El Contrato

Si un chico de ensueño te propone fingir una relacion... ¿Aceptarias? Es una historia diferente, la historia es bastante interesante y con mucho drama. Personalmente es una de mis historias favoritas, espero les guste; novela completamente original,

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42. Capitulo Treinta y Nueve

Capitulo Treinta y Nueve

 

Abro los ojos porque simplemente ya no tengo sueño, aunque en realidad no pude dormir demasiado; los gemelos lloraron repetidas veces en la noche y me despertaba para atenderlos, afortunadamente mi mamá paso la noche conmigo y me ayudaba con uno de ellos.

 

Llevo pocas horas como madre, pero puedo decirles que conozco bien a mis pequeños; ambos tienen diferentes maneras de llorar cuando tienen hambre, frio, sueño ó si se han hecho del baño, lloran diferente por cada motivo.

Eh de contarles que alimentarlos de mi pecho es bastante doloroso, increíblemente doloroso; pero al parecer es un dolor que disminuirá y llegara el punto en que no sentiré molestia alguna, espero y sea pronto.

 

Si se preguntan por Louis, bueno…yo también me pregunto por él. Desde que se fue con Jay, no eh sabido de él. No apareció aquí de nuevo, seguramente ya habrá huido; pero no importa, de cualquier forma su ausencia me sirvió para darme cuenta que el resto de mis días como madre soltera no serán muy difíciles.

 

Veo a mi madre dormida en el sofá de la habitación, pobre…estará igual ó más cansada que yo; aunque la que tuvo un parto doble fui yo, debería de sentirme a morir. No negare que me siento algo cansada, desgastada; pero aun así, tengo dos motivos que me hacen sentirme llena de felicidad que me han dado fuerzas para ponerme de pie.

 

La habitación esta levemente alumbrada por el foco de una lámpara de pedestal, no me atrevo a prender la luz normal porque eso despertaría a mi madre y a los pequeños.

 

Doy tres pasos y me encuentro junto a las dos pequeñas cunas de cristal, en una está mi pequeña Louisa acobijada con una manta rosa pastel; mientras que William está en la cuna a un lado, su manta azul celeste lo mantiene tibio. Acaricio la mejilla de ambos, una con cada una de mis manos; ambos suspiran ante mi tacto, sonrió en automático.

 

No sé cómo explicar lo que siento por esas dos diminutas personas, definitivamente es amor; pero es un amor especial, no lo sé…

 

El ruido de la puerta me saca de mis pensamientos, veo un rostro sumamente familiar; cierra la puerta. La pelirroja enfermera camina hacia a mí, al percatarse de que los bebes y mi madre duermen; me sonríe y hace un gesto con su boca de silencio apretando sus labios.

 

-Buenos días mamá…-dice en un leve susurro con una sonrisa en su rostro

-Buenos días –contesto sonriente

-¿Cómo pasaron la noche? –pregunta, enfoca su mirada a los pequeños

-Bien, lloraron un par de veces pero todo bien…-respondo, los miro detalladamente mientras duermen

-¿Tuviste problemas para alimentarlos?- comenta

-No, solo algo de dolor pero creo que todo salió bien –contesto

-¿Cuántos biberones te trajeron? –me mira

-Unos seis me parece….-veo los biberones vacios junto a mi madre- Pero cada quien tomo tres, mientras mi madre alimentaba a uno con el biberón yo le daba al otro pecho y la siguiente vez que despertaban al revés….-agrego

-Parece que para haber sido tu primera noche, lo has hecho bien –sonríe alentadoramente

-La verdad es que mi madre fue de mucha ayuda –contesto

-Se nota, quedo agotada –comenta mirando a mi madre, quien duerme profundamente en el sofá- ¿Y qué tal le fue al papá? –pregunta inocentemente

-A él le toco ir a casa a organizar…cosas –miento, finjo una sonrisa

-Oh bueno –sonríe- Yo solo venia a tomar datos sobre la noche de los peques, también a decirte que la doctora Jackman había programado tu alta a las doce del día -comenta- Pero por algún motivo cambio de opinión y la reprogramo para las dos de la tarde –comenta

-Oh excelente –digo genuinamente feliz

-Iré a dejar mi reporte –contesta- Regreso en una hora cuando traigan tu desayuno para llevarme a los pequeños a tomar un baño –comenta- Cuando te los traiga de regreso, es importante que tengas todo listo para cambiarlos y abrigarlos –sonríe

-Sí, claro…-respondo asintiendo con la cabeza

-Bueno Kendra, te dejo un momento a solas; nos vemos más tarde –sonríe

-Claro, nos vemos –concluyo

 

Sale de la habitación sigilosamente, el ruido de la puerta me indico que estoy a solas con mi familia. Con cuidado camino hacia el sofá, me inclino un poco hacia mi madre; siento un repentino dolor en mi cadera, creo que mi cuerpo está resentido del parto doble.

 

-Ma…-le digo cerca del rostro, no recibo respuesta alguna de su parte- Mami…-agrego, pongo mi mano su hombro y la muevo un poco

-¡No me dormí! –dice exaltada, se incorpora

-Hey, tranquila –digo con una sonrisa divertida ante su expresión- Respira, relájate…-agrego

-Oh dios…quede noqueada –bosteza, cubre su boca con la palma de su mano

-Me di cuenta –respondo, tomo asiento a su lado; no puedo evitar hace una mueca de dolor, mi cadera me duele horrores

-¿Te sientes mal? –pregunta mirandome

-No mal –respondo- Pero si algo adolorida…-agrego

-Eso es normal –contesta- Es por la anestesia, porque tu cadera se abrió para poder dar a luz a dos seres humanos…-agrega- Creo que es admirable que hayas elegido un parto natural –comenta

-Si hubiera elegido cesárea, estoy segura de que me sentiría peor…-respondo

-Shhhh….-dice al escuchar un quejido de los gemelos- Se van a despertar –agrega

-Ojala y lo hagan –me pongo de pie con algo de cuidado- Quiero tenerlos despiertos en mis brazos, no se…tengo la ansiedad por escucharlos reír y verlos reír –me pongo de pie junto a las cunas

-Oh cariño…creo que tendrás que esperar para las risas, acaban de nacer ayer –se pone de pie- Confórmate con escucharlos lloraran todo el tiempo –agrega

-Creo que ya os eh imaginado corriendo por Central Park –digo con una enrome sonrisa en mi rostro y una evidente felicidad en mi voz

-Bueno, imagina todo lo que quieras –rodea recarga su cabeza contra mi hombro- Pero hagas lo que hagas, nunca los despiertes a propósito; es lo peor que le puedes hacer a un bebe, jamás lograras calmarlo después…-me aconseja

-Antes de que se me olvide…-digo cambiando de tema- Te desperté para pedirte un gigante favor –agrego

-¿Qué cosa? –responde, me mira fijamente

-Van a venir por los gemelos para darles un baño –contesto- Y necesito tener cobijas, ropa y todo lo necesario para alistarlos cuando me los traigan de regreso –agrego- Y como no tengo nada, quiero pedirte que vayas a la plaza que está cerca y les compres lo que sea pero que sea rápido –comento

-No hay problema –sonríe- Pero también tengo que comprar cosas para ti, tienes que ducharte también y no saldrás del hospital en bata ni con lo que traías ayer –comenta

-Sí, bueno…pero es de ya madre, la enfermera no tarda en regresar –contesto- Y también quería decirte que lo pagues tu, ya más tarde te hago una transferencia a tu cuenta y te pago lo que gastes porque no tengo nada yo –agrego- Ni móvil, ni bolso, ni cartera…nada –comento

-Si caray…no te preocupes –responde- Solo deja entro al baño a refrescar mi rostro con algo de agua helada y voy de compras –agrega

-Vale, gracias –sonrió, da la media vuelta y camina hacia el baño

-¿Y Louis? –la escucho decir

-No entiendo la pregunta –el ánimo en mi voz cambia evidentemente

-El se fue ayer con el pretexto de que traería cosas para ti y para los gemelos…-grita desde el baño- ¿No ha venido a dejar nada? –agrega

-Te pido que te olvides de él madre, ten en cuenta que es un mentiroso de lo mejor –contesto- Seguramente dijo eso con pretexto de poder irse a descansar y está bien…no tenia porque pasar la noche aquí –agrego, siento un hueco en mi pecho

-Pero que tal que…-la interrumpo

-No quiero hablar de él mamá –digo seriamente

 

No se escucha ni una palabra más de mi madre, tomo asiento en la orilla de la cama; sigo observando detenidamente a mis hijos. William es increíblemente parecido a mí, mientras que Louisa es una copia viviente de Tomlinson; suspiro, creo que después de todo será muy difícil olvidar al padre de mis hijos a pesar de lo mucho que eh sufrido por él.

 

Se me escapa una lagrima, con el pulgar de mi mano derecha acaricio suavemente mi mejilla; eliminando la evidencia de aquella gota salada que derrame hace unos segundos. En este momento llorar no es una opción para mi, lagrimas dejarían en evidencia mi debilidad y en este momento no puedo ser débil; tengo que mostrarme increíblemente fuerte por el bien de mis hijos.

 

Otra lagrima desciende por mi rostro, se escucha el ruido de la puerta de nuevo; limpio mi lagrima, seguramente es la enfermera que ah venido por los gemelos. Me pongo de pie, escucho unos cuantos pasos hacer eco entre las paredes de la habitación.

 

-Buenos días…-el sonido de su voz me provoca escalofríos, me es horrible pensar que lo eh invocado con mis pensamientos

-Buenos días –respondió lo mas indiferente que puedo sin voltear a verlo, fijo la vista en mis hijos

-Traje un par de cosas –comenta, lo escucho mas cerca- Disculpa la tardanza –agrega, no respondo- Traje ropa para los pequeños, te traje varias opciones para cada quien y escogiera ponerles lo que más te guste –su voz suena suave- También te traje la maleta que habías dejado en tu habitación –concluye, no contesto; lo veo caminar hacia el sofá

 

Deja sobre el sofá dos enromes pañaleras, ambas color blanco aperlado; solo que una tiene el símbolo de “Carters” en color rosa pastel y el otro lo tiene en azul cielo. Deja mi maleta recargada junto al sofá, el viste la misa ropa que traía ayer; tal vez así durmió, no lo sé.

 

Da la media vuelta, camina en mi dirección; sonríe tenuemente.

 

-¿Qué tal te sientes? –pregunta en un tono muy suave de voz

-Cansada –respondo tajante, enfoco la vista en mis hijos

-¿Lloraron mucho por la noche? –comenta

-No –contesto, tomo asiento a orillas de la cama; no puedo evitar la mueca de dolor que expresa mi rostro en automático

-¿Te sientes adolorida? –insiste en platicar

-Si –contesto seria, no tengo interés en hablarle; realmente me siento…rara con su presencia

-Hola hermosa…-dice acariciando la mejilla de Louisa, lo miro a el de reojo; en su rostro pinta una sonrisa- Que tal campeón –acaricia la frente de William, el sigue sonriendo; a estas alturas no sé si su “sonrisa” es genuina ó falsa

 

Como respuesta ante su voz y sus caricias, los gemelos abren los ojos de golpe; pero no lloran, los dos esbozan tiernas sonrisas. Noto a Louis sonrojarse y su sonrisa ampliarse, yo siento una increíble emoción al verlos con esa expresión en el rostro; son adorables.

 

Me pongo de pie, los observo detenidamente; ambos bostezan, sin llorar se mantienen despiertos. Mueven sus ojos de un lado al otro, parecen desubicados pero tranquilos.

 

-Hola…-logro susurrarles, ellos sonríen de nuevo; dios…mi corazón palpita lento pero muy fuerte

-Parece que nos reconocen –comenta Louis

-Lo sé –contesto sonriente sin importan la enorme confusión que siento

-Ya me voy hija –escucho a mi madre decir, Louis voltea a verla- Ho...ola –tartamudea ella, sonríe tenuemente

-Buenos días señora –le dice Louis

-Buenos días –responde ella mirandome confundida- No sabía que estabas aquí…-agrega, cierra la puerta del baño

-Llegue hace unos minutos –contesta el- Iba a preguntarle a Kendra por usted pero estos angelitos acapararon mi atención –regresa la mirada a los gemelos, Louis esta increíblemente sonriente

-Oh…es comprensible –contesta mi madre, me mira a mí con cara de confusión- Supongo que ya no voy a ningún lado –agrega

 

Estoy por responderle pero el sonido de un móvil me interrumpe, mi madre avanza a paso rápido hacia su bolso que se encuentra sobre una pequeña mesa junto al sofá; de ella saca su celular, mira la pantalla y responde. Coloca su móvil cerca de su oreja, sin decirme nada camina hacia la puerta de la habitación; parece que me ah dejado a solas con mi…con Louis.

 

-Tu madre no durmió mucho…-comenta el con la mirada fija en los bebes

-Me ayudo con los gemelos en la noche –respondo

-¿Puedo cargarlos? –dice repentinamente

 

Me quedo en silencio observándolo, su mirada es extrañamente tierna; sonríe mientras acaricia a Louisa con un dedo índice y con el de su otra mano acaricia la mejilla de William.

 

-Si no te parece correcto, no hay problema…-susurra ante mi silencio

-No creo que puedas con ambos –contesto

-Creo que caben bien cada uno en una mano –responde- Podría cargar a uno un momento y al otro después, pero…-suspira, lo observo fijamente; cierra los ojos, es como si tuviera un debate interno

-Puedes tomar asiento, eso facilita cargarlos al mismo tiempo –comento, creo que debo de relajarme un poco; quiero pensar que esta situación también es difícil para él (ojala y así lo sea)

 

El no responde, simplemente se inclina hacia Louisa; besa su frente, la toma en sus brazos cuidadosamente. La pequeña hace un curioso ruido, Louis camina increíblemente despacio hacia el sofá; toma asiento con algo de miedo mientras mira a la niña detenidamente.

 

Tomo a William en mis brazos, el cierra los ojos; parece que sigue con sueño. Camino hacia Louis, me pongo de pie frente a él; Louis acomoda a Louisa en su brazo derecho, me inclino y acomodo a William en su brazo izquierdo. Me incorporo, lo miro fijamente; debería de tomar mil fotos de este momento, no puedo explicar la sensación que tengo en el pecho al verlo cargando a mis hijos…sus hijos, nuestros gemelos.

 

Trago saliva, aclaro mi garganta para evitar llorar; suspiro discretamente tratando de relajarme, veo a Louis sonreír mientras observa a por momentos a cada uno. Esto es demasiado difícil, pensé que las cosas serian menos complicadas una vez que nacieran los gemelos; incluso anoche me sentía tranquila.

 

Pero ahora con el frente a mí, cargando a los pequeños…no sé, todo parece tan complicado y difícil; quisiera salir corriendo de aquí y gritar y gritar hasta cansarme para sacar todo esto que siento que no entiendo.

 

-Lamento interrumpir…-escucho la voz de la enfermera, quien me saca de mis pensamientos- Oh…veo que el orgulloso padre ha llegado- doy la media vuelta para verla, ella viene sonriente

-Sí, ya estaba ansioso por regresar –escucho a Louis decir

-Y veo que ya esta  más que listo para ayudarte con los pequeños –responde la enfermera mirandome, me limito a sonreír-  Odio tener que llevármelos, pero solo serán unos minutos –dice acercándose a Louis- Después de esto los tendrá para el resto de los días –sonríe

 

Veo a Louis, el sigue sonriendo ampliamente; yo me limito a no contestar, la verdad es que probablemente Louis solo los tendrá un par de días ó semanas. La enfermera toma a la pequeña en brazos, la acomoda en una de las cunas; Louis se pone de pie y acomoda al pequeño en la otra cuna, se inclina para besar la frente de cada uno antes de que se los lleven.

 

Yo hago lo mismo, beso a cada uno de mis hijos. La enfermera comenta un “Los cuidare, lo prometo; no tardo” para después salir de la habitación y dejarme a solas con Louis.

 

El silencio es incomodo, en el ambiente se siente una evidente y rara vibra; el toma siento en el sofá mirando hacia las persianas de la ventana, lo observo. La expresión en su rostro ah cambiado en automático, parece neutral; serio como siempre.

 

Doy un par de pasos, tomo la maleta que ah traído para mi; creo que tomar una ducha ahora mismo es lo más adecuado, así evito estar a solas con él. Doy la media vuelta sin decir nada, en el cuarto solo se escucha el ruido de las ruedas de mi maleta.

 

-Un “Gracias por solucionarme la vida y traerme ropa” estaría bien…-lo escucho decir en su tono tan frio que ya conozco

-No tengo nada que agradecerte –respondo seria, no me molesto en voltear a verlo

 

No responde, entro al baño y cierro la puerta. Recargo mis manos sobre el lavabo, suspiro cerrando mis ojos; por un momento pensé que se había ablandado un poco pero con esto último…recordé que es el mejor en fingir emociones que no siente.

 

Mientras más rápido me aleje de él con mis hijos, mejor será para todos; no creo poder soportar más días con su hipocresía.

 

El agua tibia ayudo a relajar mis músculos, dios…me sentía tan adolorida hace un rato; ahora me siento más normal aunque algo cansada aun. Bostezo, salgo de la ducha; me miro en el espejo. Evidentemente ya no estoy embarazada, aunque mi vientre esta algo inflamado; supongo que me tomara tiempo recuperar mi figura de antes, pero por el momento no me importa demasiado.

 

Abro la maleta, saco las prendas empacadas; la verdad es que lo que hay aquí dentro es lo que había organizado para mi viaje a Nueva York. Eh de contarles que el sostén me lastima un poco, siendo más especifica; creo que me queda chico, tal vez y estoy hinchada o algo por haber alimentado a los gemelos.

 

Los leggins me quedan algo grandes, la blusa me queda bastante grande; pero me siento cómoda, me pongo las flats negras. Amarro mi cabellera en un chongo apretado aprovechando que mi cabello sigue húmedo y es fácil peinarlo. En la maleta esta mi bolso con el maquillaje que uso, lo había empacado para verme bien al llegar a Nueva York; pero la verdad es que en este momento no tengo el mas mínimo interés de maquillarme bien para salir del hospital.

 

Cierro la maleta, dejo la toalla que use sobre el lavamanos; apago la luz y salgo de baño. Me encuentro con la enfermera, esta platicando con Louis mientras deja las cunas de cristal con los gemelos. Cierro la puerta detrás de mi, ante el ruido ella da la media vuelta; me sonríe.

 

Cruzamos algunas palabras sin importancia, ella sale de la habitación. Dejo la maleta, camino hacia las cunas; veo a mis pequeños, su piel se ve aun mas blanca que antes.

 

-Te ayudo a cambiar a la niña –dice Louis, deja las pañaleras sobre mi cama- Esa es del niño…-menciona refiriéndose a la pañalera con letras azules, no respondo nada

 

Lo veo tomas a Louisa en brazos, parece tener miedo aun al cargarla; la recuesta en la cama, abre la pañalera y saca algunas cosas. Pañal rosa, algunas prendas interiores; un mameluco blanco con el logo de “Gucci” en rosa como único adorno.

 

Lo observo destapar delicadamente a la pequeña, ella se queja un poco; él le susurra palabras tratando de tranquilizarla.

 

Me concentro en lo mío, tomo a William en mis brazos. Lo recuesto sobre mi cama a poca distancia de Louisa, solo que del otro lado de la cama; así tengo a Louis frente a mi prácticamente.

 

Abro la pañalera que al parecer me corresponde, tiene de todo literalmente; se ve increíblemente retacada de cosas, pero más tarde tendré tiempo de revisar artículo por artículo. Tomo el pañal azul, los pañaleros interiores; el mameluco es igual al de Louisa, solo que el de William tiene el logo en color azul.

 

Mientras visto a William, el pequeño parece cómodo y tranquilo; me provoca sonrisas automáticas. Escucho pasos en la habitación, volteo tenuemente; me percato que mi madre va entrando a la habitación, honestamente había olvidado su ausencia.

 

Estoy por preguntarle porque ah tardado tanto, cuando Louisa empieza a llorar; Louis parece algo asustado ante el llanto de la pequeña. Mi mamá se acerca a él, le comenta que la niña tiene hambre. Louis se hace a un lado, mi madre toma su lugar de él; termina de vestir a la pequeña, la cobija entre lindas sabanas blancas que saca de la pañalera.

 

Acomoda a la pequeña en sus brazos, se acerca a la mesa junto a mi cama; toma la formula que me dio el pediatra y en una de las mamilas limpias de cristal prepara algo de la leche infantil.

 

-¿Quién te dio todo eso? –pregunta Louis

-¿Qué cosa? –contesto, sigo con mi atención enfocada a William

-La lata de formula, el termo con agua; los biberones…-responde el, suena serio

-El hospital…-comento, tomo algunas cobijas de la pañalera

-Ten por seguro que las cobraran a la cuenta –escucho a mi madre decir

-Por eso no hay problema –contesta el, lo observo; fije una sonrisa- Hablando de eso, iré a ver qué tengo que arreglar para tu alta; no tardo –agrega

-Okey –respondo indiferente

 

Tomo a William en mis brazos, me incorporo; beso su frente mientras sonrió. Siento una repentina presencia a mi lado, seguida de un beso en mi mejilla izquierda.

 

-Te amo Kendra, no tardo –dice Louis lo suficientemente alto como para que escuche mi madre y lo suficientemente cerca de mi oído que me provoca escalofríos

 

No digo ni hago nada, escucho sus pasos en la habitación; poco después el ruido de la puerta.

 

-Eso fue…-dice mi madre, la veo directo a los ojos mientras ella alimenta a Louisa

-Mentira, actuación; algo fingido –comento seria

-Yo iba a decir que…genuino y espontaneo –dice ella

 

No digo nada mas al respecto, cambio de tema preguntarle por su ausencia repentina; parece que recibió una llamada de la editorial, creo que tuvieron algún problema no se conque. Guardamos silencio, en la habitación solo se escucha el ruido que hace Louisa al tomar de su biberón.

 

William empieza a hacer pujitos y extraños gestos mientras lo tengo en brazos, sonrió; esa es su manera de decir que tiene hambre. Intento encontrar una manera para alimentarlo, pero finalmente termino levantando mi blusa hasta destapar mi pecho; creo que necesitare ropa mas practica para poder alimentar a mis hijos.

 

Un poco después ambos están dormidos, la habitación es total silencio; mi madre no pronuncia una sola palabra, solo observa detenidamente a Louisa. Mientras yo balanceo mi cuerpo de un lado al otro en el intento de dormir a William, finalmente lo eh conseguido minutos después de estarme moviendo; pero siento que si me detengo, probablemente se despertara.

 

Se escucha el ruido de la puerta, seguido de unos pasos dentro de la habitación; veo el amigable rostro de la doctora Jackman y el del pediatra Edward Ford que camina detrás de ella. Ambos saludan educada y cordialmente, yo sonrió y mi madre les responde.

 

El pediatra me comenta que revisara a los pequeños, que lamente tener que interrumpirles su siesta pero que es indispensable asegurarse de que han pasado la noche sin problema alguno para poder dejarlos ir a casa conmigo.

 

Mientras el revisa a los gemelos en sus cunas, la doctora Jackman me hace algunas preguntas; supongo que de rutina. Me recuesto en la cama, ella palpa mi vientre; parece asegurarse de que todo está en su lugar, revisa mi presión arterial, los latidos de mi corazón y mi temperatura corporal.

 

Después de varios lloriqueos por parte de los gemelos, el pediatra se dirige a mi; me da una extensa hoja con algunas indicaciones y recomendaciones para el cuidado de los pequeños. Parece que hay consejos para la hora del baño, los biberones que deben tomar; como se prepara la formula, la forma en que debo de acostarlos al dormir. De todo un poco, parece que cualquier duda que tenga sobre la maternidad; será resuelta al leer esta hoja, es una especie de instructivo.

 

Edward Ford se despide de mi después de haberme dicho que a pesar de que falto un mes de gestación, los gemelos están increíblemente bien y que le alegra no haber tenido que ponerlos en incubadoras. Aunque son pequeños en cuanto a medidas y peso, ambos están en perfectas condiciones para irse a casa. El pediatra me entrega una tarjeta con todos sus datos en caso de que tenga alguna duda ó si quiero agenda una cita de chequeo para los gemelos.

 

El sale de la habitación, me quedo a solas con la doctora Jackman; mi madre y mis hijos quienes han caído de nuevo en un profundo sueño. Yo me pongo de pie, la doctora me da algunas instrucciones que debo seguir, también dedo de asistir a consulta en unos cuarenta días para ver que mi “cuerpo” este funcionando normalmente.

 

-Iré a firmar tu alta y esto será todo –dice ella sonriente

-Muchas gracias doctora –contesto alegre

-Gracias a ti por haberme dejado ser parte de tu embarazo –sonríe- Y créeme que ah sido un gusto conocerte a ti y poder haber conocido a tus hermosos hijos –dirige la vista a los pequeños durmiendo

-Gracias por haberme soportado con mi histeria el día de ayer –respondo

 

Me sonríe, nos damos un abrazo de despedida; me siento algo emocional, tal vez y mis hormonas aun no se controlan por completo. Sale la doctora de la habitación, le pido a mi mamá que guarde por mí la tarjeta del pediatra; puesto que no tengo en donde.

 

Camino hacia la ventana, abro las persianas; el día parece increíblemente soleado. Tomo asiento junto a mi madre en el sofá, la habitación se ah iluminado con los rayos del sol.  Ella enciende el televisor, ambas estamos en silencio.

 

-Regresa el canal de noticias –le digo al haber escuchado algo que por supuesto me interesa

-¿Para qué? –contesta, regresa el canal- No es buena idea…-comenta

-Shhh –digo para que guarde silencio y me deje oír

 

{…Esas imágenes fueron tomadas ayer por la noche, se sabe que las tiendas permanecieron abiertas gracias a sus influencias del cantante –dice la rubia del noticiero- Se sabe de buena fuente que la visita de Kendra al hospital puede haber sido para recibir a sus hijos –sonríe- Las imágenes que están viendo son de ahora mismo, como se darán cuenta todos los medios de comunicación están al pendiente de cualquier información que se pueda conseguir –agrega

{De cualquier forma es más que obvio que esta vez se han puesto las pilas para que todo sea muy secreto, las rejas del hospital no han sido abiertas para evitar la entrada de cualquier cámara que pueda acercarse a la entrada principal del Kensington –comenta el hombre muy serio

{Hay muchos rumores y suposiciones como es de esperarse –dice la mujer- Kendra visito muchas veces el hospital estando embarazada por emergencias, cada vez se rumoraba que perdía a los gemelos; incluso ahora mismo es lo que se rumora, puesto que sabemos de buena fuente que aun le faltaba un mes para el termino de gestación –comenta convencida de sus palabras

{Yo creo que ese rumor es increíblemente estúpido y sin fundamentos –responde el hombre- Louis estaba ayer a altas horas de la noche recorriendo diferentes tiendas exclusivas, definitivamente eso nos da una pista de que probablemente ya se ah convertido en padre ó es algo que está por suceder –agrega con una sonrisa- Aunque todas sus compras fueron gratis probablemente, que él haya comprado en esos lugares para sus hijos; es publicidad para las marcas -agrega

{Imagínate cuanto irán a cobrar por las primeras fotos de sus hijos –comenta la rubia

{Hay fuertes rumores de que la revista “People” está dispuesta a ofrecer varios millones de euros con tal de tener las primeras imágenes de esos gemelos que seguramente serán perfectos –contesta el hombre

{De ante mano sabemos que esos niños serán una buena publicidad para Louis, convertirse en padre va a darle una imagen perfecta ante sus fans –comenta la chica

 

-Quítalo, no quiero seguir escuchando –comento, me pongo de pie

-Te dije que era mala idea –escucho a mi madre decir

-No…todo lo contrario –contesto, me recuesto en la cama

-¿A qué te refieres? –pregunta

-A que es bueno saber que lo que compro Louis le salió gratis –respondo- Así no tendré que pagárselo –agrego

-Esos reporteros son estúpidos hija, hablan de especulaciones y de información que ellos mismos se han inventado –comenta ella

-Deja de defenderlo mamá ó de buscarle una manera de disculparlo –contesto seria- De cualquier forma, la única que realmente sabe cómo es Louis; soy yo –agrego- Y créeme…que me cuesta admitir que es la persona más falsa que existe –mi voz se quiebra

 

Mi madre está por comentar algo mas pero hago un gesto con mi mano para dar por terminada la plática, ella asiente con la cabeza; regresa su mirada hacia el televisor.

 

Fijo la vista en mis gemelos, siento algo cálido en mi pecho; sonrió. A pesar de que todos mis sentimientos negativos hacia Louis y de lo difícil que es esta situación, me siento increíblemente feliz porque tengo a mis hijos a un lado.

 

Sé que todo esto será difícil, muy difícil; pero en cuento tenga el permiso del pediatra, me llevare a mis hijos lejos de aquí con tal de mantenerlos alejados de la frialdad de Louis…

 

Suelto un bostezo, siento mis parpados pesados; me doy cuenta que eh quedado perdida en un pesado sueño sumida en mil pensamientos.

 

 

 

 

 

 

 

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