrar varias abiertas –contesta Louis

-Te acompaño, seguramente no sabrás que comprar –dice Jay, le entrega al niño a mi madre

 

Jay besa mi frente, me felicita y dice que de paso aprovechara para irse a casa; que mañana viene a verme. Le agradezco, besa la frente de la pequeña y sale de la habitación; Louis camina detrás de ella sin decir una sola cosa.

 

 

-Mamá…-comento

-¿Dime? –responde

-Me podrías prestar un momento al pequeño –contesto

-¿Podrás con los dos? –dice levantándose del sofá

-Quiero sostener a ambos antes de dormirme, siento que en cualquier momento puedo quedar noqueada -respondo

-Vale, está bien –comenta, se acerca a mí y muy despacio acomoda al bebe en mi otro brazo

-De haber sabido que hoy sería el día, habría traído cosas para los gemelos de lo que compraste y dejaste allá –comenta

-Lo sé, pero fue inesperado –digo mirando atentamente a mis hijos

-¿Ahora cual es el plan? –pregunta de repente

 

En mi mente brotan mil ideas, quiero responderle que el plan sigue siendo el mismo pero no puedo; suspiro. Escucho su móvil sonar, mira la pantalla y me avisa que saldrá a responder.

 

Me quedo a solas en la habitación, me siento terriblemente adolorida; no tienen idea. Pero dejando a un lado lo que siento físicamente, mis emociones son un remolino. Tengo muchos sentimientos encontrados, por un lado me siento triste por obvias razones; pero por el otro…es una historia totalmente diferente.

 

Hace quince minutos que nacieron mis hijos, hace segundos que los conozco y siento que ya no podría vivir sin ellos; desde el momento en que supe de mi embarazo se convirtieron en una prioridad y en lo más importante para mí, ahora que los sostengo en mis brazos…los amo infinitamente.

 

Hace tiempo decía que amaba a Louis, pero no; realmente veo que lo que sentía por él no se compara por lo que siento ahora por estos dos indefensos seres. Por el bien de ellos me alejare de él, creo que en verdad podre olvidarlo.

 

Suspiro, no lo puedo creer; soy mamá. Finalmente meses después de espera y mucho sufrir…al fin sostengo a mis hijos en mis brazos. Lagrimas brotan de mis ojos y resbalan por mis mejillas, orgullosamente soy madre de un perfecto hombrecito y una hermosa señorita, hoy 25 de Marzo del 2016; han nacido William y Louisa Stone.

 

 

 

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